2 ene. 2011

Proyecto Frankenstein


La hipótesis es la siguiente: la peor violencia no es la de los grupos terroristas, ni la de los narcos, ni la de las guerras declaradas. La peor violencia es la del propio establecimiento. Todo está diseñado para que la gran mayoría se sienta sola, abandonada, sin proyecto de vida, a la deriva. El mundo transcurre allá, detrás de un cristal, y no tiene nada que ver con nosotros. Abuelos adictos a los casinos y a las máquinas tragamonedas, adolescentes suicidas, yonquis, alcohólicos, adictos a la televisión, a internet, a los celulares, depresivos, insomnes, marginales de todo tipo que son expulsados a bordes de destrucción y aniquilación.
El problema es el siguiente: mientras nosotros vamos quedando en un rincón hechos una miseria, atomizados, los que están en el centro sí se unen y multiplican sus fortunas. Es decir, mientras usted se deprime, mientras usted pasa las noches en vela con la televisión encendida, alguien al otro lado está capitalizando su destrucción. Mientras usted bebe hasta quedar tirado en un parque al amanecer, alguien al otro lado está buscando alianzas para multiplicar su capital. La estrategia es disgregar, separar, alienar, acorralar, mientras los otros en el centro hacen negocios y se enriquecen.
Ahora, es claro que a nosotros no nos interesa matricularnos en las fuerzas centrípetas (las que van hacia el centro), sino cómo reforzar las fuerzas centrífugas (las que van hacia el borde) para posicionarlas, para generar bloques de resistencia que nos garanticen eficiencia y lucidez. Es una estrategia militar para impedir una derrota aplastante.
Desde esta perspectiva, la imagen es la siguiente: por separado estamos rotos, amputados, deprimidos, angustiados, estresados, alcoholizados, enajenados. Nos han obligado a estar con muletas, en sillas de ruedas, lisiados, disminuidos. Aún así, no hemos perdido del todo nuestra alegría y nuestra vitalidad. Y es gracias a ellas que podemos aunarnos, buscarnos por los márgenes, crear redes de contagio, tejer telarañas y planear formas de resistencia en donde lo minoritario sigue siendo minoritario pero con la conciencia de que es mayoría.
Podemos usar nuestros cuerpos heridos, nuestras sillas de ruedas, nuestras muletas, todas nuestras prótesis y nuestros muñones para conformar un enorme cuerpo grupal, un Transformer potente e indestructible, una nueva corporeidad en pie de lucha, un Frankenstein que suma nuestras debilidades para construir una gigantesca fortaleza. Eso es. Aún hay tiempo.
Como Martin Luther King, yo también he tenido un sueño, un sueño en el que una multitud de seres agotados, lisiados y fantasmales empiezan a acercarse los unos a los otros, a mezclarse, a fusionarse, a amalgamarse, hasta conformar una fuerza temeraria e indestructible. A ese sueño lo he llamado Proyecto Frankenstein.

12 comentarios:

  1. Pero la lucha sigue aquí constante, dejamos de luchar contra nosotros mismos para luchar contra las fuerzas centrípedas. ¿Cuál es la ganancia? ¿Que ellos dejen de ganar, que todos perdamos? ¿O de reconciliarnos con la diferencia?

    ResponderEliminar
  2. Aunque la unión planteada parece ser algo ambigua, estoy absolutamente de acuerdo con lo dicho respecto a la violencia del establecimiento... Pues hoy día podemos ver latente en cada momento esa desesperación reinante en la juventud contemporánea... Esa desesperanza que nos ha brindado el mundo occidental desde que decidió desvalorizar la vida humana y ver en ella un simple objeto dedicado a llevar a cabo los intereses de un grupo que es en realidad mucho menor, en comparación con la gran mayoría que padece hambre, ignorancia, inconformidad, y a fin de cuentas, infelicidad... Si, eso es lo que ha creado este sistema en poco menos de dos siglos: Infelicidad pura... El mundo cada vez es más infeliz aunque no se quiera darse cuenta de ello...
    Gran blog, muy interesante en verdad; al igual que en muchos de sus libros, hay aquí una gran cantidad de humanidad, que es como un respiro ante un mundo cada vez más cínico e indiferente...

    ResponderEliminar
  3. Creo que Frankenstein podría ser el héroe popular preciso para Colombia. Porque está construído de los restos humanos que ha dejado una guerra endémica que comenzaron nuestros abuelos y hoy en día sus actores ya no recuerdan porqué es que matan y para qué es que mueren.

    Hace mucho tiempo que la guerra en Colombia dejó de ser sinónimo de revolución para convertirse en un negocio lucrativo y un mal ejemplo para la sociedad, porque le enseñó a toda una generación que para que lo escuchen a uno, debe tener un fierro en la mano.

    Aunque muchos arrugan la cara cuando escuchan hablar de la "responsabilidad social del escritor", yo creo que los escritores tienen la gran oportunidad en la construcción de alternativas de pensamiento, porque son la voz de los que no tienen voz.

