17 nov. 2014

Un poder incalculable





La literatura es anterior a la escritura. Al comienzo de la humanidad se practicó la tradición oral, y eso significaba que un narrador (por lo general una narradora) le contaba a la tribu relatos acerca del origen del mundo, de los hechos más sobresalientes de los guerreros y de los desastres climáticos que habían tenido que sobrepasar para poder seguir juntos. A la luz de las fogatas, esa voz femenina iniciaba a los jóvenes en una determinada visión del mundo. Todos escuchaban y viajaban en grupo, recreaban en sus mentes las narraciones, se ausentaban aunque fuera por unos breves momentos de la crudeza de la vida cotidiana, de las enfermedades, de las largas hambrunas. Todos eran uno. Es lo que se llama conciencia colectiva.
El surgimiento del lenguaje escrito es muy extraño. Se trata de grabar en la piedra o en el barro unos cuantos dibujos, y que esas figuras, unidas, mezcladas, amalgamadas, conformen un sentido. Es complejísimo porque el cerebro debe aprender a combinar correctamente los dibujos, estructurar, unir e interpretar. Por eso durante miles de años la lectura fue un privilegio de unos pocos, de unos cuantos elegidos a los cuales se les iniciaba en ese misterio. Si uno conocía el protocolo de esos dibujos, muy seguramente pertenecía a la nobleza, a la casta sacerdotal o a algún tipo de clase social privilegiada. Saber leer y escribir significaba estar en contacto con el poder.
Luego, muy tarde, llegaría la imprenta, y eso significó la democratización de ese gran secreto, el secreto del lenguaje. Ahora cualquiera podía tener acceso al poder, cualquiera podía enterarse, saber, conocer.
Entre las muchas lecturas que existen, creo que la lectura de obras literarias (y aquí incluyo ese género mixto que es la crónica) implica una iniciación casi de orden religioso. En la antigüedad se reunían en Grecia unas sectas que practicaban lo que se llamaba misterios dionisíacos. Dionisio o Dionisos era el dios de la embriaguez, el dios del no-ser. ¿Cómo aprender a salir de la identidad y convertirse en otro, devenir otro? ¿Cómo abandono eso que creo que soy yo y me transformo en un ser diferente? A eso iban los adeptos de Dionisio. De ahí su estrecha relación con el origen del teatro. Un actor es, de algún modo, un practicante de códigos religiosos primitivos.
He ahí lo increíble de la literatura: que me enseña ese poder. Mediante la correcta interpretación de unos dibujos en una hoja de papel yo aprendo a transformarme en otros, a ver como otros, a sentir como otros, a pensar como otros, a actuar como otros. Como una hechicera medieval o un chamán en medio de la selva, salgo de mí mismo e ingreso en otros cuerpos, en otras psicologías, en otras religiones, en otras clases sociales.
Cuando abrimos las páginas de Crimen y Castigo estamos instalados ya en la mente de Rodia Raskolnikov, un estudiante pobre de la Rusia del siglo XIX. Y terminaremos asesinando a una anciana usurera y a su hermana sólo porque los nervios nos traicionaron, porque entramos en shock y no supimos cómo comportarnos bajo presión. Y nos confesaremos frente a una prostituta y terminaremos camino a Siberia para pagar nuestro horrendo crimen.
Abrimos las páginas de “Informe sobre ciegos”, en Sobre héroes y tumbas, y somos un paranoico esquizoide llamado Fernando Vidal Olmos que cree que los ciegos conforman una sociedad secreta que detenta el poder del mundo mediante raras y complejísimas artimañas.
Abrimos El corazón de las tinieblas y somos un marinero que debe internarse en la selva africana en busca de un individuo medio delirante llamado Kurtz que vive entre salvajes y caníbales.
Ese es el poder del que lee literatura: que aprende a ser muchos, se multiplica, crece, se expande, prolifera, muta, se subdivide, engendra, procrea, estalla en mil presencias diversas. El que no lee cree que sus afectos y sus ideas son los verdaderos, los auténticos, los únicos. Cree que su visión del mundo es la correcta. El que lee relativiza todo porque sabe ponerse en el rol del otro con facilidad. Por eso leer literatura es un ejercicio fundamental de democracia: nos enseña a entrar en los otros, a entenderlos mejor, a juzgarlos menos, a sentir empatía y compasión.
Leer y escribir se consideran hoy en día medidas de una nueva riqueza: la riqueza del patrimonio inmaterial. Un pueblo es rico no por los bienes materiales que produce, sino por la inteligencia de sus ciudadanos.
El que no lee es un juez implacable y cree que su ideología y sus creencias religiosas son las únicas, las válidas, las que todos deben respetar. El que lee ha sido ateo, musulmán, judío, cristiano, budista; el que lee ha sido heterosexual, gay, bisexual, transexual, virgen, asexual; el que lee ha sido indio, negro, mestizo, blanco, amarillo; el que lee ha sido fascista, racista, comunista, demócrata, defensor de derechos humanos, genocida; el que lee ha sido estafador, asesino, ladrón, pícaro, santón, místico, héroe y villano. El que lee, a diferencia del que no lo hace, ha vivido muchas vidas.
Eso es lo que le envidiamos a alguien que lee: ese poder, esa multiplicación de sí mismo, esa diversidad, esa pluralidad vertiginosa. El que lee se ausenta con facilidad, abre las páginas de sus libros, y sólo mediante esos dibujos en páginas de papel se va, se fuga, desaparece, y encarna en otros seres, camina por otras calles, viaja, vive en otras ciudades, muere en otros países. Es un poder tremendo, incalculable. Por eso el lector es tan peligroso: porque resiste desde trincheras que los otros desconocen y se vuelve políticamente un individuo difícil de controlar. Por algo le queman a Don Quijote su biblioteca.

