29 sept. 2014

METÁSTASIS





David Foster Wallace, el gran escritor que se suicidó hace pocos años ahorcándose en medio de una depresión brutal, confesó que era adicto televisivo y que podía quedarse días enteros viendo series una detrás de la otra. Una de sus favoritas era Expedientes Secretos X, la famosa pareja de detectives que iba en pos de eventos paranormales que confirmaban la presencia de seres de otro mundo en este mundo.
Sobra decir que Foster Wallace era un depresivo clínico, y que en consecuencia el hecho de pasarse días enteros sin bañarse, sin salir de una habitación, pegado a la pantalla, era apenas natural para él. 
Sin llegar a esos extremos, debo confesar que hay series de televisión que me han producido fascinación. Comparto la irresistible atracción de Foster Wallace por los Expedientes Secretos X; en una época me encantaba ver Los Soprano durante horas enteras; pasé fines de semana sin salir de mi apartamento viendo Vientos de Agua, la serie argentino-española dirigida por Juan José Campanella; y en el último tiempo me volví adicto confeso a la serie gringa Breaking Bad.
Este programa cuenta la historia de un miserable profesor de química de un colegio que padece un cáncer terminal de pulmón. La tos lo asedia día tras día. Tiene un hijo lisiado y su mujer está embarazada de una niña que está en camino. Cuando le dicen que padece un cáncer y que no saben si la quimioterapia lo salvará o no, el profe piensa en las deudas que le dejará a su familia, en la pobreza, en las necesidades por las que tendrán que atravesar para salir adelante. Una tarde cualquiera decide asociarse con uno de sus ex-alumnos más vagos y crápulas, y le propone, ya que él es un químico notable, cocinar la mejor metanfetamina de la ciudad, algo que los expertos llaman Blue Crystal. Y empieza entonces la doble vida de este enfermo terminal: por un lado es un mediocre profesor de colegio enfermo de cáncer y lleno de deudas, y por el otro es un cocinero experto que ingresa en el narcotráfico con una sustancia única e incomparable. Difícil hallar una serie más compleja a nivel psicológico y visual. Por algo se ha ganado tantos premios de diversa índole.
Cuando me contaron que iban a hacer una versión latina titulada "Metástasis", y rodada principalmente en Colombia, me dije que lo más seguro es que no la vería. No quería dañar mi pasión irrestricta por la serie original. La única garantía era que su director iba a ser Andrés Baiz, el joven al que yo le había entregado los derechos de Satanás, un artista al que desde un principio he visto con respeto y admiración.
Alguna tarde me encontré con él en la Calle 170 y estaban, justamente, en pleno rodaje de la serie en Bogotá. No alcancé a ver mayor cosa, no hice mayores preguntas y me dije de nuevo que no estaba seguro de si sería capaz de ver la versión criolla de una historia que tanto me gustaba.
La sorpresa ha sido mayúscula. La serie colombiana es magnífica, el guión está muy bien adaptado a los giros urbanos nuestros, la tensión es la misma que en la serie original, los detalles visuales y psicológicos son de un altísimo nivel poético, y el casting no puede ser mejor: Diego Trujillo, Sandra Reyes, Roberto Urbina y Julián Arango, entre otros.

Me he pasado ya varias semanas adicto ahora a la serie colombiana, que es transmitida todos los días por Fox Life a las 8:00 de la noche. Lo que más disfruto es el modo en el que el protagonista se va apropiando poco a poco de los bajos fondos, de un mundo siniestro y oscuro que él no conocía, pero en el que se siente cómodo y que reconoce como propio de manera irracional. 
Quizás llevamos las vidas que llevamos porque no nos arriesgamos a cambiar, porque les tenemos miedo a todas esas presencias que en silencio nos habitan. El yo es una muchedumbre, la identidad no es más que un gentío peligroso agazapado dentro de nosotros.

