17 abr. 2014

Cuento de Navidad







Faltan unos minutos para la medianoche. El lugar parece una bodega abandonada, unos talleres fuera de servicio o una antigua estación ferroviaria, pues a lo lejos se escucha el ruido característico de un tren de carga. Un hombre está amarrado a un asiento. Su rostro está descompuesto por el pánico: tiene la piel amarilla, los ojos están inyectados en sangre, una barba de varios días cubre sus mejillas, dos ojeras le hunden la mirada de mala manera y la comisura de los labios le tiembla nerviosamente. A su lado, un joven con pantalones anchos y gorro de lana hace el papel de guardián con un revólver en la mano.
Una puerta se abre al fondo y entra otro muchacho. Dice con prisa, atropellando las palabras:
- Listo, tenemos que hacerlo.
- ¿Dieron la orden? -pregunta el primero.
- Sí, salgamos de esto rápido.
El prisionero suplica, llora, ruega, ofrece dinero a sus victimarios. Los jóvenes se juegan con una moneda el papel de verdugo a un cara o sello. Pierde el joven guardián, revisa las balas en el tambor de su revólver y acerca el arma a la sien del prisionero. Cuando va a tirar del gatillo se escuchan fuegos artificiales y el lugar se ilumina de pronto con luces multicolores y fantasmagóricas. El sicario desvía la mirada y sus ojos se pierden allá lejos, detrás de la ventana. Baja el revólver y dice:

- Lo hacemos mañana. Hoy es Navidad.

(Tomado de "Una escalera al cielo")

3 comentarios:

  1. Una escalera al cielo.... éste fue el primer libro que leí de Mario y por el cual empecé a conocer de su obra, y fue casi que accidental. Una amiga vecina me habló de que estaba leyendose unos cuentos urbanos con unas historias bien fuertes y mientras me decía esto, en su rostro yo podía ver una gran satisfacción, y fue al ver su cara que supe enseguida que tenía que leer esa historias. Mi vecina me prestó el libro y nunca más lo recibió de vuelta. Mis preferidos son: la prueba, la fiesta, la revolución, el asesino.

    Saludos

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    1. Qué bella historia. Gracias, viejo. Dentro de poco verás la nueva edición que saldrá en una colección con carátulas magníficas. Nos vemos en la feria. Un abrazo, Mario.

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  2. UN CUENTO.
    Se encontraba sola como de costumbre,
    y como de costumbre,
    ha encendido un cigarro,
    de camino a su casa advirtió la suela gastada de sus zapatos,
    habia llovido.
    De sur a norte los carros;
    impaciente de llegar a su casa donde nadie la espera, donde nadie afana...
    colgó en su mirada los ojos tristes,
    el gesto de perro regañado e indefenso.
    Ese rostro...
    Que a pesar de su baja estatura, su cuerpo menudo y su pelo descuidado hacia ceder al mas indiferente y arrogante de los que llamamos seres humanos.
    Como de costumbre; ella a parado el trafico.

    Pasa rezagada la calle con los audifonos puestos para que nadie escuche y a pesar de éso ella canta tan alto... tan alto
    y mira los rostros perplejos
    de los que aun se llaman seres humanos y busca, busca en todos ellos. A ver si alguno conoce la melodia y la acompaña en su canto.
    uno que tambien camine con los pies mojados,
    sigue andando,
    no encuentra nada.
    Es hora de prender otro cigarro.




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