17 sept. 2012

Él



Hace poco un amigo escritor me dijo que lo había sorprendido algo del libro La importancia de morir a tiempo: que el personaje más nombrado era Jesús de Nazaret. La frase me pareció aguda, perspicaz, pero sin duda falsa. Empecé a hacer el recuento. Quedé estupefacto: sí, en efecto, tenía razón. En los síndromes, en las religiones, en el capítulo cósmico, aparece una y otra vez el Hijo del carpintero. Sin duda alguna es el gran personaje inconsciente del libro.
Lo curioso es que ahora acabo de hacer trabajo de campo en el Desierto de la Candelaria para una historia que tendrá como sustrato los monasterios de esa zona, y visité las primeras cuevas de los agustinos recoletos y el Monasterio del Ecce Homo observando de cerca y en detalle sus patios, su arquitectura, su atmósfera de paz y de recogimiento espiritual. Y, obviamente, me detuve frente a esos altares y me quedé allí inmóvil contemplando la figura del Cristo recién asesinado. Y la frase de mi amigo volvió a mi cabeza una y otra vez.
En el budismo no es importante la idea de un Dios, de una deidad tutelar que todo lo sabe y todo lo controla. Lo importante es la experiencia de Siddartha Gautama, la práctica, la meditación, sentarse en posición de zazén. En una conversación entre Borges y el maestro Suzuki, el segundo le dice al escritor que confundir el mensaje de Siddartha (las cuatro nobles verdades y el óctuple camino) con preocupaciones sobre su posible divinidad sería como confundir las matemáticas con la biografía de Pitágoras. Y es cierto.
No importa si ese príncipe oriental que decide abandonarlo todo es Dios o no lo es, si es hijo de Dios o no, si es enviado por una deidad o es sólo un hombre del común. Ese no es el meollo del asunto. Lo importante es que dejó un camino, que abrió una ruta, que vislumbró una salida para tanto dolor y tanto sufrimiento. Por eso hay católicos (incluso sacerdotes, como el jesuita Anthony de Mello) practicando zen, judíos como Leonard Cohen o ateos irredentos como toda la escuela norteamericana de los años sesenta y setenta. Lo importante no es creer en Dios, ni ponerse a discutir sobre la condición del Buda, sino seguir sus instrucciones para la práctica.
De igual modo, creo que sería interesante empezar a  deslindar el mensaje de Jesús de toda la parafernalia de las distintas iglesias en torno a Él. Creo que es posible ser ateo y sentirse profundamente conmovido por la vida de Jesús, por el hecho de que haya expulsado a los mercaderes del templo, por el hecho de haber elegido a hombres humildes entre sus discípulos, por su maravillosa relación con María Magdalena, por su terquedad inquebrantable, por su mensaje de desapego y humildad, por la manera como asumió la tortura y la crucifixión final. Hay algo en esa sublevación, en esa irreverencia en contra de los poderes judíos y romanos de la época, que convierten a Jesús en el gran descontento, en el gran crítico, en el fundador de una gran emancipación. Jesús, tal y como lo entiende la Teología de la Liberación, es una figura contracultural y contestataria. Jesús como el gran obrero, como el hombre fuera de lugar, como el gran opositor a los poderes establecidos, como fuerza liberadora. Jesús como el outsider por excelencia.

(Próximamente en Bacánika.com)

7 comentarios:

  1. Mario, a jesús lo tomas como real o esto es irrelevante para ti? ya que has dicho en la presentación de tu libro, con respecto a la historia del señor con su radio por donde se habla con los muertos, que lo importante para ti como escritor no es que sea verdad o no sino que sea bello... mejor dicho: qué piensas sobre las afirmaciones que indican que no hay manera de provar que jesús existió en realidad.

    Un saludo.

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  2. perdón el error de ortografía: PROBAR.

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  3. En nombre de Jesús se han hecho tantas atrocidades, entre ellas todas las realizadas por la Inquisición, que por eso es clave deslindar su historia (literaria o periodística, no importa) de las iglesias que dicen seguir sus enseñanzas. Ya es hora de que Jesús no sea patrimonio sólo de sus seguidores, sino un patrimonio cultural, como Einstein, Madame Bovary o Picasso. Saludos, MM.

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  4. No creo es importante saber si Jesús fue real o no. Lo que es importante son las ideas que generó, sus ideas, no las que desPUES fueron tergiversadas en su nombre, como Mario dice.

    Hay una parte histórica que creo es más importante que su existencia física ¿cómo Jesús intrepretó su tiempo? ¿Quiénes estuvieron detrás de sus ideas?¿En cuáles filósofos se inspiró, cuáles fueron los libros proféticos que lo marcaron? Alli probablemete estarán algunas respuestas a sus ideas pacifistas, a su posición crítica y revolucionaria sobre pobres y ricos, a su vida ascética y a sus ideas sobre la libertad y el amor.

    Me gusta más el Taoismo que la Biblia:

    "Confia en los dioses interiores,
    acepta las bendiciones recibidas.
    La ilusion es la frontera de la realidad:
    Atraviesa el miedo para ir más allá."

    Abrazo energético.

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  5. La importancia de morir a tiempo resulta siendo entonces un evangelio (según wikipedia del griego εὐ:bien y αγγέλιον:mensaje) con muchos salvadores... No sólo Jesús. El mensaje de la libertad, del desprendimiento, de la espiritualidad más allá de la religión, de la permanencia, del dolor, del sufrimiento, del cambio, de la introspección,... Una "buena noticia" con muchos protagonistas... porque nadie es ciento por ciento bueno, ni ciento por ciento malo... y entonces pienso si tal vez Jesús fueron muchos y se escribió sobre lo mejor de ellos con un sólo nombre...

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  6. Sí, una buena nueva, exactamente... Qué buena lectura... Saludos, MM.

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  7. Jesús, Mahoma, Krishna, Buda, cosmos, tú y yo. Somos parte y todo, somos cipcela de diente de león flotando en el aire y somos aire y el cosmos que lo contiene.
    "Yo he sido Homero; en breve, seré Nadie, como Ulises; en breve, seré todos: estaré muerto".
    El Inmortal, de Jorge Luis Borges

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