7 sept. 2015

Cuenta regresiva





¿Quién no ha cerrado los ojos en este último tiempo y se ha imaginado viviendo lejos, en los confines de la civilización, entre una tribu indígena o entre pescadores en una playa abandonada? ¿Quién no ha sentido el hastío, la inmensa fatiga de tener que soportar filas en los bancos, en las corporaciones, en los supermercados, en los almacenes, en los restaurantes? ¿Quién no ha sentido la impotencia de tener que aguantar la algarabía de los centros comerciales, el gentío que nos roza y nos empuja en las calles, la masa desatada e irracional que nos aplasta en Transmilenio?
Una de las consecuencias inevitables del punto de no retorno del cual hablaba en una columna anterior es que hay ya una reversibilidad del sistema tanto social como virtual. ¿Qué significa eso? Que la explosión demográfica genera el efecto contrario: querer estar lejos de la muchedumbre, aislarse, no tener que soportar el ruido de los taladros, los pitos de los autos, el escándalo ensordecedor de las grandes ciudades. Ese aislamiento también sucede en las redes sociales: cada vez dan menos ganas de contestar los correos electrónicos, de responder el celular, de ponerse en contacto con otros a través de Facebook o de Twitter. Qué pereza. Para qué. Todo ese tiempo invertido en socializar virtualmente es tiempo perdido. La frase de Sartre cobra en esta época cada vez más fuerza y sentido: el infierno son los otros.
Eso significa que, de un modo soterrado e invisible, las consecuencias de la catástrofe social empiezan ya a minar nuestra salud física y emocional. No queremos, en realidad, hacer nada. Millones de personas alrededor del planeta pasan días encerradas, viendo televisión, navegando en la red, huyendo de un contacto con sus semejantes. Otros sueñan con largarse a un pueblo pequeño y conseguir un trabajo, no importa si es mal pago, en un lugar retirado y tranquilo. Muchos más deambulan por las calles de las grandes ciudades con las manos entre los bolsillos, sin tener adónde ir, cansados de repartir hojas de vida, hastiados de todo, al límite de sí mismos. Ya no hay un destino posible. La vida se ha convertido en un callejón sin salida.
Los estragos de la explosión demográfica no son sólo económicos y políticos. Son, ante todo, clínicos: psíquicos y físicos. Ya nadie puede asegurar, con absoluta certeza, que está sano. Nuestros sistemas inmunológicos cada vez nos protegen menos. Vivimos estornudando, con fiebre, vomitando, con dolor de cabeza, con insomnio, deprimidos, atacados permanentemente por virus y bacterias que no vemos. Los laboratorios se han hecho multimillonarios con los calmantes y los antigripales porque se han vuelto de uso diario, de consumo obligatorio. Antes eran medicamentos que uno usaba, si acaso, una vez al año, cuando llegaba la temporada invernal. Hoy los cargamos en los morrales y las chaquetas como compañeros inseparables.
Cada vez somos más débiles. Armar una estrategia para mantenerse fuerte es muy difícil. Estamos abocados a sufrir las consecuencias de este sistema que ya colapsó y que de aquí en adelante tiende a cero: entropía pura. No quisimos revisarnos a tiempo, no fuimos capaces de hacer un examen de conciencia, y continuamos fomentando unos modos de pensar y de actuar criminales y bestiales. Y ahora vamos a tener que pagar tanta ceguera. Ya pasó el tiempo de las promesas, de afirmar que aún hay esperanza, que siempre podremos confiar en el talento y la creatividad que nos caracterizan. Mentiras. Basura. Masacramos las demás especies, masacramos a nuestros congéneres, masacramos el planeta entero.

Las escenas de los inmigrantes en las barcazas cruzando el Mediterráneo, o intentando subirse a los trenes en Budapest, o con sus bártulos al hombro en la frontera entre Colombia y Venezuela, son sólo el comienzo de un desastre social que irá en aumento. Ya empezó la descomposición general. Estamos en cuenta regresiva.



