27 ene. 2014

Resistencia Civil




Del caso Petro en la Alcaldía de Bogotá hay algunos puntos en los que coinciden varios de los analistas neutrales:

1. Que era correcto des-privatizar el sistema de recolección de basuras, pero que sí hubo fallas en la implementación del nuevo modelo, y que esas fallas se debieron a una terca improvisación por parte del alcalde y de su equipo de trabajo.
2. Que el procurador Ordóñez no sólo se extralimita en el castigo (prácticamente una muerte política), sino que hay que buscar otro mecanismo de control por medio del cual un procurador no elegido por voto popular no tenga el poder que actualmente detenta éste.
3. Que Petro complica aún más las cosas al invocar una persecución política, cuando en realidad se trata de un debate estrictamente jurídico. La prueba de que no la hay, es que otros líderes de izquierda, como Antonio Navarro, han sido excelentes administradores públicos sin problema alguno.
4. Que no es correcto utilizar los medios públicos, como Canal Capital, para protagonismos personales.

Algunos añaden otros puntos que hay que tener en consideración:

1. Que Petro es un tipo brillante, capaz, y que por algo fue elegido repetidas veces como el mejor congresista del país. Sí, eso está fuera de toda discusión.
2. Que su alcaldía ha tenido mil aciertos en cuanto a los derechos de las minorías. Cierto.
3. Que el procurador ha mostrado en más de una ocasión serios problemas de intolerancia hacia ideas, creencias o elecciones vitales distintas o contrarias a las suyas. No es un funcionario ecuánime que entienda bien la diferencia entre las decisiones que debe tomar en el ejercicio de su cargo y las convicciones de índole personal o privado. Verdad.
4. Que hay intereses oscuros por parte de esa derecha recalcitrante que desde siempre se ha dedicado en este país a torpedear, a atacar e incluso a liquidar de manera criminal cualquier iniciativa que atente contra sus intereses. Sin duda, los ejemplos abundan.



Creo que los columnistas de opinión y los expertos en análisis político han dado en el blanco en varios de sus textos publicados en los medios de comunicación en las últimas semanas. Pero a mí lo que más me ha disgustado de esta situación es que Petro dejó pasar una oportunidad histórica para llamar a un auténtico movimiento de resistencia civil. El problema de Colombia no es su destitución ni que su cargo esté en peligro. Llamar a una población a una protesta de gran envergadura por un asunto personal (alegando que se trata de la violación de los derechos de muchos), no sólo me parece inoportuno y equivocado, sino mezquino. Como tantos otros tipos brillantes, el ego de Petro no lo deja ver con claridad. Se envalentonó y asumió un tono mesiánico y profético sólo cuando le tocaron su cargo, su puesto y su futuro político. Qué narcisismo tan delirante. Yo voté por él, lo admiro profundamente y sé que ha sido un hombre valiente y un luchador incansable. Además, le debemos mil denuncias durante todo el reinado de los paramilitares y sus negros contactos con la clase política de este país. Pero en esta oportunidad Petro se equivoca por un exceso de ego, por creer que sus problemas personales son los problemas por los cuales este país debe emanciparse.
No, desde hace tiempo, mucho antes de la destitución del alcalde por parte del procurador, estamos atravesados por fuerzas nefastas que están acorralando a buena parte de la población, que la están dejando al borde del abismo: corrupción política, violación de derechos humanos (hace unos días volvimos a rajarnos en el informe de Human Rights Watch), clasismo, segregación social, persecución a los líderes populares, violencia de género, violencia infantil, violación de los derechos de los campesinos, falta de políticas de inversión en la universidad pública, más un largo etcétera. Petro perdió una oportunidad histórica para llamar a un verdadero movimiento de resistencia civil que no pasara por él y sus asuntos personales. Se olvidó de los estudiantes, de los campesinos, de los trabajadores más marginados y pisoteados. Y en la medida en que va controlando la pelea jurídica, sus llamados a la resistencia van menguando. Claro, porque a él lo único que le interesa es él. Lástima. Hubiera sido verdaderamente grandioso que saliéramos a la calle a exigir que esta sociedad se revise a sí misma, que haga un examen de conciencia y que corrija su rumbo.

Por último, no le hace bien al proceso de paz que un líder popular como Petro lo enturbie y lo contamine con sus asuntos privados. Lo que nos faltaba: que aparte de los ataques permanentes del ex presidente Uribe y del procurador, nos toque ahora lidiar con los delirios de grandeza y la megalomanía de ciertos políticos de izquierda. Kaput.






7 ene. 2014

Travis





Las imágenes de Taxi Driver han sido extraídas del libro de Taschen en homenaje a esta película. La hipótesis sigue siendo la misma: el establecimiento está mal y el sujeto es acorralado de un modo siniestro. Solos, seremos destruidos. Unidos podemos ser incluso un peligro.
Ya casi empezamos a resistir de nuevo en este blog.
Feliz 2014 para todos,
MM.