23 jun. 2014

Desaparecidos



(Foto de Antoni Arissa)


Amelia Earhart creció haciendo cosas que sólo hacían los niños hombres: trepar árboles, construir trineos para luego deslizarse sobre ellos cuando llegara el invierno, y matar ratas con un rifle que cargaba a todas partes. Le disgustaba esa división entre el mundo de los hombres y el de las mujeres. Durante la Primera Guerra Mundial sirvió como enfermera y atendió a los soldados que llegaban de las trincheras heridos tanto física como psicológicamente. Fue ahí que tuvo contacto por primera vez con los aviones y se sintió atraída por ellos.
Poco después tomó clases de aviación y aprendió a pilotar. Rompió récords increíbles para su tiempo y cruzó el Atlántico y el Pacífico por primera vez en la historia del pilotaje femenino. Era una figura en su época y el presidente Hoover la condecoró con la medalla dorada especial de la National Geographic Society. Entonces se le ocurrió darle la vuelta al mundo circunnavegando la línea ecuatorial, una hazaña muy difícil de realizar. Y viajó de un país a otro, de un continente a otro, hasta que llegó a Papúa, Nueva Guinea. Ya estaba en la parte final del trayecto, pero venía enferma de una disentería que le había restado buena parte de sus fuerzas.
Y ahí se pierde su rastro. Hay una última comunicación por radio y desaparece por completo. El gobierno norteamericano invierte millones de dólares en su búsqueda, pero nada, Amelia no aparece por ninguna parte. Nunca se supo qué sucedió con ella. Sin embargo, el coronel de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, Rollin Reineck, escribió un libro titulado Amelia Earhart sobrevivió. En esa investigación afirma que ella voló hacia las Islas Marshall, que estaban controladas por los japoneses, donde fue retenida quizás bajo el cargo de espionaje. Finalmente fue repatriada, pero se cambió el nombre y regresó a su país como Irene Craigmile, una mujer cualquiera.
Me encanta esa versión. Seguramente Amelia estaba ya cansada de Amelia, de su fama, de sus récords, de sus condecoraciones y su prestigio. Una vida pública puede convertirse en una cárcel. Y seguramente Irene, su nueva identidad, se vestía diferente, llevaba el cabello largo, era muy femenina, quizás se casó y tuvo muchos hijos. Lo cierto es que los periodistas no la buscaban para hacerle entrevistas, no salía en los titulares de prensa y andaba por la calle sin que nadie la reconociera, como cualquier mujer anónima.
El gran músico de jazz Glenn Miller se alistó en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial y llegó hasta el rango de mayor. Su orquesta era famosa en el mundo entero. En 1944 se le ordenó que hiciera una gira por algunos países europeos que ya estaban bajo el mando de los aliados. El 15 de diciembre de ese mismo año partió de Londres hacia París en un monomotor y no se volvió a saber nada de él. Encontraron después un avión parecido estrellado, pero no se pudo establecer si era el mismo o no. Tampoco se hallaron cadáveres ni rastros humanos alrededor de la aeronave. No se volvió a saber nada de él.
Una hipótesis fue que Miller sobrevivió, que se cambió de nombre y que se dedicó a llevar una vida bohemia como músico callejero, lejos de los salones elegantes y los hoteles lujosos donde se había llevado a cabo buena parte de su vida. Seguramente se sintió libre de tocar lo que le diera la gana y como le diera la gana, sin atender a las reglas de los cánones establecidos. Al fin y al cabo eso es el jazz, improvisación, libertad pura. Los investigadores que defienden esta hipótesis aseguran que murió en un burdel apuñalado por una prostituta cualquiera.
El reconocido escritor Antoine de Saint Exupéry, famoso por su libro El Principito, era un piloto de avión que tuvo a lo largo de su vida múltiples accidentes que lo dejaron con varios huesos rotos. En diciembre de 1935, por ejemplo, estrelló su avión en el Sahara, en pleno desierto de Libia, y sobrevivió de milagro. No tenía ni idea dónde se encontraba. Lo único que tenía para alimentarse eran dos naranjas, un racimo de uvas y algunas botellas de vino. Deliró a lo largo de tres días, sufrió de alucinaciones y escuchaba voces que le daban instrucciones para caminar en una determinada dirección, algo impensable debido al cansancio y la deshidratación. Al fin, una caravana de beduinos que pasaba por el lugar le salvó la vida.
Unos años después, durante la Segunda Guerra Mundial, el que sería futuro presidente francés, Charles De Gaulle, afirmó en una entrevista que Saint Exupéry apoyaba a los enemigos, los nazis. Eso dejó al escritor devastado. Decían que se la pasaba en bares y tabernas hundido en el alcohol y en una depresión que lo obligó a alejarse de todos sus conocidos. En 1944 despegó en una misión de reconocimiento y nunca más se supo de él. En el año 1998 un pescador encontró al sur de Marsella una pulsera de plata con el nombre de Saint Exupéry grabado en ella, lo que se llamaba en la guerra una pulsera de reconocimiento. Pero el cuerpo del escritor nunca apareció por ninguna parte. Todo son especulaciones.
Me gusta imaginar que después de las calumnias que sufrió, Saint Exupéry aprendió lo que su personaje El Principito ya sabía desde la primera página: que los adultos no sólo son torpes, sino peligrosos. Y estrelló el avión cerca de la costa de Marsella, arrojó al agua su uniforme y su pulsera, se cambió de ropa, y se largó quién sabe adónde en busca de otro individuo, de otro ser que de allí en adelante lo hiciera más feliz. Se dejó el cabello más largo, se cambió el nombre y el apellido, se inventó otra biografía para sí mismo y se dedicó a pescar o a la mecánica, da igual. Lo que sí es seguro es que en algún lugar de su nueva casa debía tener una edición de El Principito.
          Indudablemente, ese otro que está agazapado dentro de nosotros, ese otro que nos gustaría ser y no somos, lo retrató de un modo magistral el fotógrafo español Antoni Arissa. Se trata de un anciano que camina por una calle y que es atravesado por una extraña luz que proyecta dos sombras suyas. Una hipótesis es que alguien más está detrás de él, coincidiendo con su cuerpo y que por eso no lo vemos. La otra hipótesis es que el artista logró captar, en un momento mágico y revelador, ese otro que el anciano nunca fue, esa otra identidad que todos llevamos dentro, para bien o para mal.

