28 may. 2013

Proyecto Buda Blues





Hace unas semanas les dije a unos muchachos en Manizales que escribir es una de las infinitas bifurcaciones de la soledad. Poco a poco, sin darse cuenta, el escritor va ingresando en un territorio de nadie, en una estepa, en un desierto donde viaja sólo acompañado por sus personajes. Monologa, habla en voz alta, se transforma, delira, muta, y muchas veces termina ahogado en esa muchedumbre que lo habita. Es como un Robinson Crusoe que naufraga en una isla donde lo está esperando la inmensa vastedad de sí mismo. Y a veces, si la suerte está de su lado, entre guerreros y caníbales, desembarca Viernes para salvarlo de la locura, para recordarle que allá, al otro lado, aún hay alguien. En la literatura, ese hombre que pone su pie en la isla del solitario es el lector. Y es un encuentro mágico, increíble.
A lo largo de los últimos años he pensado una y otra vez en la debilidad, en la fragilidad, en la infinita vulnerabilidad de cada uno de nosotros frente a las trampas y sinuosidades de un sistema opresor y criminal. Y me he preguntado qué injerencia puede tener la obra literaria en un mundo así.
Yo me he ido quedando atrapado, aislado, exiliado en mi propio estudio, pero me doy cuenta de que no soy el único, de que afuera les está ocurriendo lo mismo a los otros. Nos han dicho que las autopistas de información nos han unido y que han creado lazos que nos vinculan en una nueva hermandad tecnológica. En apariencia, quizás. Pero en el fondo estamos más solos que nunca. Una ciudad es una suma de celdas en las que cada quien está cumpliendo su condena. Siete mil millones de personas es un número que ya sobresaturó el sistema, y eso significa que empieza la reversibilidad del mismo. Hay un número creciente de canales de comunicación, pero ya nadie puede confiar en los otros, no cree en ellos, no tiene ánimos ni ganas de entablar el contacto. Hemos quedado satelizados en nosotros mismos. Y la pregunta vuelve y se repite: ¿qué importancia puede tener la obra literaria en un mundo así?
A finales de 2010 un hombre humilde se incineró en Túnez y estalló la Revolución de los Jazmines, que dio origen a la Primavera Árabe. Recuerdo haber seguido por Internet cada nueva noticia al respecto. Sabía que era el comienzo de una emancipación que tarde o temprano se extendería vertiginosamente. Pero no sabía cómo sumarme a ella, cómo contribuir. Ese hombre llamado Mohamed Bouazizi murió el 4 de enero de 2011. Enseguida, lo único que se me ocurrió fue abrir un blog y empezar a pensar en qué significa resistir, por qué hacerlo, cómo lograrlo. Llamé a ese blog Proyecto Frankenstein porque se trataba de encontrar en la periferia a otros seres rotos como yo, aislados, marginados, inconformes, e intentar crear con ellos un cuerpo común para enfrentar una época tan perniciosa y perversa como la nuestra. En efecto, el blog me permitió ir hallando en el camino a unos pocos lectores con los cuales cada semana pensábamos y debatíamos ciertas temáticas que nos interesaban particularmente.
Poco a poco, en las ferias del libro, en conferencias o en seminarios académicos, empecé a tropezarme a los lectores de ese blog. Nos saludábamos, nos estrechábamos la mano, cruzábamos dos palabras, me memoricé algunos nombres. Eran encuentros que me dejaban siempre con una sonrisa en los labios y que me confirmaban que allá, al otro lado de los libros, estaban esos seres extraordinarios que los leían apasionadamente, que recreaban cada historia que yo había soñado, que le daban vida y sentido a la palabra escrita.
En septiembre de 2012, en el lanzamiento de La importancia de morir a tiempo, unos jóvenes me saludaron de paso y me hablaron de un proyecto que había surgido a partir de una de mis novelas: Buda Blues. Me encantó la idea, pero no alcanzamos a cruzar datos ni a ponernos de acuerdo para conversar más a fondo. Durante días me pregunté quiénes eran, qué hacían, cómo se habían ido encontrando los unos con los otros. No dejaba de fascinarme la idea de que ese grupo hubiera surgido, justamente, de una novela cuyo eje central es la idea de despertar. ¿Despertar de qué? De esta somnolencia idiota y repetitiva en la que estamos inmersos sin darnos cuenta. El sistema se alimenta de nuestra propia incapacidad para agruparnos y ser capaces de emprender campañas que cambien el mundo para beneficio de todos.
Oprimir o ser oprimido, ahorrar tres pesos, casarse, tener hijos, enfermarse y morir no es vida. Contar centavos para llegar a fin de mes, pagar facturas y tomarnos nuestros antidepresivos todos los días no es vida. Eso debería llamarse de otro modo. Vida es cuando somos capaces de transformar lo real mediante un ejercicio de la voluntad. Vida es caminar por la cornisa, jugarse el pellejo, entregar todo de sí, salir al campo de batalla y morir por unos ideales propios. Y eso sólo se logra con los otros, junto a los otros, abrazado a los otros. En un mundo que hace la apología de la individualidad y que enseña cursos de liderazgo para triunfar, es decir, que hace la apología del ego enfermizo y que nos enseña de un modo narcisista a cómo creernos superiores a los demás, regresar a los valores del equipo, de la comunidad, es regresar a las viejas reglas de la tribu. Por eso Proyecto Buda Blues me intrigaba tanto y me dije que ya me los tropezaría de nuevo.
Y así fue. En esta pasada Feria del Libro 2013 me contactaron y nos pusimos una cita en el stand de Arango Editores. Durante varios minutos me hablaron de cómo ese grupo base se había venido transformando en una red de más de seiscientos integrantes que venían conversando, intercambiando datos, planeando estrategias de resistencia común, colaborando con obras sociales, escribiendo y leyendo mucho. Había estudiantes de filosofía, de derecho, de periodismo, de cine, de psicología, cocineros, un poco de todo. Me dijeron que pronto el proyecto se concretaría en una revista digital que mantendría el nombre original, Proyecto Buda Blues, y que esperaban que yo estuviera cerca de él.
Y bueno, aquí estoy. Después de tantos años de vagabundeos solitarios por su isla, Robinson aún no se cree que Viernes haya desembarcado transformado en muchos rostros, en seres distintos, en otros de edades y géneros diversos. Espero que Proyecto Frankenstein y Proyecto Buda Blues conformen una hermandad que los fortalezca a ambos.
La muerte siempre está ahí, acechando, a la vuelta de la esquina, pero antes de que llegue es preciso afirmar este presente de una manera lúcida e irreverente. Carpe Diem. Esa será la consigna. El presente nos ha sido dado para moldearlo y transmutarlo en un grito de júbilo y de dicha compartida.

