5 may. 2014

Lanzamiento del proyecto BUDA BLUES

18 comentarios:

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  3. En un cuento de Arthur C. Clarke, hay un escritor encerrado en su habitación que odia a la humanidad. Siempre se imagina lo peor: maquina, intriga, recela, sospecha. De pronto, contrae una enfermedad incurable. Agoniza en un pabellón de cuidados intensivos... Unos instantes antes de morir, mirando por la ventana, le llega una revelación súbita: la realidad externa no existe. Nada de lo que està afuera es cierto, es verdad. Todo pertenece a una realidad interna, como si fuera una proyección cinematográfica. La realidad no existe por fuera del cerebro. La realidad no sucede, es opcional. Nadie vive lo que le toca, sino lo que elige. Y entonces se da cuenta de que su enfermedad ha sido una elección, y su muerte también. Pero ya es tarde. Y muere...

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  5. Buen día, señor Mario Mendoza

    Mi nombre es Sebastián López Rodríguez. Quería hacerle una invitación a la Universidad Central para los estudiantes del pregrado y la maestría en Creación Literaria donde dicta clase su amigo y compañero Miguel Mendoza Luna.

    El objetivo es promover este proyecto y que pudiera hablar un poco de su proceso como escritor, consejos para publicar, etc. Espero su respuesta, realmente sería un gran aporte. En lo personal su libro "la importancia para morir a tiempo" me dio muchas ideas para textos los cuales impactaron mucho en mis clases y uno de ellos fue finalista de un concurso.

    Gracias por su atención.

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    1. Ahora estoy en la feria del libro y no existo por fuera de ella. Pero apenas baje la marea, hablemos y miro a ver si dispongo de un espacio para visitarlos... Saludos, MM...

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  6. Estoy anonadado de la exuberancia de nuestra tierra, y aún más de nuestra gente. Una exuberancia que se traduce en malestar cuando lo que abunda es la serenidad espasmódica y la inmovilidad política de una sociedad que vive en la falsa idea de que cada día todo irá mejor; o a lo mejor eso es lo que pasa, que cada día todo va mejor pero yo no me doy cuenta, pero cómo darse cuenta si las evidencias son tangencialmente certeras de que no es así. Claro, no hay que confundir las cosas: van mejor para mí, pero… ¿Y para el resto de los colombianos?
    Habitamos una de las tierras más ricas del continente que otros explotan por nosotros pero no para nosotros; en Colombia es natural esperar nueve horas en una EPS; recibir con impotencia aumento tras aumento de la gasolina; ver que las transnacionales siguen operando la extracción de los pozos, de las minas y del conocimiento; recorrer anillos de miseria; no recordar que cerca de seis millones son las víctimas de la violencia; creer y votar por discursos que defienden que la guerrilla es la única culpable de los males del país; olvidar a los desaparecidos, a los asesinados y a los caudillos dados de baja por estrategias políticas propias de nuestra democracia; menospreciar a los países vecinos que poco a poco han ido reconociendo como pueblo su papel histórico y su responsabilidad continental; enorgullecernos de que Colombia cada vez más lejos esté de los ideales económicos y cooperativos de la región, en fin… Son algunas de las tantas evidencias que me impiden comprender la paciencia de los colombianos, o más bien, la ingenuidad, que por ser recurrente, puede llegar a confundirse con estupidez. Vivimos dándonos excusas, convenciéndonos de que el orden de la sociedad es inmutable, de que hay otros que están peor, y de que la culpa es de nuestros dirigentes; pero ahí está el problema, en que nosotros no somos los dirigentes, se nos olvidó o nunca nos enseñaron que la dirigencia de una nación pertenece exclusivamente al terreno de lo público, y que la consolidación de un estado legitimo solo se alcanza a partir de la cohesión de sus individuos, en el diálogo de sus diferencias y necesidades.
    Esta es la exuberancia de malestar mental la que nos inmoviliza y la que sistemáticamente nos ha hecho aptos para el sistema; los colombianos somos buenos críticos, algo temperamentales, pero no pendejos para no darnos cuenta de las innumerables fracturas del país. Entonces, a qué se debe la aceptación sumisa de la injusticia, de la desigualdad, de la impunidad, de la miseria, de la ignorancia y de la guerra; tal vez a la fugacidad de la monotonía o al confort que supone el progreso; o sencillamente, a que no hemos podido superar el miedo de nuestros ancestros a la tortura a la que sometían a quienes se resistían a entregar la tierra; el mismo miedo que impidió que aprendiéramos a reclamar y a exigir, y que nos enseñó, que la disidencia es ilegal.
    La movilidad política y la auténtica participación en la coyuntura actual, no la pueden garantizar las instituciones, tiene que ser producto de las entrañas del individuo en diálogo con la sociedad, tiene que brotar de la lectura conjunta de la realidad, de la exploración de su particularidad, y de la creatividad para reclamar; solo así, el pueblo colombiano aprenderá a exigir lo que le corresponde, y a construir y dirigir su historia.

