10 abr. 2012

Una sociedad enferma




Hace poco los usuarios del sistema de transporte TransMilenio, desesperados de tantos atropellos, destrozaron algunas de las estaciones. Los medios y la intelectualidad de clase media y media alta, que nunca viajan en transporte masivo, salieron a decir que era el colmo que estudiantes salvajes y enfurecidos destruyeran de esa manera bienes públicos. Sí, tienen razón, no hay duda: esa situación es inadmisible. Pero lo curioso es que se fijen sólo en ese lado del asunto y no en el otro: una administración urbana que durante años ha ejercido violencias exageradas en contra de los ciudadanos. Basta usar TransMilenio un día en la hora pico para llegar a la casa exhausto, manoseado, insultado, atracado, agredido de manera brutal. Los trabajadores y los estudiantes han soportado esa situación durante semanas, meses y años. Son humillaciones diarias, atropellos, pérdidas de la dignidad personal sin que nadie repare a las víctimas, que no sólo soportan los sueldos de hambre y la violencia laboral, sino que encima de eso tienen que aguantar la falta de aire dentro de los buses, a los ladrones que meten mano en los bolsillos y los morrales, a los pervertidos que se masturban restregándose contra los cuerpos de secretarias y estudiantes. ¿Y eso no nos parece brutal y salvaje? ¿Por qué eso no nos indigna, por qué no lo denunciamos, por qué no protestamos en artículos y columnas en contra de un sistema que les hace eso a sus ciudadanos todos los días?
No me canso de decirlo: uno de los mayores problemas que enfrenta en este momento la sociedad occidental es creer que la violencia viene de afuera, que se encuentra allá, al otro lado del muro, donde unos marginales resentidos, unos bárbaros o unos fanáticos religiosos están agazapados esperando para atacarnos. Basta pasar por cualquiera de los controles de seguridad de un aeropuerto internacional para percibir de inmediato el miedo, la paranoia general con respecto a unos terroristas invisibles que, se supone, están camuflados entre nosotros aguardando el momento oportuno para masacrarnos. Gran error. La violencia más efectiva y peligrosa está aquí, entre nosotros mismos, y precisamente por no saber detectarla, por no percibirla de manera correcta, por negarnos a hacer un examen de conciencia, es que está empezando a extenderse de manera indiscriminada. Nuestro mayor peligro no es un ataque terrorista, sino la violencia cotidiana que ejercemos sobre los otros: el racismo, la segregación, la violencia intrafamiliar, el desempleo, el estrés laboral, el clasismo, la arrogancia y la pedantería, el desprecio. Son miles las formas de micro-violencias que nuestra sociedad practica día a día sin el menor reparo. Sumado a ello está el hecho de que la apología del éxito y la presión que soportan los estudiantes y los empleados por ser triunfadores y adinerados es tal, que muchas veces les castran sus mayores habilidades y les impiden liberarse del yugo esclavista del sistema.
Como si esto fuera poco, las autopistas de información, que en un principio nos dieron la impresión de que estábamos comunicados con el mundo entero, han empezado a presentar un proceso de reversibilidad, es decir que, a mayores posibilidades de comunicación, menos nos comunicamos y más encerrados y más solos estamos. Miles de jóvenes adolescentes son adictos a los celulares y a Internet, y les cuesta trabajo socializar, relacionarse con los otros, conversar, abrazar, amar. ¿Y quién nos explica que pertenecemos a un sistema que es violento desde sus entrañas mismas? ¿Quién nos está dando una voz de alerta? ¿Cuándo aceptamos que nosotros mismos practicamos en nuestra cotidianidad estas formas de violencia y de crueldad? ¿No tenemos que vivir todos los días en medio de las agresiones y los insultos de una sociedad enferma y déspota?

(Próximamente en Bacánika.com)

7 comentarios:

  1. Nadie se da cuenta, pero es esa violencia la que nos está volviendo locos, pero locos peligrosos, locos de ira, de soledad y de dolor por lo que sufrimos día a día.

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  2. QUIERO TOCARLO MARIO MENDOZA PA SABER QUE SI ES REAL

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  3. Mario...Gracias, sus palabras son la esencia de un pensamiento critico y real que posibilita la manera de pensar distinto a lo común...Muchas Gracia...

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  4. Mario, no te cansas de decirlo y algunos de nosotros no nos cansamos de escucharlo tampoco, todo lo contrario. Quisiera añadir que creo que este tipo de violencias nos llevan más hacia el subdesarrollo y como activo usuario de este sistema de transporte es fácil verlo diariamente: es increíble que en una ciudad que aspire a ser civilizada se vean personas saltando todos los días las avenidas de autos y luego la calzada de transmilenio para ingresar por la fuerza a una estación. Es decir, la vida no vale nada. La vocación por la muerte. Antanas Mockus fue el que le enseñó a Bogotá que los peatones caminan por la cebra pero esto volvió a ser la ley de la selva.

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  5. Lo peor de esta violencia es que está ejerciendo ya un efecto nocivo a nivel psicológico en todos nosotros... Pero no queremos ver, no queremos recapacitar... Gracias por los mensajes, siempre leo cada línea con suma atención... Saludos, MM.

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  6. Mario, Creo que fue muy oportuno el artículo sobre Buda. En momentos donde la violencia y el sin sentido aumentan cada día, cuando la falta de comunicación, la pedantería y la envidia son el pan de cada día; tal vez las experiencias de Buda puedan crear un poco de resistencia.
    La meditación que conlleva a la práctica de la compasión y la generosidad es tal vez el ejercicio a travez del cual se pueden soportar las más adversas condiciones de sufrimiento y dolor. Llegar a ser Buda en pleno siglo XXI requeriría una profunda paciencia y disciplina. No se trata de vivir sólo de pan y agua, se trata de cambiar nuestro modo de vivir para que poco a poco el entorno también cambie. No hay que esperar a que todos cambien para yo cambiar.
    Esperando tu próximo libro Mario!

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  7. mario buen dia.

    había escrito algo mejor, pero la tecnología siempre hace de las suyas y toca volver a empezar.

    en síntesis, tengo angustia y temor por que somos una olla a presión y va a estallar pronto y que se inicia desde nosotros mismos al no entender este mundo de mentiras. te envío un link sobre una película donde tal vez no se vea una salida, pero que quizás nos pueda abrir un camino, una luz, una fuga a esa presión, eso si creemos que podemos hacer algo por cambiar cada uno... espero me entiendas... un abrazo y gracias por tu escritura que siempre aparece en el momento menos pensado

    http://www.monsterdivx.com/detachment/

    espero la puedas sacar 2 horas de tu cronometrada agenda para verla e invito a los demás lectores de mario a que la vean y generen su propia critica entorno a esta sociedad enferma.

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