23 oct. 2012

El intelectual hoy






Después del ataque del 2001 a las Torres Gemelas, y del ataque por parte de los especuladores y agiotistas en el 2008, las coordenadas del mundo moderno han cambiado. No es posible hacer la apología de un sistema que dijo siempre no tener dinero para las madres cabeza de familia, para el tema de inmigrantes, para la universidad pública, y que sí tiene dinero ahora para salvar la banca y las grandes multinacionales. Es lo que Chomsky ha llamado el paso del capitalismo salvaje al capitalismo depredador. Identificarse con ese tipo de establecimiento corrupto, mañoso, de doble y de triple moral, es imposible. No hay cómo hacer la defensa de ese esquema: privatizamos las ganancias y socializamos las pérdidas. Ese esquema que ha conducido a varios países al desempleo y la ruina general. Entonces se presenta una encrucijada difícil de manejar: no se puede defender el terrorismo (fanáticos y fundamentalistas delirantes que secuestran, ponen bombas y masacran a la población civil), y no se puede defender tampoco el capitalismo depredador de yuppies y banqueros que han multiplicado la pobreza y la indigencia en el planeta entero. 
El intelectual ha tenido que crear una trinchera propia, muy crítica, donde debe defender a la sociedad civil desarmada que sigue madrugando a trabajar y que paga sus impuestos cumplidamente. Unos impuestos que, con la complicidad de las clases dirigentes, las grandes corporaciones desean robarse, y que hay que vigilar con sumo celo. Y hay que vigilar también a las hordas de radicales que se creen con el derecho a masacrar en aras de unos valores bastante cuestionables, por no decir inaceptables. Ese es el dilema de muchos de los intelectuales al interior de la Primavera Árabe, y al interior de Los Indignados, dos movimientos de emancipación que surgen después del ataque de Wall Street en el 2008.
En América Latina, y particularmente en México, Brasil y Colombia, este esquema pasa inevitablemente por el narcotráfico, que lo ha contaminado todo. Nuestras democracias e instituciones tan frágiles no lograron frenar la embestida de los narcos, y terminaron dominadas y sujetas a sus sucios arbitrios. Hoy en día nos venimos a enterar de que Maza Márquez, sobre cuyos hombros se supone que residía la seguridad nacional, está involucrado en el crimen de Galán y mantenía contacto cercano con el cartel de Cali. Más los torturados y desaparecidos del Palacio de Justicia, el exterminio de todo un partido político (la UP), los crímenes de Pardo Leal, Jaramillo, Pizarro, Galán o Álvaro Gómez, entre muchos otros. En todos ellos están involucrados representantes estatales y una clase política sucia y cómplice de la mafia. La fragilidad nuestra ha sido tal, que cuando investigamos a fondo el poder de los dineros sucios, llegamos al Palacio de Nariño, al mismo presidente de la República. Es lo que Joe Toft, director de la DEA en Colombia, llamó la narco-democracia. Una apariencia de democracia detrás de la cual se esconden los dineros sucios, el tráfico de drogas y el lavado de activos. 
El intelectual, por ende, no puede identificarse ni defender un establecimiento que está tan sucio en su médula, tan corrupto, tan contaminado por un capitalismo depredador globalizado y por unos carteles que aún dominan buena parte de las clases políticas. Por algo teníamos hasta hace muy poco cerca de 60 congresistas presos. El intelectual no puede ser cómplice de esas componendas. Y, por el otro lado, no puede tampoco ir a defender los ideales de una supuesta izquierda guerrillera, también mafiosa, genocida y violadora de derechos humanos. El sueño de la Revolución Cubana termina con individuos amarrados a un tronco en la mitad de la selva por seis, diez o doce años. Termina en los campos de concentración colombianos, en el robo de tierras por parte de la guerrilla, en el tráfico de heroína y de pasta de coca a través de Venezuela y del Chocó, en las masacres de campesinos colombianos. 
El intelectual contemporáneo ya no tiene bando, se ha quedado solo. Lo detestan los apologistas del sistema y lo detestan los anti-sistema. Abre un camino propio, en solitario, una brecha de pensamiento que es una resistencia civil ante los bandos en conflicto. Muy difícil.

(Próximamente en Bacánika.com)

10 comentarios:

  1. Totalmente identificada y el intelectual si tiene bando, uno propio, la educación como único camino.

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  2. Considero que muchos estamos en parte o sino en todo identificados, pero creo que el bando acertado es el bando que uno mismo pueda crear a través de sus acciones y pensamiento y que ojalá se pueda extender a otras personas. La forma en que pueda crear resistencia ante los actuales “bandos” existentes.

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  3. Lo cruel es que esa brecha social, se convierte en la cárcel de nuestras esperanzas, el intelectual de hoy al no tener bando, si tiene opositores y lo peor de ambos bandos...

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  4. Sin ser acorde al tema, y como un recurso extremo ante la búsqueda incesante, me remito a un comentario público, con la intención de dejar en claro dos aspectos, el primero, maestro sus obras son de gran sentido, su modo de ver el mundo, es particular, es tan sensitivo que transpone realidades simultaneas y envuelve al lector en situaciones complejas, y la segunda es mi breve presentación, me llamo David, soy estudiante de IV semestre de Ingeniería Ambiental y me seria gratificante poder entrevistarlo, son preguntas sobre su libro “relato de un asesino”, para un ensayo, el cual me interesa que se elabore de la mejor manera y que mejor que ir a la fuente misma, ya leí el libro y me parece fabuloso,… espero su pronta respuesta .Para intentar por este medio dar mayor confiabilidad a mis palabras, le dejo mi correo personal, jndvd91@hotmail.com
    Agradezco su respuesta

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    1. Lamento no contar con el tiempo ahora... Ando haciendo trabajo de campo para un libro y no tengo un solo minuto libre... Saludos, MM.

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  5. Es que cuando se crea un bando inician las polarizaciones y el carácter dogmático de un extremo termina convirtiendo a las víctimas en victimarios. Estoy de acuerdo con Mario, hay que resistir pero con la creación y ella es posible con el arte, la filosofía y tantas manifestaciones que no se enclaustran en determinado bando, sea el que sea es perjudicial para el intelectual.

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  6. Bueno, iniciemos un camino mientras algunas mentes despiertan y se unen. en este el conocimiento, la información y el arte pueden ayudar. Gracias Mario.

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  7. Se nos ha olvidado develar que la función del intelectual como un sujeto que aporta a la cultura, sin esperar nada a cambio, sino simplemente ayudarla a crecer para ser mejor cada día.

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  8. Hola, principalmente quisiera felicitarlo por su excelente trabajo, me encanta lo que escribe, ya que logra que me enrede en cada palabra puesta en cada parrafafo.
    y bueno se un poco que cada lectura del libro·La importancia de morir a tiempo· publicado este año, es verdadera pero quisiera si eso es cierto totalmente, ya que al cabo de que lo he venido leyendo y examinado cada pagina se me han incrustado bastantes preguntas, pero la que mas me a redundado es la de... de donde seco información de los hornos ubicados hace tiempo en el norte de Santander y en Antioquia, quisiera tener mas información sobre ello y le agradecería bastante que me ayudase .

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    1. Sí, todo lo del libro es fácilmente verificable. Escribe en Google "hornos crematorios paramilitares", y ya está. Verás varios artículos. Saludos, MM.

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