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    1. Completamente de acuerdo. El primer paso es indignarse. El segundo es intentar modificar el entorno mediante el voto democrático, pero pronto se descubre que la democracia está viciada. Entonces ingresa uno en el tercero: asociarse civilmente para modificar las condiciones nosotros mismos.
      Saludos, MM.

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  7. Buenos días, estuve como muchos otros espectadores en el lanzamiento, del Proyecto Buda Blues, en la feria del libro, tengo que decir que quedo profundamente decepcionado, de las personas que lideran el proyecto.
    Respeto su posición Mario M. sobre apoyar a este grupo ya que parte como una iniciativa de su propia obra la cual admiro mucho, las veces que he podido cruzar un par de palabras le he dicho que no pare de escribir que resista y luche, que aquí estamos al lado del cañón muchos de los que lo leemos.
    Pero sobre este proyecto tengo que decir algo que no se si lo pueda usted mencionar, por este medio pero diré mis observaciones con la esperanza de obtener una opinión suya, no sé si el propio ambiente, desde que ingrese a la sala, genero en mi un rechazo pre-establecido o lo fue conocer a los promotores del proyecto, pero en la manera que estos se pronunciaban y obviamente por su concepción del mundo, yo me pregunto cuál es la realidad que los cuestiona. Me sentía indignado por cómo se referían a la vida, y la concepción de Colombia un imaginario de la realidad virtual que construyeron con lecturas pero sin carretera de por medio.
    Que entienden estos sujetos por la realidad y como los afecta, y sobre todo como la intervienen, yo me preguntaba en el momento si ellos mientras realizaban su propuesta sabían el valor real de la producción de las letras, si saben que es contar el valor del papel y su calidad o pensar en vender algo para poder publicar una edición; calcular la plata en gramos…, si conocían que era aguantar hambre por no tener plata, si sabían que era no comer carne, porque la plata no alcanza, si saben que es que le corten un servicio público o que es hacer fila en un hospital. ..
    Estos jóvenes sabían muy bien discursos de teóricos y cifras de desigualdad que existen por internet, son unos jovencitos que a mi parecer se preocupan más por la carga de conciencia de no saber qué hacer con el excedente de riqueza, ahora las grandes empresas incluyen un 1% del valor de sus productos, para salvar un páramo, sembrar árboles o darle a los más necesitados agua potable, es decir estamos pagando nuestro cargo de conciencia por el consumo, esa angustia ya está incluida en el precio del producto.
    No sé si irónicamente o haciendo un análisis de la realidad pensaba que entre los 4 sujetos y las ropas que llevaban hacían casi 5 salarios mínimos, me parecía una completa mofa que le doliera mucho el dinero que la gente gastaba en perfumes, o la crisis musulmana. Es un completo irrespeto para mí que hablen de un tema del cual solo conocen por internet, o por las ventanas de los vehículos esto que se le llama dolor de patria . Que sepan más de la crisis extranjera que del hambre interna.