Que Hermes, el dios de los viajeros que van más allá de toda frontera, el dios de la astucia y de los sueños, el dios del lenguaje y de la fabulación, se apiade de nosotros y nos sea propicio.

14 comentarios:

  1. ..mis mejores Eenergias y Deseos para ambos Proyectos.. ;)

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  2. Quiero pertenecer a esa membresía, estoy convencido que lo único que hace posible sobrellevar penalidades, tribulaciones patafísicas, situaciones como esta que vivo desde Dic. 17 del 2012,un vórtice de locura y desesperación, todo lo que había construido en 20 años hizo explosión como el Big-Bang, y ahora estoy en una parroquia,de gente torva, lábil, prosaica, mercachifles que en una mano llevan el misal y en la otra la bolsa, temperamentos hepáticos que miran con rencor al diferente; en esta parroquia hablaba con el Alcalde, y resultó homofóbico, sexista, racista, mal hablado, este Dpto. tiene la singularidad de la vulgaridad, además toda diferencia la resuelven a machete, plomo, puñal; llegué de Bogotá, como un personaje de Lars Von Triar, autista, solitario y pronto me vi cayendo al desbarrancadero, mamá estaba hospitalizada y hube de buscar desesperadamente donde conseguir unos pesos, me nombraron profesor de lengua castellana con decreto y todo en Antioquia la más educada, según los postulados fajardistas, llegué a un colegio del Dpto., repleto de gamberros, que apenas fueron exigidos académicamente, recurriendo al rigor, tan importante a la hora de construir conocimiento, me pusieron la lápida: " ¡Cuídese,gonorrea!", no soy de los que subestime una amenaza de muerte y renuncié, al día siguiente leí en los periódicos, apuñalado profesor, asesinado rector, y recordé las reflexiones de Mario, en sus novelas, ensayos, conferencias, compartiendo un café, un almuerzo, cómo se ha deteriorado este mundo en que vivimos, cómo miramos desde nuestras celdas huraños, temerosos, cómo comprobamos que el 1% tiene lo que debería tener el 90%; como cada día estamos más aislados...Caminando erguidos por que llevamos la mierda al cuello, por eso celebro este hallazgo de proyecto Buda Blues, y me adhiero a él y quiero participar con mis cuentos, mis reflexiones, mis vivencias...¡Hagamos vital la comunicación!, es necesario el sentimiento de comunidad, lo que le sucede a uno de nosotros les sucede a todos...Quiero vincularme a este proyecto y espero las coordenadas.

