22 sept. 2014

Una espiral aterradora





Una tarde cualquiera logré filtrarme en una página paralela a una agencia de noticias en árabe, y vi la decapitación de Eugene Armstrong y de James Foley. Maldigo ese día. Quedé hecho pedazos, destrozado, anímicamente por el suelo. No sabía por qué había terminado metido en esa página y por qué había decidido contemplar el espanto cara a cara.
Lo primero que me impresionó fue que había imaginado una decapitación al estilo guillotina o espada japonesa: de un solo tajo. No. La palabra correcta es degollamiento. Como cuando en las fincas, a veces, uno ve cómo sacrifican un cordero o un cerdo. Igual. Los chillidos son los mismos. Con una diferencia: en el sacrificio de animales afilan el cuchillo. Aquí no. Lo insoportable de la escena es que el arma está desafilada, que no corta, y por eso el salvajismo es aún mayor.
Luego nos enteramos de que el primer verdugo era un rapero inglés, pues los servicios de inteligencia de ese país reconocieron el acento londinense y empezaron el rastreo. Un rapero en la Yihad degollando occidentales. ¿Qué es eso? Pero la locura no termina aquí: luego supimos que una rockera inglesa, Sally Jones, se había enamorado de un hombre musulmán mucho más joven que ella, y aparecía en las fotografías vestida con velo negro y sosteniendo en su mano izquierda un AK-47. En su cuenta de Twitter amenaza a todos los occidentales con que los va a degollar con su cuchillo “desafilado”. Es decir, el efecto salvaje y despiadado del arma que no corta está programado, es parte de la escenografía dantesca. He ahí el horror.
También las adolescentes austriacas Samra Kesinovic y Sabina Selimovic, de 16 y 15 años respectivamente, decidieron irse a Siria a luchar por el Islam. Escribieron en Facebook: “No le tenemos miedo a la muerte. La muerte es nuestra meta”.
Finalmente, los organismos de seguridad ingleses descubrieron que más de dos mil personas han escapado de ese país en los últimos meses para ir a combatir al Medio Oriente. Dos mil personas que están dispuestas a ir a fusilar, a poner bombas y a degollar. Y no basta con explicar este fenómeno diciendo que Estados Unidos y sus aliados llevan más de veinte años bombardeando y masacrando a buena parte de la población civil de esos países, y que en consecuencia los sobrevivientes de todos estos años de barbarie ya no pueden más y están dispuestos a cualquier cosa. Eso puede ser cierto, claro. Los niños que crecieron en medio de la sangre y los genocidios son esos mismos que vemos ahora ya adultos ejecutando a sus enemigos con una frialdad estremecedora. Pero esta hipótesis no explica que personas occidentales que no han vivido los bombardeos ni las masacres, que no han crecido en los campos de refugiados, se unan a las filas de los extremistas. Viajar a Siria o a Irak dispuesto a todo implica un grado de desesperación, de cansancio a todo nivel, de falta total de esperanza. ¿Qué está pasando?
Sospecho que buena parte de la gente que hoy en día está anulada y pisoteada por un sistema injusto y cruel, buena parte de los desempleados y los desamparados, de los depresivos y los yonquis, detestan tanto el establecimiento que los marginó, que prefieren irse a la guerra que quedarse machacados aguantando más desdén y más desprecio. Es decir, el sistema creyó que podía escupir y condenar a la miseria a buena parte de la población sin consecuencia alguna, y se equivocó gravemente. A la guerra se están yendo no sólo los ingleses de origen sirio o iraquí, no, sino rockeras rubias de ojos azules como Sally Jones. Cuando uno investiga más sobre ella se da cuenta de que vivía de los subsidios estatales y que llevaba años sin conseguir un trabajo decente.
Lo que viene es que cualquiera puede empezar a reclutar a esa población cero, a los sin techo, a los que llevan años comiendo en los albergues y los comedores comunitarios, a los que se quedaron sin casa porque los bancos les embargaron sus apartamentos o sus residencias, a los depresivos que pasan horas en los parques o frente a un televisor. La ciudad contemporánea está llena de soldados potenciales, hay ejércitos agazapados debajo de los puentes, en las alcantarillas y en los potreros baldíos, en habitaciones oscuras y hoteles miserables, y cuando salgan y decidan atacar ya no habrá nada que hacer. Será demasiado tarde porque el mundo se convertirá de nuevo en un campo de batalla entre tribus enemigas.