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    1. Algo que no tuve la posibilidad de refutar fue cuando ellos dijeron que nos colocáramos en los zapatos de los colombianos. y su referencia de la crisis colombiana es un indigente en la calle o un campesino por el paro agrario o una chica a corazón partido reclamaba porque ignorábamos a los señores que se subían a los buses, "por discurso los conocereis" no se la verdad, si realmente un grupo de jóvenes ricos, y sus amigos ricos, en un ambiente de riqueza pueda hacer un cambio real de la sociedad, cuando dan a otros no de lo que no tienen sino de lo que les sobra, los que hemos enseñado, escrito o trabajado con las comunidades, sabemos que el sueldo no da para ayudar a todo el mundo, sabemos perfectamente que un sueldo no existe para las largas horas de dedicación, enseñar con una charla o con un consejo al que lo necesita, pero a los chicos de buda les falta, les falta mucha calle, mucha carretera y mucha mierda, inauguraron en la feria del libro un ambiente elitista controlado y sin ningún riesgo y con todas las ventajas, convenciendo a los que pueden acceder al e$pacio mas excluyente de la literatura, un espacio de editoriales,,, por algo se han creado ferial alternativas de libros y de arte. No niego la importancia de los mismos, pero también no neguemos que 7 mil pesos de ocio y tiempo sobre todo, no lo tienen todas las personas que buda blues quiere, en que pensemos, es como preocuparse de la enfermedad que nunca voy a poder mirar, o por regalar un pan una noche, para así tener un año de tranquilidad.

      Las crisis de los Colombianos son mucho menos espectaculares pero no menos importantes que las que solo muestran por internet, radio o tv, que los animales se le coman los cultivos, que se mueran los animales, que la mujer tenga todos los días dolor de espalda, que enfermo toca trabajar, que no pagan a tiempo, que el mercado no alcanza, que todos los días pelean las parejas, que cada familia colombiana ha dado un muerto a la guerra, otros incluso hemos puesto 4. Quisiera M.M. aparte de que los ves, jóvenes y preocupados, los aconsejaras a que se dieran un paseito a la calle, a compartir la vida buena, a darles las revistas a las pandillitas de las esquinas, que cuando salen sus fines de semana de paseo, llevaran unas revistas a las personas del los pueblos, que hablen, que pregunten, que hablen con el policía, con el tendero, con el habitante de la calle con las prostitutas con el señor del bus, con el de corbata, con el del banco. Que sepan que con su discurso excluyen y vuelven invisibles a la mayoría de colombianos, que su discurso fue elitista y que en Colombia no se aprende con hambre, esa palabra: Resiliencia se aprende aquí en Colombia su significado, es comiendo de la buena, que salgan de la propia red porque están repitiendo lo que tanto critican; unos medios que les informan de algo tan lejos y tan cerca, que la virtualidad se convierte en su realidad y la propia realidad se convierte en una ficción desconocida, la mayoría de realidad de Colombia no se encuentra en la red se encuentra por la carretera. Recomendarles a esos chicos que se lean uno que otro libro Colombiano aparte de las obras de M.M, que son buenas pero son soló un fragmento de todo lo que somos,. Enseñarles a estos chicos, no tan chicos, que vivimos en un país en llamas y nuestra ceguera es la gasolina.
      Yhonathan Virguez Rodríguez.
      Posdata:
      Este mensaje tiene una gran cantidad de indignación, pero nada de odio, creo que este proyecto puede crear un cambio colectivo como el que aclaman, pero falta mucha carretera para saber que es la propia valía y como conectar un deseo, con un pueblo.

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    2. Estimado Yhonathan: no veo en este mensaje nada de odio. Todo lo contrario, creo que se trata de una preocupación sincera y argumentada. Les leeré este mensaje apenas los vuelva a ver y lo discutiré a fondo con ellos.
      He procurado siempre no segregar a nadie. La tendencia más reconocida es a segregar hacia abajo: el clasismo, la solidaridad de clase, la distancia que imponen siempre los privilegiados con respecto a los que tienen menos. Pero como he estado abajo y conozco bien la angustia y la desesperación de sentir la injusticia aplicada a uno mismo, sé que también existe la tendencia a segregar hacia arriba, a excluir al otro porque viene de una casta de privilegiados. Es el mismo principio, sólo que aplicado en dirección contraria. Y me he cuidado siempre de no practicar ninguna de las dos.
      Gracias por tomarte el tiempo de hacer una crítica tan sentida y puntual.
      Saludos, MM.

