24 sept. 2012

Educación emocional





Hemos vivido en el último tiempo una andanada de violencia social que gira toda en torno a unos temas recurrentes: la soberbia, la prepotencia, la intolerancia, la falta de respeto por el otro, y el ego henchido de quien cree que sus ideas o sus afectos le dan derecho a eliminar a un semejante.
En el caso Colmenares parece que el eje del crimen fueron los celos y por eso mismo está implicada Laura Moreno. Colmenares se acercó a ella creyendo que no corría peligro y terminó asesinado en un caño de la ciudad.
Cristian David Jiménez, un estudiante de Derecho de la Universidad Católica, terminó arrojado por el hueco de un ascensor por otros jóvenes que, sencillamente, decidieron darle una paliza y matarlo porque no les agradaba su cabello largo y su pinta de rockero. Entró en coma y permanece en una cama desde entonces.
Neftalí Chamucero, de 23 años y estudiante de la Universidad de los Andes, estaba departiendo con unos compañeros al norte de Bogotá, en la Calle 147 con la Carrera Séptima, y bebían aguardiente y escuchaban música. De repente, unas horas después, un celador que estaba de guardia encontró su cuerpo tirado entre los jardines. Había caído desde el balcón del apartamento. Su madre, Luz Nelly Ríos, niega rotundamente que se trate de un suicidio y exige justicia.
En el centro comercial Gran Estación, una tarde cualquiera se encontraba Vivian Urrego, arquitecta de profesión, conversando con su ex marido, Giovanny Ceballos, quien había regresado de Costa Rica recientemente para intentar solucionar los problemas sentimentales que había entre ellos. De repente, el hombre saltó sobre ella y empezó a apuñalarla brutalmente. La joven recibió más de veinte cuchilladas y murió luego en la clínica Colombia.
Miguel Ángel Guerrero, de 16 años y estudiante de segundo semestre de Ingeniería Ambiental en la Universidad de la Salle, estaba en una fiesta y una joven le pidió un cigarrillo. Él, muy cordialmente, abrió la cajetilla y se lo entregó. A los pocos minutos entró el novio de la joven y lo apuñaló en el corazón. Cuando los amigos bajaron a Miguel Ángel al parqueadero, ya estaba muerto.
Durante la década de los noventa, lo primero que hizo Mockus al tomar las riendas de la ciudad fue enfatizar en el tema de cultura ciudadana: cuidado con el otro, respeto por el otro, el otro es sagrado. Violentar al otro es una forma de rebajarme, de irrespetarme a mí mismo.
De la antigua Atenas Suramericana, ciudad culta y de una educación ejemplar, y de la ciudad de la alteridad de Mockus donde los derechos del otro eran venerados, nos hemos convertido en una jungla de soberbios y engreídos donde estamos convencidos de que sólo importan nuestras opiniones, nuestros afectos, nuestras creencias, nuestros deseos. Es el imperio del yo desbordado. El otro no existe. Es una ciudad de tiranos, de déspotas, de arrogantes que no escuchan, que no saben discutir, que están enamorados de sí mismos. Y el problema del narcisismo es la ignorancia emocional extrema de quien lo padece.
Elegí estos casos, entre muchos otros, porque tienen una característica común: todos los implicados son universitarios, personas que han tenido acceso a una educación superior. Pero resulta que la formación intelectual no tiene relación alguna con la educación emocional. Es más, a veces la entorpece, porque el sujeto inteligente y profesional cae en la trampa de creerse superior, está convencido de que no necesita ayuda. Y es justamente al revés.
Definitivamente, hay que poner esta ciudad en terapia.

(Próximamente en Bacánika.com)

10 comentarios:

  1. HOLA
    me gustaria saber si de verdad eres tu quien escribe o si tienes alguien que lo hace por ti ya que para nosostros como lectores es importante no se en el buen sentido engañados
    me gusta mcuhas la forma en la que escribes felicitaciones personas asi son las que nesecita este pais

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    1. No sé... No estoy tan seguro de que la persona que escribe tenga un yo preciso, único, indivisible... Me gusta la idea de que sean, mínimo, dos. Llamemos a ese otro "el hombre del blog". Un tipo serio, responsable, que cada lunes está pendiente de su columna... Y el escritor, un poco más desquiciado, más delirante, que escribe los cuentos y las novelas... Saludos, Simón.