22 sept. 2014

Una espiral aterradora





Una tarde cualquiera logré filtrarme en una página paralela a una agencia de noticias en árabe, y vi la decapitación de Eugene Armstrong y de James Foley. Maldigo ese día. Quedé hecho pedazos, destrozado, anímicamente por el suelo. No sabía por qué había terminado metido en esa página y por qué había decidido contemplar el espanto cara a cara.
Lo primero que me impresionó fue que había imaginado una decapitación al estilo guillotina o espada japonesa: de un solo tajo. No. La palabra correcta es degollamiento. Como cuando en las fincas, a veces, uno ve cómo sacrifican un cordero o un cerdo. Igual. Los chillidos son los mismos. Con una diferencia: en el sacrificio de animales afilan el cuchillo. Aquí no. Lo insoportable de la escena es que el arma está desafilada, que no corta, y por eso el salvajismo es aún mayor.
Luego nos enteramos de que el primer verdugo era un rapero inglés, pues los servicios de inteligencia de ese país reconocieron el acento londinense y empezaron el rastreo. Un rapero en la Yihad degollando occidentales. ¿Qué es eso? Pero la locura no termina aquí: luego supimos que una rockera inglesa, Sally Jones, se había enamorado de un hombre musulmán mucho más joven que ella, y aparecía en las fotografías vestida con velo negro y sosteniendo en su mano izquierda un AK-47. En su cuenta de Twitter amenaza a todos los occidentales con que los va a degollar con su cuchillo “desafilado”. Es decir, el efecto salvaje y despiadado del arma que no corta está programado, es parte de la escenografía dantesca. He ahí el horror.
También las adolescentes austriacas Samra Kesinovic y Sabina Selimovic, de 16 y 15 años respectivamente, decidieron irse a Siria a luchar por el Islam. Escribieron en Facebook: “No le tenemos miedo a la muerte. La muerte es nuestra meta”.
Finalmente, los organismos de seguridad ingleses descubrieron que más de dos mil personas han escapado de ese país en los últimos meses para ir a combatir al Medio Oriente. Dos mil personas que están dispuestas a ir a fusilar, a poner bombas y a degollar. Y no basta con explicar este fenómeno diciendo que Estados Unidos y sus aliados llevan más de veinte años bombardeando y masacrando a buena parte de la población civil de esos países, y que en consecuencia los sobrevivientes de todos estos años de barbarie ya no pueden más y están dispuestos a cualquier cosa. Eso puede ser cierto, claro. Los niños que crecieron en medio de la sangre y los genocidios son esos mismos que vemos ahora ya adultos ejecutando a sus enemigos con una frialdad estremecedora. Pero esta hipótesis no explica que personas occidentales que no han vivido los bombardeos ni las masacres, que no han crecido en los campos de refugiados, se unan a las filas de los extremistas. Viajar a Siria o a Irak dispuesto a todo implica un grado de desesperación, de cansancio a todo nivel, de falta total de esperanza. ¿Qué está pasando?
Sospecho que buena parte de la gente que hoy en día está anulada y pisoteada por un sistema injusto y cruel, buena parte de los desempleados y los desamparados, de los depresivos y los yonquis, detestan tanto el establecimiento que los marginó, que prefieren irse a la guerra que quedarse machacados aguantando más desdén y más desprecio. Es decir, el sistema creyó que podía escupir y condenar a la miseria a buena parte de la población sin consecuencia alguna, y se equivocó gravemente. A la guerra se están yendo no sólo los ingleses de origen sirio o iraquí, no, sino rockeras rubias de ojos azules como Sally Jones. Cuando uno investiga más sobre ella se da cuenta de que vivía de los subsidios estatales y que llevaba años sin conseguir un trabajo decente.
Lo que viene es que cualquiera puede empezar a reclutar a esa población cero, a los sin techo, a los que llevan años comiendo en los albergues y los comedores comunitarios, a los que se quedaron sin casa porque los bancos les embargaron sus apartamentos o sus residencias, a los depresivos que pasan horas en los parques o frente a un televisor. La ciudad contemporánea está llena de soldados potenciales, hay ejércitos agazapados debajo de los puentes, en las alcantarillas y en los potreros baldíos, en habitaciones oscuras y hoteles miserables, y cuando salgan y decidan atacar ya no habrá nada que hacer. Será demasiado tarde porque el mundo se convertirá de nuevo en un campo de batalla entre tribus enemigas.

Lo he dicho ya antes. No vamos hacia adelante. Vamos hacia la Prehistoria, estamos dando la vuelta en un giro inquietante y espantoso. El tiempo es una espiral. En cualquier momento tendremos que salir a la calle a defender nuestras vidas con un hacha entre las manos.