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  3. Gracias por cada palabra de este blog y por cada uno de tus libros. Tres de mis estudiantes estuvieron en el congreso de Manizales y llegaron encantados con tu obra. Son muy jóvenes pero tienen ese espíritu de resistencia que les permitió identificarse con tu obra y que les ha permitido hacer huella en sus compañeros.

    Además espero que estos dos proyectos se expandan y sean conocidos por muchas más personas... Un abrazo, maestro Mendoza.

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  4. Me comentaste algo de este proyecto en la feria del libro de este año y es espectacular que se encuentre tan consolidado. Me gustaría saber más de este. Gracias por hacer parte de mi punto de fuga. Un abrazo y éxitos infinitos para estos magníficos proyectos!

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  5. Cada linea es fascinante, enredadora, cambia la perspectiva del mundo. estoy convencida de que la mejor forma de luchar contar La Cosa es estar unidos.
    Gracias infinitas por este magnifico libro...

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  6. El activismo estudiantil no es nada más ni nada menos que el precedente para importantes cambios en la sociedad; basta recordar las protestas de los 60 en Berkeley, Mayo del 68 en París, La primavera de Praga, la de Pekín del 89. Aquellos jóvenes presionaron a la sociedad para posibilitar una apertura en los derechos civiles, la libertad de expresión, reformas sociales, etc. Su liderazgo creó contracultura, los "subgrupos" se impusieron a la normatividad y triunfaron en muchos aspectos que hasta hoy son vigentes.
    El proyecto Buda Blues por jóvenes colombianos inspirado por Mario Mendoza es una reacción a algo que está mal. Bien por eso muchachos, y a ti Mario: chapeau!

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  7. Proyecto Buda Blues está en Facebook y muy pronto saldrá la revista digital. Pueden ponerse en contacto con ellos y asistir a sus reuniones. Saludos, MM.

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  8. porque con pequeñas y locas ideas se cambia el mundo :)

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  9. La Verdad es que todos tus libros son maravillosos y déjame decirte que gracias a ti mis compañeros y yo haremos algo por nuestro colegio para que se aumente el indice de la lectura, Muchas Gracias por tu ejemplo y tus excelentes libros.

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  10. Mario, te sigo desde mucho tiempo por el blog, soy de Perú, un escritor frustrado sin la capacidad de descubrir si tiene talento no, pero con un alma en busca de libertad. Buda Blues me inspiró mucho, me hizo revivir del letargo en el que me encontraba, sólo por un momento, porque la realidad pesa a veces más que los ideales, pero sin duda leer este post me ha vuelto a revivir eso, eso con lo que todo ser humano nace pero que pocos logramos despertar, eso que sentimos intrínsecamente todos en algún momento de la vida pero que no muchos logran disfrutar, los ideales, la búsqueda. Mario, estoy muy feliz de conocer este proyecto y acabo de unirme al grupo de facebook. Desde Perú, un abrazo y esperando que nos visites.

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    1. Estaré en la feria del libro de Lima a finales de julio. Saludos, MM.

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    2. de hecho, ya está anotado en mi agenda. te veo allá.

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  11. Buda blues.... me cambió mi mirada y me enloqueció, me abrió mas los ojos a este universo, a esta farsa, esta falsa "realidad". muchas gracias Mario, el libro llegó en el momento que era y cayó para abrir mis ojos un poco más y levantar mi mano, mi corazón y mi cuerpo a la lucha.
    No he podido conseguir un ejemplar acá en Pereira ni en Medellin, no sé por qué, pero lo seguiré intentando.
    Por otro lado, he tratado de compartir el libro, a muchas personas ha llegado, a muchas los ha tocado, a otras no tanto, pero siempre deja esa chispa encendida.
    Mi madre me pregunta en estos días... "Hija, y eso.... es verdad?? ", ahora te hado esa pregunta, ¿cuál es la veracidad de todo?
    Mi nombre es Andrea, mi correo es andre010897@hotmail.com, sería muy bonito y gratificante leer un correo tuyo.

    "La calma es propaganda del sistema, esto va a estallar, y tú ¿ en qué bando estás? o luchas o callas, ya no es tiempo para quejas"

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