26 ene. 2015

Diatriba contra Transmilenio





Cuando apareció Transmilenio se hizo toda una campaña para que los bogotanos nos sintiéramos orgullosos de nuestro sistema de transporte. No arroje papeles al piso, no pinte los asientos ni las paredes, ceda el paso. La idea era que nos convirtiéramos en un modelo a seguir, que nos apropiáramos de un sistema de transporte moderno, y que, al igual que la gente de Medellín con el metro, nos identificáramos con esos nuevos buses y esas estaciones de metal y vidrio. La cosa funcionó durante un par de años. Nos volvimos, en efecto, un referente para toda América Latina. Varios países copiaron el modelo (nosotros lo habíamos copiado a su vez de la ciudad brasileña de Curitiba), y era normal tropezarse en cualquier país del continente referencias al excelente sistema de transporte de Bogotá.
Como si esto fuera poco, las dos alcaldías de Antanas Mockus, con su énfasis en cultura ciudadana, nos habían regresado nuestro viejo prestigio de la Atenas Suramericana: éramos una ciudad educada, cuidadosa con el otro, respetábamos las cebras, no contaminábamos, no pitábamos para no hacer ruido, cedíamos el paso cuando podíamos. Nadie gritaba ni madreaba al otro: le sacaba por la ventanilla del carro un cartelito que tenía un dibujo de un puño cerrado con el dedo hacia abajo. Como diciéndole: hey, pilas, viejo, eres un maleducado al cerrarme o al pitarme sin motivo. Al final, la gente terminaba riéndose con la situación. Incluso Mockus se había inventado un superhéroe, Súper Cívico, y andaba por la ciudad con su traje amarillo y rojo vigilando que la gente se comportara de una manera civilizada.
Qué lejos estamos de esos tiempos. Poco a poco las lozas de Transmilenio empezaron a mostrar sus deficiencias, se levantaron, se quebraron, se hicieron pedazos. Salió a la luz que los contratistas habían hecho todo a la carrera, mal, apresuradamente. Después las estaciones empezaron a hundirse, a pandearse, a agrietarse, y muchas de ellas quedaron como un tobogán. Se fueron sumando más sectores de la ciudad, muy populosos, como Suba y Soacha, y los buses empezaron a escasear, las rutas no daban abasto y la congestión comenzó a crear un caos desenfrenado. Quedó claro que habían calculado mal, planeado mal, proyectado mal. Transmilenio era el reino de la improvisación. Nunca lo han querido reconocer. Siempre tienen una excusa perfecta, una idea genial que sólo ellos comprenden, una explicación erudita que les permite lavar sus conciencias y evitar responsabilidades. La realidad es que estaban enfrentando una ciudad gigantesca, en pleno crecimiento, y que el monstruo se les había salido de las manos en sus propias narices.
Las autoridades no fueron capaces de impedir la avalancha de ladronzuelos, pícaros, raponeros, pervertidos sexuales y oportunistas que convirtieron los buses y las estaciones en verdaderos campos de batalla por la supervivencia. Entre la cantidad de gente que ha sido atracada en Transmilenio, recuerdo las palabras del joven Carlos Alfredo Cayón, al que acuchillaron en el rostro y la espalda en este diciembre del 2014: “Nadie hizo nada para ayudarme”. Le clavaron un cuchillo en la cara para robarle un celular, y cuando estaba ya en el piso, herido, sangrante, se dio cuenta de que la gente pasaba y lo veía ahí, con media mejilla colgándole en el aire, y seguía como si nada. Incluso un agente de la policía prefirió irse a otra estación para no tener que auxiliarlo. Esa indiferencia le dolió más que el atraco.
Buena parte de la población es agredida todos los días y las directivas de la ciudad no han querido enfrentar la situación de verdad, con aplomo y determinación. Ninguna firma ha estudiado las consecuencias anímicas y psicológicas de semejante nivel de violencia diario. Depresión, trastornos mentales, paranoia, ansiedad, fobias, somatizaciones de todo tipo. Nadie puede sentirse a gusto en una ciudad donde es maltratado todos los días con sevicia e impunidad.

Hoy en día Transmilenio es una pesadilla, una auténtica tortura, un sistema de transporte donde impera el horror, la bajeza, la ruindad, el atropello y la violencia generalizada. No creo que haya un solo usuario regular que lo estime y que se sienta orgulloso de él. Todo lo contrario. Cada vez que hay alguna protesta los usuarios no pierden la oportunidad de cogerlo a piedra e incendiarlo. Luego salen las autoridades a refunfuñar y a criticar la falta de civismo de la población. Y a mí me parece increíble que ninguna de las últimas alcaldías haya parado ya ese tren del terror y haya metido en cintura a sus directivas para que modifiquen y rediseñen semejante esperpento. O para que lo supriman ya de una vez por todas.

