22 may. 2012

Educación en crisis




Profesores que llegan a charlar en clase acerca de su vida doméstica, de los problemas con su mujer o su esposo, de sus vacaciones, de su vida privada. Profesores que leen toda la clase y que se la pasan repitiendo lo que tienen anotado en un cuaderno o una libreta. Profesores que el primer día reparten exposiciones por grupos y se desentienden de la clase el resto del semestre. Profesores que se roban las investigaciones de sus alumnos y luego, en reuniones oficiales, las presentan como suyas. Profesores que presionan a los estudiantes de últimos semestres para que hagan una tesis práctica, la que ellos imponen y no la que el estudiante quiere. Profesores que llegan media hora tarde, una hora después de lo acordado o que jamás llegan. Profesores que llevan años y años repitiendo la misma clase, los mismos conceptos, los mismos puntos de vista; lo que ellos llaman “poner el casete”. Profesores que nunca entregan notas, que no leen los trabajos de sus estudiantes, que no tienen tiempo para corregir, sugerir, discutir. Profesores que se la pasan bebiendo con sus estudiantes frente a las universidades o rumbiando con ellos los fines de semana, jugando a ser adolescentes otra vez o creando cortes donde ellos son reyes a los que es imposible destronar. Profesores que no son profesores, que no aman su trabajo…
La lista es larga. Cada vez que algún estudiante me cuenta algo sobre los problemas que tiene en clase me parece inverosímil, como si fuera mentira, como si eso fuera imposible de llevarse a cabo. Luego constato que todo es cierto, que sí es así, que Fulano o Mengana llega a clase siempre con dolor de cabeza, habla sobre su vida hogareña media hora, lee de una libreta otra media, reparte unas exposiciones para la clase siguiente, se excusa por irse temprano porque se siente mal de salud, y se marcha como si tal, como si no hubiera pasado nada. Luego esos mismos sinvergüenzas se quejan de los estudiantes en las reuniones de profesores, dicen que son unos vagos, que no leen, que nada les gusta. Lo sé porque los vi muchas veces en reuniones hablando sobre la mediocridad estudiantil con el mayor descaro. Cuando lo cierto es que lo que sucede en una clase es un espejo del maestro.
Entre los muchos problemas que agobian a la educación (falta de inversión, políticas equivocadas impuestas por organismos internacionales, privatización soterrada e inmoral, ausencia de una bolsa de empleo sólida que proteja a los recién egresados, etc…) hay dos que a mí siempre me han preocupado sobremanera porque dependen directamente del maestro, del que entra al salón a dictar la materia: una ausencia absoluta de cariño por la clase y la incapacidad para generar pensamiento creativo en los discípulos. Sé que los problemas de la educación son diversos, múltiples y muy graves. Pero estos dos que a mí me obsesionan no dependen de dinero ni de cambiar grandes directrices pedagógicas. Son simples y por eso mismo tan difíciles de asimilar por los maestros de turno.
El primero de ellos es fundamental: hay que amar lo que uno enseña y el mismo hecho de enseñarlo, de transmitírselo a otros. Siempre he afirmado que el pensamiento es como la gripa: si uno no está contagiado no puede transmitir el virus. Y hay mucho maestro estornudando en vano. Uno no sólo enseña contenidos, sino ante todo una actitud, una pasión, un modo comprometido y obsesivo de estudiar y de saber. Ser maestro no es un trabajo, sino una vocación, un llamado, un ministerio, una milicia.
El segundo problema es muy grave: cómo enseñar a pensar creativamente. Y es imposible que una persona acartonada, tediosa, repetitiva, instalada en la costumbre y la comodidad mental, pueda generar dinámicas creativas en su clase. Es al revés: termina por imponer su cansancio y su hastío, aburre a todos y al final termina por cogerle fastidio incluso a su misma clase, la cual enfrenta como si fuera una tortura. Pensar creativamente implica un grado de rebeldía, de sano anarquismo, de duda permanente. Y para transmitir una actitud semejante hay que ser un perpetuo insatisfecho, un cuerdo  delirante, un soñador al acecho y en vigilia; lo cual, hay que admitirlo, es bastante inusual.

