9 ago. 2011

El famoso paseo del doctor Hofmann



En medio de la Segunda Guerra Mundial, el 19 de abril de 1943, el doctor Hofmann ingiere en su laboratorio una dosis de LSD. El mundo a su alrededor era un infierno de muerte y devastación: bombas, masacres, genocidios, torturas, hambrunas... Sin embargo, ese día, el Día del Ingreso en Otra Realidad, el doctor Hofmann ingiere la dosis y sale de su laboratorio en bicicleta. En ese famoso paseo, mientras pedalea hacia su casa, este psiconauta abre las puertas de la percepción y viaja a través del mundo fractal. Mientras  unos científicos trabajan en el Proyecto Manhattan, que desembocaría en ese genocidio que fue Hiroshima y Nagasaki; y mientras otros desequilibrados ponían a trabajar a tope los campos de exterminio nazis, el simpático doctor Hofmann inauguraba un nuevo viaje para los occidentales: la aventura de la conciencia, la precipitación a los abismos de la mente irracional, al inconsciente, a los sótanos desconocidos de nuestro cerebro. Ese famoso día, el Día de la Bicicleta, la realidad se abre, se fractura, se diluye, y ya jamás volverá a ser la misma. Por fortuna...

17 comentarios:

  1. A Wladimir Uscátegui gracias por el link. A Mario, gracias por seguir escribiendo y "encantar" con sus palabras.

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  3. Una vez leído el texto del link, sigue la controversia en si Mario es buen o mal escritor. Cada quien juzga desde su postura, es válido el debate. Personalmente no necesito que nadie me diga si un texto es bueno o malo, simplemente he de decir que me encanta la obra de Mario.

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  4. Y bueno, hablaron los críticos y se defendieron en ese lenguaje que los caracteriza: el odio visceral, la ira desmedida, el insulto personal. Y comprando ediciones piratas... Nada nuevo... Llevamos veinte años aguantando ese tono... Al final, lo importante es que deciden los lectores...MM.

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    1. Siendo honesto, creo que le cantaron la tabla, sumercé...

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  5. Mario: gracias por los textos que has publicado. Últimamente he estado indagando sobre la dualidad en la literatura, estoy releyendo a Cortázar y también cosas tuyas que me hacen pensar que efectivamente como dijo Rimbaud y como lo has citado en varias ocasiones: J'est un autre. Es una frase muy hermosa.

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  6. Hay que seguir escribiendo esta ciudad Mario. Un abrazo.

    Carlos Eduardo

    Caselo
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    Posted August 12, 2011 at 6:30 PM

    Usted ataca a Mario Mendoza de ser un escritor totalitario, pero se contradice al final de su crítica cuando afirma:… “que termine su idea de darle una imagen literaria a la Bogotá de las márgenes, a la Bogotá que no queremos ver (la de los mendigos, las prostitutas, los asesinos, los ladrones, los locos, los solitarios, los pobres).
    ¿Esa ciudad, entonces, no puede ser tenida en cuenta para un creador literario? ¿Hay que negar la evidencia de la descomposición de nuestro tiempo? ¿usted, Paula Andrea Marín Colorado, es de las personas que, al parecer, considera que Colombia y Bogotá son un paraiso y que aquí no ha pasado nada? Con todo respeto: yo sí quiero ver a esa Bogotá a la que, posiblemente, usted le tiene miedo o asco. Y sé que muchísimos colombianos y latinoamericanos también la quieren ver. Finalmente me parece muy prepotente de su parte desconfiar de la inteligencia de los adolescentes que, en número importante, siguen la obra de Mario Mendoza. Es paradógico. Si no leen son unos seres vacíos, sin porvenir, totalmente manipulables. Pero si eligen a un autor entonces son seres vacíos, sin porvenir, totalmente manipulables. Sí, las mismas palabras para una circuntancia a la que usted se refiere de manera facilista para atacar a un autor.

    Un saludo

    Carlos Eduardo

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  7. Volviendo al tema de los críticos, personalmente no encuentro el mérito en destrozar la obra de determinado autor y no haber sido capaz de crear la propia. Otro aspecto en el que tampoco me suena ese oficio -el de crítico- es el de creerse con el derecho de decirle a los demás qué es lo que se debe leer o qué es lo que supuestamente no cumple con los cánones literarios.

    La obra de Mario me ha hecho ver las cosas desde una nueva perspectiva y sentir nostalgia cuando se recorren ciertos lugares de esta ciudad así como percibir una belleza especial en cada palabra de sus textos.

