16 jun. 2014

Mensajeros





Hace poco recordé a una vieja amiga fotógrafa cuyo destino trágico marcó su vida entera. Encontré unas cartas suyas viejas en las que me decía:
El amor para mí es una experiencia estrictamente individual, un encuentro que sucede sólo en presente. Cuando intento compartirla con mi pareja fracaso enseguida. Los hombres siempre quieren meterme en sus futuros, hacer planes conmigo, proyectarse hacia adelante junto a mí, y han fracasado de manera estruendosa porque yo no tengo futuro y porque ellos le tienen miedo al presente... En cuanto a tener hijos, jamás he soñado con ser madre. Mi instinto maternal está atrofiado. Amo los niños porque son los seres más cercanos al artista, pero para tener un hijo se necesita una confianza en el futuro que yo no tengo. Como te explico, soy puro presente, sólo existo aquí y ahora, y por eso la fotografía es un arte perfecto para mí. Es más, si quieres que te diga la verdad, yo no soy como los otros fotógrafos porque yo no disfruto revelar mis fotos, verlas, ni siquiera me gusta exponerlas. A mí sólo me gusta el instante prodigioso en el que las tomo.
En otra carta, cuando ya se encontraba por fuera del país, huyendo de sí misma, me escribió:
Siento que una presencia misteriosa me persigue, que me pisa los talones y que si me alcanza me aniquilará. Fuerzas innombrables están detrás de mí y yo lo único que hago es esquivarlas, salvarme de ellas. Huir no es un placer, sino una estrategia de supervivencia. Hay algo temible en la quietud, algo peligroso, algo que puede destruirnos de forma invisible. Los sedentarios son como zombis porque la inercia es lo más parecido a la muerte... Si alguna vez logro detenerme, me gustaría tener una estación de gasolina en la mitad del desierto y llenar los tanques de los carros de otros que permanecen en movimiento...
Hace poco hablé sobre ella con un viejo amigo que la conocía tan bien o mejor que yo, y me dijo:
- Ella no era como nosotros. Desde niña fue diferente. No jugaba a las muñecas ni soñaba con casarse ni tener hijos. Era aérea, angelical...
- ¿Qué quiere decir con angelical? –pregunté sintiendo curiosidad por semejante adjetivo.
- Entre nosotros viven ángeles, Mario, seres que tienen ciertas misiones, ciertos deberes con la humanidad –afirmó él sin alterar el tono de su voz-. Bach, Picasso o Shakespeare no eran seres humanos, sino voces de un más allá, mensajeros. No importa si terminaron en palacios o en burdeles malolientes: sus obras nos muestran un camino para mejorar. No sé si entiende lo que le quiero decir...
- Perfectamente.
- Ella era una enviada y por eso sufrió tanto. Antes decían que los dioses los eligen jóvenes. Es una frase acertada. Ella murió joven porque no era posible imaginarla con los achaques de una persona mayor, con las enfermedades, con las visitas al médico o al odontólogo. Y aquí te recuerdo una frase tuya: la vejez no es para todo el mundo.

Mensajeros, voces del más allá… Sí, sin duda. El artista vive en una inter-dimensión, escucha lo que muchas veces no desea, es un testigo de primera mano, convive con presencias que le murmuran escenas o palabras, ve, se anticipa, y quizás por eso mismo tiene la extraña sensación de estar atrapado en una cotidianidad que no le corresponde. Y si cada obra de arte es un mensaje que nos llega de un mundo aún desconocido, la pregunta es: ¿quién o quiénes nos están enviando claves desde el otro lado? ¿Quiénes son ellos? ¿Dónde está esa otra dimensión que intuimos en el cine, en la música o en la literatura? ¿Lograremos algún día cruzar esos umbrales y vislumbrar el otro lado de la realidad?

11 comentarios:

  1. ¡Qué buena entrada! Hay gente tan especial que con su sola presencia lo marcan a uno.

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    1. A veces la sola presencia ya es un mensaje... Saludos, MM.