37 comentarios:

  1. Me encanto... cada vez me convenzo mas, debemos morir en muchas ocasiones para poder vivir...

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    1. Así es, sin duda... Gastamos la vida de tanto usarla... Y a veces hay que cambiar ambas ruedas... Saludos, Laura, MM.

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    1. El legendario programa de Paco Lobatón, por supuesto... Era fantástico ver esas fugas que se daban en cuestión de segundos... Hay una película colombiana al respecto que vale la pena ver: Confesión a Laura... Con respecto a lo otro, Demonz, nos hablamos por conducto interno... Sé que tenemos un cierre pendiente... Saludos, Mario.

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  3. Es inspirador y casi mágico lo que escribes y describes, para mi tu narrativa es un portal a mil dimensiones de todas las formas, colores y realidades, ya que cada uno libra sus propias batallas y conocer la de otros hace que te sientas acompañado, de una u otra forma, no en cuerpo presente.
    Me emociona e ilusiona leerte y aun mas atreverme a escribirte es para mi un placer y una oportunidad que tarde o temprano aprovecharía. Gracias por concedérmela.
    Hasta la próxima oportunidad o hasta la siguiente FILBO.

    Heiby.

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    1. Sí, cada uno libra sus propias batallas, pero hay concordancias, empatías, similitudes, y quizás eso sea la literatura: un territorio atravesado por unos reflejos que nos iluminan a todos... Saludos, Heiby, Mario.

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  4. A veces sucede y es necesario que suceda… Nuestra vida tal como está nos parece acartonada, repetitiva, agonizante. Es urgente mudarse a otros espacios, a otras miradas, a otras maneras de habitar el mundo. Son pequeños instantes que hay que suspender en el aire y que nos devuelven a la vida porque son clave para ir hacia otras coordenadas. Un ser estático, plano, que va en línea recta nos molesta y nos enturbia y mucho más cuando hay muchos ojos puestos en él. Así que esos espacios de lucidez, esos hilos que nos sacuden de cuando en cuando de la atrofia y de la costumbre son los que hay que agarrar para despertar, para ser otros, para morir y renacer a otras perspectivas. Ahí es cuando podemos ser libres... cuando algo que nos asesina a cuotas moderadas y con un seguro a largo plazo nos molesta y con una profunda desesperación lo desechamos. Es necesario, noble y muy valiente tener las agallas para hacerlo. Romper con el miedo, ese que nos ha sido infundido para no actuar por nosotros mismos, para no crear huecos, lugares y caminos por donde podemos caminar con nuestros propios pies… La inmensidad a algunos les asusta, la apertura les aterra, pero precisamente quien se arroja a lo abierto es ese que se angustia cuando se torna repetitivo, costumbrista, ese que no puede hipotecarse con una vida que le han mostrado como única vía, ese que si no se gusta simplemente se transforma y se larga a otros lados renaciendo siempre a otras categorías. Abrazos Mario.

