26 ago. 2011

Kalimán





Una tarde cualquiera caminando por Chapinero con las manos entre los bolsillos. Martes después de un puente, el cielo nublado, las calles mal pavimentadas, varias tiendas a pocos metros en diagonal, las casas oscuras y tristes del Siete de Agosto, el heroísmo de la clase media venida a menos, la zona de tolerancia varias calles más abajo. Veo de repente el letrero: Kalimán. Tarot, carta astral, vidas pasadas. Me hago al frente y vigilo un rato ese garaje destartalado donde los clientes tocan el timbre con suspicacia, con la cabeza baja, como si tuvieran miedo de que alguien los vaya a fotografiar. Cae la tarde. La clientela se dispersa. Me animo. Timbro.
Kalimán tendrá unos cincuenta años. Es un tipo de un metro ochenta, de musculatura recia, de ojos vivaces y sonrisa fácil, narizón, con el cabello canoso hasta la nuca y una barba insinuada le sombrea las mejillas. No es un embaucador que busca timar a sus adeptos, ni un vividor que se aprovecha de los ingenuos para convertirlos en sus víctimas. No, Kalimán es un cincuentón solitario, un tipo que se ha dado cuenta de que el mundo normal de los salarios, los empleos, los ahorros y el estrés laboral no son para él. Le gustan los libros que explican las profecías antiguas, la astrología, la magia, la simbología nazi, el tarot, la quiromancia y está seguro de que seres extraterrestres viven camuflados entre nosotros desde hace mucho tiempo. Lo veo como una especie de brujo quijotesco que intenta con sus libros y sus estudios darle un sentido profundo a una vida tediosa y chata en la que chapoteamos los demás. Si yo tuviera que elegir entre la realidad de un hombre de negocios y la realidad esotérica de Kalimán, no tendría que pensarlo demasiado.
Pasamos cerca de una hora conversando. Kalimán me contó que estaba investigando acerca de un hecho que cambiaría la historia moderna. Según él, en 1945, en Berlín, mientras el ejército ruso se tomaba la ciudad, un doble de Hitler y una doble de Eva Braun (los nazis, durante años, se encargaron de generar dobles de los principales dirigentes como una medida de seguridad) se suicidaron dentro del búnker. Los verdaderos personajes lograron llegar hasta un puerto y tomaron un submarino que los condujo hasta las costas chilenas con todo el tesoro nazi (el famoso Santo Grial). En las décadas siguientes, muchos dirigentes cercanos al Führer lograron llegar a Chile, a Argentina o a Brasil, huyendo de los juicios de Nuremberg y de las persecuciones desatadas por organizaciones judías, entre ellos el famoso Mengele, el médico de los experimentos genéticos. Patrocinaron las dictaduras militares en la zona (Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia, Brasil, y muy especialmente la dictadura de Paraguay con el general Stroessner a la cabeza, que era descendiente de alemanes y que durante años los escondió en momentos donde su seguridad peligraba), las apoyaron a nivel económico y de inteligencia militar, y convirtieron el Cono Sur en un paraíso para el renacimiento del Cuarto Reich. América Latina como una especie de sueño nazi…
El tiempo se acaba. Pago la consulta, le doy las gracias a Kalimán por recibirme sin cita previa, y regreso ya de noche a las calles del Siete de Agosto. Qué maravilla de ciudad, me digo, sale uno a darse una vuelta y termina en el consultorio de un mago hablando sobre el Cuarto Reich. Puertas a otros mundos, pasadizos a dimensiones desconocidas, viajes fractales… 

(Próximamente en Revista Bacánika No. 56)

6 comentarios:

  1. viajes fractales...La ciudad de los umbrales. Gracias Mario por esas historias de ciudad viva, etérea y amorfa. Un abrazo

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  2. Vivo cerca del Siete de agosto Mario, pecisamente comienzo mi jornada de travador urbano en la esquina del Foto Japón de la calle 66 con carrera 24. Y tienes razón, esta ciudad nunca deja de sorprendernos. Solo hay que andar con los ojos bien abiertos para descubrir, aún en lo más sencillo, todo un universo. Kalimán me trae muchos recuerdos. De niño coleccionaba la revista que salía semanalmente y, además, escuchaba con papá la serie que pasaba Radio Todelar a las seis de la tarde. Gaspar Ospina era la voz de Kalimán y Erika Krum la de Solín. Ahora sé que existe otro Kalimán (quizás sea el verdadero, uno nunca sabe) decido a cambiar el mundo. Genial amigo, un abrazo.

    Carlos Eduardo

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  3. Señor Mendoza, cuanta sabiduría encierra su relato.Gracias por darme la oportunidad de conocer a Kalimán.

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  4. Mario, lo volviste a hacer, me atrapaste, me enredaste entre las páginas de Lady Masacre, ya no puedo ni siquiera trabajar porque necesito más de eso. Y la inclusión maravillosa de Kalimán en la historia fué el primer paso. Gracias.

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    1. Me alegra, Karem. De eso se trata este oficio, de iniciaciones, encuentros y reencuentros... Un abrazo, Mario.

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    2. Aprovecho éste saludo para decirte que espero que este nuevo año te traiga muchas cosas buenas y que hayas tenido un buen descanso.
      se que se acerca tu cumpleaños, pero no recuerdo la fecha exacta así que te escribo desde ahora para que no se me vaya a pasar la fecha jaja
      que cumplas muchos más, que la vida te de la oportunidad de encontrar las cosas que siempre has buscado. Un abrazo y un beso enormes.

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