2 jun. 2014

Diosas madres y sacerdotisas






En las culturas primitivas se admiraba la circularidad femenina como una clave cósmica. Los 28 días del ciclo menstrual unían la mujer a los 28 días del ciclo lunar. Del mismo modo que el día y la noche se repetían en una secuencia interminable, de la misma manera que las estaciones iban y venían una detrás de la otra, y de la misma forma que los pájaros migraban siempre en la misma época del año en busca de zonas menos gélidas o que los peces o las tortugas iniciaban sus ciclos de fecundación y regeneración, el cuerpo femenino tenía incorporada dentro de sí esa circularidad, esa perfección espacio-temporal.
Admiramos y le rendimos culto durante milenios a diosas madres y sacerdotisas en cuyo regazo encontramos paz y tranquilidad. La famosa Edad de Oro en la que fuimos felices, en la que aún no habíamos sido expulsados del paraíso, se corresponde justamente con esculturas femeninas voluptuosas encontradas en distintos lugares del globo.
En 1862, el historiador francés Jules Michelet escribió un libro magnífico: La bruja. Se señala en él una distinción natural entre los dos sexos, y el poder de la mujer como fuerza originadora y preservadora del destino de la humanidad. Las claves de una conexión interdimensional las tiene sólo la mujer y no el hombre. Nosotros hemos sido expulsados de esa perfección: no estamos enchufados a los ritmos estelares, no podemos engendrar, no damos vida. Dice Michelet:
Todo pueblo primitivo tiene el mismo principio, según vemos en los viajes. El hombre caza y combate: la mujer se ingenia, imagina, crea sueños y dioses. Es vidente en su ocasión; tiene dos alas infinitas, las alas del deseo y de la soñadora fantasía... Sencillo y conmovedor principio de las religiones y de las ciencias. Después de todo se dividirá: se verá comenzar al hombre especial, juglar, astrólogo o profeta, nigromante, sacerdote, médico... Pero al principio la mujer lo es todo... Una religión fuerte y viva, como lo fue el paganismo griego, comienza por la sibila y acaba con la bruja y hechicera. La primera, hermosa doncella, lo meció a la luz del día, le dio encanto y esplendor; más tarde, decaído, enfermo, en las sombras de la Edad Media, en las landas y en los bosques, fue protegido por la hechicera, que escondiéndolo con piedad intrépida lo alimentó y prolongó  su existencia todavía. Así, para las religiones, la mujer es madre, solícita nutriz y guardadora fiel. Los dioses son como los hombres: nacen y mueren en su seno.
Este enorme poder de la mujer lo atribuye Michelet a dos facultades principales, que tienen entre sí una relación de causalidad. “El iluminismo de la locura lúcida”, que corresponde a la segunda visión, a esa capacidad de descubrir y de crear simultáneamente una realidad más allá de las cosas mismas. Es la mirada que inventa y devela, construyendo a su alrededor un nuevo mundo tan válido como el primero. Y “la concepción solitaria”, que se refiere a la partenogénesis o capacidad de la mujer para concebir. Esta fecundidad, según Michelet, se presenta con igual fuerza tanto a nivel corporal como a nivel espiritual. Ella pare la especie y al mismo tiempo la conecta con lo desconocido, con el misterio, con una realidad paralela que siempre está más allá.

Esta es la causa por la cual es la mujer, y no el hombre, la que posee la revelación mágica del universo. El ciclo femenino se corresponde directamente con la curvatura del espacio y con la circularidad temporal, lo que establece una serie de conductos que unen la mujer a dimensiones invisibles que los hombres perciben con mucha dificultad o no perciben. Ella, y nadie más, puede entablar un diálogo con esa realidad secreta que al hombre le ha sido negada. La mujer lo abarca todo dentro de su círculo, y tanto la humanidad como la cultura “nacen y mueren sobre el pecho de una mujer”. 

