25 may. 2015

LABIO DE LIEBRE





Salvo Castello (Fabio Rubiano) está recluido en una casa con un cepo electrónico en uno de sus tobillos. Purga una pena por crímenes atroces cometidos en su país, Colombia. Está convencido de que hizo lo correcto: a veces hay que matar gente para poder construir la nación recta que se desea. No hay arrepentimiento. Tampoco hay verdad porque muchos de los genocidios no se declararon ni los cuerpos aparecieron por ninguna parte. Evidentemente, es imposible que haya reparación porque las víctimas ni siquiera se han reconocido.
Y aquí es donde entra la genialidad de esta pieza maestra del teatro colombiano escrita por Fabio Rubiano: en una noche invernal aparecen Alegría de Sosa (Marcela Valencia) y sus hijos para recordarle al señor Castello quiénes son. Son los fantasmas de esos muertos que se quedaron anónimos, que se tiraron al río, que se enterraron como NN en la fosa pública del cementerio. Pero la familia Sosa no llega a llorar ni a lamentarse, no, ellos llegan a reírse, a burlarse, a tomarle el pelo a Castello, a ponerlo contra las cuerdas poco a poco a través de su arma más potente: su humor negro.
Lo único que puede derrotar el horror es la risa. Creo que en eso los colombianos tenemos mucho entrenamiento. Quizás la única manera que hemos encontrado para no enloquecernos con todo lo que nos ha sucedido, con toda la bestialidad que hemos expresado, ha sido burlarnos de nosotros mismos. Y esa es la tremenda fuerza dramática de esta obra: que el origen de nuestra risa está en lo siniestro, que mientras nos sonreímos estamos caminando por la cornisa, con medio cuerpo en el abismo.
Hay un momento en el que el horror abre una puerta que conduce al corazón de las tinieblas: cuando le preguntan a Castello cómo fue capaz de cometer atrocidades semejantes. Y él contesta: yo sólo obedecía órdenes, yo sólo era un empleado eficiente que procuraba hacer las cosas lo mejor posible. Entonces surge la pregunta: ¿quiénes eran los que realmente comandaban la tragedia? ¿Quiénes dieron las órdenes? ¿Cuáles son esos rostros que permanecieron en la sombra?
La respuesta de Castello fue la misma que dio Adolf Eichmann, el director del campo de concentración de Auschwitz, cuando lo interrogaron sobre sus crímenes de lesa humanidad: yo sólo quería hacer las cosas bien y cumplirle a mis jefes. Y es en este punto que el terror bordea lo banal: no hay monstruos, ni psicópatas, ni grandes mentes criminales. Sólo hay funcionarios eficientes, tediosos, aburridos, que iban todos los días a cumplir a cabalidad con los oficios que les habían encomendado. La miserable condición humana. No hay demonios, sino burócratas.
En alguna entrevista, la actriz Marcela Valencia comenta que representar la obra en Europa significó una experiencia muy distinta por una razón significativa: el público europeo no se reía. Lo que estaba sucediendo en el escenario era tan espantoso que reírse hubiera significado un signo de sadismo, insensibilidad e insania mental. El código en el que está escrita esta obra era leído de un modo muy distinto: el horror es lo opuesto a la alegría. Aquí no, aquí el horror solo, tragado en seco, es lo que puede enloquecer a un pueblo. Y entonces llega el humor para desestabilizarlo, para restarle potencia, para vencerlo.

La verdad es que el talento demostrado por el Teatro Petra, que siempre se ha caracterizado por su ingenio y creatividad, alcanza en esta obra uno de sus logros más sorprendentes. Uno quisiera que todos los colombianos vieran Labio de Liebre (venganza o perdón) para que tuvieran una oportunidad única y maravillosa: la de verse en un espejo y reconocer las duras líneas de expresión que componen nuestra complejísima identidad.

19 comentarios:

  1. mmm no se señor Mendoza... por lo que usted cuenta, creo que el chip de la empatia como que se le iba tostando al señor rubiano cuando escribio esa obra... Lo mismo que al man del niño de la pijama a rayas. Intuyo que este ultimo debe ser un agente de la chustafel o de la Hermandad Aria.

    Habra que ver la obra, pero por lo que entendi, le quita el derecho a las victimas de gritar su dolor como lo que es, les quita la legitimidad de denunciar lo malo como malo y lo banaliza. Convierte la tortura en algo digno de risa. Claro, muy justos los europeos al no reirse. Habran dicho -Pero que coño?!-.

    Es mi opinion. Quiza vaya a verla, es posible que me equivoque. Si voy, ire presto ya para el aplauso, ya para el escupitajo.

    Si hubiera la posibilidad de boletas para sus fieles seguidores, señor Mendoza, seria un tremendo hit y un ejemplo a seguir para las generaciones venideras en cuanto a colaboraciones interartisticas se refiere.

