13 abr. 2015

Rodeemos el diálogo





Si quieres cambiar el mundo, cámbiate a ti mismo.
Mahatma Gandhi

La semana pasada me invitaron a una tertulia de gente de diversa procedencia que se reúne a discutir, a leer y a planear distintas estrategias para cambiar la sociedad ahora que se firme la paz y llegue el post-conflicto. Habían leído un par de mis libros y les parecía interesante oír mis opiniones, discutir conmigo, preguntarme acerca de algunas situaciones que tienen que vivir mis personajes. Acepté desde enero la cita y llegué muy puntual al encuentro con ellos.
Nos reunimos en un restaurante pequeño en la Carrera Séptima con la Calle 67. Cerraron el lugar y corrieron las mesas para que quedaran en círculo. Había académicos muy serios recién llegados de sus doctorados en el Reino Unido, tanto colombianos como ingleses, estudiantes de distintas carreras, empresarios, amas de casa lectoras, un poco de todo. Me conmovió ver a ese grupo tan preocupado por armar un nuevo país, una nueva nación, una nueva historia.
El eje central de nuestra conversación fue que todos los vicios de segregación, exclusión y clasismo que ha practicado esta sociedad desde sus inicios son las verdaderas causas de la violencia. Y si continuamos en las mismas entonces vamos a seguir reproduciendo los patrones que tarde o temprano nos volverán a hundir en el conflicto. El problema no es la guerrilla, ni el narcotráfico, ni los paramilitares. El problema somos nosotros mismos.
Si seguimos creyendo en el éxito, en amasar una fortuna, en ser un líder que va a gobernar toda su generación, en el reconocimiento y la fama, en el triunfo individual, en la competencia insana y corrosiva, en relacionarnos bien (es decir, sólo con personas de estratos superiores al nuestro), en fin, si seguimos repitiendo los viejos esquemas del capitalismo salvaje y depredador, entonces no entenderemos la tarea histórica que nos corresponde y todo volverá tarde o temprano a ser un mar de sangre. Estamos en la obligación de revisarnos, de conformar un nuevo tejido social, de modificar esas conductas tan anquilosadas que incluso repetimos de manera inconsciente.
Es la hora del trabajo en equipo, en grupo, de pensar en el otro, de entender la importancia de la alteridad y el cooperativismo. No se trata de ascender socialmente, de trepar, de volverse un alpinista que escala sobre los hombros de los demás, sino de conformar fuerzas que nos beneficien a todos, de ser útil a la comunidad.
Es impactante, por decir lo menos, el fervor y la honestidad con los que este grupo está empeñado en cambiar el presente. Dos días después de reunirse conmigo iban a desayunar con el actor y dramaturgo Fabio Rubiano para lo mismo: para escucharlo, para preguntarle, para bombardearlo con ideas y propuestas.
Primero nos quejamos y nos quejamos de todo el horror que nos circunda. En un segundo momento creemos que mediante el voto democrático es posible ese cambio tan anhelado, pero pronto nos damos cuenta de que la democracia también tiene sus vicios y sus sinuosidades. Entonces sólo queda una última manera de cambiar el mundo: hacerlo nosotros mismos.

Creo profundamente en que somos capaces de reinventarnos como sociedad. La página de los asesinatos, los secuestros y los boleteos ya está escrita. No más. Tenemos pendiente escribir la página de la solidaridad, la fraternidad y la cooperación. Ya escribimos la página de nuestra barbarie. No hemos escrito aún la página de nuestra inteligencia. Y es ahora o nunca.


13 comentarios:

  1. Es la oportunidad de nuestra responsabilidad social para con los otros.

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    1. Y tú sí que sabes de esto, Gustavo... Saludos, MM...

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  2. Hola Mario , Hola Bloggers ¡

    Las ultimas dos publicaciones que has colgado en tu blog muestran un Mario mas propositivo que crítico, ¿ quizás es el momento de replantear el estilo realista degradado que tanto te caracteriza ?

    "La segregación, exclusión y clasismo que ha practicado esta sociedad desde sus inicios son las verdaderas causas de la violencia"

    Estoy completamente de acuerdo , sin embargo yo le agregaría : La queja y la critica exacerbada tan arraigada en nuestra idiosincrasia como colombianos.

    Y bueno ,en relación al tema creo que como personas y ciudadanos tenemos una gran responsabilidad frente a nuestros semejantes y las generaciones futuras de ser capaces de reinventar nuestra sociedad.

    También creo que el liderazgo no es perjudicial en si, lo que pienso es que si se utiliza en función intereses individualistas y egoístas es supremamente dañino .

    Gracias por compartir este articulo tan constructivo.

    Un abrazo .

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    1. Como narrador puedes navegar por mundos oscuros y atreverte a ingresar en lo prohibido con descaro y desfachatez. Pero como ciudadano tienes obligaciones y deberes, sí, sin duda. Y ahora en el post-conflicto nos tocará a todos revisarnos y empezar a trabajar... Saludos, MM...

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  3. Debemos comenzar por ver a los demás, como algo sagrado; aquella Filosofía Mockusiana es la base para firmar la paz entre nosotros, la violencia transpolítica es la que realmente debemos acabar...

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    1. Ojalá que Mockus esté presente ahora más que nunca... Qué falta nos hace... Saludos, MM...

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  4. Hola Mario. Me da curiosidad saber si en ese encuentro que tuviste con ellos decidieron sobre cosas concretas qué cambiar en nuestra realidad bogotana... y si hay algún plan de acción en colectivo con ellos para empezar a hacer la tarea. ¿Son activistas? Cuéntanos algo más de ellos y cómo integrarnos y contribuir. Muy interesante. Saludo

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    1. Veo que ya te contestaron aquí abajo, Juanma. Vale la pena que hables con ellos directamente, que les escribas. Es un equipo de trabajo muy comprometido... Saludos, MM...

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  5. Hola Juan Manuel!

    Veo que está interesado en Rodeemos el Diálogo. Lo invito a consultar el siguiente link para que se entere un poco más de lo que hacemos:
    https://rodeemoseldialogo.wordpress.com/quienes-somos/

    Si tiene alguna inquietud, o quisiera participar de alguna u otra manera en ReD no dude en contactarnos.

    Un saludo,

    Daniel Medina

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    1. Gracias por el dato, Daniel. Es clave, por si alguien quiere informarse más o sumarse al grupo... Saludos, MM...

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  6. El Placer de Servir ,poema de Gabriela Mistral.

    “Toda la naturaleza es un anhelo de servicio; sirve la nube, sirve el aire, sirve el surco. Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú; donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú; donde haya un esfuerzo que todos esquiven, acéptalo tú.

    Sé el que aparte la estorbosa piedra del camino, sé el que aparte el odio entre los corazones y las dificultades del problema.

    Existe la alegría de ser sano y de ser justo; pero hay, sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.

    ¡Qué triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho, si no hubiera rosal que plantar, una empresa que acometer!

    Que no te atraigan solamente los trabajos fáciles: ¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!

    Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito con los grandes trabajos; hay pequeños servicios que son buenos servicios: Adornar una mesa, ordenar unos libros, peinar una niña. Aquél es el que critica, éste es el que destruye, sé tú el que sirve.

    El servir no es una faena de seres inferiores. Dios, que da el fruto y la luz, sirve. Pudiera llamársele así: El que sirve. Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿Al árbol? ¿A tu amigo? ¿A tu madre?”.



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    1. Qué bello... Primero el otro, lo otro... Saludos, MM...

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