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    3. Yhonathan, humildemente opino.

      Yo entiendo que su tesis es que no se puede hablar de algo que no se conoce, y que los muchachos de Proyecto Buda Blues hablan de pobreza pero nunca se han acostado con hambre, ni han tenido que resistir el peso de la desigualdad encima, que probablemente nunca hayan tenido que dormir en la calle, y que tienen todos los privilegios de una pequeña clase privilegiada en este país. Tal vez sea cierto, y estoy de acuerdo: es muy fácil hablar de igualdad desde una cama doble en un piso doce, disfrutando de la vista. Sin embargo lo que comenta Mario es cierto: resulta que también es fácil hablar de igualdad desde una pieza de La Perseverancia, ahí se mediría la sinceridad de cada discurso cuando el del piso doce baje, y el de La Perseverancia suba, ¿mantedrían su discurso?, ¿Seguirían defendiendo a capa y espada "la igualdad?, Probablemente el primero diga que extraña sus comodidades y que le gustaría volver. Y el segundo se le olvide su posición de izquierda. (Como ha sucedido tantas veces. Fidel Castro, Hugo Chávez, el mismo Manuel Marulanda. O incluso como sucedió en la revolución francesa: los burgueses sintiéndose oprimidos por la monarquía, la desinstauraron detrás de "libertad e igualdad", y terminaron ellos mismo oprimiendo. Como dice Marx; los oprimidos se vuelven opresores).

      Sin embargo si su argumento es que los muchachos de Buda Blues no pueden hablar de pobreza porque no son pobres, difiero un poco. Si son ricos, y, como usted dice, quieren ayudar por limpiar su conciencia, al menos lo hacen. Ellos, por el motivo que sea, quieren "cambiar al mundo", y a mí me parece muy valioso que quieran adquirir conciencia, que quiera ayudar y cambiar una realidad. Yo los noto dispuestos. E indiscutiblemente, hay que aceptar que la poca gente que pertenece a esta clase pudiente, elitista, privilegiada, y discriminadora, por lo general, vive indiferente a cualquier cosa que suceda a su alrededor, y estos jóvenes quieren cambiar precisamente eso: la indiferencia. Desde su cómoda posición, sí, pero igual quieren hacerlo, y eso vale mucho, tienen una iniciativa que hoy nadie tiene.

      Mi pregunta para usted es la misma que me he venido haciendo mucho tiempo, y que le hago a quienes considero videntes para ver si me pueden dar luces, y es que yo todavía no encuentro respuesta: ¿Qué podemos hacer al respecto?, ¿Cómo podemos oponer resistencia de una manera firme?, ¿Cómo cambiar esto?

      Un saludo.

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    4. Yo propuse una hipótesis en juego, no porque no lo intentaran en Buda Blues sino porque en el discurso existían vicios de opinión, que entreveían, una posición donde se planteaba una sola cara de la moneda, y ademas estereotipada por los medios informáticos colombianos de comunicación, a mi criterio, eran preguntas sobre una realidad y una preocupación de como incluir los matices invisibles de nuestra tierra, Existe un limite muy delgado en hacer de la desigualdad un espectáculo, en los años 80 a esto se llamo la porno miseria. Por experiencia sé, que muchos actos de inclusión, segregan, estigmatizan, convierten a los honrados en espectáculo. Y esa delgada franja es la que me preocupa; la invisibilización de los matices, la estereotipación por clases, cuando las Ongs, van al campo existe una palabra que siempre les destroza los argumentos altruistas...¿Cuando vuelven?... Ese horizonte de sucesos donde sus proyectos tienen un limite determinado, acaba, muchas veces los procesos e intentos de una ayuda real, al convertir las intervenciones sociales, las ayudas sociales o los proyectos sociales en una obra artística y una intervención estética de un arte social deshumanizado. Que hacer... leer , pensar , hablar y actuar, la duda,,, nos ha hecho participes de una nueva sociedad, los indignados, esa energía infinita de deseo de evolución puede hacer que nuestras manos se unan sin mirar un saber empírico o académico, de experiencia o casualidad, sin dividir las miradas en la búsqueda de la certeza, de nuestro instinto de claridad.

