23 jul. 2013

La gente buena





El problema del mal es que siempre lo imaginamos allá, afuera, como si nosotros no tuviéramos nada que ver con él. El mal es una categoría que nos gusta analizar en los otros. ¿Por qué? Porque nos da terror enfrentar la dosis de maldad (mucha, por lo general) que llevamos dentro. 
Sabemos que la polución está empezando a afectar los pulmones de los recién nacidos, sabemos que nuestros carros contaminan el poco aire que nos queda, ¿y qué hacemos? Vamos al concesionario y nos alegramos cuando hacemos cuentas y comprobamos que sí podemos conseguir un modelo más nuevo y más cómodo. Sabemos que en pocos años no habrá agua para las generaciones venideras, ¿y qué hacemos? Llegamos cansados del trabajo o de un día agitado y nos quedamos horas bajo el chorro de la ducha como si nada, disfrutando de la sensación de limpieza del agua caliente sobre nuestro cuerpo. Vemos en la televisión las imágenes de esas mujeres africanas con sus hijos convertidos en hilachas entre sus brazos, ¿y qué hacemos? Apagamos la televisión, nos preparamos un sándwich con una gaseosa y listo, a dormir a pierna suelta. Hemos leído y nos han dicho hasta la saciedad que la explosión demográfica está aniquilando el planeta, que en muy poco tiempo no habrá alimento para tanta gente, ¿y qué hacemos? Nos reproducimos vertiginosamente y celebramos la llegada de los nuestros a este mundo.
A todas horas, todo el tiempo, somos conscientes de que el sistema es atroz, injusto, violento en sus propias raíces, y que millones de personas están siendo oprimidas, explotadas, machacadas (en las fábricas, en los talleres, en las minas), ¿y qué hacemos? Seguimos comprando en los supermercados como si no estuviera pasando nada, como si todo fuera de maravilla.
Conocemos las cifras de maltrato infantil y de violencia intrafamiliar, todos hemos tenido una prima a la que han manoseado o a la que han golpeado de mala manera en su casa, o un compañero de colegio al que sus padres han herido psicológicamente, o nosotros mismos hemos experimentado en carne propia lo que es el horror de tener que lidiar con la psicología malsana de nuestros padres, nuestros hermanos o nuestros hijos, ¿y qué hacemos? Seguimos repitiendo como borregos que la familia es extraordinaria, cuando todos estamos hastiados de ella y anhelamos tenerla lejos.
Y como si el maltrato infantil fuera poco, el matoneo escolar y las cifras de tráfico de niños para prostitución infantil van en aumento. ¿Quiénes son los clientes de esos chiquitos que no pasan de los once años de edad, que son sometidos a los vejámenes más aterradores, que duermen en sótanos húmedos de día, que están subalimentados y que los despiertan en la noche porque tienen varios turnos que atender? ¿Quiénes son esos individuos que pagan para acostarse con esas niñas o con esos niños? ¿Salvajes primitivos, ignorantes sin acceso a las escuelas, indigentes que consiguen la plata para ejecutar una venganza en contra de las clases sociales que los han destruido? No, tipos elegantes, distinguidos, profesionales en su gran mayoría, que son padres de familia abnegados e incluso abuelos cariñosos. En suma, cualquiera, nuestro jefe, nuestro compañero de trabajo, nuestro hermano.
Todos sabemos que las relaciones de pareja se acaban, que el deseo se acaba, que el amor se acaba. Todos hemos sido infieles alguna vez, todos hemos deseado a otra persona que no es nuestra pareja, todos hemos soñado con reiniciar nuestras vidas al lado de una mujer o de un hombre diferente, ¿y qué hacemos? Seguimos engañando, seguimos mintiendo con descaro y con cinismo.
¿Quién de nosotros se ha rebelado, quién de nosotros ha dicho “no más”, quién ha salido a la calle y se ha pronunciado en contra de toda esta farsa, de este montaje de pésimo gusto? Nadie.
El mal no está allá, afuera. El mal es usted, el mal soy yo, el mal somos todos. Nuestro grado de complicidad es tan alto que no podemos lavarnos las manos.

