26 abr. 2013

El poder de la infancia








   Veo estas fotos, y hay en ellas algo esencial: el poder de la imaginación, la fuerza, la capacidad para ir más allá de la realidad inmediata. En la primera soy el Llanero Solitario, uno de mis ídolos por aquel entonces. Me la pasaba por toda la casa a caballo y no permitía que nadie cuestionara mi segunda identidad. Mi madre, cansada ya de tanta terquedad, aceptó al final que me sentara a la mesa así, como todo un vaquero. Aunque el pantalón corto me delataba penosamente... En la segunda estoy en Santa Marta con unos vecinos que me enseñaron a leer. Estoy ahí, frente al libro, embebido, transportado, fascinado ante la maravilla de esa historia, de esas ilustraciones que tanto me gustaban. Recuerdo que a todas partes iba con mis libros bajo el brazo. Llegué a dormir con ellos, y mi madre, cuando constataba que ya estaba profundo, me los quitaba de las manos y los ponía en la mesa de noche.
   Ahora me pregunto qué me hizo, de verdad, un escritor. Y veo estas fotos y la respuesta creo que está ahí: que supe guardar intacta dentro de mí esa fuerza infantil para ir un paso más allá de lo real inmediato. Supe sospechar a tiempo del mundo de los adultos.  Nunca me lo creí del todo. 
   Quizás por eso mismo es normal que ahora escriba la saga de Pipe y Elvis. Escribo para ese Llanero Solitario que está bien montado sobre su caballito de madera. Escribo para esos dos vecinitos que tuvieron tanta paciencia conmigo. Escribo para cada enano que veo por ahí, arrastrando su maleta y su lonchera después de una jornada larga de deberes escolares. Y una parte de mí, por fortuna, se sigue negando a crecer. Quien ha sabido ser niño a cabalidad seguirá siendo niño para siempre.

PD: Este fin de semana estaré de nuevo en la Feria del Libro de Bogotá, en las horas de la tarde, firmando los libros de los lectores. Los horarios están aquí abajo.

Saludos para todos,
MM

19 abr. 2013

Abril 20





Ya mañana es el lanzamiento de "Mi extraño viaje al mundo de Shambala". Entre otras cosas, hablaremos de mundos y refugios subterráneos. Este es Bruce Beach, el diseñador y constructor de un proyecto fantástico al que nos referiremos en la segunda parte de la presentación.
Que Hermes nos sea propicio,
MM

14 abr. 2013

Firmas de libros en el stand de Arango Editores






El sábado 20 de abril, en el stand de Arango Editores (Pabellón 6, stand 145, en el primer piso, al lado de Revista Semana), estaré firmando libros de 2:00 pm a 4:00 pm.
Luego haré el lanzamiento del libro "Mi extraño viaje al mundo de Shambala" de 4:30 pm a 5:30 pm. Es una presentación visual en la que hablaré de la leyenda de Shambala y veremos fotos y pequeños videos.
Luego, a las 5:30 pm, regresaré al stand de Arango Editores, y allí seguiré firmando libros y conversando con los lectores hasta las horas de la noche.
El domingo 21 de abril estaré de la 1:30 pm a las 2:30 pm.
El sábado 27 de abril estaré de las 2:00 pm a las 5:30 pm.
El domingo 28 de abril estaré de las 2:00 pm a las 6:00 pm.
El miércoles 1 de mayo estaré de la 1:00 pm a las 2:30 pm.

Será un placer encontrarme con los lectores, como cada año, y poder saludarlos personalmente.
MM

Eventos Feria del Libro de Bogotá




En el stand de Planeta, como todos los años, estaré firmando libros en el siguiente horario:

DOMINGO 21 DE ABRIL
4:30 a 5.30 p.m.  STAND 4 PABELLÓN  3 (después del evento)
 SÁBADO 27 DE ABRIL
6:00 A 7:00 p.m. STAND 1 PABELLÓN 6. compañero de mesa Germán Castro
MIÉRCOLES 1 DE MAYO
3:00 a 4:00 p.m.  STAND 1 PABELLÓN 6.
4:00 a 5:00 p.m. STAND 4 PABELLÓN 3

El lunes 22, a las 6:00 pm, estaré presentando a Wulf Dorn, un autor de suspenso cuyas primeras dos novelas suceden en una clínica psiquiátrica. 

Entradas gratis a la feria del libro de Bogotá



Los lectores del blog que deseen entradas gratis a la Feria del Libro de Bogotá para este sábado 20 de abril, por favor escriban su nombre y un número de contacto al siguiente correo: laferiadellibrodebogota2013@gmail.com
Hay un cupo de 50 entradas individuales. Allí les avisarán dónde y a qué hora estarán entregando las boletas.
Gracias, y nos vemos muy pronto,
MM

8 abr. 2013

Feria del Libro Bogotá 2013







Bueno, mi presencia en la feria del libro este año comenzará con el lanzamiento el sábado 20 de abril a las 4:30 pm, en el salón Tomás Carrasquilla, de mi libro juvenil "Mi extraño viaje al mundo de Shambala", que acaba de salir a librerías.

El domingo 21 de abril, en el salón León de Greiff, a las 3:00pm, presentaré mi libro "La importancia de morir a tiempo".

