10 ago. 2015

El vacío pedagógico





Durante los años sesenta la universidad era el centro del debate del pensamiento de su tiempo. Veinte años atrás el fin de la Segunda Guerra con sus campos de exterminio y sus bombas atómicas había dejado un mensaje claro: la razón no sólo no da cuenta del mundo, sino que parece gobernada por una pulsión perversa de control, de dominio, de poder. Por eso hay que sospechar de esa engreída Modernidad que nos hizo creer que el conocimiento es, en sí mismo, la clave de un pretendido progreso. Mentira. El sistema se las ingenia, amaña, pone trampas y termina siempre favoreciendo a los poderosos en detrimento de los débiles y desamparados.
Por eso mismo era que la universidad tenía el deber, la misión de revisar el sistema, de re-pensarlo, de buscar nuevas dinámicas, nuevas estructuras. Uno iba a la universidad porque creía que era posible cambiar el mundo. Ese movimiento desembocó en Mayo del 68, que significó toda una reforma pedagógica y filosófica, y que desenmascaró los intereses ocultos de un capitalismo soso que cree en la productividad y el consumo como las bases de la felicidad social.
Veinte años después, sin embargo, el capitalismo logró ahogar esos sueños reformistas del movimiento universitario de los años sesenta y setenta, y convirtió la universidad en una empresa eficiente que debe generar ganancias económicas. No se cuestiona mayor cosa, no se investiga nada importante, no se crea nada que busque un mundo mejor, no se enseña a combatir la injusticia. Nadie se rebela, nadie cuestiona, nadie se opone. Hay una obediencia tácita en la nueva empresa pedagógica. Los profesores son empleados eficientes que llenan planillas de acreditación, dictan sus clases con horarios a tope y están allí no para cuestionar nada, sino para generarles divisas a los patronos: los grandes consorcios económicos. Y los alumnos son clientes a los que se les vende ese producto enlatado que deben consumir sin mirar siquiera la etiqueta. Y todo el mundo callado y con la cabeza gacha.
El problema es que esa olla a presión ya está empezando a estallar. Los estudiantes no son tontos y descubrieron ya que los están empaquetando y envasando para alimentar un sistema hipócrita y mediocre donde los espera un vacío que les hará pedazos la vida. Les enseñaron que la clave era el dinero y el estatus, el éxito, triunfar a toda costa, y resulta que tarde o temprano llegan las preguntas fundamentales, esas que nunca nos enseñaron en la universidad (¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Vine aquí a qué? ¿He ayudado a construir un mundo mejor?), y toda la estantería se nos viene encima aplastándonos y dejándonos malheridos.
Es entonces cuando los nuevos egresados o los jóvenes profesionales entran en depresiones profundas y pasan del narcisismo y los sueños de grandeza a ingresar en una terapia para poder soportar el vacío existencial que asfixia sus vidas hasta el punto de ponerlas en riesgo.
El profesor de la Universidad de Yale, William Deresiewicz, ha llamado recientemente a esta clase de estudiantes de estratos medios y altos “borregos excelentes”, es decir, jóvenes mansos que han cumplido con los caminos preestablecidos para ellos, que han obedecido todas las reglas para llegar a ser sujetos prestantes, y que al final han descubierto que no saben realmente lo que quieren, ni quiénes son, ni cómo escapar de esa zona de confort que se convirtió en una trampa. Porque esa es otra de las características de esta educación contemporánea: que les enseña a los estudiantes a ser cobardes, a tenerle miedo al riesgo, a rechazar los cambios y las crisis. Eso no es bien visto, hay que seguir el camino que ya está trazado. Si me salgo del rebaño de pronto me convierto en un loser, en un perdedor. Qué miedo. Mejor ser un borrego excelente.

Al final, una tarde cualquiera, me miro al espejo y tengo que decirme la verdad: que fui un idiota útil, que ayudé a construir un mundo peor, y que la educación que me dieron, atiborrada de ambición y egolatría, en lugar de liberarme lo que hizo fue encadenarme y extraer lo más ruin de mí mismo.