La gente buena suele segregar con facilidad, se cree superior, busca marcar la diferencia con el resto. Un ejemplo: aquellas personas que posan de una estricta espiritualidad. Meditan, son vegetarianos, van a sus iglesias o a sus cultos, no beben licor, ¿y alguna vez los hemos visto denunciar alguna injusticia? ¿Los hemos visto luchar por los derechos de las mujeres que trabajan quince y dieciséis horas en máquinas de coser escondidas en sótanos clandestinos? ¿Los hemos visto sentir afecto y solidaridad por los travestis prostituidos en las calles? ¿Alguna vez uno de estos seres tan espirituales se ha sentido parte de la clase obrera, se ha sentado a compartir un plato de sopa con los trabajadores? No, porque su espiritualidad les sirve para marcar la diferencia, para decir que él o ella no son como los demás, que él o ella son diferentes, más elevados, más puros. Los católicos cierran filas entre ellos; los evangélicos trazan una línea que marca la distancia entre ellos y los demás, los que no comparten su fe; los musulmanes y los judíos igual. En realidad, lo que están buscando todos no es fundirse con sus semejantes en un abrazo fraterno, sino alejarse de ellos, evidenciar su superioridad. Mentalidad tribal. En últimas, su espiritualidad les sirve para imponer una nueva jerarquía donde los otros quedan por debajo, excluidos, marginados. Así son los buenos, seres angelicales y asépticos que no se quieren contaminar con la inmundicia de personas como nosotros. Si los analizamos con detenimiento, son mucho peores.

28 comentarios:

  1. Ética. Así resumo este artículo: ética. Gracias, maestro. Y estoy en total acuerdo con usted: los buenos (tal vez nuestros amigos, toda nuestra familia, nosotros mismos) terminan siendo los peores. Qué calidad de artículo. Y con todo el respeto del mundo, maestro, y tal ve me equivoque: creo que el participio pasado "revelado", según el contexto, se escribiría con b y no con v: "Rebelado". Muchos saludos desde Bucaramanga.

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  2. Sí, señor. De rebelión, no de revelación. No me fue revelado este gazapo. Ni lo vi siquiera. Muchas gracias. Un abrazo, MM.

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    1. Excelente esto es etica, lo estamos leyendo con mis compañeros en el GNF

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  3. Excelente!!..
    De acuerdo con todo lo escrito..

    "El mal no está allá, afuera. El mal es usted, el mal soy yo, el mal somos todos. Nuestro grado de complicidad es tan alto que no podemos lavarnos las manos."
    Te Amo Mario Mendoza. #) :*

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  4. Excelente. Me recuerda a la organizacion en la historia de buda blues. La rebeldia como lucha,como pensamiento. Salirse del esquema.
    Su pensamiento es muy profundo,maestro.
    Un abrazo.

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  6. No tengo palabras para expresar la fascinación que me provocó saber que no era la única que pensaba algo similar a esto, sin embargo me ha dejado en varias cosas en que pensar.
    Excelente

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  7. Muchos de los que con sus palabras, no con sus hechos, solo quieren diferenciarse, un vano intento ya que la maldad nos cobija a todos y al parecer a nadie le repudia, hasta nos sentimos cómodos e indiferentes a una realidad. Muchas gracias por este tipo de artículos, siembran al menos una pequeña semilla de cuestionamientos. Ojala hubieran más escritores como vos!!

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  8. Adquiriendo la efímera idea del Sueño Americano en pos de una "mejor vida”, creyendo de una manera arrogante e ingenua que todo es mejor así, que los que están afuera son los malos y mediocres y que ligados a una iglesia o empresa se es más, es muestra de un dogma que gana más adeptos cada día, realidad que roza con una vida miserable y hastiada... eso es felicidad?, eso da sentido a una vida?, Pobres de nosotros

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  9. Una vez más, sin palabras Mario. El mal somos todos, dónde iremos a parar.

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  10. Disfrute esta lectura que confirma un pensamiento que rondaba mi mente hace algún tiempo pero simplemente no aceptaba como muchos, tan fácil que es pensar que es bueno, tan difícil que es actuar bien. un abrazo Mario.

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  11. Me parece que tendriamos que tener una autocrítica muy lucida y brutal. Tal vez sostener una autocrítica semejante sea un ejercicio de conciencia tan demoledor que para algunas personas pueda resultar invivible... pero es necesario resistirse al engaño, debemos entender la realidad con claridad por mas desbordada que esta sea. Nada fácil.

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  12. gracias por las palabras, Mario. Sin duda leerte alimenta al espíritu rebelde.

    Y es que todos hemos dejado la empatía real de lado, es fácil aplicarla con los conocidos pero no con lo ajeno. La indiferencia e hipocresía ahora son alimentos del alma, claro de aquel alma que busca la "gloria santa".

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  13. Mendoza

    Le tengo que decir una cosa.

    Primero, no le digo Mendoza como un sargento a un cabo, le digo Mendoza con todo el respeto.

