3 mar. 2014

Los demonios interiores





Los antiguos conocían los rituales para ser otro, para ser otros. Dionisio, el dios del no ser. Los misterios dionisíacos, que nos transforman en seres diferentes, incluso opuestos. No estamos condenados a desear siempre lo mismo, a pensar siempre lo mismo, a ver el mundo siempre del mismo modo. Hay secretos por medio de los cuales entramos en el gigantesco laberinto del inconsciente y salimos convertidos en otros individuos muy distintos de los iniciales.
El arte guarda muchos de esos secretos. De Niro ha hablado en mil ocasiones sobre cómo, cuando encarnó algunos de sus personajes en Taxi Driver, Cabo de Miedo o El Toro Salvaje, cambió radicalmente después de los rodajes. Lo modificaron hasta el punto de hacerle extraviar su antigua personalidad. Esa metamorfosis sólo la logra un gran artista. Un actor cualquiera representa bien su papel. Un artista se transforma realmente en otro.
Roman Polansky estuvo muy afectado después de rodar El Inquilino, donde es director y protagonista al mismo tiempo. El trastorno mental del personaje, aislado en un apartamento oscuro de una ciudad déspota y xenófoba como París, dejó a Polansky luego del film al límite de sí mismo, ido, trastornado, melancólico. Los recuerdos de sus padres en campos de concentración durante la Segunda Guerra, de él mismo cuando era niño vagando por las calles como un pordiosero, de su mujer Sharon Tate y de su hijo asesinados por la banda de Charles Manson lo alcanzan y lo hacen pedazos. Son meses duros, difíciles, casi imposibles, en los cuales hallarse a sí mismo parece una empresa imposible.
En El Maquinista, el actor Christian Bale bajó 29 kilos de peso y quedó convertido en un individuo cadavérico, amarillo, con los ojos saltones, insomne y nervioso. Para adelgazar empezó a correr y sólo comía atún y yogur. Llegó al punto de que unas piernas enclenques y debiluchas escasamente lo podían sostener en pie. Las consecuencias psíquicas y físicas después del rodaje fueron nefastas. Tuvo que empezar a recobrarse, a subir de peso, a reanimarse, a volver a ser él mismo.
En Midnight Cowboy el actor Dustin Hoffman creó a Ratso, un pícaro callejero que se gana la vida a salto de mata. La clave del personaje está en su cojera, en la forma como arrastra la pierna escorado hacia la derecha. Semanas después de haber terminado el rodaje, Hoffman seguía cojeando hasta que algún familiar o amigo le hacía ver que ya no hacía falta, que el personaje se había ido, que podía volver a ser él mismo.
En las últimas semanas no he podido quitarme de encima la imagen de Philip Seymour Hoffman encerrado en su apartamento bebiendo hasta el amanecer, metiendo benzodiacepinas y anfetaminas, y chuteándose heroína y cocaína hasta dejarse el brazo morado e inflamado. La policía encontró junto al cuerpo unos diarios que el actor llevaba en los últimos tiempos, en los cuales confesaba que había vuelto a ser visitado por demonios interiores que creía ya desaparecidos. Y junto a los diarios, varios libros de Truman Capote, el escritor que él había encarnado magistralmente. Qué imagen: las drogas, la jeringuilla, los diarios, los libros de Capote… Un laberinto del que no supo cómo salir, una trampa, una emboscada que lo condujo hasta la muerte…

¿Cuáles son nuestros demonios interiores? ¿Qué mecanismos utilizamos para exorcizarlos? Cuando creemos que ya no podemos más, que no hay aire ni luz para nosotros, ¿cómo es que logramos subir de nuevo a la superficie? ¿Están esos fantasmas vivos, palpitando, y a cada rato regresan por nosotros, vuelven por su cuota de sangre y nos dejan desechos y con nuestras vidas, una vez más, hechas pedazos?