(Próximamente en Bacánika.com)

16 comentarios:

  1. Excelente escrito. Tienes razón, hay que llevar a esos cerebros jóvenes a soñar productivamente y productividad no necesariamente en términos exclusivamente económicos sino en la obtención de bienestar y solidaridad. Habrá que preparar maestros, para que preparen humanos felices.

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  2. Que adecuado suena esta publicación justo ahora que estamos pasando inconvenientes con un profesor en la u. El ver gente tan mediocre encargada de "formarlo" a uno hace que surjan serios cuestionamientos a cerca de si los maestros ahora enseñan porque necesitan un salario o porque realmente quieren transmitir la llama de la inquietud a sus estudiantes; uno ve que a comparacion de otros maestros que realmente sienten alguna pasión por su area de interés, hay otros que lo único que logran con su modo de proceder es asesinar las ansias de investigacion de los estudiantes, amoldandolos para convertirse en profesionales del montón, haciendo que la competitividad y la innovacion en su area sea deficiente porque ellos se encargan de que sea asi.
    Es triste, realmente esta abulia que possen los maestros a la hora de infundir entuciasmo a sus estudiantes, estas cosas nos dejan con las ideas frustradas y las quejas en los labios.

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  3. Completamente de acuerdo con Mario, la educación debe ser un constante desarrollo de ideas, y no una monotonía simple y básica.

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  4. Algo fundamental es creer ciegamente en el potencial de los alumnos. Si un profesor no crea un ambiente de seguridad en los alumnos, que los motive y anime a estudiar, será muy difícil lograr el objetivo del programa que enseña.
    Otra cualidad de un buen maestro es su capacidad de entender y sensibilizarse ante los errores. Ser flexible es una buena cualidad si no se pasa de la raya, por otro lado, el profesor cuchilla está mandado a recoger.
    Soy profesora por vocación; pero lo admito, también por las vacaciones largas, es cuando estudio y trato de mejorar mis lecciones. Durante estos largos años en la docencia he aprendido mucho de mis alumnos, pero jamás les he robado sus ideas. Me encantó tu articulo...estoy pasándolo a los colegas, algunos me van a matar!

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  5. La enseñanza se convierte en una forma de resistencia en medio de un sistema que oprime. Personificar al Quijote, es renacer con pasión, entrega y constancia dentro de un oficio que ha sido tan desmeritado. Tomar la educaciòn como una opción no lleva a otra cosa que a la frustración, pero, aprovechar estos espacios y soñar en medio de los libros y el contacto, constituye una forma de liberarse de unòn de FUERZA.
    Es un texto muy bueno, que sacude y que muestra una vez màs, que nuestra uniòn es ideològica. Un abrazo

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  6. en el contexto de una asignatura, en una facultad Medicina estamos leyendo tu obra, queremos inivitarte a la universidad, son más de 200 estudiantes que están pendientes.mis datos Rocio Dueñas, rocioduenas@gmail.com ¿qué opinas?

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    1. Te escribí a tu correo, Rocío, y no sé si recibiste el mensaje o no... Saludos, MM.

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  7. Hay otros puntos claves en esta discusión sobre la educación que quizás valga la pena tratar más adelante... Los estudiantes de México se acaban de pronunciar. Ya era hora... Gracias por sus mensajes. Los leo muy puntualmente... Saludos, MM.

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  8. Soy docente y me gustan muchos sus palabras, es una muy bonita reflexión que compartiré con algunos de mis colegas docentes que son dinosaurios metidos en un salón de clases. La educación es un cuerpo vivo y cambiante que debe tener profesores dispuestos a asumir esos cambios constantes y privilegiar el pensamiento creativo no la simple reproducción de conocimientos...

