20 mar. 2012

Corriente Alterna



El 10 de marzo de 1967 Octavio Paz escribe una “advertencia” a su libro Corriente Alterna. En ella afirma que los fragmentos ensayísticos que componen el libro apuntan a un tema único: “La aparición en nuestra historia de otro tiempo y otro espacio”. En efecto, a lo largo de los tres grandes apartados del libro es notoria la obsesión por esta idea. La misma escritura fragmentada y dinámica, fluctuante, el título extraído de la electricidad (“corriente alterna” se contrapone a “corriente continua”, pues obedece a aquélla en la cual la electricidad varía rápida y periódicamente de dirección e intensidad), todo nos corrobora la tesis central planteada en la advertencia. Paz enfatiza en el libro las consecuencias políticas, históricas y estéticas de la caída del tiempo rectilíneo. Esta idea está expuesta por Paz no sólo en sus ensayos, sino que atraviesa su poesía y termina convirtiéndose en una concepción con respecto a la vida en general.
     Finalizando el ensayo “Las reglas de la excepción”, Paz enuncia abiertamente esta revolución temporal: “Si estamos ante un cambio de los tiempos, como lo creo firmemente, el fenómeno afecta nuestras creencias y sistemas de pensar. En verdad lo que se acaba es el tiempo rectilíneo y lo que comienza es otro tiempo”. Más adelante, en “Una forma que se busca”, denuncia una vez más la misma idea: “Todas estas concepciones reducen la idea del tiempo rectilíneo a una mera variante en el sistema de relaciones”. Paz se refiere aquí al hecho de que en diversas disciplinas como la biología, la lingüística o la antropología, se deje a un lado las explicaciones lineales y se conciba la realidad como un sistema de relaciones sincrónicas. La realidad: un campo magnético de entrecruzamientos, de enlaces sincrónicos. El tiempo ha dejado de ser algo lineal, producto de un viejo universo, y se ha vuelto un tiempo múltiple, infinito en el instante, un tiempo que es en sí mismo un paquete de trayectorias, un posible múltiple. Este nuevo tiempo no es quieto, fijo, estático, como el anterior. Por el contrario, nos explica el dinamismo del ahora, el movimiento incesante del presente.
     En ese instante que se abre al vértigo las formas se diluyen, los objetos pierden su aparente consistencia en el mundo. El individuo no es ajeno a ese proceso. En el instante que es abismo el yo deviene multiplicidad, pero la sensación angustiosa es que el yo alcanza a percibir el momento de su muerte, de su desaparición. Y se defiende, se niega a partir, se aferra. El yo sabe que la entrada en el devenir significa su propia extinción. Por ello este nuevo tiempo deja de ser una medida y se vuelve una realidad viva, cualitativa, tangible. Este nuevo tiempo es un umbral, una zona de indiscernibilidad de la identidad, un campo magnético donde el individuo halla un nuevo destino: devenir.
Saludemos con beneplácito esta posibilidad y dejemos de repetirnos tanto, dejemos de parecernos cada vez más a nosotros mismos.

(Próximamente en Bacánika. com)

4 comentarios:

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    3. Querido Robinson,
      la vida es tan corta, todo caduca tan rápido, todo está tan devorado por la fugacidad y la impermanencia, que precisamente por ello es que tenemos el deber de despertar, de negarnos a estar sumergidos en la banalidad general, en la peligrosa frivolidad de un establecimiento mañoso, tramposo y corrupto. No debemos dejarnos alienar porque la estupidez en un proyecto de control, un proyecto político. Pero tú no tienes de qué afanarte: tus trabajos son magníficos. Esas paredes hablan, gritan, se rebelan. Black Power. Sólo nos queda continuar, seguir ahí, metidos en la misma trinchera, aguantando, escribiendo o dibujando. Esas son nuestras armas.
      En cuanto a tus opciones sexuales, fresco, eso es la vida privada, eso a nadie le importa. Quítate tanta culpa. Eso es herencia cristiana, que está en la base de nuestra educación. Tienes todo el derecho de expresar tu sensibilidad como te plazca. El machismo general no es más que un complejo de inferioridad de unos misóginos que se saben pequeños, infinitesimales, vulnerables. Censurarte en el plano del deseo sería como censurarte cuando vas a pintar. Imposible. Así que relájate, disfruta y continúa entrenándote y formándote para perfeccionar ese talento que ya está dentro de ti...
      Que la fuerza no te falte,
      Bernardo

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