17 mar. 2014

Usted no sabe quién soy yo



(Colectivo Exacta Palabra)


La señora entró furiosa y empezó a gritar desde el umbral de las oficinas:
- ¿Quién me va a atender? ¿Aquí no hay fila preferencial? ¿Sólo hay tres ventanillas disponibles? Y el resto qué, ¿no trabajan?
Intentaron calmarla, decirle que la atendían en un minuto, pero nada, la señora siguió despotricando e insultando a las jóvenes que atendían detrás del mostrador. Iba bien vestida, con un bolso de diseñador enganchado en el antebrazo derecho, con el cabello pintado de rubio y peinado hacia atrás. Tendría unos cincuenta y cinco o sesenta años de edad.
Cuando ya los gritos eran insufribles para todos, decidieron llamar al subgerente de la oficina, un tipo agradable que intentó por todos los medios calmar a la señora, quien, enfurecida porque según ella nadie la atendía como debía ser, terminó gritando a voz en cuello para que todos nos enteráramos:
- ¡Es que usted no sabe con quién está hablando!
Salí de allí agotado de sólo escuchar la perorata de la bruja. Unos minutos después entré a un supermercado y estaba otra señora insultando a una de las cajeras:
- ¿Es que usted me cree tarada, o qué? Aquí dice en el recibo que yo compré unos vasos plásticos y eso es mentira. Ustedes son unos ladrones, unos pícaros que se la pasan robando a los clientes.
- Señora, mil excusas –le dijo la cajera con humildad y mucha paciencia-. Ya mismo le soluciono el problema.
- A menos que ustedes mismos tengan aquí una red de hampones con los empacadores y se roben las cosas sin que uno se dé cuenta.
- Yo no soy ninguna ladrona, señora. Ya le llamo al supervisor para que le solucionen el problema.
- No sé, no me consta sin son ladrones o no. Pero sí lo parecen.
Tuve que tomar aire para respirar. Pagué rápidamente y salí. Crucé la calle. Decidí cortarme el pelo para relajarme un poco. Dejé mis bolsas del supermercado en un rincón de la peluquería, me quité la chaqueta y me senté a disfrutar de la caricia de la máquina contra el cuero cabelludo. Cuando de repente la tercera bruja del cuento, que seguramente había dejado su escoba en la recepción, empezó a dar alaridos:
- ¡Bruta, incapaz, como es de animal! Ese no es el color que yo le dije.
- Pero señora, si usted misma lo eligió –le respondió la peluquera con respeto-. Yo lo único que hice fue aplicárselo.
- ¡India altanera! Usted no sabe con quién está hablando, la voy a hacer echar de este trabajo.
Y así siguieron los gritos y los insultos. Pagué mi corte y regresé de nuevo a la calle en busca de un poco de paz. Llegué a mi conjunto con mis bolsas en la mano, y me tropecé al portero (un tipazo buena onda de esos que ya no existen) hecho polvo, preocupado, muy ofendido.
- Quihubo, hermano, ¿qué le pasa que lo veo bajo de nota? –le pregunté con una sonrisa.
- Acaba de bajar don Claudio, el del 402, a decir que el carro le amaneció pinchado y que la culpa es mía, que me toca pagarle o que si no va a hacer que me descuenten del sueldo. Imagínese. Y yo con dos hijos por alimentar. Si me descuentan del sueldo me quedo sin con qué comer.
Cuando abrí la puerta de mi apartamento no podía ni caminar del cansancio, del hastío que sentía. Había bastado una salida de un par de horas, pagar una factura, comprar en un supermercado de barrio, entrar a una peluquería y saludar al portero del lugar en el que vivo, nada más, para amargarme el día y llegar con el ánimo por el suelo.

Y después, en la noche, enciendo la tele y los supuestos expertos dicen en los medios que el problema de nuestra violencia es la guerrilla y los paramilitares. Sonrío. Como siempre, nunca daremos con la clave, que es sencilla y muy compleja a la vez: el problema de la violencia somos nosotros mismos. Pero eso jamás lo vamos a reconocer. Por una razón: porque somos personas muy importantes.