15 sept. 2014

El derecho a la lectura





Derecho a la lectura y a la escritura como bases inamovibles de la democracia participativa. Derecho al lenguaje, al pensamiento, al patrimonio inmaterial. Esta es la nueva riqueza. No se trata de marcas de celulares, ni de ropa, ni de saldos jugosos en las cuentas bancarias, sino de educación y cultura. Hay gente con mucho dinero que es, bajo estas nuevas medidas, muy pobre, prácticamente miserable. La verdadera riqueza es la inteligencia, está unida a la tasa de lectura anual por persona, a oportunidades para educarse, a becas, a maestrías y doctorados. No saldremos del subdesarrollo comprando armas e incendiando aún más el país. Saldremos invirtiendo en la educación de estos muchachos, abriéndoles las puertas de las bibliotecas y mostrándoles la felicidad que allí los espera. Conmueve mucho ver cómo Medellín y Antioquia en general son un modelo a seguir en este esquema. No elegir más en los cargos de poder a analfabetas funcionales es un paso fundamental en la búsqueda de una sociedad ilustrada y realmente democrática. Por eso venir aquí es tan importante: porque nos recuerda que la literatura es una de las formas más exquisitas de resistencia civil. Se transforma una ciudad no sólo a punta de puentes, ladrillo y cemento, sino cuando somos capaces de transformar las mentes de sus habitantes.


11 sept. 2014

Fiesta del Libro Medellín 2014





Después de Riohacha, donde fue todo un placer apoyar la feria de libreros independientes, llego a Medellín a cumplir mi cita anual con esta ciudad que estimo y respeto tanto. Estaré aquí varios días y algunos eventos que tengo en el marco de la Fiesta del Libro los pondré a continuación. 
Saludos, MM.


Viernes 12 de septiembre
7 p.m. Sala múltiple. Parque Explora
Lo que brilla es la oscuridad. El placer de indagar en mundos ocultos. Conversan Mario Mendoza y Luis Fernando Macías. Modera: Amalia Londoño Duque

Descripción: ¿Cómo logran estos autores hacer brillar literariamente historias que podrían llamarse "negras" por tratar asuntos como los crímenes y el bajo mundo? 

Obras:
Mario Mendoza: Satanás, Buda blues o Scorpio City.
Luis Fernando Macías: Gambito de rey aceptado


El sábado 13 de septiembre, a las 6:30 pm estaré en el Salón Humboldt con Oscar Abril presentando la nueva colección de mis libros en Editorial Planeta. Será todo un gusto pasearnos por cada una de las novelas.

10 sept. 2014

Convocatoria Proyecto Buda Blues - Arango Editores





Para escritores que no hayan publicado ningún libro aún:

CONVOCATORIA: ANTOLOGÍA DE CUENTOS

En mayo de 2014, en la 27a Feria del Libro de Bogotá, la revista del Proyecto Buda Blues lanzó oficialmente su primera convocatoria para realizar una antología de cuentos en compañía de Arango Editores. Ellos creen en el poder transformador de la literatura y creen en ustedes, y por eso han decidido apostarle al descubrimiento de nuevos escritores para la creación de una antología. Hoy te invitamos a escribir y dejar el anonimato para que aquellos a quienes se les ha negado la voz sean leídos.

Las condiciones de convocatoria son las siguientes:

-> Tema: Libre.

1. Deben ser cuentos en español de completa e inédita autoría de quien lo envía. Esto implica que no hayan sido publicados en ningún otro libro.
2. La extensión del cuento no debe exceder los 12.600 caracteres.
3. Cada autor puede enviar máximo tres (3) cuentos.
4. Los autores de los textos seleccionados recibirán un ejemplar de la
antología en la cual su cuento será publicado.
5. Se acepta el uso de seudónimos literarios. Sin embargo, se requiere nombre completo, así como la ciudad de residencia.
6. Cualquier caso no considerado dentro de las bases de la presente convocatoria será resuelto a criterio de los organizadores.
7. Los ganadores cederán los derechos patrimoniales de sus textos a los organizadores del concurso para su edición, adaptación y/o difusión.
8. Los cuentos deben ser enviados al correo electrónico revistabudablues@gmail.com con el asunto Convocatoria Antología 2014.
9. La convocatoria se cierra el día domingo 5 de octubre de 2014 a las 11:59 pm.
10. La antología con los escritos seleccionados será publicada y lanzada en la Feria del Libro de Bogotá de 2015.

Derecho a la lectura y derecho a la escritura como bases fundamentales de la democracia participativa. Quizás ciertos estamentos de la oficialidad cultural no han querido escuchar lo que tienen que decir otras voces porque le tienen miedo a lo que esos nuevos mundos nos puedan revelar sobre nosotros mismos. Esta puede ser una buena oportunidad para ampliar el espectro y echar un vistazo a los nuevos talentos que vienen pidiendo pista. Les deseo lo mejor a todos los participantes. Saludos, MM.