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  2. Qué bueno eso de que la fotógrafa no soñaba con casarse ni tener hijos. Sí que he pensado en eso: como la educación se convierte en un pobre ejercicio de adoctrinar para reproducir al pie de la letra todos los paradigmas, sin pensar. Lo cual hace que deje de ser ya una educación.

    Qué maravillosa esa imagen de una mujer que se resiste a como le han dicho de niña que debe soñar: con el matrimonio (cosa que nada tiene que ver con el amor), y con tener hijos (inconveniente y prueba de una falta de conciencia sobre los problemas de nuestro tiempo). Nuestra realización puede ser lo que decidamos en libertad y sin embargo lo que llamamos educación nos limita e impone, sin que muchos lo adviertan, creer que ella se determina por si seguimos la convención o no. Basta de esa asquerosidad de enseñarle a los niños a soñar de una manera uniforme, de que todos deben soñar con casarse y tener hijos; basta de meterles esas estupideces en la cabeza porque sí, por tradición, porque es dizque lo que todos sueñan. Debemos volver a aprender a soñar, pero con grandeza y libertad.

    "¿Qué pasaría si, aún admitiendo que la educación es la solución de muchos problemas, tuviéramos que aceptar que la educación, cierto tipo de educación, es también el problema?". William Ospina

    Un saludo

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    1. Sí, Juanma, así es. Te recomiendo mucho el libro de Chomsky, La (des)educación, publicado por Crítica. Saludos, MM.

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  3. ¡El profesor Chomsky! Perfecto. Gracias Mario.

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  4. Tengo 16 años, y bueno, creo que me pasa algo parecido. El presente me apasiona, trato de disfrutarlo al máximo porque el futuro es tan incierto que asusta. No quiero casarme, porque no sé si pueda compartir todo lo que soy con alguien más y menos si es con la condición de "para toda la vida" y respecto a los hijos, estoy totalmente de acuerdo con Juan Manuel... El mundo, ya tan retorcido, enfermo y agonizante no está para albergar más seres humanos que sufrirán y lo dañaran más. Me encantó este escrito específicamente por la última parte "El artista vive en una inter-dimensión" Encuentra un hueco mágico en el mundo y en la dura realidad, y es capaz de crear, de soñar, de ver y estudiar cosas que el resto del mundo tal vez no es capaz si quiera de notar. Creo que por eso el mejor final para mi que sueño ser una gran artista es el suicidio. No soportaría llegar a una vejez tormentosa y sufrir los problemas característicos de está viendo como mis obras son solo, obras del pasado, famosas en el antaño y que ahora yo me debato entre la vida y la muerte, y extraño mi hueco, donde podía crear y soñar, y ahora estoy vieja, no puedo escribir como lo hacía antes, o pintar como lo hacía antes, o componer o cantar como lo hacía antes porque el futuro se ha apoderado de mi y terminaré en otro hueco, pero no en mi hueco de artista si no bajo tierra.



    Mis saludos más cordiales :)

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    1. Por fortuna, Angeles, a tu edad no tienes que preocuparte ni de casarte, ni de hijos, ni de los achaques de la vejez o de una muerte inminente. No te afanes. Vienen los mejores años: los de la formación y el aprendizaje, los de vivir a plenitud. Disfrútalos... Saludos, MM.

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    2. Es cierto, por el momento creo que lo más importante es formarme como persona y llenarme de información... Gracias por responder Mario :)

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  5. Interesante entrada sobre aquellas personas que son diferentes y toman rumbos diferentes al resto ya que son estas personas las que hacen que la monotonía diaria no sea desquiciada y hasta peligrosa. Gran abrazo Mario.

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    1. Sí, hay que tener cuidado con la monotonía. En efecto, es peligrosa... Saludos, MM.

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  6. Hola Mario, otra vez me reporto desde la mediocridad. Te dejo un artículo interesante sobre un tema del cual hablaste en "Las máscaras del mal". Los hikikomori. Un abrazo y espero verte pronto.
    http://www.revistapym.com.co/destacados/tendencias-hikikomori-consumidores-aislados-sus-propios-cuartos

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