17 comentarios:

  1. Hablando de todo un poco es muy difícil hacer utopía con una cuidad que estaba podrida desde sus simientos históricos. El camino al infierno está construido de buenas intenciones y a lo que voy es que si no hacemos un lavado de conciencia en nosotros mismos nunca podremos hacer revolución de verdad. Parece que el civismo y la educación se la robaron con los recursos que la misma corrupción de nuestros mandatarios, que son personas que nosotros mismos elegimos y ponemos en el poder y he visto en muchos casos ni siquiera con la conciencia limpia porque hay en día la conciencia de muchos vale lo que un plato de lechona ó un tamal. Si bien podemos criticar sólo a transmilenio no sólo por la mala planificación, servicio, atención, seguridad entre muchas otras cosas más que podemos decir de la integración del transporte en Bogotá que salió desde un principio obligada e improvisada con la famosa fase III del mismo sistema transmilenio con conductores sin la más mínima descendencia ni capacitación al volante, con rutas que salen día a día a reemplazar los servicios tradicionales sin ni siquiera enseñarnos a los ciudadanos como usarlos que rutas nos sirven y en que horarios funcionan. No podemos esperar tolerancia en una sociedad que ha sido educada a las patadas con la indiferencia como reina en todas las escenas de nuestra cuidad. Hemos permitido que en esta cuidad reine la improvisación en nuestra seguridad, en nuestras vías, en nuestro transporte y por sobre todo en nuestras vidas. Entonces voy a que no es momento de darle palo a los sistemas deficientes como el transporte porque si ampliamos nuestro horizonte donde miremos todo esta siendo administrado de la misma manera, la salud, la educación, los servicios públicos el gobierno en general y no es culpa de las malas administraciónes es culpa de nuestros padres y nuestra por permitir y aguantar.

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    1. Estoy de acuerdo sólo en parte. El hecho de que todo esté mal no significa que no podamos criticar alguna empresa, institución o administración. Que todo el mundo sea corrupto no me autoriza a mí a ser corrupto... Saludos, MM...

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    2. Igualmente de acuerdo en parte no estoy justificado ni defendiendo en lo mínimo a ningúna entidad por el contrario, lo que quiero es mostrar que la culpa es de ambas partes por negligencia mutua en la mayor parte del caso. Ahora la corrupción es algo que para mi es injustificable desde ningúna posición pues habla muy mal de la ética y proceder del ser. Abrazos

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    3. ... Cambiando un poco de tema quiero dejarle por aquí esta canción http://m.youtube.com/watch?v=lJM3By1jYAk como muchos también fantaseo con lograr utopías que no son imposibles

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  3. Totalmente de acuerdo cuando dices que Transmilenio es una pesadilla, yo digo que montar Transmilenio es el infierno y el gobierno jamás hará nada porque ellos los “señores gobernantes” solo suben Transmilenio cuando están en campaña y para ellos es una experiencia fascinante ya quiero verlos yo montados los 365 días del año haber que tan espectacular les parece.
    Y como siempre la misma conclusión, nuestra falta de educación llevándonos al caos total.

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    1. Así es. En la red están las fotos y los videos de los políticos montados en Transmilenio con sus guardaespaldas alrededor. Eso no tiene comparación a subirse dos veces al día durante todo un año después de una jornada de ocho o más horas de trabajo... Saludos, MM...

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  4. Transmilenio fue un sistema hecho por Enrique Peñaloza, quien en su afán de hacer de Bogotá una ciudad europea, no tuvo en cuenta (porque nadie le dijo o por intereses propios), entre muchas cosas, lo siguiente:

    1. Construir el metro: es más barato a largo plazo y con una ciudad como Bogotá en la que cada día hay más gente, lo ideal es utilizar el espacio subterráneo que está mal usado, solo hay un desorden de redes hidráulicas, de gas, etc.
    2. Continuar con la educación ciudadana como lo inició Mockus: culturalmente los latinoamericanos necesitamos que nos recuerden diariamente lo que es ser cívico.

    También es importante precisar que no somos los mejores ciudadanos, a los bogotanos nos hace falta identidad con la ciudad, sabernos comportar, ser mínimamente cívicos. De igual forma, los que no son de Bogotá, desafortunadamente vienen y con su comportamiento demuestran desprecio por la ciudad.

    En general, se ven cosas que muestran que la gente no merece tanto, para dar algunos ejemplos: tienen una cicloruta y los ciclistas prefieren la vía para tráfico automotor, tienen un puente peatonal y prefieren matarse cruzando la vía, tienen semáforos peatonales y vehiculares y prefieren pasar sin tener precaución de la luz verde o roja, tienen moto y creen que pueden hacer lo que quieran sin pensar que es un vehículo que debe respetar un espacio y una velocidad.