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  8. Mario: me da tristeza que Usted crea que si un crítico lo fustiga entonces es porque está llevado por "el odio visceral, la ira desmedida". No entiendo cómo puede Usted desconocer hechos tan flagrantes como que su novela está llena de lugares comunes (por favor, no me diga que no lo son) y errores de estilo. A Usted le falta grandeza para aceptar con humildad el criterio de los demás. Sólo los torpes asumen como válida la opinión de los más.

    Ginna: Nadie ha "destrozado" la obra de Mendoza ni nadie le está diciendo a Usted lo que debe leer y lo que no. La labor del crítico es más necesaria cuando encontramos escritores como Mario Mendoza que creen que son infalibles y que sus novelas son incontestables. Qué soberbia! Con su actitud lo único que demuestran es que en este país aún no estamos preparados para la confrontación inteligente y el diálogo. Si tanto les duele que alguien cometa el "delito" de criticar la obra de Mario, deberían responder con argumentos (que es como actuó la autora de la crítica) y no con simples rabietas.

    Entonces, ¿en qué quedamos, Mario? Sólo aceptará la opinión de los críticos que hablan bien de su obra? Seguirá Usted mostrándose agresivo y hostil ante cualquiera que se atreva a señalarle sus faltas? Qué tristeza que Usted se parezca tanto a cierto ex-presidente que cada vez que le sacan a relucir sus faltas arremete contra los demás y los acusa hasta de "criminales".

    Ah! Y no venga con el moralismo de que un lector compre un libro pirata. 40 o 50 mil pesos es pagar demasiado por un libro malo, más aún cuando uno puede comprar, en cambio, un libro bueno.

    Si tanto le duele que le digan que su novela es (siendo benévolos) mala, no se ofusque, no se ensoberbezca, no se llene de ira y tristeza. Mejor dedíquese a vengarse de los críticos con el mejor de los argumentos: una buena novela. Mucha suerte! Wladimir Uscátegui.

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  9. http://teatrevesadespertar.wordpress.com/category/guerras/libia/

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  10. Otra vez ese tono... No tiene sentido dialogar así... El problema no es la crítica, sino el tono personal. Cualquier crítica, lo dije, es bienvenida, por muy dura que sea, si es escrita con afecto y respeto...Si uno compra una edición pirata con ese odio es porque detesta al escritor. Y ojo, cuando compro una edición pirata no he leído aún, luego no sé si es buena o mala. Eso demuestra que ya lo aborrezco, que me parece soberbio, ególatra, narcisista, etc... Estoy lleno de prejuicios. Y por eso la crítica está viciada. No demuestra una lectura sana, sino la exposición de un desprecio y de un resentimiento personal... Por eso aflora ese tono de desdén y de ataque visceral... Yo nunca he respondido una crítica en ningún medio de comunicación. Jamás. No me corresponde andar demostrando por qué mis libros son buenos, por qué pueden o no ser valiosos... Si revisan las críticas de Borges, por ejemplo, siempre es un placer leerlas porque están escritas con afecto, con cariño por la literatura. Unas son demoledoras, y con un humor negro tremendo, pero nunca hay un tono de querer herir, de querer lesionar el trabajo del otro, de querer demostrar que el crítico es un intelectual de primera mientras el escritor es un ser menor, mediocre, cuyo trabajo no dice nada. Ese tono de querer demostrar inteligencia masacrando el trabajo ajeno es lo que demuestra que detrás del crítico hay un escritor frustrado, que quiere escribir y no puede, que no logra ser fértil de manera creativa y entonces le queda una última opción para demostrar talento: destruir las creaciones ajenas. No es que no estemos preparados para la crítica, es todo lo contrario: anhelamos una crítica sana, lúcida, reposada. El problema es que nuestros críticos criollos, en lugar de apoyar y apreciar la literatura, continúan estando más cerca de los delincuentes y los piratas. Lo cual es muy diciente. Saludos, MM.

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  11. Pablo: no he respondido ni me he defendido de la crítica, porque vuelvo y repito, a mí no me corresponde andar argumentando a favor mío. Nunca he respondido una crítica, y ésta tampoco. Aquí he criticado una actitud, un tono, pero como escritor no me corresponde empezar a decir por qué soy bueno, cuáles son los méritos que hay en mi obra. Yo eso no lo he hecho y no será ésta la ocasión tampoco. Segundo: Jamás he escrito nada en contra de El Malpensante y mucho menos contra Afanador, que fue mi colega durante muchos años en la universidad. Él sí ha escrito contra uno de mis libros, y está en todo su derecho, ni más faltaba. No hay un solo texto mío público en contra de ellos. Me extraña semejante afirmación. Si has estudiado literatura, sabes bien que el narrador no es el autor, y que los personajes son entes de ficción. Una novela no es un crónica ni un reportaje ni un libro de historia. Es una novela, es decir, una realidad paralela, ficción pura, y jamás será comparable con una columna de prensa o un artículo. Semejante mezcolanza me parece increíble en una persona que posa de crítico. El día que yo tenga algo en contra de El Malpensante o de Afanador, escribiré entonces un artículo públicamente y responderé por él. Finalmente, estás expresándote en una página de Facebook dirigida por mí, entraste a mi blog y dejaste ahí tu reseña (lo cual implica que sí es un asunto personal), y yo no he borrado ni censurado nada. Tienes que reconocer que en ningún momento te he bloqueado tus opiniones. Antes bien, las he tenido en cuenta, las he respondido sin contra-argumentar la reseña (repito: no me corresponde hacer la apología de mí mismo), y debes reconocer que eso implica un talante democrático y de tolerancia. La democracia es defender la posibilidad incluso de que los otros se vayan contra mí, como en este caso. Saludos de nuevo, MM.