37 comentarios:

  1. Mientras esa olla apresión alcanza su estallido final, siempre es bueno tener en el horizonte un objetivo marcado. Poder aprender, ir con la mente abierta, pero también saber sacudirse de aquello que no queremos, ser críticos y armarnos solo con aquellas herramientas que nos permitan engrosar el objetivo que deseamos alcanzar, sea cual sea. Suena un poco a Coelho, pero es así.
    Las nuevas generaciones están despertando. La promesa de "carro, casa y beca" ya está mandada a recoger. Hace poco la directora de mi carrera me dijo que este semestre se había matriculado más gente a Estudios literarios que a una de las ingenierías, y lo más asombroso: menores de edad, adolescentes recién salidos del colegio buscando con fervor aprender más de lo que les gusta: la literatura. Aquello me hizo recordar un artículo que afirmaba que las facultades de arte, pese a todo pronóstico, estaban recibiendo más estudiantes cada año.
    Eso de que "toca estudiar tal cosa para vivir bien" está caduco.
    Y no es que no se vuelva a estudiar ingenierías; más bien se trata de que cada uno estudie lo que desea. No hay nada como estar conforme y feliz con lo que a uno le apasiona.
    Sobre los profes, que ya se han convertido en objetos de la burocracia, llenando papeles en contra de su voluntad, pues ojalá cambie pronto.
    Pero mientras llega ese momento, hay que hacer lo que mejor se pueda.

    Saludos.

    -Mauro Vargas.

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    1. Así es. Más estudiantes en carreras de Humanidades es una buena noticia cuando el establecimiento lo que está proponiendo es, justamente, cerrarlas... Saludos, MM...

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  2. Infortunadamente en nuestra sociedad, la posibilidad que tiene un estudiante o profesional de abrir los ojos a esa lucidez, es una utopía. Los egresados de las universidades están cada vez más contentos con cumplir ese sueño de ser "el mejor", el "más aplicado", etc. Hablando desde la experiencia de un familiar directo, que es egresado de docencia y que ahora hace una maestría, su modo de ver las cosas no ha cambiado: sigue siendo la misma persona idiota, vacía,que consume por consumir, ve televisión enlatada, escucha su música y se embriaga cada fin de semana y paga sus cuentas. No se le puede reprochar nada porque cumple su papel: enriquece al que debe y perjudica a quien corresponde. ¿Dónde está el sentido crítico de la generación X que prefiere sentarse a ver el enlatado pagado por cable o la serie colombiana chabacana, en lugar de ponerse a leer a Habermas, Heidegger, Sartre, Camus, Gabo o Borges? ¿A dónde nos llevará esta cultura de la idiotización pragmática? Los marginales estamos condenados a vivir bajo las calles por no ostentar un título? Saludos Mario.

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    1. Sí, es una sociedad armada en torno a las apariencias, la banalidad y el culto a un ego salido de control. Difícil poder estructurar una democracia participativa si no tienes sentido de colectividad. Esa es una de las grandes contradicciones de nuestro tiempo: sistemas políticos que buscan una democracia, y por el otro lado un capitalismo a ultranza que hace la apología del individualismo narcisista. Y gana, por supuesto, el segundo... Saludos, MM...

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  3. Lamentablemente debo admitir que fui parte de ese grupo de borregos, pero gracias a la bendición de la providencia, me desperté de ese trance cuando termine mi universidad y obtuve un lindo cartón, que ahora está acumulando polvo colgado en una pared. Ese día la tierra desapareció bajo mis pies. ¿Por qué? Bien, la verdad es que ya había cumplido con lo que se esperaba de las metas ajenas que decidí satisfacer. Ya había terminado el colegio, escogido una universidad y una carrera que me diera estatus social, había logrado terminar mis créditos universitarios sin perder ninguna materia y alcanzado la gloria de un título y la tan anhelada coronación con el birrete. Así que las metas ya habían terminado y me encontré con un interrogante que no pude responder. El tan temible ¿…y ahora qué? Ahora ya no tenía diana en el horizonte, ni deseos impropios que complacer, solo existía el paso del tiempo y el día a día al que me había acostumbrado. Observaba con tristeza como el sistema nos consume sin que podamos hacer mucho por evitarlo, aún cuando somos conscientes de ser arrastrados a un círculo infinito de realidad inverosímil y moldeada, creada solo para complacer las necesidades auto impuestas por ese torcido escenario. Me hice consciente, por primera vez, en el hecho de que cumplía con una rutina y que la monotonía me consumía, que ya no era humana, que parecía un autómata que actúa según la programación instalada. Yo… ya no soy.
    Eso me hizo descender a un espiral de confusión, de tedio, del más enorme vacío, que no lograba reparar y el demonio de la costumbre continuó poseyéndome. Mi yo actual no tenía la templanza para librarse de esos sentimientos que lo embargaban. Me repetía una y otra vez que ya no era ni la sombra de mi pasado… Hasta que un buen día, meditando, evocando y buscando en los densos bosques de las memorias, encontré la fuerza y el espíritu que había silenciado, amarrado y escondido en lo recóndito del recuerdo. Me tropecé con un joven deseoso, alegre y sonriente, que se maravillaba de la creación y rompía en carcajadas desbordadas de emoción con cada descubrimiento. Yo… me encontré, me descubrí nuevamente, me reconocí en ese joven. Era el yo que estaba ávido de conocimiento y aventura, inquieto y desbordante de colores y curiosidad, el luchador sin tregua que vivía en el afán de la exploración interna guiado por la fuerza de su grandeza. El guerrero sin dueño. Yo… soy aquel que soy.
    Ahora soy consciente que no perdí el camino en un día y estoy en la búsqueda del sendero extraviado, pero ahora Yo soy.
    Saludos.
    ZeroRounin