    Abrazos Mario.

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    1. Sí, exactamente, es muy difícil pensar una dinámica desde una estática... Abrazos, Viviana, Mario.

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  5. Excelente escrito... cambiar de barco, renovarse, reinventar, formatear.

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    1. Sí, cambiar de barco nos puede conducir a navegar por otras aguas, por otros paisajes... Abrazos, MM.

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  6. Lo que en algún momento llamaste " ´Punto de Fuga". allí esta la respuesta a miles de preguntas que hemos y no hemos hecho aun.

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    1. Sí, un punto de fuga es el comienzo de una línea de fuga... Saludos, MM.

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  7. A veces llegar al punto mas alto y extremo de la vida, al tope de las expectativas (no necesariamente tiene que ser con la fama) hace que esta se sature y se vuelva aburrida, agonizante, entonces se debe oprimir ese botón de 'reset' que hace descargar y empezar de nuevo. Aunque creo yo que lo difícil del asunto es poder encontrar ese botón ya que a veces el mismo pasado atormenta. Un abrazo.

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    1. Me gusta lo que dices, y creo que es verdad. No necesariamente tiene que ser la fama, a veces solo nos cansamos de llevar la misma vida y todo nos parece aburrido, o enfermizo o aterrador. Encontrar ese botón "reset" como tú dices es la clave, el espacio vacío para huir, y vivir la vida que queremos realmente vivir. Sin prejuicios, y tantas reglas. Solo vivir. Sin tener a los ojos de todo el mundo encima tuyo juzgandote. Todos necesitamos, en algún momento escapar de nosotros mismos, escapar de ese otro "yo" o hacernos amigos de él.

      ¿cuando se llega a ese punto de la vida en que necesitamos desaparecer?

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    2. Ese mismo pasado es el que, justamente, te deja de atormentar y te lanza en otra dirección... Saludos, MM.

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    3. Sí, el espacio vacío es la clave... El vacío es plenitud... Saludos, MM...

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  8. Esta entrada me hace pensar en lo duro que debe ser para un transgénero permanecer atrapado en un cuerpo con el que no se siente identificado y no poder asumir su verdadera identidad porque la sociedad, su familia y entorno no se lo permiten.
    Admiro mucho a quienes aceptan a sus hijos transgénero y desde que están pequeños los entienden y aceptan su identidad.
    ¿cuánto coraje se necesita para desaparecer y renacer en una nueva piel, en un nuevo ser? ...y transformarnos, de crisálida a mariposa.

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    1. De acuerdo, totalmente... Me hiciste recordar a Gaby, en Lady Masacre... Abrazos, Mario...

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  9. Uno de mis animales favoritos es la mariposa. En un principio es un gusano que se arrastra (oruga) luego se envuelve en un capullo (crisálida) donde ocurre la más bella metamorfosis cuando sale del capullo extiende sus alas y alza el vuelo a una nueva aventura.

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    1. Sí, exactamente, la mariposa ha sido desde siempre símbolo de transformación, de muerte y resurrección... Saludos, Liliana, MM.

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  10. Muy bueno gracias Mario me siento muy identificada, como bien dirias en "la importancia de morir a tiempo" , es necesario dejarse morir para volver a renacer...no hay que forzar a sobreviva nuestro pasado cuando ya ha cumplido su ciclo, y debe nacer el futuro.

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  11. Sí, exacto, en este presente estás construyendo ya la que serás en el futuro... Eres el germen de lo que aparecerá... Tu futuro es aquí y ahora...Saludos, MM...

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  12. Hola Mario Mendoza...

    Soy licenciada en español y literatura y la organizadora del Festival de artes, que se realizará en el colegio en donde trabajo, en Salento, Quindío. En este evento, entre otras actividades, se presentarán ponencias literarias y recital de poesía.

    Me gustaría mucho enviarte toda la información del evento porque nos encantaría que fueras nuestro invitado especial. Los muchachos de diferentes instituciones educativas del departamento estarían felices de verte.

    Por favor, escríbeme a dianal@gi.edu.co para que me cuentes cuáles serían los requisitos para que nos acompañes en uno de nuestros conversatorios. Te escribo por aquí porque no he podido encontrar otro contacto.

    Quedo atenta a tu respuesta.

    Muchas gracias,

    DIANA LÓPEZ GARZÓN

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    1. Te escribiré al correo que me dices, claro que sí... Saludos, MM.

