25 feb. 2013

Carta de Quasimodo poli-adicto






A partir de ese día, Mario, el alcohol fue sólo el primer escalón, el calentamiento, el abrebocas  de un banquete cuyos manjares venían después. Me volví adicto a la marihuana, después a la cocaína y finalmente al éxtasis, la droga del amor y la fraternidad universal. Yo, Alfonso Rivas, el contrahecho, el Quasimodo que vive en el campanario, el enano jorobado, se transformó en un bailarín encantador y afectuoso que siempre estaba en la pista entre dos mujeres que solían abrazarlo, besarlo y consentirlo para que, cuando saliera del establecimiento, escasamente tuviera lo del taxi para llegar a su casa y nada más. Llegué incluso a salir en la mitad de la juerga acompañado por algún mesero de confianza, caminar hasta el cajero automático más cercano, sacar una buena suma de dinero que estaba destinada para pagar servicios o hacer mercado, y continuar la rumba entre risas y gritos de felicidad. Dios se había acordado de mí y por fin me había otorgado el lugar que me correspondía en la creación. Al menos eso era lo que yo creía de miércoles a domingo.
Poco a poco la adicción me fue ganando terreno y tuve que empezar a consumir todos los días. La depresión del domingo o del lunes en la mañana tenía que pasarla con unos cuantos pases de cocaína. Luego, en las horas de la noche, me fumaba un porro para poder dormir. Y así una pastilla me conducía a unas cuantas aspiradas de hierba y esa hierba me conducía a un trago y ese trago a unos cuantos pases y la rueda no cesaba de girar. Me volví poli-adicto y alcohólico. No compraba ropa ni zapatos, escasamente comía y todo el dinero se me iba en sostener mis vicios. Del muchacho estudioso y buen lector no quedó nada, ni siquiera su sombra, pues ahora vivía en la oscuridad más completa, en unas tinieblas espesas donde ninguna luz podía penetrar. En lugar de buscar una salida de verdad y empezar un ascenso, lo que hacía era bajar a unos agujeros cada vez más sórdidos y sombríos.
El bazuco cerró la puerta de esa prisión. ¿Sabes por qué bazuco se escribe con zeta? Porque no viene del polvo de base, como se cree, sino de bazuca, un arma que está diseñada para destrozar tanques. Meter bazuco es como dispararse con una bazuca en el cerebro. No es una adicción, es una guerra, un hábito para mercenarios y suicidas. Pegarse un susto o meterse un suzuki es declararte la guerra a ti mismo, armar la grande, entrar en batalla, empezar a matarte y ver cómo y cuánto vas a aguantar.
Mi salud se fue deteriorando con el paso de los meses. A cada rato estaba resfriado, con diarrea, con los pulmones afectados por una tos persistente y con unos dolores en los riñones que, en la mañana, me impedían muchas veces levantarme de la cama y dar los primeros pasos. Vivía bajo de defensas y cualquier gripe me obligaba a guardar cama dos y tres días seguidos. Y lo peor de todo era la depresión, esa sensación de no tener ganas de nada, de querer desaparecer, esfumarse o morir. Le pedía a alguien que me llevara el almuerzo y la comida a la cama, y después dejaba los platos en el corredor. No hablaba con nadie ni me ocupaba de ningún asunto. No podía. No me sentía capaz de sostener una conversación, razonar, explicar, relacionarme con el otro. La depresión es un hueco que se abre entre los demás y tú, un hueco que uno desea saltar pero que sabe que las piernas no le alcanzan para ello.
Y ahora mi única esperanza está en ti. No porque me puedas salvar, sino porque espero que algún día escribas y publiques todo esto. No importa si para ese entonces yo esté vivo o muerto. Lo que importa es que quede constancia de la batalla.
Tu amigo,
Alfonso

11 comentarios:

  1. Simplemente escalofriante... justo en estos días en que alguien muy cercano está hospitalizado en el peor hospital de Bogotá a causa de su alcoholismo. Este post me sacude el alma.

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  2. "La Droga es un tiro de muerte que mantiene al cuerpo en una situación de emergencia"
    William Burroughs
    La entrada me recordó al gran maestro de la paranoia, del horror y la locura heroinómana. Al escritor prendido a su aguja, adicto hasta su muerte.
    Saludos.