8 sept. 2014

El caos interior





En medicina el cerebro estudió primero los músculos del cuerpo, los órganos, el hígado o el páncreas, las arterias, el esqueleto, el corazón. Al final, al cerebro sólo le quedaba una tarea pendiente: estudiarse a sí mismo. Y por eso hasta hace poco sabemos en realidad cuál es su estructura y cómo parece operar el centro de nuestra identidad.
Una hipótesis es que la evolución que hemos sufrido se nota en la misma organización del cerebro. Paul MacLean, uno de los grandes investigadores del cerebro, muerto recientemente, sugirió una división que parecería explicar cierto caos que percibimos dentro de nosotros mismos. Existiría un cerebro inicial, un lugar remoto donde se originan muchas de nuestras conductas más primitivas: el cerebro reptil. Muchos hábitos de la supervivencia y conductas compulsivas están ubicados en esa zona.
Luego vendría el cerebro paleo-mamífero, que nos permite interactuar con el exterior, poner en relación, modificar ciertas conductas a partir de un engranaje con el entorno, aprender y en ese sentido ir incorporando ese aprendizaje de una generación a otra.
Y finalmente estaría el neocórtex, que es muy reciente en comparación a los otros dos cerebros, y es el sitio de nuestro cuerpo donde está el pensamiento racional, las ideas, la capacidad argumentativa, la auténtica complejidad humana con el ir y venir del lenguaje. Es una especie de súper computador con millones de sinapsis que construyen, literalmente, la realidad. Es el sitio más dinámico y mágico de nuestro cerebro, el objeto que ha creado el universo para contemplarse en una especie de espejo deformado, para auto-percibirse, para ser consciente de sí mismo.
Uno desearía que esa parte delicada y sofisticada del cerebro que hemos desarrollado en los últimos tiempos fuera la principal, la que prima, la que se impone, la que rige nuestros modos de ser tanto a nivel individual como grupal; pero lamentablemente no es así. Es la más frágil y la que lleva menos tiempo con nosotros. Y aunque hay autores que critican este esquema y aseguran que hay correlaciones más complejas, lo cierto es que sí existe un cierto desequilibrio interior entre el mundo emocional y el racional. Es un problema de diseño neurológico.
Fuimos probando modelos en la medida en que íbamos sobreviviendo y afianzando nuestra presencia en el planeta. Y como producto de esas pruebas acierto-error, logramos irnos apropiando de la realidad circundante. Pero nos quedaron rupturas internas que al día de hoy son difíciles de manejar.
Las obsesiones, los vicios, la atracción sexual desmedida, ciertas pulsiones irracionales no se ubican en la misma zona que la reflexión, no se encuentran bajo el mandato de la neo-corteza cerebral. De ahí esas eternas contradicciones interiores que no entendemos, ese caos que a veces se nos vuelve ingobernable: nuestras pasiones van por un lado y nuestra razón por otro.
 Un alcohólico o un yonqui debe ser tratado como un enfermo y no como alguien que es dueño de sus actos. No se le puede decir a un cocainómano o a un adicto a la comida: ¿pero usted por qué no hace un esfuerzo y cambia de vida? Simple: porque la voluntad no ejerce ningún dominio en esas áreas. Por eso se necesita ayuda. No sirve de nada levantarme cada mañana con buenos propósitos y grandes argumentos para inventar una nueva vida, cuando la adicción compulsiva, por ejemplo, me arrastra más allá de mi voluntad a repetir las mismas conductas. Como una tortuga que regresa a la playa donde fue engendrada (acción característica del cerebro reptil), de ese mismo modo hay gestos y hábitos que se incrustan en las zonas más primitivas de nuestro cerebro.

La escisión entre muchas de nuestras pasiones y nuestra razón es una de las grandes batallas que tenemos que librar a lo largo de la vida. Quizás la batalla más difícil y la más desgastante. Y nadie nos enseña cómo hacerlo ni hay métodos para solucionarlo. Nos toca solos, a punta de errores, idas y venidas, contradicciones y grandes sufrimientos. Qué le vamos a hacer. Es parte de nuestra miserable condición humana.

4 sept. 2014

Gracias totales



 


Y se fue también Gustavo Cerati. Por fin pudo descansar. A veces la vida pesa, es una carga difícil de soportar, y el que parte se aligera de ese peso que se impone de mala manera. Sólo nos resta decirle: gracias totales.