28 comentarios:

  1. Coincido plenamente. He de haberlo visto, en una de sus manifestaciones, de un tiempo para acá y del trabajo con víctimas de conflicto armado: muchas veces resultan ser más graves los agravios contra las familias por saberlas víctimas (discriminación) que el mismo hecho de desplazamiento, amenaza, extorsión, etc, etc.

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    1. Sin duda, lo mismo sucede con las víctimas de maltrato a menores o maltrato de género. A veces la respuesta de los más cercanos duele más... Saludos, MM...

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    2. La historia me recuerda a Bill Foster (Michael Douglas) en la película "Un día de furia", donde un hombre corriente, sin pretensiones estalla ante todo ese andamiaje falso que constituye el "orden social". Desde luego, no todos podemos ser Bill Foster, y generalmente nos desahogamos en un papel o un lienzo, donde el rencor que le ponemos a cada palabra o trazo puede darnos un poco de consuelo. Espero que nunca llegue el día, en que ya, no nos sirva ese papel y se desate el verdadero infierno; aquí es perentoria la consigna de Sabato, "Resistir".

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  2. Hoy releí un texto de Vallejo... su discurso al recibir el Rómulo Gallegos. Lo he leído muchas veces pero hoy me ha retumbado, desde temprano en la mañana, una frase que no me había seguido la otras veces al leerlo: el horror de la conciencia.

    Hay muchas cosas de las cuales no queremos nunca enterarnos, cosas que no queremos saber, cosas que son tan claras pero que no queremos entenderlas... talvez será por aquello de abrir la conciencia, que es ponerse de frente con el horror. Qué gran virtud la de mantener la conciencia despierta. Reconocer nuestra violencia debe ser de lo más difícil.

    Con respecto a lo del ego... Mario, qué lecturas puedes recomendar de contrapeso a eso que nos hace sentir tan importantes.

    Saludos

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    1. No recuerdo ese texto de Vallejo... Lo buscaré... Bueno, cómo olvidar la conferencia de Borges en Siete Noches sobre el Budismo. La número cuatro. Y el libro del maestro D.T. Suzuki, Introducción al budismo zen. Libro citado, por cierto, por Borges, en la misma conferencia. Saludos, MM.

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  3. Mario, te recomiendo que veas este vídeo cortico http://www.youtube.com/watch?v=KAuL7FTDm7w&feature=youtu.be
    A veces necesitamos un simple gesto de amor sincero para dejar atrás un día largo y pesado. Necesitas a un Elvis que te siga en tus aventuras.
    Saludos desde la frontera Cúcuteña.

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    1. Qué bueno... Lo subiré al Google+ para que la otra gente lo vea... Si no tuviera que ir de aquí para allá, y no llevara la vida inestable que llevo, hace rato que tendría un perro... De joven tuve un doberman que fue mi amigo inseparable... Gracias... Saludos desde Ciudad Gótica, MM...

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Y bueno, alcancé a leer el mensaje de Johnny, pero él mismo lo borró, así que esperaremos a ver si decide volver a publicarlo, o ampliarlo. Saludos también para él, MM...

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  5. Triste Mario: pero así es esta sociedad del odio, del terror... del caos, pero así también es, desgraciadamente la naturaleza humana, y la efímera sensación de que uno, por ciertas comodidades puede pasar por sobre el otro. Sin embargo creo que como lo dijo el Jocker: ¿qué pasaría si una gran fuerza choca contra un muro inamovible? Pues si el odio es una gran fuerza; la virtud, la paciencia y el amor deben ser un muro inamovible; y al final, por las leyes de la física, la fuerza del odio terminará mellada, disgregada; son leyes básicas de la naturaleza, principios inmutables, y que mejor que el cariño y el respeto se conviertan en eso, una especie de ley, de muro que ante nada sucumbe. El texto de Vallejo del que hablaban está en Peroratas; pág. 58 o aquí:
    http://www.analitica.com/bitblioteca/fernando_vallejo/discurso_romulo_gallegos.asp
    Y quisiera de paso hacer una pregunta; he escrito un libro, una novela, hay una editorial independiente, pequeña, interesado en él; es mi primera vez en esto y estoy aterrado, abrumado ante el mundo editorial; así que quisiera hacerle unas preguntas pero no me siento cómodo al hacerlas "en público". Le remito mi email: axldavid87@gmail.com; sé que por estos días de casi feria y demás está ocupado, pero mi paciencia es un muro inamovible contra las fuerzas de los afanes y de las ocupaciones de los otros y las mías.
    Fraterno saludo.

