2 jul. 2012

Para matar a un amigo



Acaba de salir a librerías la novela Para matar a un amigo, de los jóvenes y prometedores escritores Simón Ospina Vélez y Juan José Gaviria. Lo primero que sorprende de este libro es su aproximación a la literatura policíaca. Desde sus inicios, esta corriente literaria se ha caracterizado por descender a las zonas prohibidas de la sociedad moderna industrial. Desde el Auguste Dupin del escritor norteamericano Edgar Poe hasta el Héctor Belascoarán del mexicano Paco Taibo, los investigadores policíacos son los encargados de emprender una aventura por las zonas prohibidas de una sociedad hipócrita que se descompone en sus raíces más íntimas.
Más que solucionar un crimen, un robo o una extorsión, lo que hacen los investigadores policíacos, como el Ricardo Saba de este relato, es ahondar en el inconsciente colectivo, purificarnos a todos al obligarnos a enfrentar aquello que queremos ocultar: nuestras tendencias más bajas y ruines, nuestra codicia salida de control, nuestras fuerzas más negras y siniestras. La literatura policíaca devela los secretos mejor guardados de una Modernidad que se niega a aceptar su miseria interna. En consecuencia, sigue siendo considerada como peligrosa, como políticamente incorrecta, como subversiva. Las clases dominantes, que son las que controlan la oficialidad cultural, la han catalogado desde sus inicios como un género aparte, menor, un tanto marginal. Y el fastidio y el temor que le han tenido, justamente, son los que la han robustecido y engrandecido.
Esta es la fuerza que radica en este libro, que, sin pertenecer con exactitud al policíaco latinoamericano, sí tiene su ritmo y su espíritu. La trama sucede en Medellín durante los años de apogeo del cartel de esta ciudad, y, a través de un crimen atroz basado en hechos reales, nos da una radiografía de la sociedad colombiana de entonces. En una mentalidad maniquea y muy precaria, nos han hecho creer que en la lucha contra el narcotráfico ha habido buenos y malos, héroes y demonios, ángeles y monstruos. No es verdad. El asunto es mucho más complejo. Las clases dirigentes no han cumplido con su deber ni el establecimiento político y militar ha sido ético e impecable. Del otro lado de los carteles no había una élite política sirviendo de contrapeso moral. Del otro lado, como en un espejo que nos regresa la imagen invertida, había una casta privilegiada igual de mafiosa y de corrupta, mañosa, tramposa y megalómana. Nada diferenciaba a los sicarios y matones del narcotráfico de algunos de estos jóvenes adinerados cuyos ideales en la vida eran también la riqueza y el derroche exagerados, el placer, el poder excesivo y los deseos incontrolables de exterminar a todo aquél que se cruzara en su camino. El desprecio por el otro fue y sigue siendo la consigna. Los autores hacen un retrato veraz y preciso de esos muchachitos de cuna y apellidos que jamás han sabido estar a la altura de este país, que nunca han comprendido el deber moral que tienen con su pueblo, un pueblo que los ha sostenido y protegido en sus privilegios.
Como en toda novela hiperrealista, primero nos sorprendemos de la fidelidad de la imagen reflejada con mano maestra. Luego nos sentimos incómodos por los defectos y vicios que se resaltan en esa imagen. Y al final la rechazamos porque no soportamos su crudeza, su contundencia  y su veracidad.
Estos son, precisamente, los libros que más necesitamos para confrontarnos y no repetir los terribles errores que hemos cometido en el pasado y que, de manera insana y perversa, seguimos cometiendo en el presente.

(Próximamente en Bacánika.com)

3 comentarios:

  1. las personas nunca quieren observar su interior mucho menos reconocerse en las bajezas de toda una sociedad que sufre un abandono, pero que son bajezas en las que todos somos complices por accion u omision... a buscar el libro y releer lo que vivmos en las calles pero ahora impreso en papel.

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  2. Saludos Maestro.
    con toda mi admiración y todo mi respeto, me he tomado el atrevimiento de usar este escrito como prologo de una de mis publicaciones, ella no tiene ningún compromiso comercial, espero no le moleste.
    Aquí le dejo la publicación para que la vea, sería un honor que usted la leyera.
    http://eltornilloquehacefalta.blogspot.com/2013/06/maldita-genialidad-prologo.html

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    1. Adelante, que mis palabras sirvan de entrada al inframundo... Ya le eché un vistazo a Martina y su apartamento en ese día lluvioso en el que comienza la historia... Buena suerte, MM.

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