Definitivamente, los que no leen dan mucha tristeza. Están condenados a ser sólo ellos mismos, presos dentro de sus sentimientos, atrapados en sus conceptos, encarcelados en sus creencias. Qué pesar. Sólo vivirán una vida cuando hubieran podido vivir muchas.

31 comentarios:

  1. Leer hace que abra mis alas y vuele a otros mundos, en ocasiones podría decir que tengo estados de conciencia alterados.

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    1. De acuerdo. Leer es un estado alterado de conciencia.
      Saludos, MM...

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  2. Por eso hay que leer, leer y seguir leyendo, aunque ello nos lleve a la locura. Saludos,

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    1. La locura puede ser una forma exquisita de lucidez extrema... Saludos, MM...

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  3. Buenas tardes Mario, tu ultima entrada al blog ha sido como una revelacion, acabo de morir, así como aguna vez lo hiciste cuando leiste aquel poema anonimo de una sola linea, y decidiste dejar la academia. Asi me ha pasado, coincidencialmente he quedado sin trabajo, y tomé la decision de invertir mi tiempo en apoyarte con tu proyecto de reisistir y cambiar el mundo con las letras, tengo varios proyectos que me gustaria compartir contigo, mi luz al final del sendero, como lo veo yo; me gustaria apoyarte, crear espacios de lectura, aumentar los indeces de lectura en Bogotá "Las cloacas del infierno", me encantaria colocarme en contacto contigo, tengo 23 años, soy ing. de telecomunicaciones, soy de signo Geminis. Te dejo mis correos: gustavo.gonzalez07@hotmail.com // gustavo.gonzalez0791@gmail.com

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    1. Querido Gustavo, desafortunadamente mi tiempo no es mío por está época. Como acaba de salir el nuevo libro, ando del cuello con mil obligaciones, todas al tiempo. Yo ya no existo. Sólo existen mis libros... Saludos, MM...

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  4. Mario, que sería de mi sin sus libros. Recuerdo el totazo que me dio Cobro de sangre, mi vida no iba bien y ese libro me llegó como una salvación, a partir de ese momento quedé atrapado en la lectura, y es lo más maravilloso que me ha pasado hasta ahora, solo tengo 20 años y creo que me llegó en el momento más indicado. Me alegró mucho verlo en la fiesta del libro en Medellín, fui con mi hermana, a ella también le gustan mucho sus libros, lo que si lamento es no haberme tomado una foto con usted el día de la charla.