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    1. Si puedo darte algún consejo valioso, no dudes en que lo haré... Más tarde te escribo al correo personal... Saludos, MM...

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  6. Para esos momentos, se vuelve fundamental echarle un vistazo al cortometraje alemán "A hug from the soul "... Aunque se aprecie sumamente idealista y fantasioso, muchas veces lo único que necesitamos es un abrazo...

    Saludos.

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    1. Sí, lo subí alguna vez al Google+... Por ahí debe estar... Saludos, MM...

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  7. Pobrecita gente, siempre taaaan dispuestos a servir…. MENTIRA la generalización es más odiosa que la comparación pero he estado al otro lado, con el cajero que busca “despuntar” al cliente que se vea más ingenuo para corregir un error suyo o simplemente hacerse a unos pesos de más, los celadores groseros y agresivos que manejan los edificios como sus reinos personales, la gente incompetente en general que hace su trabajo de mala gana y ocupa nuestro tiempo en asuntos personales etc etc

    Me gusto su mensaje pero su enfoque me distrajo, su texto no hizo más que despertar mi odio por esta caterva de inútiles hasta de pronto término diciendo “Usted no sabe quién soy yo”

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    1. Sí, ese sería el tema de otra columna: la mediocridad, la mala fe, los sinvergüenzas aprovechados, la impuntualidad, la falta de impecabilidad con el usuario o con el cliente, el robo indiscriminado, el triunfo de los incompetentes en las empresas, las aulas y la vida en general... Entiendo bien esa indignación... El tema de esta columna es otro: la grosería y la falta de respeto con el otro, el ego henchido, el exceso de importancia personal, la arrogancia y la pedantería con la que ciertas personas, aprovechándose de su estatus, maltratan y lesionan la integridad de los trabajadores. El insulto desmedido contra la empleada del servicio doméstico o la secretaria, la pésima educación de los estratos altos en su trato con el otro, la forma como un gerente o un dueño de apartamento maltratan a sus subordinados permanentemente. Creemos que el nivel económico es directamente proporcional al nivel educativo, y no es así. Basta hacer un retén con la policía una noche de fin de semana en las cercanías de la Zona Rosa, para darse cuenta de que el comportamiento más altanero, los que creen que las reglas no son para ellos, los que invocan su supuesta importancia de clase, son justamente aquellos que deberían dar ejemplo. Los policías lo saben bien y los entrenan para aguantar las amenazas de la "gente importante". De ahí el título de la columna, que no creo que podamos utilizar en la columna que usted propone, pues esa se llamaría más bien "Por eso le dije..." (Alusión a La gente de la Universal, película de Felipe Aljure)... Saludos, MM.

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  8. Excelente articulo, yo opino que si la gente subestima a los demás por su posición solo genera un problema social y que todos los seres humanos somos iguales, independiente de lo que ellos crean que son, pero si de algo soy consiente es que la gente que se cree mas solo disfraza su insensatez y autoestima atraves del egocentrismo.

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  9. profundo.
    Es jodido entender las dinamicas del ser humano, cuando nisiquiera nos ntendemos nosotros mismos, la verda de las cosas... es buscar los medios mas relevantes para eneter las dinamicas de persuación que producen las intituciones sociales. rica lectura. abrazo. Att Oso

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    1. Sí, lo primero es revisarse a sí mismo, que es lo que a la gente no le gusta hacer... Saludos, MM.

