14 may. 2012

La caja final



Para este 20 de mayo de 2012, día en que se producirá un eclipse anular de sol, miles de personas alrededor del mundo esperan una catástrofe de gran envergadura. El año pasado, el reverendo y ex ingeniero norteamericano Harold Camping profetizó que el desastre se llevaría a cabo en mayo de 2011. Luego aceptó haber cometido algunos errores matemáticos y ahora asegura que la fecha ineludible es el 20 de mayo de 2012. Camping ha difundido sus interpretaciones bíblicas a través de una emisora radial que le ha dado la vuelta al mundo.
A esta voz se suman los seguidores de Nostradamus, los estudiosos de los dibujos geométricos en las plantaciones europeas y los expertos en los calendarios mayas, que hablan ese día del regreso de Quetzalcóatl. Algunos aseguran que en la primera semana de junio el planeta Venus entra en un tránsito especial también, y que esa fecha marca entonces otro hito, otra señal que debemos atender. Eso significaría que entre el 20 de mayo y el 6 de junio, más o menos, habrá dos semanas catastróficas, infernales, donde terremotos y tsunamis arrasarán con países enteros. Hablan de Chile, de Italia, de otra vez Japón, de una sacudida en la mitad del Océano Pacífico que generará un tsunami que llegará hasta las costas norteamericanas y borrará de la faz del globo ciudades como Los Ángeles y San Francisco.
En consecuencia, miles de personas se están preparando en este justo instante para la gran hecatombe que empezará este 20 de mayo, seguirá en junio y quizás termine con todo el 21 de diciembre de 2012. Y cuando uno piensa en agrupaciones de este estilo se imagina a unos hippies trasnochados fumando marihuana y contemplando el firmamento con los ojos enrojecidos y una sonrisa beatífica en sus rostros iluminados. No, en esta fiebre apocalíptica hay de todo: organizaciones muy bien armadas en Estados Unidos que viven en granjas autosuficientes y que están listos para defender a bala sus víveres y su agua purificada; familias que cultivan tomates y algas en sus piscinas caseras, que tienen máscaras antigases debajo de las camas de sus hijos y que guardan en sus armarios mochilas con equipos completos de supervivencia; millonarios italianos que están construyendo una comuna de búnkeres resistentes a desastres nucleares en el pueblo de Xul, en México, y que esta semana empezarán a llegar en helicópteros a sus refugios con sus mujeres y sus niños. Hay de todo y por todas partes. En el sur de Francia, en las afueras de Moscú, donde hay construidos más de cinco mil búnkeres, y en Argentina, donde seguidores de Solari Parravicini y del ocultista Acoglanis tienen ya muy bien organizadas comunas que funcionan sin teléfono, sin gas y sin luz eléctrica.
Todos le apuestan a que en el 2012, comenzando este 20 de mayo y finalizando el 21 de diciembre, nuestra civilización, por un motivo o por otro, se extinguirá. Eso significa que mientras nosotros continuamos leyendo la prensa, desayunando como si nada, viendo nuestros programas favoritos de televisión o saliendo a teatro o a cine, otros están bajando enlatados y alimentos en conserva a refugios subterráneos donde familias enteras se preparan para el fin del mundo.
Y no deja de ser inquietante saber que en este justo instante alguien baja a uno de esos búnkeres una caja de libros también, unos pocos textos que sobrevivirán al caos final. ¿Cuáles serán?


(Próximamente en Bacánika.com)

10 comentarios:

  1. Bajaría con mi guitarra, "Cien años de soledad", "Rayuela", "Pedro Páramo","Aura", "Todo lo sólido se desvanece en el aire", "Así hablaba Zaratustra", "Música para camaleones", "1984", "Sidartha", "El lobo estepario", "Demián", "Las flores del mal", "Ensayo sobre la ceguera"...

    Un abrazo

    Carlos Eduardo

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  2. creo que para un ambiente tan apocalíptico como el que se viene bajaría seguro el libro "el país de las ultimas cosas"

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  3. Para un momento así llevaría conmigo La Odisea, Las Mil y una noches, y sin lugar a dudas El Quijote. Trataría de salvarlos, pero mejor aún, haría todo lo posible para volver a leerlos antes del último suspiro. Y tú Mario, ¿cuáles llevarías?
    Saludos.

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  4. De todo esto tan abrumador, yo también me quedo con la última línea del artículo, qué tremenda pregunta y en qué situación: no sé, pienso en el otro lado del jardín, pienso en Barba Jacob el mensajero, pienso en Romeo y Julieta y acaso también en Buda Blues y esa última carta donde se recrea la burroteca, conmevedora y simbólica de una salvación a través de la lectura, los libros y la literatura. Libros estos en donde se encuentra la muerte muy presente.

    Y me uno a la curiosidad de Alejandra: cuáles llevaría Mario?

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  5. El Quijote, sin duda... La obra completa de Borges... El Cuarteto, de Durrell... El palacio de la luna, de Auster... Todo Shakespeare... Los dos de Homero... Todo Bradbury, principalmente Crónicas Marcianas... Somerset Maugham, todo... Los cuatro volúmenes de Zweig, el maestro... Un asesino solitario, de Elmer Mendoza... Y unos cuantos de Belascoarán, de Paco Taibo... Eso para empezar, de afán, mientras la casa se cae... Abrazos, MM.

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  6. Es difícil pensar en estos apocalípticos meses que se avecinan, aunque aveces creo que esos meses nunca vendrán sino que los estamos viviendo ahora, acá, disimuladamente, mientras muchos se rompen la cabeza echando cálculos matemáticos e interpretaciones bíblicas, el mundo puede estar empeorando, pero ellos no se dan cuenta.

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  7. Creo que por lo menos llevaría "Ficciones" de Borges, "Las Mil y una Noches", todo Sábato y Onetti, "Memorias de Adriano" de Yourcenar, "La insoportable levedad del ser" de Kundera, todo Pamuk, "The new York Trilogy" de Auster, todo Hesse, "Jazz" de Morrison, y "Filosofía a mano Armada" de Fischer... Una pregunta: vale llevarse el Kindle?

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  8. (http://www.historiang.com/articulo.jsp?id=461979 )Quizá ese único Instinto (o como lo llamaría: objetivo último de la humanidad)el de supervivencia, siempre nos haga pensar sobre la muerte... esperemos que no enaltezcamos al instinto y si a la razón; Pero sin duda, me guardaría los geniales cuentos de Papini, y como para reconfortarme un poco, unas cuantas letras de Bolaño.

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  9. (Fe de erratas:..siempre nos ha hecho pensar)

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