4 dic. 2012

Ustedes, los lectores






Dentro de poco se cumplirán ya dos años de haberse iniciado la Revolución de los Jazmines. Un hombre humilde, Mohamed Bouazizi, se inmoló en Túnez y la indignación popular fue tal, que la gente se volcó a las calles y empezó a protestar. Enseguida los blogueros calentaron la red y las fotos y las consignas iban y venían. Al poco tiempo se sumaron redes y páginas web de otros países. La Primavera Árabe estaba en expansión. El contagio fue tal, que en cuestión de meses cayeron caudillos como Mubarak y dictadores temibles como Gadafi. Hoy en día, presidentes como Al-Assad continúan contra las cuerdas justamente porque la gente decidió emanciparse y no echar marcha atrás.
Recuerdo perfectamente el día en que ese vendedor de fruta llamado Mohamed Bouazizi murió. No sabía cómo sumarme a la indignación internacional. Fue entonces que abrí este blog y desde mi estudio empecé a soñar con un mundo en donde las palabras cruzaban los continentes llevando un mensaje de fuerza y solidaridad.
Al poco tiempo los jóvenes europeos y norteamericanos, escuchando el llamado de un antiguo prisionero de los campos de exterminio alemanes, Stéphane Hessel, decidieron salir a las calles y fundar el movimiento de los Indignados. Algún domingo, en las calles de Madrid, tuve el placer de marchar con ellos en contra de este sistema que cada día da más asco.
Poco a poco empecé a tener contacto con lectores de mi país y de otros lugares también. Decidí acercarme, saber quiénes eran, qué sentían, cómo eran sus vidas. Y me llevé tremenda sorpresa. Estaban también en pie de lucha, no tragaban entero, leían como una forma de defender su dignidad y su lucidez en medio de un entorno cada vez más sinuoso y malsano. Había de todo: estudiantes, amas de casa, profesionales, oficinistas, empleados. Tenían un factor en común: consideraban los libros como una trinchera desde la cual estaban dando una pelea meritoria. No pude menos que respetarlos y admirarlos.
Fue esa una de las razones por las cuales los convoqué para que ellos mismos diseñaran y presentaran mi siguiente novela, Apocalipsis. Y dimos un gran golpe: los lectores dejaron de estar allá, al otro lado, y cruzaron la línea para opinar, decir, criticar, participar, pensar. Y esa tarde me sentí orgulloso de compartir la mesa con ellos. Ahora sueño con que mi siguiente novela para adultos la presenten ellos de nuevo. Que suban a la mesa un taxista, una empleada del servicio doméstico, un peluquero. La literatura para todos. Ya no más lanzamientos de libros en salones elegantes y con personas importantes. La cultura no tiene nada que ver con la etiqueta. La cultura es de todos, somos todos.
Este año decidí crear lectores en franjas aún más jóvenes, y por eso viajé al desierto de La Candelaria y escribí un libro que ha sido para mí mismo toda una aventura. Me uní a una ilustradora y a comienzos del 2013 esa novela breve estará ya en las librerías. La idea: crear más lectores, rescatarlos, atraerlos. Los datos de lectura efectiva de Naciones Unidas con respecto a Colombia son escalofriantes y siempre están cercanos a una tasa mínima: 2 libros por persona al año. Esto bordea lo que se llama analfabetismo funcional, es decir, gente que sabe leer y escribir en teoría, pero que nunca pasa por una librería y compra un libro. Un país que no incrementa sus tasas de lectura es un país que se prepara para la barbarie y para la guerra. Por eso me asocié con un editor independiente y hemos puesto en este proyecto toda nuestra esperanza.
Lo he dicho ya varias veces: la literatura sublimó primero a los escritores, luego se engolosinó con los textos, y creo que ha llegado la hora de comprender que el punto clave de todo este proceso mágico está en los lectores. En ustedes, que desde sus sitios de trabajo, desde sus salones de clase o desde la soledad de sus cuartos abren las páginas de los libros o buscan en la red esas palabras que los salven de una realidad hipócrita y tramposa. Gracias por estar ahí, gracias por continuar creyendo que el mundo aún puede ser una experiencia más grata. Gracias por su fe, su temple y su coraje. Gracias por querer transformar esta inmediatez que intentan imponernos a las malas. Cuando ustedes abren un libro, el mundo es un lugar mejor y no todo está perdido.


(Próximamente en Bacánika.com)


Nota Bene: Les deseo a todos felices fiestas y un buen cierre de año. Retomaré el blog en enero, después de vacaciones.
Con afecto y respeto,
Mario