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    1. Qué bella historia. Allá, al fondo de nosotros mismos, siempre hay una fuerza secreta que nos puede rescatar, que nos puede regresar nuestro rostro más honesto... Saludos, MM...

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    2. Bacano, agradable leer tu entrada, un saludo ZeroRounin

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  4. Siempre me gusta leer este tipo de entradas suyas señor mendoza, cambia ligeramente el tono y no se siente como el escrito de un hombre ya con algunos añetes y mañas encima sino como un joven, en segundo o tercer semestre de sociologia, que arenga a la multitud con un megafono en la mano mientras una merecida lluvia de piedras cae sobre miembros del Bildelberg a quienes policias antimotines protegen* con sus escudos de kevlar.

    Claro que me parece es necesario hacer una precision, una actualizacion acorde a los tiempos modernos. En epocas antiguas le decian a la gente: se el esclavo perfecto y eso te permitira ser como el gerente, vivir como tu jefe. Tendras un carro, una casa grande, vacaciones en el extranjero y un perro de pura raza que saldra a saludarte cuando llegues. Joyas, televisores enormes, perfumes paco rabanne y jeans de marca diesel o levis, etc. Ahora, que el termometro de la abyeccion ha subido un grado mas, la gente se ve forzada a ser excelente, proactiva, "comprometida" (palabra que creo a mas de uno despierta escalofrios), "visionaria", con liderazgo, etc, simplemente para no morirse de hambre.

    Cada vez mas la recompensa por todos esos valores esclavistas no es el antaño prometido ascenso social, sino simplemente que no lo echen a uno del puesto. Cada dia la gente se esfuerza y se parte el trasero no tanto para conseguir la casa grande que despierte la envidia de vecinos y familiares, como era antes, sino simplemente para poder pagar un apartamento diminuto donde si se tiene cama en la pieza, no se puede tener ni una mesa de noche.

    Finalmente, antes de que pase al olvido una noticia tan importante, quisiera conocer su opinion sobre el "cangrejo" que encontraron en marte. (es en serio, no es chiste)

    Cordial saludo.

    * ¿con jota o ge?

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    1. Es cierto, cada vez las promesas son más espurias. Terminaremos agradeciendo el sólo hecho de poder comer... Parece que el cangrejo marciano es un caso de pareidolia, ese truco de nuestros cerebros que nos hace ver formas reconocibles en el azar... Saludos, MM...

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  5. Buen día, querido señor.
    Los extrañé con afecto... he regresado.

    Parece estar mutilada la capacidad de reflexionar, de cuestionar, de oponer, de proponer. Y por supuesto, el sistema educativo es responsable. Pero sospecho, que esto siempre ha sido así, en mayor o menor proporción. Me pregunto, ¿qué acaba los conatos de oposición en este tiempo? o mejor, ¿qué falta a los pocos brotes colectivos opositores para fructificar? Me aventuré a responder, confianza.

    Sumercé, estoy con Justine, delicioso!.

    Me he detenido a repensar algunas frases del vidente, hoy me atrapó Conrad... "El escritor opta continuamente entre la Literatura y la Vida" ... yo las he visto siendo parte de la misma masa, mezcladas en extremo...me gustaría mirar más el contexto...

    Por último, podría sumercé sugerirme con cual de sus escritos puedo seguir...

    Un abrazo, sumercé.

    Gracias por escucharme.

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    1. El sistema es tan poderoso que termina devorándose incluso sus propias oposiciones.
      Justine es magnífico, pero mi preferido es Clea, el último.
      Quizás el siguiente pueda ser La importancia de morir a tiempo.
      Saludos, MM.

