1 dic. 2014

Contaminación electromagnética





Acabo de llegar de La Guajira, donde me refugié unos días en busca de un poco de solaz. Y en su capital, Riohacha, me encontré con algunos amigos que hice durante un taller literario hace ya varios años. Hay algo fascinante en esa zona del país, un territorio que está justo entre el mar y el desierto, arquetipos de los espacios abiertos e inconmensurables.
Uno de estos amigos me contó que un buen día le instalaron un par de antenas muy cerca de su casa, colindando con su patio trasero. Él se disgustó y pidió que por favor las trasladaran unos cuantos metros o las quitaran del todo, pero, por supuesto, perdió esa batalla y tuvo que aguatarse la situación. Al poco tiempo empezó a desfallecer, a sentirse disminuido, debilitado. No podía leer ni concentrarse. En las horas de la noche sentía que la habitación le daba vueltas, veía su propio cuerpo de un color morado, como violeta, y perdía la noción del tiempo y el espacio con frecuencia. Cuando se despertaba creía que el cuarto estaba al revés y que él tenía que caminar por el techo. Lo llevaron al médico, a ese penoso peregrinaje por una serie de incompetentes que, obviamente, creyeron que todo se trataba de una obsesión, de algo psicológico.
En los parques y las zonas públicas se tropezaba con amigos y conocidos, les iba a estrechar la mano y la gente saltaba asustada porque sentía corrientazos en los dedos y en el brazo. Empezó a coger fama de brujo, de chamán, de alguien que estaba en contacto con otras dimensiones, y notó que algunos incluso le temían. Pero los ataques no disminuían y su salud empeoraba día a día. Le hicieron varios exámenes de cerebro pensando que se trataba de alguna epilepsia en estado germinal, pero nada, los resultados no mostraban tumores ni deficiencias de ninguna clase.
Esta historia se repitió varias veces. Siempre lo regresaban a su casa con unas recetas absurdas que no le servían para nada. Sin embargo, su deterioro era evidente: se puso amarillo, los huesos de la cara sobresalían por debajo de la piel, se le marcaron unas ojeras profundas, bajó de peso, y cuando se veía en el espejo le daba la impresión de estar viendo una calavera. Creyó que se iba a morir y empezó a preparar sus papeles para dejar sus asuntos en orden.
En ese momento se tropezó con un médico joven que le dijo que muy probablemente él padecía de contaminación electromagnética, algo que hasta ahora estaba estudiándose en algunos círculos médicos. Entonces empezó a notar que, en efecto, los celulares, los televisores, el computador y las redes de Wifi lo afectaban profundamente. Vendió la casa para alejarse de las antenas vecinas y se mudó a una más retirada. Y empezó a alejarse también de los aparatos y a modificar todas sus costumbres.
Como parte de su recuperación se enterraba en la arena durante horas para limpiar el cuerpo de tantas cargas electromagnéticas y se abrazaba a los árboles y a las palmeras en la playa para descargarse, para purificarse, para quitarse de encima toda la contaminación que su cuerpo había acumulado durante años. La gente creía que se había vuelto loco y solían tomarle el pelo cuando lo veían por ahí abrazado a un cocotero junto al malecón. Pero su método surtió efecto y él empezó a notar una notable mejoría. Desafortunadamente, la que cayó enferma fue su mujer, desarrolló un cáncer terminal y murió la semana pasada después de una agonía atroz en medio de un servicio médico que la dejó muchas veces arrinconada en un corredor, sin una habitación siquiera para acomodarla.

Y yo me pregunto: ¿cuánta gente no habrá en las grandes ciudades sensible a este tipo de contaminación y que no lo sabe aún? ¿Cuánta gente no se sentirá débil, sin ganas para estudiar ni trabajar? ¿Cuánta gente no sabrá que sus depresiones y sus estados de ánimo oscuros tienen su origen en estos alocados ritmos de vida contemporáneos? ¿A cuánta gente no la estarán mandando a sus casas con una receta de antidepresivos entre el bolsillo sin saber realmente el origen de sus dolencias?

11 comentarios:

  1. Una vez en el programa de iker jimenez si hablaban algo de eso: en los cincuenta el ejercito norteamericano comenzo proyectos para estudiar la posibilidad de alterar los estados de consciencia y las emociones de la gente a partir de emanaciones electromagneticas. En esa carrera estaban tambien los rusos.

    Sabe que es lo chistoso?