1 sept. 2014

Epigenética





Hace cerca de 15 años, antes del  9/11, escribí en una novela lo siguiente:

No sólo nos llega en el código genético el color de los ojos o el dibujo de la nariz, sino la pasión por el alcohol o la ruleta, el amor febril y desaforado, los gestos que hacemos al mirar por una ventana, los estados de ánimo, los celos, la cobardía o el coraje, la ensoñación o la tendencia al delito y al asesinato. No somos un yo, sino una suma de individuos que se dan cita en nuestro cuerpo, una actualización de muchos ancestros que encarnan, de pronto y sin permiso, en nuestra piel, en nuestras manos, en nuestra más escondida psicología. Somos clan, tribu, pura muchedumbre en movimiento. Las palabras que dices en la intimidad del lecho con tu pareja las decía tu abuelo, los accesos de depresión incontrolada son de tu bisabuela, el talento para pintar o componer es de tu madre, y de la misma forma tu hijo dirá o hará cosas que son tuyas, porque tú se las has transmitido con la máxima generosidad, pero también con la máxima crueldad. Eres Dios y Satán para tu progenie.

No sabía en ese momento que los avances científicos corroborarían cada una de mis palabras. No sólo heredamos asuntos físicos o predisposiciones genéticas, sino inclinaciones psíquicas. Durante años, los hijos de los sobrevivientes de los campos de exterminio nazis empezaron a manifestar un estrés postraumático muy similar al de sus padres. Varios biólogos y genetistas sospechaban que había sido transmitido de algún modo en la herencia, pero no sabían cómo demostrarlo. Los psicoanalistas aseguraban que ese estrés provenía de vivir durante años con una persona que se la pasaba recordando una y otra vez los horrores de la guerra. Es decir, que el estrés había sido transmitido en los relatos orales de una generación a otra.
Cuando vino el ataque a las Torres Gemelas se presentó una ocasión única de confirmar las hipótesis de ciertos investigadores en epigenética. Como lo pueden apreciar en este excelente documental, decidieron registrar y estudiar a todas aquellas mujeres embarazadas que estaban residiendo por aquel entonces cerca del radio de acción de la catástrofe de Nueva York. Todas ellas, por supuesto, habían sufrido estrés postraumático debido al pánico, la inseguridad y el shock nervioso padecido durante los rescates y las evacuaciones. Y al nacer sus hijos, los científicos estudiaron enseguida los niveles de cortisol en el cuerpo de los bebés, que es el indicador de si existe estrés postraumático o no. Y confirmaron sus hipótesis. El estrés del evento había pasado de una generación a otra, y no precisamente por relatos orales, pues los bebés aún no sabían hablar ni entendían ningún vocablo. Había sido transmitido en la herencia.
Es algo increíble pensar que las explosiones y los derrumbamientos de esos dos rascacielos se habían hecho biología. Los sucesos, los eventos, las pruebas y los pánicos quedan registrados en nuestro cuerpo, y se los podemos transmitir a nuestros hijos y nuestros nietos. Si hemos tenido que enfrentar una hambruna en medio de una guerra, por ejemplo, esa información llegará a la siguiente generación.
Dice el experto en epigenética Manel Esteller:

Antes teníamos una visión más determinista de la biología. Pensábamos que nuestros genes condicionaban de manera irreversible lo que seríamos. Ahora la visión es más plástica. Los genes nos dan una tendencia a ser de cierta manera, pero esta tendencia puede ser modulada por lo que hacemos. Ha cambiado nuestra visión del cuerpo humano.


Esto confirma otra de mis hipótesis: que no estamos condenados tampoco a repetir la herencia que recibimos. Nos dan un paquete de información, sí, y muchas predisposiciones a mil enfermedades o comportamientos psicológicos peligrosos, pero soy yo, finalmente, el que tomo la decisión de cómo vivir, qué rutinas cumplir, qué comer y con qué amigos compartir. El medio ambiente influye, y de qué manera. Como en un juego de póker. No gana el que tiene las mejores cartas, sino el que mejor juega. Hay gente con excelentes cartas que se comporta en la mesa de manera torpe e inadecuada. En cambio, hay otros con cartas defectuosas y mediocres, pero saben aguantar bien, son pacientes y apuestan con temple y determinación. Y tarde o temprano la mesa los recompensa.