Lo he dicho ya antes. No vamos hacia adelante. Vamos hacia la Prehistoria, estamos dando la vuelta en un giro inquietante y espantoso. El tiempo es una espiral. En cualquier momento tendremos que salir a la calle a defender nuestras vidas con un hacha entre las manos.

14 comentarios:

  1. No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. 8 Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. 9 Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos
    Gálatas 6: 7,9

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  2. Bueno¡existen momentos en que estamos llenos de tanto resentimiento, odio y amargura , que estamos dispuestos a vengarnos del sistema y de la vida a como de lugar,las decisiones que tomemos en esos momentos determinan el curso de nuestras vidas,un corazón endurecido es capaz de lo peor,tal vez fuimos adoctrinados en un ambiente donde la venganza,el no dejarse ,el ojo por ojo y toda forma de retaliación son consideradas conductas plausibles.No nos enseñaron a cultivar nuestro espíritu,solo a sentir, a demandar,a dejarnos guiar por nuestras emociones,el egoísmo sin medida, debemos preguntarnos seriamente en que medida estamos dispuestos a perdonar las actuaciones y palabras llenas de violencia y odio que a diario recibimos de otros.
    Gracias Mario por permitirnos pensar¡ un abrazo¡

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    1. Sí, el ego, qué carga tan pesada... Saludos, MM.

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  3. Estas son las repercusiones de todo este capitalismo en el que nos han sumergido, el egoísmo de unos pocos que tienen el poder, vilipendiando a los que estamos debajo hundiéndonos en la desesperación y miseria y es así como algunos se cansan y toman decisiones drásticas.

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    1. Sí, tanto cinismo y tanta crueldad tendrán un precio... Saludos, MM.

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  4. Hola Mario:
    Acabo de leer su novela "Relato de un asesino", creo que es una obra de arte. Yo también escribo pero me considero aún un protoescritor, un embrión de artista. Me fascina asistir a sus conversatorios porque su manejo del lenguaje es brillante. Me impresiona su manera de escribir, me refiero a la austeridad de su lenguaje desprovisto de afeites y ropajes retóricos y me he sentido muy mal leyendo "Relato de un asesino" porque me he dado cuenta de que el protoescritor que llevo adentro está muy alejado de los estándares estéticos que usted emplea para construir sus obras. El protoartista que llevo adentro escribe con técnicas de saturación semántica, con afeites epistemológicos y con ropajes retóricos pero no lo hace para llamar la atención- como podría pensarse a primera vista - sino porque esta técnica inextirpable parece encriptada en su código genético. Leyendo su libro me sentí como caminando por un apacible sendero hacia el interior de un bosque tenebroso, sin tropiezos, sin obstáculos. Pensé entonces que si yo hubiera escrito aquel libro, mi lector se hubiera sentido como si estuviera caminando por un sendero lleno de piedras contra las que tropezaría de manera irremediable. Cuando hablo de piedras me refiero a los recursos retóricos. Creo que con su libro he llegado a la conclusión de que la manera correcta de crear literatura es a través de la austeridad del lenguaje, del resplandor de la simplicidad y me siento muy mal porque me siento incapaz de hacerlo. Es como si una persona diestra se acostara deseando despertar siendo zurda a la mañana siguiente. Imposible. En sus conversatorios me he dado cuenta de que usted emplea un registro del lenguaje bastante elevado, algunas veces da la impresión de que su oratoria es una especie de laboratorio de experimentación metacognitiva y supralingüística en virtud de la terminología que emplea. Cuando abordo sus novelas me doy cuenta de que intenta expresar el contenido de la novela empleando un registro del lenguaje desprovisto de exploraciones supralingüísticas y que incluso, algunas veces, no le importa adentrarse a un registro del lenguaje que podría clasificarse como callejero. Quería darle a conocer mi impresión y hacerle la siguiente pregunta: ¿ La austeridad del lenguaje de sus obras obedece a un afán de hacerlas comerciales teniendo en cuenta de que las grandes masas no están preparadas para enfrentarse a obstáculos supralingüísticos cuando están leyendo una novela ? ¿ Qué opina de los escritores que no podemos escapar del laberinto retórico cuando estamos contando una historia ?.
    Gracias por responder mis inquietudes.

