27 ago. 2012

Harvey Pekar







En el mundo de las historietas siempre se habían llevado el protagonismo aquéllas donde se construía un mundo extraordinario, surrealista, único. Si había un superhéroe, mejor aún. Se trataba de lanzar al lector a un universo nuevo, propio, donde sucedía la historia entre aventuras y personajes maravillosos. Era un proceso de encantamiento por medio de viajes a realidades salidas de lo normal. La fantasía de los guionistas y de los dibujantes proponía huir de la cotidianidad y el lector aceptaba ese escape cuando compraba el cómic y lo leía. Sin embargo, sujetos como Harvey Pekar estaban hastiados ya de esas propuestas y sentían que en esas fugas, políticamente, podía haber elementos de una enajenación peligrosa.
Pekar había intentado cursar una carrera en la universidad, pero su temperamento excéntrico y contestatario lo obligó a retirarse. No podía con la disciplina ni la obligatoriedad académica. Además, le pareció que los profesores universitarios eran no sólo acartonados y lentos, sino que no tenían ningún espíritu de rebelión, ningún deseo de emancipación. Entonces se aburrió y se salió. Luego intentó en el ejército y fue aún peor. Su personalidad irreverente y crítica no soportaba la autoridad. Terminó en la calle, con las manos en los bolsillos, tragándose las calles sin saber qué hacer con su vida. Consiguió un empleo en el archivo de un hospital de veteranos y ese trabajo, al menos, le dio para pagar un arriendo y comer. El resto del tiempo se dedicó a ser un autodidacta, a leer cuanto libro caía en sus manos, y a coleccionar discos de jazz. De hecho escribió algunos artículos en revistas de música. Pero seguía sintiendo en su interior esa sensación de vacío, de inutilidad, de estar viviendo una existencia plana y sin sentido.
Fue en ese momento que su amistad con algunos dibujantes de cómics lo inspiró a intentar algo que era muy difícil de lograr: trazar los guiones para un cómic que no tuviera nada que ver con superhéroes ni aventuras fabulosas, sino sobre la vida dura y cruda, sobre la vida de los trabajadores aplastados por un sistema segregacionista y despiadado, una historieta que hablara de la necesidad, de la mediocridad, de la ausencia total de oportunidades. ¿Se podía hacer tal cosa? ¿Había lectores para un cómic donde los protagonistas fueran seres derrotados, fracasados, deprimidos, al borde del suicidio? Y así nació American Splendor, una de las historietas más importantes de la contracultura norteamericana. Como Pekar no tenía ni idea de dibujar, se concentró entonces en hacer los guiones y en bosquejar los argumentos. Como ejemplo de fracaso total tenía un protagonista único: él mismo. Y, en efecto, American Splendor es la vida del propio Harvey Pekar en su trabajo miserable del hospital de veteranos, de sus compañeros, de sus vecinos, de sus angustias y depresiones continuas.
Uno de los números más impactantes de este cómic es cuando el propio Pekar sufre de cáncer y entonces se dedica a contarnos sus terapias, sus exámenes, su miedo a una muerte lenta y penosa. A manera de catarsis, el personaje desahoga en la historia toda su tristeza, toda su desesperación y su falta de fe en una recuperación definitiva.
En el año 2003, en una actuación sobresaliente, el actor Paul Giamatti hizo de Harvey Pekar en la película cuyo título es el mismo que el cómic: American Splendor. Giamatti encarnó a la perfección ese espíritu derrotista, amargado y malhumorado de Pekar.
Este creador inigualable que resistió con todas sus fuerzas a una sociedad que no hace sino engañar a la gente con la promesa del sueño americano, este  hiperrealista del cómic moderno, al final terminó muriendo de una sobredosis de antidepresivos en el 2010. El dictamen oficial dice que se trató de una intoxicación accidental. Yo lo dudo mucho. Ya le habían diagnosticado cáncer por tercera vez, y el suicidio encajaba perfectamente con su carácter indómito y rebelde.
Me hubiera encantado ver y sentir ese suicidio en una última historieta. Faltó el número de cierre.

(Próximamente en Bacánika.com)


11 comentarios:

  1. Hola Mario, como siempre que bonitos textos e historias que nos muestran que la fantasía, la convicción, y los sueños no están tan lejos de la realidad...
    Mario me gustaría hablar contigo y este tema para ahondar en la contracultura.
    Espero tu respuesta.

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    1. Ahora ando del cuello con el nuevo libro, Juan Felipe, pero espero recuperar algo de tiempo después... Saludos, MM.

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  2. ParA mi es un placer leerlo, me inquieta todo lo que escribe, se ha convertido en una rica adicción pasar mis ojos por cada una de sus idea,ademas siento una conexión con usted y eso si que me gusta ... Me encantá sentir y usted logra que mi cuerpo y mi cerebro tengan choques de energía.

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    1. Ese es el objetivo: hacer resistencia común con los lectores. Me alegra mucho. Saludos, MM.

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  3. Los superhéroes humanizados de Stan Lee debieron ser la inspiración de Harvey Pekar. Pienso en aquellos cómics de finales de los 70's y los 80's de ediciones Marvel que junto a la TV americana ya hacían parte de ese "código" generacional de entender el mundo.
    Alucinante historia, como todas las de "La importancia de morir a tiempo".
    Fuerte abrazo.

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    1. Los 70's, sí, que falta nos hacen... Luego todo fue un negocio, una feria de mal gusto... Abrazo de regreso, Mario.

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  4. Mario soy lo que se podría llamar un escritor promiscuo aunque tan solo tengo 15 años siento una pasión increíble por el hecho de crear historias; tu trabajo me ha inspirado fuertemente hasta el punto que he decidido estudiar literatura o ingeniera digital, he descubierto mi pasión, menos mal uno de tus libros llego hasta mis manos y genero una expectativa increíble, la zozobra y otros sentimientos que generaba solo el hecho de leer tu libro, quería aprovechar para agradecerte pues si no hubiera llegado a conocer tu trabajo no habría encontrado mi vocación, y quería pedirte un favor personal, me han dejado una tarea de crear un blog y al leer sobre el proyecto frankestein sentí que debía colaborar con la resistencia en este blog http://santiagosantmaria.blogspot.com/2012/08/liberacion-de-las-cadenas.html Gracias y sigue trabajando igual ya no solo has empezado a cambiar el pensamiento de jóvenes de 20 o 30 años, has influenciado positiva mente a alguien de otra nueva generación; Perdon por hablar tanta mierda pero es que me emocione Saludos

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    1. Sin emoción no hay resistencia. Te respondí en tu blog. Saludos, MM.

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  5. Buenos días Mario. Ayer asistí al lanzamiento del nuevo libro. Muy interesante y emotiva la presentación. Hay algún email donde pueda escribirle? Gracias.


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