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    1. Querido Stiven, qué sería de mí sin lectores como tú. Yo estaba preparado para que mi obra viajara por el borde y desaparecer muy rápidamente. Y lectores como tú son los que me han sostenido presente y combatiendo... Saludos, MM...

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  5. Y que tal la locura que se produce cuando uno lee varios libros simultaneamente? un vecino anda en esas y a veces dice llamarse tengo, otras veces aomame, a veces ender wiggin, a veces jack torrance, a veces danny. Lo peor es que hay dias en los que sale disfrazado del personaje de turno y se va asi al trabajo. Me lo encuentro en el pasillo y me deja siempre con la boca abierta, me saluda en japones, en ingles.

    Ah esos malditos hippies mugrosos...

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    1. Yo soy ese vecino, así vivo todos los días. En realidad, la identidad de Mario Mendoza es la que menos me interesa... Saludos, MM...

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  6. Muchas veces las personas critican lo que hacemos, lo que intentantamos hacer y lo que nunca haremos, por mi parte siempre han georeferenciado mi amor por los libros ( como algo raro); yo no leo para encarar conceptos, lo hago para salir de este planeta en el cual todos debemos tener los mismos ideales, y aspirar a lo mismo. en cuidades como esta ( bogotá), muchos de mis allegados creen que es un infierno, solo ven el lado oculto, pero personas como mario me enseñaron que la belleza no solo se ve, la belleza y el amor se sienten, se sienten en el ser, en los personajes que mezclas cuando lees. al leer no solo te trasportas, vive mil vidas que muchos nunca entenderán ya que su ego y su vida tecnológica, nunca les permitirá tomar un libro y sentir las palabras, sentir al narrador, sentir otra vida.

    adoro lo que escribes mario... espero algún día poder escribir con luz propia como tú

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    1. Sí, la lectura puede ser una praxis de fuga y camuflaje, sin duda, una estrategia de desaparición... Saludos, MM...

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  8. Simplemente maravilloso, es como cuando, sufres por que ella lo engaña, con un amigo en su propia casa, además la muerte de sus padres, quisieras abrazarlo y decirle que no esta sólo, que estas con él... Cuando decide dejar atrás a Gerardo Montenegro le suceden mil cosas en la selva, casi me da un infarto... Después llegó al Noanamá, pero sin quererlo cambio de camino, recuerdo que me dolió tanto saber que estaba herido por un ataque de la guerrilla, sin muchas posibilidades, que mierda, pensé que moriría, cuando de pronto aparecieron los hombre invisibles, una tribu que no tenía contacto con el mundo exterior, seres con el alma pura, dispuestos a ayudar y servir sin esperar nada a cambio (espero llegar a ser así algún día), me sentí feliz, estaba a salvo... Resultó inválido en el Hospital Militar, pero el era persistente, puso todo de si mismo para recuperarse... La ciudad es una jaula, así que regresó a Noanamá, junto a ella, Tehura, no le importaba su malformación, el la amaba como a nadie y yo lo amaba por eso... Llegó dispuesto a dar, a servir. Los otros, lo importante son los otros. Nunca más caeré en la trampa del "yo", del "mi mismo".... Aunque la desgracia lo alcanzó, logró escapar...
    Mil gracias.
    Besos...

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    1. Sí, Los Hombres Invisibles es una novela que gira en torno a secretos que pertenecen al teatro, y por eso los devenires selváticos en la parte final... Saludos, MM...

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  9. Es genial transformarse en otros con "la correcta interpretación de unos dibujos en una hoja de papel" pero es maravilloso transformarnos al ser los autores de esos dibujos, plasmando, dejando, focalizando... aspectos de nuestro ser, quizá ocultos, quizá "buenos" o "malos" quizás en lo escrito hay más realidad oculta (o reprimida) que imaginación.