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  6. Mario, un poco de lo que se puede llamar como el cuestionamiento de lo real, de la inquietud por el presente, de los sistemas que nos acogen como individuos dentro de un gran conjunto, se puede dar por el sistema mismo, por los intereses que están detrás de cada acción, de los juegos que se realizan detrás y a espaldas de las grandes masas. La academia puede estar en decadencia, en una suerte de razón perezosa, en la falta de debates, en determinar una sola verdad en el ejercicio de la docencia, pero más allá de eso hay una superestructura que termina eso, que nos determina en nuestro comportamiento, en lo que pensamos, en lo que hacemos. Sin embargo, Algo esto no sólo corresponde a la superestructura, ni a la academia, ni a a nada más que nosotros como individualidades a través de la búsqueda de una construcción de un colectivo, cosa que puede sonar idealista y seguramente utópico, pero ¿qué mejor manera de desafiarse como humanidad través de la consecución de un utopísmo concreto y posible?

    Saludos.

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    1. Sí, es verdad, yo llamé a esa superestructura La Cosa, en Buda Blues. Sin embargo, eso no le quita a la academia la responsabilidad que ha tenido al venderse vulgarmente a un sistema que sabía de entrada que era mañoso y acomodaticio... Saludos, MM...

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  7. En la antigüedad clásica, la virtud era equivalente a llegar a ser lo que se es. En contraste, hoy contamos con innumerables diletantes sin virtud.

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  8. Es tan real todo lo escrito en tu columna, eso lo veo todo los días cuando por indicadores me ponen a llenar listas de asistencia de las personas que ingresan a la biblioteca es una injusticia, casi como un castigo solicitar unos datos innecesarios y si no lo hago no existen evidencias de que se realizó una buena labor no contemplamos a los estudiantes “aprendices” como un individuo que necesita resolver alguna duda sino el que sube indicadores ridículos que sirven para ser mostrados para beneficiar a unos pocos. En fin compañero es doloroso indudablemente REAL. Un abrazo.

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    1. Las cifras, claro, los diagramas, los cortes, las listas, los paneles, las sumas y las restas... Eso es lo fundamental... Qué miopía...
      Saludos, MM...

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  9. Tambien están esas personas valiosas que no supieron elegir lo que querían estudiar es decir estudian o estudiaron algo que no los apasiona que no los llena en absoluto que a los 17 años al salir del colegio se equivocaron pero que ya no pueden cambiar su destino , entonces a mitad de camino resulta que quieren ser fotógrafos , bailarines , artistas o otra cosa pero la presión social y la imposición familiar no los deja salir de ese laberinto donde se encuentran y entonces van por la vida odiando lo que hacen , estudian y por ende odiando su vida miserable y entran a un salón de clase con el solo propósito de conseguir ganar todos sus créditos y llevarle o conseguirle el cartón de algo que detestan a mamá a papá a la sociedad , cartón que los acaba vitalmente , así hay muchas personas que siguen ese curso de la vida por que " es que ser abogado , contador o médico " te traerá estatus y riquezas ¿ y dónde queda eso que nos mueve , que nos eriza la piel , que nos saca una sonrisa ? , las universidades están atiborradas de esas personas que no entiend en que si se puede dejar todo y comenzar de nuevo , que si se puede orquestar una revolución vitalista y vivir como a uno se le de la gana igual es su vida quien no se atreve a hacerlo es un muerto en vida es un esclavo del sistema , un zombie andante Saludos maestro todo mi afecto para usted

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    1. Me recordaste algunas páginas de Zombies. De eso habla el libro, exactamente, de esa multitud que anda por ahí dormida aunque tenga los ojos abiertos... Saludos, MM...

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    2. Hola ,Mario de quién es el libro ? Quisiera leerlo ah y gracias por mencionar mucho a paul auster y al gran hemingway es tus libros , gracias por esas recomendaciones literarias , gracias mil Mario : )

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    3. Es de un tal Mario Mendoza... Acaba de salir a librerías... Saludos, MM...