9 comentarios:

  1. Estas madonas conectadas con las primitivas vírgenes negras, iniciadoras de la vocación mariana y por ende de lo que conocemos como milagros. ¿conexiones naturales en el inicio de la humanidad?

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  2. Me causan curiosidad las tres mujeres que posan en la imagen publicada y me llaman la atención porque ninguna de ellas se ajusta al concepto de belleza femenina que sigue la sociedad actual. Creo que eso es lo que nos diferencia de estas Diosas madres y sacerdotisas, ellas eran consientes de su poder, que nada tiene que ver con estereotipos mal infundados. La imagen a desplazado la esencia y viviendo bajo esta ilusión lo común es ceder el poder y ser dominada en lugar de iniciar y crear.

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  3. Es tan bonito pensar que las mujeres somos capaces de crear, hechizar y embrujar pero es una lástima que nuestra sociedad en decadencia nos ha hecho perder esos poderes.

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  4. ¿Volveremos a tener algún día de nuevo esa perspectiva artística, religiosa y literaria hacia lo femenino? ¿Habrá la posibilidad de volver a creer y percibir a "la diosa blanca", a "la bruja" más cómo esa fuente de vida, de creación poética y de sanadora?
    Para los que creemos en ese cambio, les copio un pedacito del prológo de "La Diosa Blanca" de Robert Graves quien basó parte de su obra en la investigación de esa transformación de la humanidad donde lo patriarcal desbancó a lo matriarcal, empezando por el mito poético, lo más original del pensamiento humano.
    "es que el lenguaje del mito poético, corriente en la Antigüedad en la Europa mediterránea y septentrional, era un lenguaje mágico vinculado a ceremonias religiosas populares en honor de la diosa Luna, o Musa, algunas de las cuales datan de la época paleolítica.
    Ese lenguaje fue corrompido al final del período minoico cuando invasores procedentes del Asia Central comenzaron a sustituir las instituciones matrilineales por las patrilineales y remodelaron o falsificaron los mitos para justificar los cambios sociales. Luego vinieron los primeros filósofos griegos, que se oponían firmemente a la poesía mágica porque amenazaba a su nueva religión de la lógica, y bajo su influencia se elaboró un lenguaje poético racional (ahora llamado clásico) en honor de su patrono Apolo, y lo impusieron al mundo como la última palabra respecto a la iluminación espiritual: opinión que ha predominado prácticamente desde entonces en las escuelas y universidades europeas, donde ahora se estudian los mitos solamente como reliquias arcaicas de la era infantil de la humanidad".
    Gracias por esta artículo Mario, le das esperanzas a lo "femenino" que tanto hombres como mujeres llevamos dentro.
    Saludo grande.

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  5. Sí, el pretendido poder masculino no es más que la manifestación profunda de un complejo de inferioridad. Qué bella cita la de Graves... Saludos, MM.

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  6. El epígrafe de la novela corta "Aura" de Carlos fuentes,la cita de Michelet:
    Los dioses son como los hombres: nacen y mueren en su seno. y por supuesto el texto "pitonisas" de la importancia de morir a tiempo.

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    1. Exactamente... Qué precisión... Saludos, MM.

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    2. Hola Mario. No se sí me recuerdes, nos hemos visto en 3 ocasiones; en tu firma de autógrafos del 16 de Diciembre en unicentro, en el colegio Cafam y en la feria del libro. Hace unos minutos estaba leyendo La locura de nuestro tiempo y quedé con una gran duda y un nudo en la garganta. ¿En realidad tenías un hermano gemelo? Por favor, contéstame, me parece extraordinario que tanto tu como yo sepamos qué es tener un(a) mejor amigo(a) incondicional. Agradezco mucho tu paciencia por esta niña de 15 años que ama tu literatura. Gracias (:

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    3. No, ese es un cuento en el que asumí la voz de alguien a quien conozco de cerca y cuya historia es calcada.
      Saludos, Aleja, MM.

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