26 ene. 2011

La última cena


Me gustaría que alguien se pusiera en contacto con Space Adventures o con Zero G, las dos empresas más importantes de viajes espaciales. Arreglado el asunto (es decir, cancelados los 200.000 dólares que cuesta el paquete turístico interestelar), preferiría viajar en la Enterprise, por aquello de la nostalgia adolescente. Su diseño es magnífico. Si puedo elegir, me gustaría despegar de Cabo Cañaveral, en Florida. Cuando la nave esté en ese punto en el que se ve América completa, desde Alaska hasta la Patagonia, descorchar una botella de buen vino tinto, calentar una lasaña boloñesa hecha por alguna abuela italiana, sacar un poco de pan con ajo, y hacer un picnic cósmico con Ray Bradbury al frente. Hablar de Orión, de Sirio, de Betelgeuse, de Crónicas Marcianas, y morirme mirando por la ventana. Eso es.

2 comentarios:

  1. No olvidar llevar hielo de los polos... para el Whisky. Un abrazo

    Carlos Eduardo

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  2. Es un poco más económico viajar con tus buenas historias, donde el recorrido como dice el amigo Buzz es aveces un poco más allá del infinito, eso sí le compro la idea del vino y la lasagna, la del Sr. Bradbury no porque está muy viejito.

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