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  10. "Por eso". Justifica todas las metidas de pata propias. Todas las protagonistas de tu artículo son mujeres impacientes. Creo que valdría la pena poner una miradita en las presiones sociales, familiares, laborales, económicas, educativas etc, etc, de esas damas para encontrar la razón de su desespero, que desespera a otros. Habrá que seguir cultivando la p a c i e n c i a sin cansarse jamás.
    Y sí, si señor la guerrilla y los paramilitares si son la causa. ¿Quienes son la guerrilla y los paramilitares? Personas que se cansaron de ver las cosas como son y la mayoría luego, se acostumbran a conseguir las cosas que quieren sin importar los medios ni los caminos para ello. se deshumanizan, se insensibilizan, despojan su vida de amor, para conseguir las cosas que les darán la importancia, que nunca tuvieron por otro medio. Creo en el valor de los abrazos sinceros y el amor desinteresado, para combatir esa insensatez. No solo los perros son capaces de brindarlo, algunos humanos también y la tarea es enseñar a muchos, amando más.
    Abrazo grande

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    1. Más allá de las razones o explicaciones, lo importante sería hacer un examen de conciencia, una revisión profunda como sociedad. Y ese proceso es, justamente, el que la gente no desea hacer... Saludos, MM.

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  11. No caigan en la mentira de este loco!. Quien ha sustraido los vasos, intercambiado las tinturas y pinchado la llanta son la misma persona:

    Un individuo perturbado que, solitario, recorre la ciudad agazapado entre las sombras de una gabardina y enchufado a un walkman que repite incesantemente el salmo 16.

    Siembra disputas con la esperanza de que escalen hasta la sangre. Por que sangre es lo que quiere su dios.

    Las manos ansiosas siempre entre los bolsillos palpando el filo de navajas y puñales, presto a ofrecerlos con una sonrisa comprensiva a las mentes rabiosas que caen en sus trampas.

    "si ,esta bien, te entiendo, el agravio es muy grande, debes matar, es lo correcto."

    Puedo verlo, disfrazandose de mujer bien vestida, con un bolso de diseñador enganchado en el antebrazo derecho, con el cabello pintado de rubio y peinado hacia atrás.

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  12. Esto es lo que se llama tener estilo, Demonz... Puede uno cambiar de nombre, pero el estilo es inconfundible... Buena imagen... Da para una historia magnífica... Un mismo individuo recorriendo la ciudad en busca de la destrucción general, disfrazándose aquí de abuelita furibunda, allá de jubilado energúmeno, y más allá de millonario déspota y cruel. El objetivo: mortificar a los otros, desesperarlos, conducirlos al límite para que terminen matándose los unos a los otros... Ahí hay un relato potente... Bienvenido de nuevo a casa, MM...

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  13. Cada ser humano posee la capacidad de frenar sus gritos salvajes en contra de un mundo consumista que nos acaba poco a poco; como estudiantes salimos al mundo a capturar todas las sonrisas y alegrías humanas, esas que nos demuestren que más allá de la cotidianidad y consumismo enfermo, hay otro camino, y que aquel que lo encuentre estará a salvo. pero nos atropellamos de frente con ese cansancio mental y corporal de estas personas que ocultan sus miedos y dolores más interiores tras un buen ! usted no sabe quién soy yo!.
    me encantan tus libros, y realmente cada interpretación a la que llego me llena cada día de valor para afrontar cada amanecer lleno de lunas sonrientes y almas vacías!..

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    1. Sí, ese cerco no es fácil de romper. Y cada día es peor. Pero justamente por eso mismo se hace tan importante resistir y unir fuerzas en contra de los "tortugones amoratados", como los llamaba Cortázar... Saludos, MM...