    Un abrazo fuerte para usted Mario M.

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    1. Sí, el lenguaje es el misterio de unos devenires que pasan de un autor a muchos lectores, es la transmisión, el contagio de unas fuerzas... Un abrazo de regreso, MM...

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  10. Saludos. Cierto, lo que pasa con los que no leen es que su visión es tosca, limitada. Por otra parte pienso que ser una misma es algo muy difícil en este mundo de aborregamiento, una lucha constante contra las presiones socioculturales, un trabajo de resistencia diario. Cuando leo no quiero ser los otros sobre los que leo y dejar de de ser yo misma, sino que esos sobre los que leo hagan crecer a mi yo. Cuando leo no busco escapar de nada sino encontrarme con todo.

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  11. Es curioso a lo que nos hace reflexionar el texto... ya que argumenta: ''... Por eso durante miles de años la lectura fue un privilegio de unos pocos, de unos cuantos elegidos a los cuales se les iniciaba en ese misterio.'' Y ahora somos muchos (la gran mayoría), los privilegiados por ''saber leer'' y cada vez menos los que se interesan en ahondar en este misterio...

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    1. Exactamente... El sistema nos embrutece para alejarnos de ese poder... Saludos, MM...

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  13. Es inevitable, recordar esa entrevista con Marlon Becerra, en la cual planteas este y muchos temas mas, entre ellos, el del que vive dia tras dias pareciendose mas asi mismo, sin dejarse morir.

    Nada da mas placer que hablar con una persona que lee, se puede notar como dices tu, esa multiplicidad, y en este caso, ese poder exorbitante.

    Me gustaria mucho que pudieras leer algo escrito por mi, que se desenfundo de mi mente al recordar nombrada entrevista.
    http://larealidadesunamierda.blogspot.com/2014/09/sin-sentido.html
    Y Seria un placer para mi, que no solo leyeras estan entrada si no muchas mas, de mi blog.

    Saludos.

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    1. Le echaré un vistazo, claro que sí... Saludos, MM...

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  14. Al leer estamos abriendo las puertas del conocimiento, una vez empiezas se vuelve un tipo de adicción que no puedes controlar, recuerdo mucho que uno de los primeros libros que leí fue Satanás, es de esos libros que uno quiere repetir y repetir. Antes de leerlo se puede decir que era totalmente indiferente a la masacre de pozzetto sólo hasta el final supe de que iba todo, eso fue lo que más me gustó...

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    1. Sí, esta es la única adicción positiva que conozco: la adicción a saber más... Saludos, MM...

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  15. Es increíble que de manera tan simultanea la literatura se haya convertido en la base de la integridad, el entendimiento y la cultura. Y más aún a manos de un escritor que promueve prácticas de este tipo, respaldar el conocimiento a partir de la obra propia, y recomendar la ajena da a entender que la escritura es una red de solidaridad, que es lo esencial y quizás lo realmente importante para ser pacíficos e integrales, es maravilloso conocerte a través de tus propias letras y ser un ejemplo a seguir, no para ser una escritora reconocida, sino ser de verdad culta, completa, ser siete quizás, o doce, o más. Ser manada, ser una verdadera persona. Gracias por ser ese ejemplo certero de lo que quiero ser. Gracias Mario Mendoza.

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    1. Una red de solidaridad... Exactamente. Solos, aislados, seremos vencidos con facilidad. La literatura puede crear redes de resistencia y convertirnos en individuos no sólo potentes, sino peligrosos. Por algo le queman la biblioteca a Don Quijote... Saludos, MM.

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  16. Mario recuerdo muy bien que al inicio de una entrevista con Marlon Becerra, usted dijo algo parecido. Desde ese momento mi percepción sobre la literatura cambio totalmente, el arte de proliferar y ser muchos se convirtió en mi estilo de vida.

    Gracias

    http://laultimametafora.blogspot.com/

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    1. La literatura es pura multiplicidad, en efecto... Saludos, MM...

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