11 comentarios:

  1. Hay una frase budista que me encanta Mario y dice: "No se descuide ni siquiera un instante, porque los demonios sacarán ventaja", en concreto hace alusión a la exigencia de la practica Budista, pero creo que es aplicable a la vida en General, cuando olvidas que hay un gran proposito por el cual naciste y para el cual estas vivo, eres presa facil de los demonios que se apoderan de tu mente haciendote creer que nada tiene sentido y te pierdes en el camino. Como salir? ORACIÓN, es la única fuerza lo suficientemente grande para vencer, en lo que creas, no importa credo, religión, desde que sea una fuerza del bien, aferrarse a ella es la única forma de luchar contra estas fuerzas negativas de nuestro ser. =)

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    1. Sí, lo complejo del asunto es que sin esas fuerzas negativas el artista ya no es él...Saludos, MM.

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    2. Total!!! somos luz y somos sombra, la cuestión es como aprendes a aceptar tu sombra sin sucumbir a ella ;)

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    1. Claro, qué sería Goya sin las fuerzas negativas que lo llevaron a elaborar las Pinturas Negras, o Sábato sin el horror interno que lo llevó a escribir Informe sobre Ciegos... Y la lista es infinita... Lo negativo hace parte de la creación y de la vida... Saludos, MM.

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  3. Qué dura pregunta para tus lectores Mario. Cuando esos demonios me agobian, "religiosamente" leo a E. M. Cioran; como él, dejo que me devore "la idea del suicidio porque sin ella hace mucho me habría matado" y luego cuando todo pierde sentido y el hastío me las cobra por un buen tiempo, puedo volver al trabajo, digamos que con un poco menos de escepticismo.
    Ah, se me olvidaba, y los lunes te leo por sí acaso.

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  4. Este texto me recordó esa historia de Wakefield... super misteriosa.

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  5. En este momento de mi vida siento que no encuentro un camino no veo la luz, siento la vida algo plana a pesar de que me encanta estar viva, disfruto de cosas sencillas, pero hace falta algo, quiero llegar a un límite, pero no sé cómo... ¿Acaso es el arte la que lleva a ese extremo, a darle un cambio a la vida, a enfrentarse con los propios demonios y luchar con ellos para descubrir la misión de la vida? y no sentir que los días pasan así sin un sentido claro, a pesar de tener una energía interna gigantesca, pero no saber qué hacer con ella, es decir no desperdiciarla en cosas banales, sino en algo que me haga crecer como persona.
    De querer gritar ayuda!!!! Pero solo escuchar el eco y no recibir una respuesta. Esos han sido mis mayores demonios interiores el sentirme extraviada, a veces sin un sentido porque las que cosas que me gustaría hacer están llenas de círculos sociales llenos de roscas, y sé que puedo hacerlo yo solo, sin embargo no quiero estar sola en eso. No sé cómo llegar a la superficie, ¿hay unos pasos o algo por estilo para salir del sin sentido?
    Me considero una joven activa me gusta hacer ejercicio, trotar, montar bicicleta, leer largas horas de todo, tocar guitarra, cantar y escuchar música, tantas cosas son las que me gustan, pero de un tiempo para acá, no quiero salir de la cama y en el trabajo estoy totalmente desanimada, estoy muy quieta y me gustaría otra cosa, pero no consigo y la necesidad del dinero para pagar una gran deuda que adquirí para poder estudiar no me deja despejar mi mente.

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  7. La luz es luz gracias a la Oscuridad, sin la oscuridad nada tendría sentido...pocos entendemos esta realidad, la realidad que nos dice que las respuestas se encuentran muchas veces en medio de las sombras más que cuando se acude a la "conciencia", lo que pasa es que en la Oscuridad se ha de hacer preguntas correctas para no recibir respuestas inesperadas....

    Gracias Mario por tus maravillosos escritos...me inspiran y me hacen resistir con más ahínco....

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    1. Sí, el viaje es primero hacia abajo, descendente, hacia las tinieblas, y luego sí hacia arriba, hacia la luz. La Divina Comedia continúa siendo la brújula más certera... Saludos, MM...

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