    Mientras contemos con escritores comprometidos con las causas de los del fondo de la sociedad, tales como Mario Mendoza, William Ospina o Hector Abad Faciolince, entre otros, la guerra contra la indiferencia no está perdida, habrá que seguir reclutando pedazos de carne que quieran unirse al Frankenstein colombiano. Un abrazo Mario y cuenta conmigo.

    "...¿Tú querías saber qué es Matrix Neo? Matrix es el mundo que han puesto ante tus ojos para que no veas la realidad.." The Matrix

    ResponderEliminar
  4. (risas) Espero que no te pase como le paso al Doctor Frankenstein que termino huyendo despavorido ante su obra. Se necesita finalmente un corazón muy grande para terminar abrazando a esa creación.

    Recién acabo de dar con tu Blog y me parece excelente, por supuesto, me unido a tus seguidores.

    Bravo!!!

    ResponderEliminar
  5. Una reflexión: ¿no es tu blog, después de todo, parte de esa realidad hipnótica, obsesiva, paralizante, de la que tanto nos cuesta escapar?

    ResponderEliminar
  6. "yo era un ojo, un enorme reflector que exploraba el horizonte, que giraba sin cesar, sin piedad. Ese ojo tan abierto parecía haber dejado adormecidas todas mis demás facultades; todas mis fuerzas se consumían en el esfuerzo por ver, por captar el drama del mundo"

    ResponderEliminar
  7. PODEMOS CONOCER LA REALIDAD, SER UN GRUPO DE MARGINADOS, AMPUTADOS; UN GRUPO QUE SE QUIERE ESCONDER PERO QUE HOY EMERGE Y NO SE PUEDE ESCONDER.... PERO SERÁ QUE LA RESISTENCIA ES DARLE MAS IMPORTANCIA A LO QUE YA CONOCEMOS... SOLO CUANDO APRENDAMOS A RECONOCER LA GRANDEZA INTERNA Y LO SUBLIME DE LA VIDA, PODREMOS HACER RESISTENCIA. NADIE PUEDE DAR ALGO DE LO QUE NO POSEE

    ResponderEliminar
  8. es un pensamiento muy bueno ya que no se mecesita de guerra ni de armas solo con la lectura ademas quisiera saber de un correo donde le pueda mandar mis pensamientos e inquietudes para que usted me oriente soy estudiante del INGABO.

    ResponderEliminar
  9. Mario: leyó la revista? Favor escribirme a carloshbahamon@hotmail.com. Gracias.

    ResponderEliminar
  10. Mario: cordial saludo.
    Hablamos el día de firmas en la librería Nacional en diciembre y te invité a la Universidad Militar Nueva Granada para los primeros días de enero este año, la invitación estaba muy encima y fue imposible que pudieras asistir. El taller de lectoescritura para todos los neogranadinos este año de diferentes carreras tuvo como libro seleccionado por las directivas de la universidad a Buda Blues.
    Una semana leyendo tu obra, casi mil estudiantes, la obra se agotó en las librerías y por ser enero no había la posibilidad de solicitar más a la editorial pues estaban en vacaciones, sin embargo, no imaginas el cariño de estos jóvenes por tu obra, las relaciones que hicieron con la realidad colombiana y las miles de inquietudes para ti como autor; no podía dejar de contar algo tan único y grato en la universidad con tantos jóvenes. Antes de las vacaciones nos escribimos Mario y quedamos en que podemos vernos en alguna de tus actividades, quiero presentarte a dos profesores amantes de la literatura y que quieren conocerte, tomarnos un café, uno construye puentes y mundos con cada encuentro, ya les he hablado de esas clases maravillosas que dictabas en la universidad Javeriana cuando como estudiante que era de medicina me matriculé en la carrera literatura y tuve la oportunidad conocerte como profesor y en esas charlas de pasillo enfrente de arquidiseño en donde nos enamoraste de tantos libros de la literatura universal que aun re leo con gusto.
    Un abrazo Mario y quedó pendiente de tu respuesta, tenemos todo los RAE hechos por los alumnos de su puño y letra sobre tu libro y un afecto especial de admiracion de la comunidad académica en la Universidad Militar.
    Abrazo,


    John Garzon
    Mail: johnalex34@hotmail.com

    ResponderEliminar
  11. Seguimos en pie de lucha y ahora podemos decir que ya somos más. Gracias maestro porque cambiaste el pensamiento de miles de jóvenes que como yo leemos tus novelas una y otra vez con tanta fascinación y admiración.

    Gracias por cambiar mi forma de pensar hacia la vida, y es cierto que podemos ser felices y no como la "cosa" lo dicta. De hecho ya somos felices solo que nos cuesta aceptarlo.

    un enorme abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por haber estado allí con tanta paciencia en un día tan difícil... Saludos, MM...

      Eliminar