7 abr. 2014

Proyecto Buda Blues en la Feria del Libro de Bogotá





     Y bueno, ya he escrito sobre estos jóvenes antes. Son estudiantes de distintas carreras, de edades variadas, inconformes, muy solidarios, dispuestos a empezar el cambio ya, aquí y ahora. Presentarán su proyecto en la próxima Feria Internacional del Libro de Bogotá, el domingo 4 de mayo a las 2:00 pm en el salón León de Greiff. Para mí será todo un honor presentarlos, darles la palabra y compartir mesa con ellos. Ese día explicarán también las bases de una convocatoria para publicar un libro de relatos de escritores inéditos. Después del evento estaremos en el stand de Arango Editores para los que deseen entrevistarlos o enterarse más a fondo de su proyecto.
Hace ya tres años, cuando abrí este blog, escribí un pequeño texto que se llama Proyecto Frankenstein. Quizás esas palabras sólo vengo a entenderlas ahora, cuando llegará de Cali para la Feria del Libro la gente de Biblioghetto, y cuando estarán los muchachos de Buda Blues hablando sobre la conformación de su comunidad y las lógicas que los mueven. 
Si nos quedamos solos, seremos machacados por un sistema que está diseñado para hundirnos en nuestra propia desidia. Unidos no sólo somos fuertes, podemos ser incluso indestructibles.
Después de Semana Santa estaremos avisando para entregar entradas gratis a los lectores que así lo soliciten. 
Que los dioses nos sean propicios...

NB: (La página de Proyecto Buda Blues está actualmente en remodelación.)


Proyecto Frankenstein

La hipótesis es la siguiente: la peor violencia no es la de los grupos terroristas, ni la de los narcos, ni la de las guerras declaradas. La peor violencia es la del propio establecimiento. Todo está diseñado para que la gran mayoría se sienta sola, abandonada, sin proyecto de vida, a la deriva. El mundo transcurre allá, detrás de un cristal, y no tiene nada que ver con nosotros. Abuelos adictos a los casinos y a las máquinas tragamonedas, adolescentes suicidas, yonquis, alcohólicos, adictos a la televisión, a internet, a los celulares, depresivos, insomnes, marginales de todo tipo que son expulsados a bordes de destrucción y aniquilación.
El problema es el siguiente: mientras nosotros vamos quedando en un rincón hechos una miseria, atomizados, los que están en el centro sí se unen y multiplican sus fortunas. Es decir, mientras usted se deprime, mientras usted pasa las noches en vela con la televisión encendida, alguien al otro lado está capitalizando su destrucción. Mientras usted bebe hasta quedar tirado en un parque al amanecer, alguien al otro lado está buscando alianzas para multiplicar su capital. La estrategia es disgregar, separar, alienar, acorralar, mientras los otros en el centro hacen negocios y se enriquecen.
Ahora, es claro que a nosotros no nos interesa matricularnos en las fuerzas centrípetas (las que van hacia el centro), sino cómo reforzar las fuerzas centrífugas (las que van hacia el borde) para posicionarlas, para generar bloques de resistencia que nos garanticen eficiencia y lucidez. Es una estrategia militar para impedir una derrota aplastante.
Desde esta perspectiva, la imagen es la siguiente: por separado estamos rotos, amputados, deprimidos, angustiados, estresados, alcoholizados, enajenados. Nos han obligado a estar con muletas, en sillas de ruedas, lisiados, disminuidos. Aún así, no hemos perdido del todo nuestra alegría y nuestra vitalidad. Y es gracias a ellas que podemos aunarnos, buscarnos por los márgenes, crear redes de contagio, tejer telarañas y planear formas de resistencia en donde lo minoritario sigue siendo minoritario pero con la conciencia de que es mayoría.
Podemos usar nuestros cuerpos heridos, nuestras sillas de ruedas, nuestras muletas, todas nuestras prótesis y nuestros muñones para conformar un enorme cuerpo grupal, un Transformer potente e indestructible, una nueva corporeidad en pie de lucha, un Frankenstein que suma nuestras debilidades para construir una gigantesca fortaleza. Eso es. Aún hay tiempo.
Como Martin Luther King, yo también he tenido un sueño, un sueño en el que una multitud de seres agotados, lisiados y fantasmales empiezan a acercarse los unos a los otros, a mezclarse, a fusionarse, a amalgamarse, hasta conformar una fuerza temeraria e indestructible. A ese sueño lo he llamado Proyecto Frankenstein.

5 comentarios:

  1. Muchos hemos tenido un sueño...solamente hay que andar en pos de él

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  5. Saludos Mario, sería un placer obtener entradas para la presentación del proyecto,estaré atenta

    Un abrazo

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