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    4. Ohh no sabía que había usted sacado libro nuevo jaja , entonces compraré el libro del tal Mario Mendoza

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  10. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  11. Gracias por compartirlo.. a pesar de las continuas contradicciones (muchas veces intencionadas) de quienes se ostentan para si la bandera de la revolución, del hombre nuevo, de la cooperación y demás asuntos pero solo se queda en eso, en consignas,en burdas frases para invitar a la decepción y la desesperanza, a lo que hace poco leía como el "pedogogo"(espero aún lo recuerdes) .. . en ninguna universidad tan siquiera se analizara el pasado de los estudiantes, el como romper esquemas, follar mentes, de reinventarse a cada paso, pero de verdad .. sin embargo desde esos mismos espacios se gestan otras cosas que espero trasciendan mas allá de estas teclas (soloes un medio como tantos otros) y puedan empezar a engendrar y germinar ese palpito de crear .. crear...Un saludo.

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    1. Enseñar a ser creativo, en efecto, sería uno de los objetivos. Crear es un modo de transformar el mundo: pongo algo que antes no existía... Saludos, MM...

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  13. Buen día .

    Tanto el vidente como sumercé, me parece que cuentan de sus recorridos en el pasado, ¿Se han aventurado en el futuro?

    Otra inquietud, con tanto mercantilismo, ¿cómo se salva el oficio del escritor?, como argumentar frente a que el escritor ahora escribe para las editoriales, que imponen parámetros de acuerdo a las tendencias.

    Un afectuosa abrazo, sumercé.

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    1. El que escriba pensando en las tendencias está liquidado desde el comienzo. Hay que tener un mundo interno potente, propio, y ser fiel a él. No importan las consecuencias. El resto es miseria.
      Saludos, MM.

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    2. De acuerdo, algo así como flor de un sólo día, sus textos no perduran. Y respecto a la primera inquietud, ¿algún personaje suyo ha vivido en el futuro?
      Abrazos.


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    3. Sí, en La importancia de morir a tiempo hay un mensaje para mí en el futuro, para mí cuando reencarne en otro... Saludos, MM...

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  14. No vengo a llenar esto de métrica.

    Primero Tolstoi, luego Estanislao, luego vos, Mario. No sé si me han dejado -radiante o muy jodida-.
    La disputa sobre la educación me ha rondado por estos días, tan dominante es esa palabra que parece que cada sílaba ha sido casada por el mismísimo diablo.
    Desde dentro me dicen que debo liberarme, espero hacerlo pronto...

    Le agradezco.

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    1. Si desde dentro eso te dicen tus voces, te liberarás seguro, Manuela... Saludos, MM...

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  15. Buenas Tardes Mi Muy Querido Mario
    Cuando escribes “borrego excelente” no dejo de inquietarme, porque en mi pasado no tan lejano, estudié en mi bachillerato con niños y niñas excepcionales, brillantes académicamente, sobresalientes en múltiples talentos para la música, deporte, números etc; yo no era una lumbrera pero tampoco era una mente cerrada, iba y sobrevivía en medio de la exigencia académica de los jesuitas, estuve en terapia psicológica una “temporada” dizque porque tenía problemas de adaptación, yo lo veo como rasgos con tendencia asocial pero en esa época me obligaron prácticamente a asistir más para darle gusto a los profes y no perder mi cupo; hoy que ha pasado más de 14 años y me encuentro a mis ex compañeros/as y me estrello con la realidad de los que no supieron que hacer con los cartones que han acumulado en estos años, con crisis de ansiedad, depresión y hasta esquizofrenia, tomando medicación, asistiendo a terapias de toda clases, cambiando de trabajo o sin trabajo ya, con relaciones personales rotas, sin rumbo, y yo que estaba en esa zona gris, me hice más fuerte, me aferré a creer que yo no iba a ser lo que me quisieran imponer, sino lo que me nace de las entrañas, así me haya costado sangre, pero ahí voy en mi irreverencia, en no ser la oveja negra ni la gris rehabilitada, sino yo misma, viviendo en mi verdad, así más de uno se convulsione.

    "Esa es la mejor venganza de todas: LA FELICIDAD Nada vuelve más loca a una persona que ver a alguien teniendo una maldita BUENA VIDA"
    Chuck Palahniuk

    Cordialmente,
    Natalia

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    1. Me hiciste sonreír. No adaptarse a esta época tramposa e hipócrita es un síntoma de lucidez. Deberían terapiar a los que se adaptan muy fácilmente. Esos sí tienen problemas de verdad...
      Excelente ejemplo. Y la frase final no puede ser mejor...
      Saludos, Natty, MM...

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  16. Demoledor, mi querida Topolina. Un beso fermín

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  17. Les compartire este video.
    https://youtu.be/1V_f-88RWnE

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