18 jun. 2012

Rap




Y la calle ahí, siempre dispuesta a sorprendernos, a lanzarnos a aventuras imprevistas o a masacrarnos en cualquier descuido. La calle no es un lugar, un espacio, sino un estado del cuerpo y de la mente, una actitud, una rebelión. El andén como sublevación, como resistencia, como un modo de ser en medio de una época que tanto valora el confort, la sosa comodidad de la clase media, la quietud mortuoria de la pequeña burguesía emergente.
Una ciudad puede ser un entrecruzamiento de líneas, de calles y carreras, de avenidas y diagonales, sí, una cuadrícula tediosa y aburrida, pero también puede ser una entrada en otro mundo, un laberinto misterioso, un pasadizo que nos lleve al otro lado del espejo. Cuántas veces no nos hemos extraviado en este espejismo multidimensional que es nuestra ciudad. Hay carros y peatones, sí, droguerías y restaurantes, sí, banqueros y oficinistas, sí, pero también hay monstruos y ángeles, alienígenas y guerreros, aventureros y magos, prestidigitadores y monjes, brujas y agoreros, posesos y zombies.
Y de repente, allá, al otro lado de lo real, un cuerpo empieza a moverse en el parque, en la esquina, en la cancha, y una voz empieza a rapear con toda la potencia de su desesperación, de su rabia, de su marginalidad: la voz del poeta que conecta con el misterio, con la otredad, con la cara oculta de la realidad. Esas voces nos recuerdan las pruebas en medio del desierto para los derviches, los cantos chamánicos, las letanías de los practicantes sufíes entre sus instrumentos y sus danzas sagradas, las voces de blues de los esclavos negros bajo el sol implacable de las plantaciones sureñas.
Me gusta verlos en parche, siempre juntos, tragándose la ciudad como nómadas antiguos desplazándose por la estepa o como monjes zen recién rapados. En una época que hace la apología de la individualidad, del triunfo solitario, del éxito personal, ellos nos dan una lección tremenda: solo no eres nadie, no existes, no aguantas y terminarás reventándote. Lo único que te puede salvar es la tribu, los tuyos, tu ejército…
Los carros devienen letras de hip hop y de rap, el pavimento se transforma en ritmos pausados, la angustia urbana es metamorfoseada en versos que se elevan entre la lluvia y que enuncian la esencia misma de la ciudad: el caos, el vértigo, las fuerzas de la locura llamándonos una y otra vez hacia el abismo…
Como en todo arte verdadero, lo mejor y lo peor de nosotros está en esas letras y esos ritmos. Bienvenidos esos jóvenes que cantan y aúllan entre los muros de Ciudad Gótica sus historias potentes de fuerza y de resistencia colectiva. De alguna manera, todos estamos en deuda con ellos.
Gracias, muchachos. No saben cuántas veces me he recargado y he resucitado en sus canciones, en sus consignas, en sus gritos de guerra…

(Próximamente en Bacánika. com)

13 comentarios:

  1. Maravillosa Mario Mendoza tu manera de sublimar la magia que estos casi anónimos que aportan no solo en las calles, sino en los buses, universidades, y bares.Tu sabes identificar, eso que muchos obviamos...

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  2. Tengo varios estudiantes raperos, Mario, que cantan en los buses. El sábado, precisamente, salí con mi guitarra y en el siete de agosto me encntré con dos estudiantes. Uno de ellos, emocionado, me dijo que también cantaba rap en los buses. No podía creer que su profesor fuera trovador urbano. Así es la calle, Mario, así es la vida.Un abrazo

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  3. Mario, en tu obra le has dado a Bogotá un sitio en la literatura. Ahora Bogotá es un lugar de pertenencia más allá de lo geográfico. Por ello el poema de Cavafis al final de Justine es inolvidable.
    “La ciudad te seguirá. Vagarás por las mismas
    calles. Y en los mismos barrios te harás viejo;
    y en las mismas paredes irás encaneciendo.
    Siempre llegarás a esta ciudad. Para otra tierra
    –no lo esperes- no tienes barco, no hay camino.”

    Seguramente sin esos raperos el futuro seria aún más improbable. Entrada gratificante!
    Saludos.

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  4. Itaca! Leerlo me ayuda a reanimar la voz, a vivir sin miedos el camino del retorno. No sabes, Mario, cómo te agradezco ese poema.

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  5. Mario gracias por este mensaje de resistencia que nos brinda...... que gran personaje que grandres palabras .... quisiera compartirle algunas canciones de rap para saber su opinion ... seria posible .... Saludos .

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    1. Envíame, Mitologic, por favor, un correo electrónico donde podamos cartearnos y quedar en contacto... Saludos, MM.

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    2. Mario mi correo es mitologic-402@hotmail.com ...

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  7. Buen día Mario, Somos Delirium Tremenz una agrupación de Rap Bogotana, hemos seguido varios de tus libros y de verdad son una experiencia literaria extrema. Queremos agradecerte esa amistad que siempre haz tenido con el Rap y el Hip Hop,alguna vez lo dijimos en una de esas conversaciones llenas alcohol que solemos hacer los raperos (risas), "se nota que a ese man le gusta el Rap, ¡imagíneselo rapeando! literalmente nos deja sin carrera" jjajajaja.
    esperamos no molestar si te dejamos un par de links para que escuches algo de nuestra música, Saludos y de nuevo gracias.

    Delirium Tremenz


    http://www.youtube.com/watch?v=JevTVVphOFk


    https://www.youtube.com/watch?v=IwDum-l7OWQ

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    1. Gracias, muchachos. Avísenme cuando tengan un toque y, si mis horarios cuadran, caigo a escucharlos. Saludos, MM.

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    2. ok! jaja será un placer que nos escuches...
      esperemos entonces que el tiempo nos colabore.
      Feliz día.

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  8. la emoción que nos causó tu respuesta se nos llevo el sentido común... Casi olvidamos agradecerte por tomarte el tiempo de escucharnos y de escribirnos.
    saludos, DT.

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    1. Perder el sentido común puede ser un acto de lucidez. Como el grupo lleva ese nombre, les dedico la entrada que se llama Apología del delirio. Buena suerte, MM.

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