    Que ese programa tambien se relacionaba con un meteorito a partir del cual algun artesano hace unos mil años elaboro una talla: el hombre de hierro.

    La razon del enlace es que se supone que debido a su composicion quimica - rica en metales poco comunes en la tierra -, la roca esta seria un conductor inusualmente bueno de los campos electromagneticos.

    La talla, por si fuera poco, por alguna razon, traia la esvastica mala, la levogira, la de hitler y cuando hitler la vio, ordeno una expedicion mas completa para reunirse con la entidad que presumian estaba retratada en la escultura:

    el rey de shambalá.

    salud.

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  2. Es terrible, viví la misma situación con mi suegra en una casa en Manizales, de un momento a otro, en el patio de los vecinos irguieron una enorme torre de telefonía celular, una torre en medio de un barrio residencial tradicional, al principio me molestaba, porque el contraste de semejante cúmulo de hierro y cableado, dañó la perspectiva, el paisaje, así fuese un paisaje urbano.

    Con el tiempo los perros de mi suegra comenzaron a comportarse de manera irritable, ya no se sentían a gusto, creo que hasta en su mirada se notaba, comenzaron los problemas de salud, se intensificaron específicamente las migrañas, la energía en el hogar se transformó por completo, mi esposa y yo notábamos que siempre en alguna reunión o visita rutinaria, se generaban discusiones por simplezas, por ínfimas cosas...

    Tratamos de dar la batalla, con demandas, tutelas y demás leguleyadas a las que tenemos derecho, pero como siempre, el establecimiento ya corrompido por las millonadas que pagan las empresas de telefonía móvil, nos hizo a un lado, llegando al punto de corromper a los mismos vecinos que por medio de algunas tertulias en el barrio, nos percatamos del negocio, ya que recibían mas de 4 millones de pesos por permitir tener al monstruo en su patio...

    En fin, al igual que la historia de tu amigo Guajiro, presionamos para que mi suegra saliera de aquella casa, y no imaginas en que medida cambió todo, una casa rodeada de arboles, olor a monte en las mañanas, a leña, un hogar convertido en cebadero para las aves, y los perros de nuevo tranquilos, felices...

    Las telecomunicaciones y sus avances, nos están haciendo migrar al campo de nuevo, de donde venimos, para nosotros ha sido un desplazamiento forzado, pero un desplazamiento que irónicamente disfrutamos mucho hoy en día...

    Saludos.

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    1. Sí, por eso Manuel, uno de los protagonistas de Paranormal Colombia, recomienda la fuga, la salida de las grandes ciudades... Saludos, MM...

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  3. No me gustan los pueblos pequeños, menos si son calientes. Sin embargo es en ellos, en la ausencia de televisión, computador, antenas y civilización que comienzo a desdoblarme y en algunas ocasiones sentirme más sensible. Trabajo en escenarios llenos de antenas y quise hacer mi tesis de especialización en ondas electromagnéticas y salud; sin embargo, pasaron cosas que cambiaron mi rumbo.

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    1. Una tesis al respecto sería genial... Saludos, MM...

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  4. En Colombia esta investigación aun esta muy cruda. En otros partes del mundo ya es punto de investigaciones serias con el nombre de una nueva área de estudio llamada Geobiologia. Se basa en que todo lo vivo existente genera un campo electromagnético, la calidad de este campo generado por los seres vivos puede verse seriamente afectada por campos que interfieren desde el exterior. La naturaleza de estos campos externos puede ser Artificial ( creada por el hombre) o Natural ( los llamados nodos Hartman o interferencias cósmicas) . De acuerdo con las investigaciones la exposición prolongada de estas radiaciones no ionizantes degenera el campo electromagnético de los seres vivos causan enfermedades a nivel físico, mental. y emocional. Hay un autor colombiano residente en Bogota que es muy versado en el tema y es el arquitecto Rafael Hernandez Moscoso

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    1. Qué buena explicación. Muchas gracias. Si algún día lo necesito para algún artículo, lo consultaré, sin duda... Saludos, MM...

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    2. Ok Mario . Dejo mi blog que es acerca de estos temas y muchos otros
      https://albertoacostaa.wordpress.com/

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    3. Muchas gracias. Veo que eres también un consumado astrólogo... Saludos, MM...

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    4. Asi es Mario la astrologia es una de mis grandes pasiones, entre otras ciencias olvidadas. Estoy terminando de leer tu ultima obra, muy interesante. Un saludo

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