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    1. Sí, pertenecemos a una tradición (el barroco latinoamericano) que siempre ha creído que escribir bien es escribir bonito. Y la belleza ha pertenecido al canon del adorno y la floritura. Uno se quita eso leyendo autores ingleses y, sobre todo, norteamericanos. Y no tiene nada que ver con ser comercial, sino con el cansancio, con la fatiga de tanto manierismo. Todo es tan adornado que un día cualquiera te levantas hostigado, no puedes más con tanta zalamería, y te das cuenta de que eres un renegado. Entiendes que entre escribir bonito y escribir bien hay un buen trecho, y que entre escribir bien y la literatura de verdad hay un abismo... Gracias por el mensaje... Me hiciste recordar mis propias batallas al comienzo... Saludos, MM...

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  5. Estimado Mario, ¿vendrás a la FIL del Zócalo? Recibe un saludo desde esta vieja ciudad de hierro y cemento llamada México.

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  6. Sí Mario, de acuerdo. Pero hay algo más. Hay un aspecto que se les escapa a muchos y en especial a las estructuras de poder, a las instituciones, a la opinión pública. La irracionalidad de la religión. Por jugar el juego de lo que llamamos ser políticamente correcto gran parte de la sociedad no se da cuenta (o no quiere aceptar) que hay una conexión evidente e innegable entre esta barbarie que estamos viendo en noticieros en los últimos meses sobre el grupo ISIS / ISIL y el dogma religioso, en este caso el Islam. Si te das cuenta la tendencia es que la gente en medios sale a decir que no, que esto no tiene que ver con religión sino con extremistas asesinos y fanáticos. Más aún, los dirigentes de Estados Unidos y del Reino Unido salen a decir que es absurdo que este grupo pretenda que hacen lo que hacen en nombre de su religión y que el Islam es una religión de paz. Pues esto es verdaderamente preocupante y aterrador: tanto en la Biblia como en el Corán hay múltiples pasajes que justifican la violencia más cruel y sanguinaria pero debido a que debemos quedar bien políticamente (como lo mencioné arriba) y especialmente debido a la inmensa muralla que representa el tabú tan arraigado en nuestras sociedades de criticar las creencias religiosas, seguimos pagando un precio muy alto por permitirle al hombre ser motivado por creencias que no se deben criticar, supuestamente, pero que sin embargo son creencias insostenibles a nivel de la razón (y últimamente peligrosas)....

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  7. ...tal vez para nosotros sea difícil entenderlo así pero los 19 hombres que estrellaron aviones en los edificios de Nueva York, motivados por sus creencias religiosas, creían sinceramente que su Dios quería que hicieran esto, ellos creían que esto era una victoria para su causa, creían genuinamente que ellos no eran malas personas y que estaban haciendo lo correcto. De manera similar, esta gente de ISIS está motivada por las doctrinas de su religión y sólo basta con mirar los videos de su propaganda y cuando asesinan a otros para darse cuenta de que sus acciones están justificadas en sus creencias que a su vez están apuntaladas en su fe religiosa. Cuando dicen, por ejemplo, “Dios es grande” justo después de asesinar a un grupo de personas con un tiro de gracia; o escuchar sus parlamentos y diálogos en los cuales tienen a todo momento a Alá en su boca e invitan a otros a leer el Corán. Hombre, decir que esto no tiene nada que ver con las creencias religiosas quiere decir que nuestro entendimiento sigue bloqueado por el tabú que nos impide pensar y ver las cosas con claridad. Me parece que hasta que no reconozcamos (y en especial eso que llaman religiosos moderados) el claro vínculo que existe entre la fe y la barbarie de esta violencia; hasta que aceptemos que en el corazón del Islam mainstream hay un culto por el sufrimiento y el sacrificio (ser mártir) no hay forma de avanzar en encontrar una solución… porque no se trata de combatir esto sólo a nivel militar sino especialmente a nivel de la ideología la cual es alimentada por la irracionalidad de la fe religiosa. En el 2005, unos años después del 11 de septiembre el filosofo Sam Harris dijo “we either have to win a war of ideas with the muslim world or we’re gonna fight some terrible wars in the future” y lo más irónico es que ahora mismo estamos en ese momento, en ese futuro. Lo siniestro de este problema de la fe (creencia injustificable) es pensar que se puede acceder a una muy buena educación científica (por ejemplo los hombres que volaron aviones en las torres gemelas tenían la mayoría estudios de doctorados) y sin embargo es posible creer cosas como que al morir tendrás tus 72 vírgenes esperándote.