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  2. Mi queridísimo amigo "hombre del blog". No sé si me engañó el oído o fui víctima de una alucinación, pero juraría que escuché al escritor Simón el domingo a las once de la mañana en Caracol básica en amena charla con María Isabel Rueda, Ricardo Silva y Juan Esteban Constaín. Sea cierto o no, disfruté muchísimo el programa y me causó verdadera curiosidad que, en muchas ocasiones- diría siempre- estaba presente un tipo llamado Mario Mendoza. Hablaron de enfermedades extrañas, soledades, apegos, desapegos; en fin, de temas no propiamente románticos pero que, gracias a la sensibilidad se Simón y de Mario, lograron conmover hasta a María Isabel Rueda; una verdadera hazaña, diría yo. En cuanto a este post, querido amigo "hombre del blog", me identifico plenamente con tus reflexiones (o las de Simón o las de Mario, eso es lo de menos) porque ya intuirás que te escribe un trovador urbano en receso que recorrió a Bogotá todos los días con su guitarra y experimentó muchas veces esa crueldad de unos seres llamados ciudadanos. Un abrazo enorme.

    Carlos Eduardo

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    1. Claro, Caselo, si alguien conoce la violencia de esta ciudad eres tú. Nos han dicho que quizás ahora haya buenos resultados con el proceso de paz. Ojalá. Pero el mayor problema es la paz entre nosotros mismos. Lo he dicho siempre: la violencia política puede tener solución. La transpolítica es más compleja, más sinuosa, tiene más aristas y por eso mismo está más arraigada en el inconsciente colectivo. Saludos, viejo.

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  3. Mario, quiero agradecer tu presencia el viernes pasado en la Konrad Lorenz. Los estudiantes quedaron muy contentos y creo que la semilla de la lectura como posibilidad de ampliar la mirada va a dar fruto en algunos.

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  4. A propósito de tu columna quiero comentar algo que me ronda también sobre hechos públicos recientes. Confieso mi ignorancia futbolística y por lo tanto mis juicios sobre la capacidad deportiva de los implicados son de oídas; hace unos días pregunte sobre Teofilo Gutiérrez pues queria saber quien era aquella persona a la que el locutor del partido hacia tantos elogios y la respuesta fue que aunque no era un ciudadano ejemplar, se le "perdonaban" sus fallas porque hacia goles. Anoche vi a otro jugador, Gerardo Bedoya, pidiendo perdón por haber pateado a un contendor y diciendo que le preocupaba lo que su hijita pensara de el. No se trata de hacer juicios morales ni arrogarse el derecho de decidir quien actúa bien o mal pero si queda la sensación de que basta decir "lo siento" para que todo sea olvidado o que por buen desempeño en un área de la vida se condonen los actor errados de otra. No podremos llegar a pensar de verdad que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa?

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    1. Fue todo un placer conversar con ellos... La educación emocional apela al inconsciente, y por eso es tan difícil. Tiene que ver con la autoestima, con el maltrato infantil que he sufrido, con los abandonos y las traiciones, con la educación recibida (que también lesiona). Es muy complejo. Saludos, MM.

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  5. La violencia externa, no es más que el resultado de nuestro inconsciente, de una violencia que se ha tejido de manera indirecta años tras años. Despertamos y nunca reconocemos lo que somos o los alcances que tenemos; en ocasiones pareciera que múltiples yo habitaran en nuestro interior; en ocasiones, pareciera también que nos jactamos de hablar de nosotros mismos de lo que creemos somos o hemos alcanzado, pero en realidad el lenguaje se convierte en una abstracción de los que encerramos tras la materia.
    Además, racionalizar sobre la irracionalidad del otro es descubrir que podemos hacer parte de ellos, podemos llegar a reconocer que detrás de nosotros, se esconde un ser hórrido, egoísta y oscuro. No obstante, pareciera que todo en la vida es relativo.

    Aprovecho para dejarte un saludo, un abrazo. Caro

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    1. Sí, en efecto, así es. Lo vivido externamente no es más que un reflejo de lo planeado a nivel interno en el inconsciente. Saludos de regreso, MM.

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  6. Miramos en el otro, lo que queremos ver; esto nos dice Emmanuel Levinas en sus teorías de la Ética. Pero estamos perdiendo nuestros rasgos humanos, gracias al miedo o a lo efímero de nuestras conductas. Pero en especial, no pensamos, porque no no están formando en crítica y reflexión a la hora de realizar el accionar humano en lo cotidiano.

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