Y el lunes 22 de abril, a las 6:00pm, en el salón León de Greiff, conversaré con el autor alemán Wulf Dorn acerca de sus libros, que están inscritos en el género negro. Habrá traducción simultánea.

Más adelante les confirmaré los horarios de firmas de libros durante esas dos semanas, y les avisaré cuándo y dónde se estarán entregando boletas para entrar gratis a la feria.

Retomaré las columnas en el blog después de la feria.
Saludos para todos, 
Mario.

2 abr. 2013

Lanzamiento de Mi extraño viaje al mundo de Shambala



Bueno, ya está todo listo para la feria del libro. Aquí les copio la invitación para el lanzamiento de la novela. Estaré firmando libros ese día después del evento. A los que puedan asistir, allá los espero para que conversemos un rato sobre la obra.
Tenemos entradas gratis para la feria ese día. Ya les avisaremos a través de la página de Facebook para que puedan reclamarlas.
Saludos para todos, MM.



1 abr. 2013

El cuerpo y la escritura






Uno de los libros más reveladores con respecto al oficio de escribir es un libro sobre la importancia de correr: De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami. En esas pocas páginas, el escritor japonés describe con enorme lucidez por qué su afición a correr maratones (42 kilómetros) está estrechamente ligada con su trabajo como novelista. Escribir prosa es, ante todo, un esfuerzo físico, un trabajo cruel y doloroso que se ejecuta con el cuerpo.
La poesía es un género diferente, que no necesita de una constancia ni de una regularidad diarias. Pero la novela es muy exigente en este sentido. Hay que pasar varias horas al día encorvado sobre el teclado, quieto, concentrado, sin perder el hilo y sosteniendo un ritmo que sólo está en la cabeza. Ese horario se prolonga a lo largo de meses y años. La columna lumbar se va haciendo pedazos, los ojos se agotan frente a la pantalla, las piernas se adormecen y la dolencia más común en el oficio es el síndrome del túnel carpiano, una atrofia cerca de la muñeca que compartimos con los albañiles y los músicos. También suele presentarse lo que algunos fisioterapeutas llaman “el calambre del escritor”, una contracción de los músculos de la mano y del antebrazo que lo deja a uno fuera de combate por varios días, con la mano metida en hielo o muchas veces usando una férula hasta que desinflame del todo. Algunos incluso hemos tenido que usar un pequeño aparato que masajea esa zona o cronómetros cuyas alarmas suenan cada 45 minutos y que nos recuerdan que hay que parar, descansar las manos y hacer unos cuantos ejercicios durante quince o veinte minutos antes de continuar.
Murakami afirma que correr fue una actividad que poco a poco le fue ayudando a comprender mejor la práctica de la escritura, sus mecanismos internos, su disciplina férrea. Por encima del agotamiento, de los dolores, de los calambres, del ahogo, del desfallecimiento general, hay que continuar, hay que permanecer en la postura, hay que mantener el ritmo. Una rigurosidad física va construyendo simultáneamente una mente bien entrenada. La novela es un género de aguante, de potencia física, de resistencia corporal y psíquica.
Quizás sea justamente esta situación la que suelen pasar por alto los jóvenes neófitos. Creen que se trata sólo de talento, de lecturas, de bagaje intelectual, de cierta genialidad o de maestría en el uso del lenguaje. Y ya. Cuando menos piensan están atrapados en un vértigo diario que no saben cómo manejar, en largas horas de silencio tecleando y tecleando, y los dolores de espalda y de cuello empiezan a pasar la factura y hay que ir al médico a revisarse. Sin contar el estrés o la somatización de la ansiedad en el estómago, en el colon o en las largas horas de insomnio que van dejando los nervios destrozados y el estado de ánimo por el suelo. Es entonces cuando el oficio muestra su lado más cruel.
A esto hay que sumarle el exilio. No se escribe una novela conversando con los otros todos los días, haciendo vida social, saliendo a fiestas y a comidas, pasándose las noches en juergas y bebiendo como un cosaco. Esa forma de vida es posible llevarla a cabo antes o después de la escritura, pero no durante la misma. Todo lo contrario. Hay que alejarse del teléfono, no contestar, aislarse de las tentaciones de salir a almorzar o de ir a verse una buena película, y permanecer en el estudio quieto, muy concentrado, sosteniendo la marcha que el libro impone a medida que avanza.
Los efectos psicológicos de ese aislamiento son devastadores. Uno se va quedando suspendido en una dimensión propia, en un principio de realidad que no coincide con el de los demás, y ciertas obsesiones empiezan a hacer mella, ciertos delirios que nos visitan de día y de noche. Muchos terminan metiendo calmantes o somníferos, volviéndose adictos a los antidepresivos o haciendo terapia para buscar un equilibrio que les permita continuar con una vida más o menos normal.
Pero todo esto vale la pena cuando la novela sale a librerías y algún lector, de repente, cualquier tarde en una firma de libros o en una feria literaria, se acerca y nos dice que esas páginas lo han acompañado o que le han iluminado su vida. Entonces sentimos, por fin, que tanto esfuerzo nos es recompensado con creces.