    En relación a lo que digo recomiendo a autores como: Sam Harris, Daniel Dennett, Richard Dawkins, Ayaan Hirsi Ali, Christopher Hitchens.

    Ya nos lo viene diciendo hace rato Vallejo, que el Islam no ha salido del oscurantismo y nos quiere arrastrar con él a su barbarie.

    Finalmente quiero compartir aquí un documental que vi apenas ayer sobre esto del estado islámico que me dejó bien consternado… lo primero que me pregunté es cómo harían para poder realizar este reportaje; y lo segundo es pensar en lo aterrador que es el adoctrinamiento de esta fe en los hijos de esta gente… estos niños parecen condenados a ser los terroristas del futuro.

    http://www.youtube.com/watch?v=AUjHb4C7b94
    Saludo

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    1. Voy a intentar una respuesta, Juanma. No nos vamos en contra de la religión porque reconocemos que en su médula, en su origen más sincero y honesto, hay una fuerza de emancipación que eleva a los hombres sobre su miserable condición humana. El lío es qué hacen los hombres con esa fuerza. Puedes fundar la Inquisición y torturar y llevar a la hoguera a millones de personas, como hicieron los cristianos durante siglos. Pero puedes también seguir a San Francisco de Asís, y despojarte de todas tus pertenencias para ir en busca de ti mismo más allá de las apariencias. Por un lado están los cristianos fanáticos intolerantes y resentidos, pero por el otro te tropiezas la Teología de la Liberación luchando por los Derechos Humanos de los oprimidos a todo lo largo del Tercer Mundo. En Oriente te tropiezas el mundo sufí, su poesía, sus cantos, sus danzas para entrar en trance. En el budismo te tropiezas la pintura sumi-e, el haikú, los rituales de iniciación, el pensamiento que va más allá de la dualidad racional: el koan. En el cristianismo está la poesía de San Juan de la Cruz, la arquitectura gótica, la pintura medieval, el canto gregoriano. Hay todo un bagaje de patrimonio material e inmaterial que ha enriquecido notablemente a la humanidad y que no podemos borrar de un trazo diciendo que la religión es mala. No hay una sola palabra de Jesús o de Siddhartha que no sea de una profundidad estremecedora. Quizás valga la pena volver a mirar la extraordinaria película De Dioses y de Hombres. Por un lado están esos fanáticos que tú describes tan bien, y por el otro están esos sacerdotes defendiendo el amor por el otro, el respeto por el otro, la entrega al otro. Y si vamos más lejos aún en el tiempo nos tropezamos las figuras de las cuevas de Altamira, los fantásticos dibujos de las cuevas de Chauvet, nuestros ritos ancestrales americanos o los devenires animales de nuestros chamanes en la selva. El Museo del Oro es incomprensible si no entendemos el pensamiento religioso primitivo. E irnos en contra de toda esa riqueza espiritual sería un disparate. Seríamos tan fanáticos como los fanáticos que criticamos. Creo que debemos ser intolerantes con todas aquellas manifestaciones idiológicas y religiosas que no respeten los Derechos Humanos y las convenciones internacionales. El problema no es la religión, sino los usos perversos y sinuosos que le podemos dar a esa fuerza tan descomunal... Saludos, MM.

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  8. Posdata: En la línea que planteas, si no lo conoces aún, vale la pena que mires el excelente ensayo de Hans Magnus Enzensberger, El Perdedor Radical. Un texto durísimo en contra del Islam.
    Gracias por el documental. Magnífico.
    Saludos, MM.

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  9. Gracias Mario por la respuesta. Y desde luego miraré el ensayo y también la película que mencionas.

    A propósito, que buena charla con Juan José Millás
    Un apreton de manos.

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  10. A veces lo peor es darse cuenta de que puedes ser todos ellos y ninguno.

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