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  3. Que maldito escrito tan cercano, tan mío, tan doloroso. No puedo dejar las historias a medias pero ésta es una historia de la cual mi mano no puede escribir el final; debo dejar que ella lo termine...no hay nada más por hacer.

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  4. ..saber que muchas personas se refugian en las drogas pensando que es la salida a eso que muchos tememos y que llevamos a cuesta,LA SOLEDAD... aquella que aveces nos sonríe cuando nos encuentra.. pero que en algunos casos nos aborrece y nos manda derechito al abismo.... que paso con el?

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  5. Él está, justamente, en el abismo... Su historia es increíble. Será el protagonista de una novela mía posterior... Saludos, MM.

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  6. Simplemente, la realidad, el día a día, lo que nadie quiere ver pero existe

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  7. Desde niña sufría de dolores inconmensurables eran momentos horribles y desgarradores, pero cuando veía llegar a la enfermera con 2mm de morfina para mi, me sentía feliz, era un ángel que había llegado a sacarme del infierno le cogí amor a esa droga opiácea. Le temo terriblemente a las drogas, me dan miedo, y sufro un montón cuando sé que algún amigo se dejo convencer de ese asesino en serie. Y es que sin darse cuenta la sociedad ve a los drogadictos como unos imbéciles sin carácter, que si no salen de eso es porque no se les da la gana, porque les gusta vivir así, pero no ven que es una enfermedad que se va llevando a la gente poco a poco, es como si mañana castigáramos e insultáramos a los diabeticos porque es que quien los manda a reballenarse de dulces, no cierto, no lo hacemos ni lo haríamos jamas, pues lo mismo pasa con la drogadicción...

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  8. Hola, mi nombre es Dr. Kelly Idahoise del Hospital Irrua Especialista, soy un especialista en cirugía de órganos, y nos ocupamos de la compra si el órgano del ser humano que queremos vender, y estamos ubicados en Nigeria, EE.UU. y en Malasia, pero nuestra oficina central está en Nigeria. si usted está interesado en vender su riñón, o la venta de cualquier parte de su órgano favor contacto con nosotros para más información. Póngase en contacto con nosotros a través del correo electrónico: dr.kelly idahoise@yahoo.com o llame al número de teléfono fuera +2348110496023

    Email: dr.kellyidahoise@yahoo.com

    Con la esperanza de oír de usted.

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  9. Mi caso es muy parecido, estoy en una espiral de locura por las drogas que no me deja pensar, llevo ya muchos años así y estoy cansado de ello, ya no se que hacer, estoy solo en esta encrucijada, y quiero salir de ella, la mentira es mi voz del día A día. Quiero salir de este mundo de mierda, me he estado perdiendo muchas cosas. Y quiero recuperarla, con fuerza de voluntad se hace todo. Hoy he tocado fondo, he estado en urgencias por intoxicación, y es algo que ya veía venir, así que sin dinero con deudas, con los míos dándome la espalda, y no se lo puedo reprochar, tienen toda la razón del mundo. Estoy dispuesto ahora mismo A salir de esto, ya no me hace gracia. Odio las drogas, son las que han hecho que mi vida sea una ruina.Asi que empezaré por algo, hoy es el día en el que mi anterior vida se acaba, me lo han advertido los médicos, si sigues así te morirás. Y yo aun tengo mucha guerra que dar.

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  10. Mi caso es muy parecido, estoy en una espiral de locura por las drogas que no me deja pensar, llevo ya muchos años así y estoy cansado de ello, ya no se que hacer, estoy solo en esta encrucijada, y quiero salir de ella, la mentira es mi voz del día A día. Quiero salir de este mundo de mierda, me he estado perdiendo muchas cosas. Y quiero recuperarla, con fuerza de voluntad se hace todo. Hoy he tocado fondo, he estado en urgencias por intoxicación, y es algo que ya veía venir, así que sin dinero con deudas, con los míos dándome la espalda, y no se lo puedo reprochar, tienen toda la razón del mundo. Estoy dispuesto ahora mismo A salir de esto, ya no me hace gracia. Odio las drogas, son las que han hecho que mi vida sea una ruina.Asi que empezaré por algo, hoy es el día en el que mi anterior vida se acaba, me lo han advertido los médicos, si sigues así te morirás. Y yo aun tengo mucha guerra que dar.

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    1. Hay un momento de la vida en que uno tiene que elegir entre construir o destruir. Incluso consigo mismo... Saludos, MM...

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