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  12. Es que Mario tiene toda la razón, la crítica es buena porque nos permite expresar que algo no nos gusta, lo que asusta aquí es el tono de arrogancia que el crítico toma, soy una gran adminradora de la obra de Mario y de el, como persona, pero francamente puedo decirle que no me gustó "los hombres invisibles" y no por eso tengo que atacarlo y "destrurilo" y menos en un blog

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  13. Al parecer a muchos se nos olvida la ciudad en donde vivimos y que muy a pesar del positivismo que deseemos imprimirle, la marginalidad marcha paralela a los sectores más aventajados. Es muy egoísta creer que desde este ámbito deprimido no se crean historias y buenas historias. Si recordamos un poco los escritores colombianos con más reconocimiento y sin citar a ninguno; la marginalidad hace parte de sus escritos.
    La reseña o la crítica para mi tiene tintes más personales que literarios, es evidente que la edición de la novela no fue la mejor (personas que no manejamos una buena ortografía pudimos encontrar errores), sin embargo no demerita la obra. No soy un lector apasionado por la temática de las novelas de Mario, más si de la construcción de sus historias y la narrativa grafica que transporta al lector al sitio donde se desarrolla la escena o simplemente a imaginar el escenario. He leído muchas obras que no enriquecen ni transportan al lector.
    Las obras de Mario Mendoza suelen ser un carrusel de muchas emociones, te suben, te bajan, sorprenden. ¡Tengo una pregunta!, ¿Eso no es literatura?...... No me parece decadente, ni que el escritor este envejeciendo. Lo que sí me parece es que es un ciclo que se debe cerrar, ya cansa un poco lo que tanto se recalca en las criticas (Mendigos, Prostitutas, etc.). No debemos ser mojigatos ni pacatos como cita en sus intervenciones Mario, es la realidad en la que vivimos y que además no debemos ocultar; de lo contrario haríamos lo que muchas veces por no decir siempre se hace, tapar la inmundicia con maravillas.
    Yo creo en un escritor como Mario Mendoza, directo que no quiere disfrazar ni maquillar sus palabras, que construye obras donde su técnica envuelve y traslada al lector. A mi modo de ver los detractores del autor se sienten vulnerados en la aspereza de sus palabras, en la crudeza de sus escenas, pero son solo la manera de cómo se abordan los sucesos.
    Afortunadamente he tenido la oportunidad de conversar con Mario y saber cómo construye sus escritos; la disciplina que caracteriza su estructura literaria, pero más importante aun he visto sinceridad en sus palabras, no una necesidad de lucro creciente, responsabilidad (haciendo recomendación para el acompañamiento en la lectura de uno de sus libros, a una pequeña de 14 años), he visto la importancia de las criticas en la consolidación de una figura de escritor consciente: lo he visto dando apoyo al que inicia en el mundo de escritura, aportando su granito de arena en la construcción de una Bogotá literaria.
    Creo en que Mario y creo que en su próxima publicación dará un vuelco a las palabras odiosas e hirientes y como dijo el mismo, “la mejor manera de callar a un crítico es con un buen libro”. Yo agregaría la manera de callar a un mal critico es con un muy buen libro.

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  14. Mario, te quedaste corto al hablar de los críticos literarios....A palabras necias oidos sordos...Adelante con esas emociones que despiertas que aunque a otr@s les parezcan pueriles, estan llenas de reflexión y de amor, que en última instancia es lo que vale. Un abrazo muy fuerte.

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  15. pienso que mario tiene toda la razón, el narrador no necesariamente es el autor, ademas mario eres uno de los mejores escritores. me he leído la mayoría de sus libros y créeme que son fascinantes, me falta apocalipsis que muy seguramente debe de ser increíble como todas sus obras mario, gracias por esos escritos, lo enriquecen a uno.

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