26 mar. 2012

4 años a bordo de mí mismo




Hay una página de la literatura colombiana que siempre me ha conmovido profundamente: la última página de 4 años a bordo de mí mismo, de Eduardo Zalamea Borda. Esa página, que el autor bautizó como Noticia, desafortunadamente ha sido suprimida en varias ediciones. En ella asistimos a un instante revelador en el que el mundo se detiene, y en la cotidianidad imprecisa, en la aparente fugacidad del entorno, se percibe una realidad indivisa, acontece todo. Aquí lo que se comunica no es lo que se dice, sino la intensa relación que se mantiene entre lo dicho y lo no dicho, entre lo expresado y lo no expresado, entre lo visible y lo invisible. Ambos factores son esenciales.
Esta Noticia es un despertar, una forma de conocimiento donde el silencio no es negación del lenguaje, sino su complemento. Esto corrobora que no existe un viajero por un lado y un escritor por el otro. Lo que hay es un bloque de devenir, una simultaneidad potenciada entre lo dicho y la acción de decirlo. La Noticia nos revela una percepción hiperlúcida para la que no escapa ni el número siquiera de la máquina de escribir donde sucede el lenguaje. Este tipo de sensibilidad nos recuerda de inmediato las “noticias” de Ho Chi Minh en su Diario de la Prisión .
     En el verano de 1942, en China, cerca de la provincia de Kwangsi, Ho Chi Minh, líder del Vietminh, es arrestado por la policía de fronteras y acusado de espionaje. Sin sentido alguno se ve obligado a un duro peregrinaje por treinta provincias distintas a lo largo de los trece distritos de la zona de Kwangsi. Su vida se sostiene excepcionalmente gracias a una serie de consignaciones que ejecuta en secreto entre el 28 de agosto de 1942 y el 16 de septiembre de 1943. Escritas en chino para no levantar sospechas ante los carceleros, estas anotaciones constan de varias estrofas tang. En ellas, Ho Chi Minh entrena su cuerpo para que no sucumba ante la adversidad, manteniéndolo despierto y alerta ante el entorno. Es un cuerpo para el cual el mundo es una noticia constante. No un cuerpo impregnado de la atrofia de la costumbre, con sentidos territorializados, quietos, fijos, rutinarios y perezosos, sino un cuerpo con sentidos anfibios, que cambian de posición y de elemento, que no se acostumbran a una misma información y que por tanto poseen funciones múltiples. Ese cuerpo percibe, por ejemplo, las notas musicales de una mujer que espera en lo alto de una torre el regreso de su amado, o la velocidad de un peón inmóvil en el tablero de ajedrez .
Esa actitud es la que le permite a Ho Chi Minh una contemplación desapasionada de su propia desgracia. Un cuerpo desajustado, en movimiento, es un cuerpo abierto siempre a un afuera.
      La Noticia final de la novela de Zalamea, entonces, no está regida por el deseo de registrar ningún acontecimiento en particular, sino que traza una vía para ir más allá de los sentidos tradicionales, de los acontecimientos excesivamente codificados, y de la reflexión (también codificada) sobre ellos. Como en el caso de Ho Chi Minh, o de algunos poetas occidentales que dieron origen a las vanguardias como Rimbaud, esta percepción producto de un cuerpo que fluye busca una tensión entre lo que se dice y lo que no se dice. Una palabra que nos comunica lo incomunicable, que nos permite, a través de lo visible, acceder a lo invisible. Detrás de esta Noticia una mano tiembla, un cuerpo es recorrido por pequeñas convulsiones que lo obligan a ir fuera de sí. Moléculas y dendritas que buscan una palabra, microsismos corporales que se hacen literatura.



(Próximamente en Bacánika.com)

7 comentarios:

  1. Hermano, querido amigo. Pienso que en esos estados nos reencontramos con nuestra esencia y quedamos en perfecta unión con el Universo. La mayoría de seres humanos vivimos en un mundo reflejado en un laberinto de espejos. Un fuerte abrazo Mario.

    Carlos Eduardo

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  2. Estado de alerta... es el despertar de Don Juan. La conexión de Ouspensky. Que bueno alcanzar ese estado, aunque sólo sea de vez en cuando, seguramente con el tiempo y la persistencia se logre más permanencia en ese estado de conciencia.
    Luis Enrique Osorio soñaba con la era en la cual, la mente sería capaz de trascender a estados de comunicación latente.
    Excelente Mario

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  3. Interesante. Me acuerdo que ese libro de Eduardo Zalamea fue inspirado en una temporada que el autor pasó en el Departamento de La Guajira

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  4. Mario, quieres enseñarnos un buen concepto de olvido a través de la metáfora del cuerpo, lo cual celebro, pero en especial, comparto contigo, ya que nuestro cuerpo, es un ser que devela todo eso que sentimos y pensamos en torno al mundo e igualmente, es mediante él que ya llegamos alcanzar las metas dentro de lo posible. Pero también, el cuerpo es el lugar donde podemos llevar a cabo nuestras imaginaciones en ideas.

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  5. Hola Mario.En la primavera de 1942 se publica en Praga la traducción de los Cuatro años.Han pasado ocho años desde la primera edición.Las policromías son bellísimas,y la encuadernación de lujo.El índice parece de la posguerra pues cercenan los epígrafes con los que abre cada capítulo y aún no estamos detrás de la Cortina de hierro.Eduardo Zalamea era muy cercano al socialismo.Hay un escrito suyo sobre 'El país de las grandes realizaciones'que era Rusia.Tengo una carta firmada por una ciudadana rusa con la que se planeaba la traducción al ruso.Hau un libro con su firma llamado "Cuestiones de Leninismo'con los discursos del padrecito. Cuando se tomaba sus tragos llamaba a los "camaraditas".Ya después de la guerra su primo Jorge le escribía desde una clínica de reposo para escritores checa.En los cócteles pedía l a restitución de Panamá.
    P.D.: No tienes por casualidad una primera edición de los Cuatro años a la venta? Gracias,hay mucho por tejer, Juan Diaz Zalamea

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  6. Hola Mario.En la primavera de 1942 se publica en Praga la traducción de los Cuatro años.Han pasado ocho años desde la primera edición.Las policromías son bellísimas,y la encuadernación de lujo.El índice parece de la posguerra pues cercenan los epígrafes con los que abre cada capítulo y aún no estamos detrás de la Cortina de hierro.Eduardo Zalamea era muy cercano al socialismo.Hay un escrito suyo sobre 'El país de las grandes realizaciones'que era Rusia.Tengo una carta firmada por una ciudadana rusa con la que se planeaba la traducción al ruso.Hau un libro con su firma llamado "Cuestiones de Leninismo'con los discursos del padrecito. Cuando se tomaba sus tragos llamaba a los "camaraditas".Ya después de la guerra su primo Jorge le escribía desde una clínica de reposo para escritores checa.En los cócteles pedía l a restitución de Panamá.
    P.D.: No tienes por casualidad una primera edición de los Cuatro años a la venta? Gracias,hay mucho por tejer, Juan Diaz Zalamea

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