12 ene. 2011

Monstruos


La muerte es el motor de toda mi obra, el resorte, lo que realmente la impulsa. Pienso una y otra vez en mi transitoriedad, en lo efímero de todo, en la impermanencia de cada idea, de cada afecto, de cada acción. Mis libros no son más que una búsqueda constante por aprehender el tiempo, por dejar constancia para las futuras generaciones de la alucinada época en la que nos tocó vivir. Pero me angustia saberme tan intrascendente, tan poca cosa, tan sin sentido. Y sólo cuando escribo esa desesperación se desvanece, al menos momentáneamente. Luego regresa con toda su fuerza. Como no he tenido hijos, no tengo esa ilusión que es ver la vida prolongándose más allá de sí mismo. Cuando murió mi padre, me quedé en el aire: se supone que en ese momento uno lo reemplaza, es decir, uno es el padre ahora. ¿Pero cómo se llama un hijo al que se le muere su padre (es decir, un hijo que ya no es hijo), y que no desea reemplazarlo (es decir, que él no es padre)? Ya no soy un hijo y tampoco soy un padre. Entonces, en la filigrana biológica que teje el tiempo, ¿qué soy? Y mi única respuesta está en la escritura: soy un individuo que aprendió a reproducirse por otros medios, en otras matrices, en úteros que no son de carne y sangre. Soy un artista que procrea engendros, monstruos, y que espera que esos seres deformes e inmundos (seres del inframundo) lo emparienten con el resto de la humanidad.

3 comentarios:

  1. el autor nos da cuenta de los moustros de su interior y que no desaparecen si no cuando escribe, pero por desgracia aparence con la misma fuerza para seguirlo atormentarlo.
    el escritor nos da tambien unailusion, que son los hijos y por ellos debemos luchar. pero para el no hay esta ilusion y or eso crea estos moustrs que algun dia lo aparienten con el resto de la humanidad.
    nos habla de los roles (padre e hijo) y que pasaria si uno muriera, que haria el otro
    nos habla de sus creaciones y como motor taren la muerte.
    el escritor en sí nos muestra la otra cara del mundo de un escritor que es solo en su vida personal y en lo que a mí me resecta, es un simbolo de la buena escritura a nivel de la lengua española y esta obra lo demuestra

    att: julian zpata

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  2. Pues en mi humilde opinión Sr Mendoza sus libros son como un hijo, es decir la prolongación de su existencia, tanto para quienes lo leemos ahora, como para aquellos que lo harán en el futuro. Un interesante legado.

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  3. Mario,
    Los "monstruos" nos visitan a todos, solo que para algunas personas, estos mensajeros se quedan a pasar una larga temporada…
    Aunque la sensación no es grata, me alegra creerme disímil.
    Saludos.
    Zr

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