    Se lo digo porque a estas alturas del partido usted ya ha establecido con algunos de sus lectores una relacion
    profunda.

    Quieralo o no.

    Sepalo o no.

    Le hablo al maestro, no al escritor. Le hablo a ese que enseñaba español a los fachos del norte.

    Le hablo no al celebrado autor sino al que estaba antes, antes de eso, antes del premio, antes de la publicacion.

    Al que estuvo en la carcel, a ese por el que nadie daba un peso.

    Usted, entre muchos otros que habitan ese cuerpo mandaron una pregunta.

    La mandaron al mundo, al que pudiera cogerla.

    Se cierra el ciclo, la ley del seno aplica su fuerza.

    Hubo un maestro, hubo un escritor, vuelve el maestro.

    Maestro guie, lo sabemos imperfecto, lo sabemos mitad sabio, mitad baboso.

    Pero lo sabemos mayor, lo sabemos mas diestro.

    Yo quiero contarle un cuento, y hay otros, pero usted, sigue siendo lector o es solo escritor?

    No somos nombres poderosos, no somos Bordieu ni Borges, ni Cervantes ni premios de nada.

    Somos la tribu, los nomadas que escribimos buscando respuestas, buscando entendernos.

    Esos hombres invisibles, que aunque no estemos en el monte recordamos la esencia.

    Esa duda, esa duda original, eso que nos quisieron borrar y que nos quieren acallar.

    Por lo que mataron al indio, al negro y al gitano.

    Y como guia el maestro? como guia ese que se sabe unas cosas pero es a la vez leproso?

    Que tiene dedos en una mano pero en la otra solo tiene ausencias.

    Que tiene certezas pero tambien inconclusas.

    Ese que se metio en anolaima, que le hizo pistola al laurel y que se supo pequeño.

    Y es que cuando digo maestro no digo padre sino que digo hermano.

    Sigue ahi?

    Sigue vivo o el coctel y la prensa lo tienen dormido?

    Usted ya escribio, ya hablo, ahora escuche

    No las voces celebradas, no a Harum al rashcid ni a pio baroja.

    Esos manes gritan solos.

    Primero le hablo a los grandes, a los de las putas, a los del alcohol.

    Ahora le habla a los niños.

    Metio a una que pinta a pintarle sus sueños.

    y eso esta bien, eso es tremendo.

    Se deja contar un cuento?

    Su importancia esta en querer estar con los otros.

    En no encerrarse en sus triunfos, en su apartamento y en su adquirido dinero.

    Sigue eso ahi?

    o ya se le acabo?

    Usted narra, para eso tiene sus libros (en su mayoria buenos)

    Es este espacio un espacio de escucha o de monologo ?

    Es Frankenstein una oda a su creador o un insurgente que cuestiona y duda?

    Yo quiero contarle un cuento.

    Se deja?

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    1. Demonz, Demonz... Cuando uno no encaja de entrada en el mundo, no encaja nunca. No se trata de pulir una arista acá o de corregir un defecto allá. No hay cómo hacer entrar la pieza. Es un problema de fondo. Los libros no son más que el aullido de esa exclusión. Y pasan los años, y da igual si la prensa habla o no, da igual si hay cocteles o no, da igual si se tiene poco o mucho. El problema persiste. No hay cómo encajar...
      Voy de salida para la feria del libro de Lima. Luego iré a Cuzco a entregarle el segundo libro juvenil a un chamán quechua al que está dedicado. En un par de semanas regresaré a Ciudad Gótica. Déjeme un correo y entablamos contacto. Escuchar ayuda a no enloquecer... Saludos, MM.

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    2. Que dicha poder encontrar una pequeña historia de 'Paranormal Colombia: Al filo de lo real'... Demonz debe sentirse afortunado o puede que infortunado al saber que muchos de nosotros los lectores sabemos de su historia.
      Posdata: Excelente libro, como todos, lo interesante es que uno como lector no solo lee el libro sino busca ahondar en el tema buscando cada cita, libro, y/o documental expuesto en sus libros. Saludos. 'de corazón a corazón.'

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  14. No entiendo del todo el sentido de la... ¿queja?. ¿lamento?, ¿Petición?, querido Demonz, pero percibo un tono desafiante y algo desconsiderado.
    Las voces que reflejan nuestro sentir, son libres.
    Puede ser este, un espacio de escucha y de monólogo, como también de reflexión y sobre todo de compartir el alma en trocitos.
    El compromiso es conmigo y con los otros a quienes debemos respetar, como pasajeros de un mismo barco, ayudando a mantenerlo a flote entre todos. No creo que sea, obligando a usar un modo determinado de sostenerse en él, siempre y cuando
    no causemos perjuicio a nadie para sostenernos.
    Recibe un abrazo grande y ojalá compartamos sin esgrimir las espinas como los erizos. Pero si es así, intentaremos entender dónde está la razón del miedo.
    Con afecto.