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  14. El problema de las relaciones interpersonales tan grande que existe en esta sociedad y en las anteriores es precisamente lo que nos plantea el autor: el ego y la soberbia. Concuerdo con las historias que cuenta el autor y sé que son verídicas desde todo punto de vista, porque esa es la sociedad en que estamos inmersos y tristemente (o jovialmente) queremos mejorar o por lo menos hacer que sea un poco más armónica. Que triste realidad en la que nos encontramos donde por apellidos o por éxitos económicos o profesionales nos creemos superiores a los demás, a sabiendas que en la soledad luchamos con nuestro ego y no soportamos que él mismo nos carcoma. Pero esta es la salida de los debiles que queremos aceptación y engradecernos con arribismos injustificados con aquellas personas que creemos menos en escalas y cadenas alimenticias humanas llenas de darwinismo. Lastima que existan personas así. No me excluyo pero trato de cada día mejorar en cada aspecto de mi personalidad y de mis bases morales, odiando actitudes de muchos para así no repetirlas. Gracias, señor Mendoza, por compartir con nosotros, sus lectores, historias de la vida que a veces nos pegan en puntos debiles que nos ponen a reflexionar y nos hace darnos cuenta de temas que nos quiebran el alma y nos descomponen intelectualmente hasta poder hallar una salida al dilema moral. Gracias, señor Mendoza, mil gracias.

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  15. Exactamente, la soberbia es la gran trampa del ego. Buen fin de semana, MM.

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  16. Hace unos días estaba en urgencias de la clínica del Country, con dolor en el cuello, inflamada, y cansada de la vida, llegué como al medio día, a los pocos minutos me atendieron en el triage, donde el médico encargado evalúa el nivel de la urgencia, luego me senté en la sala de espera de urgencias a esperar que me llamaran para recibir la atención que mi estado requería, es de anotar, que en la sala nos encontrábamos una gran cantidad de personas, esperando que nos atendiera el médico de turno en cada caso, como diez minutos después, había llegado una vieja muy estirada con un bolso Louis Vuitton, muy fina, según ella y la madre que la parió, me imagino; parecía no sufrir de ninguna dolencia ó malestar, nada de nada, porque estaba cagada de la risa con otra mujer que le acompañaba, pero imaginé, tal vez trata de sobrellevar su padecimiento con la compañía de su amiga y el paliativo de la risa, no habían pasado ni 15 minutos y empezó a renegar por el mal servicio, a despotricar de la clínica, decía que el servicio era pésimo y que Reina Sofía y Santa Fe iban por las mismas, que estaban peor que el sisben y que a la próxima tenían que ir a Los Nogales porqué era mucho mejor, que en Estados Unidos eso no era así y no sé que más estupideces decía, cuando por fin la atendió el médico y le dijo que lo que tenía era estrés, que guardará reposo, eso fue la tapa empezó a decir que eran unos médicos de pacotilla, ineptos, cretinos, que no sabían nada, que como era posible que no le hubiesen realizado un análisis o algo, que se iban a acordar de ella y que eso no se quedaría así, y ahí me dije, la grandísima perra debe tener un mar de conocimientos en medicina, ó la muy desgraciada a falta de un buen polvo viene es a joder y a cagarse en todo cristo, jodio tanto que decidieron hacerle algunos análisis de laboratorio y, pensé contrita y apenada, de pronto esta perra va y de verdad está a punto de hacer su tránsito hacia el hades y yo aquí mamada con su actitud, pero en efecto, como le había dicho el médico que la atendió inicialmente, la grandísima perra no tenía nada, salió de la clínica en silla de ruedas furiosa porque su chofer no llegaba con el auto, pobre hombre... Yo pensaba que entre más privilegios tiene la gente es más déspota y odiosa, estuve a punto de insultarla y rogarle que se cerrara la puta boca y que respetara, vieja pedante, pomposa y pretenciosa, anorgásmica de mierda, que les duele una uña y salen corriendo a congestionar las clínicas, es más, Doña cosa, la próxima vez que se sienta un poco indispuesta, por favor, quédese en casa, tal vez no sea nada ó tal vez, lo quiera el altísimo en su infinita misericordia, sea un infarto al miocardio ó un aneurisma y en muy pocos minutos, la palme de una buena puta vez, para alegría de muchos, se lo aseguro y, entre los que le echen de menos, no estará esta amiga que le recuerda...

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