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    5. Sí, el problema de la asistencia y el paternalismo social es que impide la alteridad real. Yo te echo un cable, yo te visito, yo me conmuevo, pero no me mezclo... Creo que la Indignación como fenómeno político tiene sus bases en otra parte. No olvidemos que la Ola Verde es anterior a la Primavera Árabe y al movimiento de los Indignados tanto europeos como norteamericanos. El ataque del Capitalismo Depredador efectuado en el 2008 no contaba con estos movimientos de oposición que luego tumbaron a Gadafi, a Mubarak, a Ben Alí y que tienen hoy en día a Bashar al-Assad en una situación de guerra civil. Basados principalmente en la educación, en la biblioteca pública, Mockus y Fajardo lograron en sus ciudades cambios sustanciales de mentalidad. Y estuvieron a punto de alcanzar la presidencia. Matemáticos y académicos al poder. Una revolución muy extraña que hubiera sido una vanguardia mundial. La educación y la ética al poder. En contra de las mafias políticas unidas a los banqueros y a los grandes consorcios económicos, una ilustración cuidadosa tomando las riendas para conducir a una nación por las vías del aprendizaje y la educación. Haber perdido esas elecciones nos ha conducido a ocupar el puesto 44 entre 44 países en las pruebas Pisa, y a ocupar uno de los 5 peores sistemas educativos del mundo. Mientras continuemos eligiendo en los cargos de poder a analfabetas funcionales y a políticos de oficio corruptos y mañosos, será imposible el despegue educativo del país. The Economist calcula que ciertos países de América Latina tenemos 10 años para lograr pegar ese salto que antes lograron Singapur, Corea o India. No tenemos más tiempo. Si no logramos ahora resistir en contra de los carteles políticos y de los mafiosos que desde cargos estratégicos desmantelan el erario, nos quedaremos hundidos en el fango de nuestra propia inmundicia. No se trata de asistencialismo social, lo cual sería de una ceguera penosa. Se trata de crear redes de inteligencia creativa que logren una emancipación política. Difícil, claro, pero vale la pena intentarlo.
      Saludos, MM.

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  8. Estimado Mateo, en ningún momento he dicho que no puedan hablar de pobreza ni que estén lavando su conciencia. No hay una sola línea mía al respecto. Lo que he dicho es que la práctica social más difundida es la segregación. Siempre segregamos, por una razón o por otra. Porque soy rico y el otro no tiene mi estatus, porque soy pobre y el otro no entiende lo que es estar abajo, porque soy heterosexual y el otro es gay, porque mi candidato y mi partido político es el mejor... Siempre creo que tengo la razón, que soy muy lúcido, que los otros no se dan cuenta de la verdad... Y quizás es esa fractura, justamente, la que me impide llegar al otro. El mayor obstáculo para llegar al tú es, justamente, el yo. En el paso del yo al tú o del yo al nosotros es preciso saltar por encima del ego. La alteridad no es posible sin dejar de lado, primero, la importancia personal. Salir del pronombre personal de primera persona del singular es muy difícil porque estamos presos de nuestras ideas, de nuestros afectos, de nuestros prejuicios. De eso trata la novela Buda Blues. Y es el único modo para que podamos hermanarnos en una resistencia civil en contra de este sistema que lo que patrocina es, precisamente, todo lo contrario: eres lo máximo, debes ser un líder, alcanza el éxito. El establecimiento está diseñado para el engrandecimiento del yo, para la glorificación del ego. Nadie nos enseña el cooperativismo, a trabajar con el otro hombro a hombro, a aprender a estar en el otro. Si nuestra educación es una de las cinco peores del mundo, según el último informe de The Economist, es en parte porque está basada en una competencia cuyo eje central es el desdén y el desprecio por el otro, en aras del encumbramiento personal.
    Saludos, MM.

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  9. Digo que es muy fácil hablar del opuesto cuando uno se encuentra al lado contrario, por eso el ejemplo del pobre y del rico. Era precisamente lo que quería decir. Recuerdo el final de "Los hombres invisibles", y el discurso de Cassius Clay: "Yo, nosotros": reconocer al de al lado como un igual. Eso pienso, e intento aplicarlo siempre.

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