9 feb. 2015

APOLOGÍA DE LA CURVATURA







Muchas personas creen que el maestro Botero pinta o esculpe personas gordas. Es un error de apreciación. Como él mismo lo ha enunciado en mil oportunidades, en sus obras no hay seres gordos por ninguna parte. Y tiene razón. Cuando uno observa varios cuadros en detalle, con minuciosidad, empieza a darse cuenta de que el mundo en general, todo él (objetos, plantas, seres humanos), ha ingresado en una dimensión al cubo: los cubiertos sobre la mesa, los canastos, los animales (pájaros, gatos, perros), las mesas, los árboles. Las frutas son más redondas, las guitarras y las mandolinas más esféricas. En consecuencia, también las personas, todas, han sufrido ese proceso de ensanchamiento, de agrandamiento. No hay gordos y flacos, hay cuerpos radiales,  orbiculares, en órbita. Es un mundo que busca la plenitud, la satisfacción, la perfección del círculo. En el segundo piso del Museo Botero, en La Candelaria, hay incluso un esqueleto corpulento, una muerte no huesuda ni cadavérica.
La redondez de ese universo busca el equilibrio de una curva que se cierra sobre sí misma. Es un problema matemático, geométrico. La música de las esferas. El eterno retorno de lo idéntico, la paz de lo que siempre regresa al mismo punto, el tránsito de los astros en sus circunvalaciones y sus trayectos exactos y precisos.
El mundo contemporáneo está muy lejos de entender esa belleza de la curvatura. Lo que viene imperando es la estética del campo de concentración: la atracción por los seres famélicos, desnutridos, grisáceos, deprimidos. La atracción por la muerte. Mantis Religiosas humanas, alfileres a los que se les notan los huesos despuntando en los hombros o las costillas.
En los almacenes no hay ropa para todo el mundo: sólo para ciertas tallas que entran dentro de la estética imperante de esa belleza enfermiza. Y para aquellos que son delgados por naturaleza, bien, pueden conseguir un jean o una chaqueta sin problemas. Pero para el resto de la población salir a conseguir una camisa o un pantalón puede convertirse en una auténtica pesadilla.
El lío es que la letalidad de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) es la más alta entre los trastornos mentales. Millones de personas alrededor del mundo viven contando las calorías, dividiendo los alimentos entre buenos y malos, sometiéndose a dietas rigurosas que les dejarán en sus cuerpos y sus mentes secuelas de por vida, entrando a los baños públicos y privados a vomitar sin que nadie lo note. Hasta hace unos años se trataba de una enfermedad mental que aparecía alrededor de los 13 o 14 años, y que se prolongaba a lo largo de toda la juventud, sobre todo entre mujeres.
Hoy en día es un trastorno que ya cobija a niños de 5 años en adelante. Los hombres empiezan también a obsesionarse son los cuerpos tallados y se someten a dietas feroces, a largas jornadas de gimnasio e incluso a cirugías que los hagan parecerse a esos modelos de ropa interior que patrocinan las grandes compañías. Es una población víctima de la ignorancia y la estupidez de la publicidad light de la moda. Son pacientes psiquiátricos machacados por las imágenes de las propagandas y las pasarelas internacionales, convencidos de que ese universo de los seres insectívoros y anémicos es un mundo rodeado de glamour, un paraíso fashion, cuando la verdad es que ese es el camino más corto para llegar a la depresión, la enfermedad y la muerte.

Basta ver la potencia física de una Serena Williams o la deslumbrante belleza de Denise Bidot para reconciliarnos con la perfección, con la dulzura y la fuerza de la curva que, elegantemente, acaricia el espacio con un esplendor incomparable.

5 comentarios:

  1. El consumismo, las etiquetas y tratar de vivir una vida fashion nos congela en un mundo donde dejamos de ser nosotros.

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  2. Como dice Joaquin Sabina: "Los gimnasios estan llenos, las librerías siguen vacias" el culto al cuerpo se ha transformado en una pasión enfermiza que va enredando y arrastrando al que cae en su maquiavelico juego, en vez de cultivar lo unico que vale la pena que seria en este caso el yo interior.

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  3. Las múltiples formas de la mujer reflejan la poesía vital de la naturaleza y el arte, libertad pura... pero creo que el poder de los medios para distorsionar esa percepción,pierde fuerza cuando disfrutemos más las iniciativas del arte, e ignoremos la propaganda farandulera de la tele, de las industrias del narcisismo y los concursos de coronas que buscan desdibujar la riqueza y sensualidad de las formas, de las curvas, de lo natural.

    Los desórdenes mentales de la élite que tiene el poder de proliferar y hacer virales los patrones artificiales de belleza, reflejan soledad, frustración, narcisismo y misoginia, es más, el inconformismo supera el tema de genero, tal vez la condición humana les parece poco elegante en el fondo, que tarde o temprano van a querer usar las máquinas como referencia.

    Me gustó la entrevista de Denise, no solo es churra sino que tiene una convicción de la expresión sensual muy acertada, gracias por compartir.




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    1. De acuerdo con los tres... Buena frase la de Sabina... Saludos, MM...

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  4. Si Mario... no estamos avanzando para nada se valoran las mujeres que dependen de las opiniones y no las que tienen confianza en si mismas a este paso los hombres del futuro se masturbaran mirando una linea.

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