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  9. Buen día,

    Soy David Pulido, el estudiante del Politécnico Grancolombiano que lo entrevistó en la feria del libro. Como habíamos hablado, para mi facultad, Poliradio y para mi equipo de trabajo, sería muy enriquecedor poder contar con usted en nuestro programa LA SALA, un espacio de entrevistas que se emite en directo los días jueves a las 7:00 pm. Su presencia en nuestro campus sería una buena forma de aportar a los estudiantes y a todos nuestros oyentes un espacio de interacción, de acercamiento a la literatura y aunque estoy seguro que su agenda ha de estar muy ocupada, que dispusiera de algo más de una hora para este aporte sería muy gratificante para nosotros, además poder contar con usted es la mejor forma de cerrar el espacio radial de este semestre. Esta claro que asumiríamos los gastos de transporte y requerimientos que usted solicite. Nos queda la última emisión de este semestre: el próximo jueves 31 de este mes,. Por favor considérelo y envíeme una respuesta para adelantar los preparativos y ultimar detalles, . Muchas gracias por su atención y quedo al tanto de una respuesta. Un abrazo fraterno.

    E-mail: mrdavidpulido@gmail.com
    Celular: 3102355490
    twitter: @DavidPulido14

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  10. Hola Mario. Tu reflexión que cae como anillo al dedo, ahora que estoy en mi debut de profesor de Comunicación oral y escrita. Hay que despertar el entusiasmo e interés. Y eso solamente se logra demostrando que lo que hacemos nos apasiona, respaldados por una preparación diaria e interminable.

    Mario, escribí algo sobre La ciudad de los umbrales. Acabo de publicarlo en mi blog. Me impactó muchísimo ese libro. También lo voy a compartir en tu página de facebook. Es un sencillo homenaje al escritor que me permitió ser su amigo.Un abrazo

    Carlos Eduardo

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  11. Un Maestro que he tenido la oportunidad de ir conociendo, no hace más de un año, y me ha entregado en sus letras su resistencia y escepticismo que viene acompañado de argumentada crítica, de valiosos interrogantes y de bellas afirmaciones, tales como: "estoy equivocado" "su argumento es más fuerte que el mío" "somos distintos pero dame un abrazo". Son esas afirmaciones que difícilmente uno encuentra en el sistema educativo -desde el colegio hasta la universidad-. Es el colegio donde uno más repite, simula, incentivan una sociedad homogénea (creería uno, que en la universidad eso se rompe del todo). Que gran escrito Mario...

    Hace poco en la Feria del Libro de Bogotá me acerqué para que me firmara La Ciudad de los Umbrales con dedicatoria a la familia de Mr. Nadie. Ese personaje que adoptamos en casa y que bastante recordamos. Ahora sigo en Bogotá y estoy en mis inicios del necio vicio de escribir, de hacer ruido, de desunir y unir palabras...¿Es posible encontrarte en algún lugar de esta ciudad para intercambiar algunas palabras? por cierto, también he venido publicando en mi blog.

    Gracias por resistir con argumentos y entregárnoslo a tantos que nos motivan.

    Cristian Zuluaga.

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  12. “Para poder ser maestro es necesario amar algo; para poder introducir algo es necesario amarlo. La educación no puede eludir esta exigencia sin la cual su ineficacia es máxima: el amor hacia aquello que se está tratando de enseñar. Además ese amor no lo puede dar sino quien lo tiene, y en ultimas eso es lo que se transmite. Nadie puede enseñar lo que no ama, aunque se sepa todos los manuales del mundo, porque lo que comunica a los estudiantes no es tanto lo que dicen los manuales, como el aburrimiento que a él mismo le causan. Y ante las formulas más brillantes de los filósofos, antiguos o modernos, no cosechará más que bostezos. El que enseña no puede comunicar lo que no ama”. Página 43 Zuleta, Estanislao. (2008) Educación y Democracia.

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  13. Qué maravilla de cita... Estanislao Zuleta, que era autodidacta, claro... No podía ser de otra forma... Saludos, MM.

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  15. Es un buen punto de vista y lo compartirè con mis colegas, sin embargo, hay condiciones en los colegios públicos de Bogotá que nos hacen, por momentos, perder el amor

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