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    1. Mendoza es un gran Maestro....alguien capaz de expresar en sus palabras y escritos la realidad de lo que pasa en nuestras vidas y es capaz de abrir no sólo nuestra mente, sino nuestro ser a posibilidades más inteligentes que las que hemos creído tener...con el debido respeto , quizás Demonz , aún no logra expresar todo lo que lleva dentro de sí con esa maestría, quizás esta lejos de sí mismo, y así como Demonz, podemos haber muchos..
      Trabajemos para que eso pueda cambiar. Aveces erramos esperando ser iluminados cuando la luz siempre ha estado dentro.

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  15. Sr. Mendoza, soy estudiante de Doctorado en España, concretamente de Historia del Cine. Mi Tesis versa sobre la presencia de Bogotá en el cine y una de las películas, objeto de estudio, es "Satanás". Me gustaría hacerle algunas consultas sobre su biografía, su obra "Satanás" y algunas curiosidades del film, con la finalidad de enriquecer mi trabajo y tener información más certera ya que en internet los datos nos son exactos. Le rogaría me facilitara su mail con este fin.
    Espero sea posible y ruego disculpe el atrevimiento.

    Mi mail es czestochowa@gmail.com

    Muy agradecida de antemano.

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  16. Muy agradecido con su escrito. El egoísmo dentro de la espiritualidad es impresionante, y pecamos (me incluyo) al hablar de ser mejores personas a un nivel interno pero nunca externo. Lo que queda es considerarnos humanos, el resto... es algo que se comerán los gusanos.

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  17. Mario, los fenómenos sociales y culturales, son quienes generan esta problemática que nos planteas en tú texto, es por esto, que una disciplina como la Filosofía tenga una mayor crítica y reflexividad, lo mismo que transversaliza la agudeza de sus pensamientos a través de las Ciencias Sociales y Humanas.

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  18. Sin mucho que decir, excelente. Gracias por sorprendernos a todos a diario. Saludos de una bogotana desde Buenos Aires.

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  19. Interesante. Me recuerda ese libro llamado "por que le pasan cosas malas a la gente Buena". Si algún día quieres pasar de la palabra a la acción y deseas ayudarnos a transformar vidas en las cárceles o los desamparados, te invito. Grupo Caminantes Emaus Guaymaral.

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  20. Por qué tan pesimista? Será que no hay ninguna salida en ese no encajar? Yo también me siento un poco así, creo que por eso lo leo. Sus libros son bastante pesimistas de nuestra realidad y quizá del mundo en general. No podriamos encontrar a caso el amor de una mujer y aferrarnos a eso? No es posible hacer algo por el prójimo? No hallaríamos acaso un resquicio de paz en una relación legítima con Dios a través del otro? Igual quiero que sepa que voy a seguir comprando sus libros y voy a seguir leyéndolo. Saludos.

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    1. Se trata de un pesimismo vitalista. Todo va mal, pero eso no significa que no podamos celebrar la vida... Saludos, MM...

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  21. La novela satanás me gustó recién salió, pero al volverla a leer hace poco, me di cuenta de que sólo mostraba el lado perverso del ser humano, de que todo estaba encaminado hacia lo demónico. Esto lo percibí ante el reclamo de los padres de familia de mis estudiantes que leyeron el libro. Yo como pude les expliqué que lo que mostraba el libro era la realidad: "el pan de cada día". Ellos me dijeron que para que seguir poniendo el dedo en la llaga si eso lo mostraban los noticieros todos los días.

    Como pude me escabullí. Sé que el libro en su concepción está bien, pero reflexionando veo que ningún personaje del libro sale bien librado. No es como en Sodoma y Gomorra, donde si se salva Lot y algunos de su familia (excepto la esposa que volteó a mirar y se volvió estatua de sal).

    No sé, me pareces muy cercano al Gaspar Noe de irreversible. Escribes bien, pero tienes un trasfondo bastante pesimista del género humano.

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    1. Hay que buscar los autores que se ajusten a tu modo de ver el mundo. Si Mendoza no te satisface, dèjalo a un lado y ve en busca de otros que te acompañen mejor... Lo importante es seguir buscando y seguir leyendo... Saludos, MM...

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  22. Buen artículo, desde siempre el problema soy yo. Un abrazo fraterno Señor

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