    Salud

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    1. Quizás no logré transmitir el increíble impacto que me generó la obra. Vale la pena que la vea, Prefijo. Créame. Después me dice cómo la sintió. No olvide que banalizar el mal no significa banalizar el dolor de las víctimas. Le dejo el resumen de una breve charla que dio Rubiano, y que publicó El Espectador. De pronto en las palabras de él encuentre el entusiasmo para ir. Y no, yo no tengo nada que ver con el colectivo Petra. Lástima, porque donde me dieran boletas las repartiría dichoso entre los lectores... Abrazos y me cuenta si se anima...

      http://www.elespectador.com/noticias/cultura/obra-labio-de-liebre-segun-fabio-rubiano-articulo-554118

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    2. Una cosa es una comedia negra y otra es la banalización del horror. Una cosa es el argumento y otra la puesta en escena. Como argumento funciona porque toca el dilema que nos interesa ahora como colombianos: venganza o perdón. La dramaturgia opta por el perdón. Pero la puesta en escena no logra transmitir el arrepentimiento de Salvo Castello. " Perdón", grita al final. ¿Usted se lo creyó? Yo no. En este caso, para mi, la risa no funciona como elemento catártico. No purifica sino que banaliza. Porque el perdón no es sincero. Entonces los que terminan siendo reivindicados, no son la victimas y su dolor, sino los verdugos. Por eso, creo, que le falto agregar a la reseña que es la historia de un asesino que se arrepiente, no por propia cuenta sino por la presión de sus victimas y no sinceramente, sino en la superficie: Decir simplemente" Perdón" no puede ser suficiente.

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    3. Muy buen punto. Quizás algo de esto es cierto. Hay una pose falsa en Castello que fastidia hasta el final... Lo voy a pensar mas a fondo... Saludos, MM...

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    4. En una pelea entre el señor Mendoza y el señor Rubiano, ¿quien ganaria?

      Del sr. Mendoza me gusta que tiene potencia, pero creo que sr Rubiano tiene mas alcance y por lo general los flacos son mas rapidos...

      Salud

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  2. Lo que me parece interesante de esta entrada es ese ingrediente más, el de la risa, el de la comicidad como expresión del horror; habría que recordar a un grande un poco olvidado: Henry Bergson quién da a la risa como otros han dado al habla esa condición sine qua non humana. La risa causada por lo cómico es la anestesia al corazón, dejamos de pensar para reírnos, es lo que nos hace cómplices de un grupo social y a la vez le da una temporalidad a un hecho. La risa es lo que posiblemente nos enfrenta a esa "banalidad del mal" y nos devela el umbral más allá de lo humano en el que hemos caído.
    Saludos.

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    1. Ah, Bergson... Tiempo y duración... Qué nostalgia, carajo...
      Abrazos, MM...

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  3. Buenas Noches Mario

    Siento que la estética del horror de la obra presentada por Fabio Rubiano te tocó de formar insospechadas, presiento que no solo logra conmover sino que es un potente catalizador de esta realidad demente, sangrienta y cada vez más peligrosa.

    Un abrazo sincero.

    Natalia

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    1. Exactamente... Bien dicho... Saludos, Natalia, MM...

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  4. Buen día.
    Don Mario, gracias por la información que nos ofreció para el trabajo de mi hijo.
    Que tenga un hermoso viaje, un abrazote de parte de los dos.
    Gracias por escucharnos.

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    1. Me alegra que el texto y los videos le hayan sido útiles. Magínifico... Un abrazo para ambos de regreso, MM...

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  5. Hola mi gran amigo te agradezco la firma que le diste al demo de hangar , es para mi un gran honor saber que tienes la música que ahora estoy haciendo , espero tanta bulla de sonidos no te desafinen los oídos jejeje , atrevida mente te quería pedir un favor ,como estabas tan ocupado el día que natali te entrego el demo no te pudo pedir que regalaras una foto con el demo en tus manos , así que si me puedes regalar esa foto te lo agradecería mucho claramente es con todo respeto ,bueno gracias de verdad por todo gracias y espero continuar en contacto un gran abrazo

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    1. Sí, ese día fue un agite tremendo... Ahora ando de viaje, Diego, en trabajo de campo, pero escríbeme en unas semanas y cuando regrese a mi casa me tomo la foto y te la envío, por supuesto... Me gustó mucho la introducción, Antes del atardecer, esa guitarra melancólica que da sus primeros acordes mientras atrás la máquina de la ciudad continúa su marcha imparable... Saludos, MM...

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    2. Claro que estaré en contacto contigo Mario Mendoza, te cuento que después de leer algunos de tus libros han surgido muevas ideas para unas canciones que estoy terminando, me he metido en esos cuerpos ajenos que pones en tus libros, he estado sumergido en cada palabra en cada rastro de sangre que se impregna en unos mismo al tener esas palabras retumbando en mis oídos.............un abrazo Diego Z

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  7. Gracias a Paola Camargo, valga la ocasión para recordar que el concepto de la banalidad de la crueldad, de Hannah Arendt, del cual he hablado tanto en otros textos, es al cual me refiero aquí también... Saludos, MM...

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  9. Hola Mario , hola bloggers ¡

    Vi la obra, buena y sobre todo oportuna ,sinceramente nada me produjo risa, experimente de manera inmediata un sentimiento de empatía muy grande con muchos campesinos y humildes victimas de tantas atrocidades,yo y unos cuantos no reaccionamos con las carcajadas que otros si,simplemente por mas negro que fuera el humor no podíamos participar de las risas,muchas personas van al teatro a que las hagan reír y piensan que es una tomadera de pelo o que todo debe ser cómico.Yo creo que para quienes no nos reíamos significo ver lo increíblemente dementes que hemos sido los colombianos , especialmente la oligarquía de este país que nos ha vendido el cuento de que este es un conflicto entre buenos y malos cuando lo cierto es que para conservar el poder ellos recurren a lo que sea.

    Estamos dando pasos pero todavía falta mucho, muchísimo ......

    Por cierto también me pareció muy postizo el PERDON ¡¡¡ al final por parte de Castello.

    Felicitaciones a Fabio y a ti Mario gracias por compartir.

    Un abrazo Mario.

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    1. Exactamente... Hemos actuado de un modo clínico, patológico, y nos hemos acostumbrado de mala manera a la insania general...
      Saludos, Sergio, MM...

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