    Así las cosas, desafortunadamente Bogotá no está siendo bien aprovechada, es una ciudad hermosa que le abre las puertas a todos pero que pareciera que queremos verla como basura.

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    1. A propósito del tema, columna de Vladdo en El Tiempo:
      http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/bogota-no-merece-un-periodo-mas-de-caos/15157260

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    2. Acababa, justamente, de leerla... Gracias... Saludos, MM...

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  5. En el transporte público ven reflejados varios escenarios de la Bogotá que enamora, de la Bogotá que nos frustra, que nos hace odiar por momentos al otro, que nos pone al borde de varias conductas "animalizadas" (sin ánimo de ofender a los burros vacas o marranos que viven felices en el monte), partiendo por la mediocridad de los dirigentes y contratistas,la ambición de empresas que buscan un beneficio económico a costa de optimizar recursos sin importar si el servicio está en deterioro progresivo, hasta la indiferencia e indolencia de millones de seres bípedos que olvidaron las reglas básicas del respeto y tolerancia hacia el otro. En medio de tanto caos y descomposición urbana en el transmilenio, también he visto gente que devuelve la fé en la raza humana, creo que no todo está perdido, por que mientras la semilla de la educación persista en uno que otro personaje, que devuelve una sonrisa y actúa con educación ante la barbarie y demencia malsana colectiva (no toda la demencia debe ser un referente negativo,ya que hay demencias extraordinarias que sacan lo mejor de cada quien desde otros universos imaginarios o elaborados al borde de otras realidades) las probabilidades que ese pequeño grupo nos levantemos en pie de letras o actos simbólicos que superen los tumultos y la violencia, es alentadora, total, gracias por compartir Mario, y a los lectores también por esas reflexiones.

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    1. "No toda la demencia debe ser un referente negativo"... Saludos, MM...

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  6. Recuerdo mis épocas de colegio, mis últimos años cuando Transmilenio inicio por las Américas, en ese entonces entrar en una estación era toda una parsimonia, sobre todo en la riqueza que practicaban los bachilleres (chucaros), mas sin embargo era la carta de presentación, que quizás te decía "las cosas aquí son diferentes". Pasaron pocos años y me relacione con Transmilenio, lo conocí desde adentro, pero la relación fue muy corta, pasaron otros años y estuve relacionado con otra empresa que siendo tan solida se dividió en partes y fue el peor fracaso, todo por querer abarcar todo un monopolio a través de distintos negocios en el sector de materias no renovables, que desde luego hoy por hoy esta rozando el fondo de un pozo sin fondo. El caso fue que me quedaron debiendo hasta la madre y hoy recordando a Transmilenio y a su nuevo compadre el sistema integrado de transporte (tengo entendido que también opera la tercera fase), solamente puedo expresar que andan en el fracaso, es cierto, es todo un sistema representando bajo Transmilenio, pero en su interior esta dividido. Actualmente, afortunadamente estoy empleado y reconozco que el cambio es sorprendente el observar, el sentir, una sola frecuencia que represente estabilidad, sin divisiones, una sola organización que pone orden y no permite estupideces, que no se pisan las mangueras teniendo como referencia el tema de las tarjetas de pasaje, a quien no le dolería que sus clientes le compraran mas al uno que al otro, eso es como ponerse cinta pegante gruesa en sus partes intimas y luego halar con fuerza, e aquí el problema con las tarjetas. Mientras este sistema este dividido en negocios, nunca existirá orden, por que sus partes serán contradictorias , así mismo el llegar a cargar únicamente con el transporte de toda la ciudad es el suicidio propio del sistema, es como si yo eligiera cargar una piedra que posee mas masa que mi propia masa corporal, seguro quedaré aplastado y listo para recoger con palita.

    Aporte adicional: Estoy inmerso en su nuevo libro y me he identificado demasiado con las visiones de un amanecer inesperado a las 04:30 de la mañana, recuerdo que es un día entre semana, hoy por hoy he perdido la lucidez.

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    1. Fresco, la lucidez ya perdió su antiguo prestigio... Saludos, MM...

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  7. De acuerdo, a mi tampoco me agrada Transmilenio, tiene muchas falencias, pero los usuarios no son lo que aparentan, no son la víctima... Tenemos que dejar de quejarnos, dejar de hacernos los sufridos y dejar de echarle la culpa a medio mundo de lo que nos pasa, claro que los empresarios y gobernantes tienen responsabilidad en el mierdero, pero los usuarios tampoco es que ayuden mucho que digamos, la mayoría de personas que toman el servicio, son groseras, maleducadas, indiferentes ante la desgracia ajena, infringen la ley, no cumplen con las normas de convivencia y no tienen el más mínimo sentido de pertenencia... ¡Tienen lo que se merecen!!!
    https://www.youtube.com/watch?v=r9vqRazhkQc&feature=youtube_gdata_player

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