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  13. Hola Mario buenos días soy de saravena arauca y soy al que le dejó el reto del libro satanás

    Quiero comunicarle con gran alegría que e perdido el reto por que este libro es extraordinario las historias de Maria del padre Ernesto y de Andrés nos muestras casos del día a día de la humanidad y como cobran vida alrededor de campo Elías

    De antemano quiero darles las gracias por despertar en mi las ganas de leer algo que en mi era algo que no tenía importancia y que después de escuchar sus palabras cambie por completo ese pensamiento

    Quiera que me recomendará otro de sus libros y me diera las indicaciones para poderlo adquirir pues como ya se pudo dar cuenta usted en el municipio de Saravena no hay librerías y las pocas papelerías que hay no se consiguen libros buenos.

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    1. Qué bien, perder esa apuesta, como bien dices, es en realidad una ganancia... Le puedes escribir a Guillermo García, el de la editorial que estaba encargado de los libros, y él te los hace llegar. Su correo es: guillermogarcia16@hotmail.com Sumaré algo de parte mía que ojalá te guste... Abrazos a todos en Saravena, Mario...

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  14. Apreciado Mario.
    Considero importante dejar a un lado el muerto o fantasma que en ocasiones adoptamos en nuestras vidas en circunstancias caóticos . Y no hay mejor antídoto que en renovarnos como personas. Leyendo tu narración puedo concluir que los personajes buscaban abolir los aspectos negativos de su con temporalidad . Un abrazo

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    1. Renacer, qué difícil, y tan necesario... Saludos, MM.

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  15. Querido Mario, ¿Quién ha escogido ser cuando ha desaparecido? (si es que lo ha hecho)

    Una noche interesante.

    Maria

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  16. El conserje de un hotel en el Medio Oriente, un prisionero en medio del desierto, un albañil al otro lado del mundo para poder comer y sobrevivir. Saludos, MM.

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  17. Todos en cierto momento queremos escapar de nosotros mismos, buscar a esa otra persona que habita dentro de nosotros, pero ¿cómo hacerlo, cómo encontrarla?

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    1. No hay receta. No hay método. Cada quien arma su propia fuga. Saludos, MM.

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  18. Mario, hace tiempo quería escribirte, no me sentía capaz por el respeto que siento por ti y por tu literatura, hoy buscando en mis pensamientos y navegando en el mar de mis ideas me encuentro con ese otro que quiere salir a flote, el pensador. Gracias a ti he conocido relatos extraordinarios, tus libros me abren la puerta a otra dimensión tal ves desconocida, tus relatos abren mi mente a nuevos conocimientos, ya no se lo que es real, siento que soy muchas personas en una sola, acabo de terminar mi viaje a la majestuosa e imponente selva amazónica y lo que era tan "real" ahora me parece una utopía,me duele la espalda de tanto cargar mis vidas pasadas. Depronto siento que ya estuve aquí en esto que llamamos presente, tal ves nos conocimos en una de mis reencarnaciones. Si algo aprendí de este maravilloso viaje es Cape Diem. Gracias por mostrarnos tu resistencia a través de la lectura. ahora siento que soy un Frank Molina luchando con mi dualidad, un Campo Elias dejando salir lo que llevo dentro, un Pipe atravesando cada una de sus aventuras, bajando hasta Agartha, viajando a Altair, recorriendo el Tiempo, buscando el Dorado y con muchas ansias de conocer el Hijo del Carpintero. Tuve el placer y la dicha de conocerte en la Filbo del presente año, estrechar tu mano, y sentir que si eres real. Con el mas sincero respeto, este soñador Gustavo Gonzalez.

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  19. Sí, Gustavo, para eso es la literatura, para lanzarnos a aventuras insospechadas, para asumir el vértigo de estar vivos, para explorar los mil rostros de nosotros mismos. Con afecto, Mario.

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  20. Pero se debe tener en cuenta otra variable. cuando un individuo es el caso contrario, esta de "fuga geográfica" constantemente puede ser perturbador, es fascinante al principio, optar nuevas identidades pero lo digo a nivel personal, desde muy chico mi familia a viajado mucho se quedan en un lugar máximo dos años, al principio me encantaba, era genial optar por nuevas identidades, perspectivas, culturas y formas de vida. pero en este punto a mis 20 años de edad he vivido muchas cosas que jamas olvidare pero hay momentos que no soy capaz de diferir entre mi verdadera identidad o las múltiples identidades que he optado.

    Muchas gracias Mario por compartirnos tu literatura, tu manejo de la dualidades en tus escritos y por hacerme sentir acompañado de una manera muy peculiar cada vez que te leo.

    Un saludo desde bogota, mañana desde cualquier parte de colombia.

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  21. Gracias a ti por hacer el camino de la creación menos solitario. Mis lectores me han rescatado en más de una ocasión. Saludos, MM.

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