24 comentarios:

  1. No se puede ser indiferente ante tantas evidencias de desolación.

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  2. En algún momento cuando leía Buda Blues y otras tantas obras y textos de este mismo blog ,creía firmemente en que la esperanza estaba en re educar nuestras mentes aprender a desaprender... Tenía toda mi convicción en la inteligencia y la imaginación pero cada día me cuesta mucho más... ¿dónde quedó la mayor revolución es aprender a soñar?. Por favor no se lo tome a mal no estoy cuestionando su opinión o sus frases solo me hago la pregunta una y otra vez, una y otra vez viendo todos estos hechos que demuestran nuestra caótica forma de pensar, actuar y sentir

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    1. No son posiciones contradictorias, Unknown, sino coexistentes. Mientras el mundo se viene abajo, mientras todo se derrumba, cada quien resiste desde la trinchera que le corresponda. En mi caso, la literatura. Lo importante es no decirse mentiras, no falsear las evidencias. Resistir no significa que uno sea una persona positiva y entusiasta. Quizás los vitalistas se ponen a prueba, justamente, cuando todo va mal.
      Saludos, MM.

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  3. Un relato jasídico ilustra bien una parte de esta verdad:

    «Un anciano rabino preguntó un día a sus alumnos cuando podían decir que la noche había terminado y el día había comenzado.
    Es, responde un estudiante, cuando se puede ver un animal a una cierta distancia y decir si es un cordero o un perro. «No» respondió el rabino.
    Otro preguntó: ¿es cuando se puede ver un árbol a una cierta distancia y decir si se trata de una higuera o de una palmera? «No» respondió el rabino.
    Los alumnos estaban perplejos y no tenían ninguna otra respuesta para proponerle. Entonces, ¿cuándo es?, preguntaron.

    «Es cuando al mirar el rostro de un extranjero veis en él a un amigo. Porque si no veis eso, es aún de noche».

    La Comisión Europea propondrá a Francia, Alemania y España que reciban a 71.305 solicitantes de asilo llegados a los países del bloque.

    Multitudinario recibimiento a cientos de refugiados en Alemania :

    Con carteles y aplausos fueron recibidas centenares de familias que desde hace días estaban en los alrededores de la estación ferroviaria Keleti de Budapest para abandonar Hungría. Se espera que más de 10.000 refugiados lleguen a Alemania en su larga marcha a través de los Balcanes hasta alcanzar Europa occidental.

    Mario , si hay esperanza ¡ ser solidarios .

    Gracias por compartir.

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    1. Bella cita.
      La solidaridad es un escudo, sin duda, pero sospecho que no será suficiente para impedir la avalancha.
      Saludos, MM.

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  4. Hace rato no leía al Mario que estoy leyendo en esta entrada, a ese que habla sin disimulos, el que habla del realismo sucio que a algunos les suele doler, me gusta volver a ver como ese realismo degradado que tanto lo caracteriza no se pierde y recuerdo mucho un libro que poseo aquí y me lo leí como 4 veces a pesar de ser corto, tiene mucha cosa que digerir, se trata de la Sociedad del cansancio de Byung-Chul Han y recuerdo como termina el libro : “El cansancio de la sociedad de rendimiento es un cansancio a solas, que aísla y divide” ya es tarde para cambiar el paradigma. Muy tarde…

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    1. Aquí en el blog hay una entrada sobre ese libro. Magnífico. Recomiendo mucho también Psicopolítica, del mismo autor.
      Saludos, MM.

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  5. Yo creo que no hay esperanza, uno sale todos los días a la calle tratando de mantener una buena actitud y a veces hasta te topas con momentos que parecen milagros, como encontrarte una sonrisa y la amabilidad de alguien, un atardecer, unas guacamayas volando sobre la ciudad. Pero todo el contenido de la realidad humana, esa que el hombre construye y destruye, esa te lanza al piso... Hobbes decía que "el hombre es lobo para el hombre" y aún peor el hombre es la peor plaga que le ha caído a este planeta.

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    1. Uno quisiera que hubiera esperanza, sí, pero las evidencias demuestran lo contrario. Saludos, MM.

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  6. Curiosamente antes de leer este post, el fin de semana estuve leyendo "Los rituales del Caos" del mexicano Carlos Monsiváis, libro escrito como en el 95.
    Se pregunta Monsiváis qué deberían sentir los chilangos al estar viviendo en una de las ciudades más pobladas del mundo, tal vez la más contaminada y sin lugar a dudas la ciudad donde la "multitud rodea la multitud" cada día; con 6 o más millones en el metro todos los días, las multitudes en el estadio nacional, en la UNAM, el maremagno de vehículos, la economía ambulante abarrotando las aceras y así sigue; el Zócalo, el museo de Antropología, La catedral y todos esos lugares donde lo invivible, dice Monsiváis, tiene "la compensación de la supervivencia".
    Asi todo parecería indicar que sería muy lógico que el mexicano del DF tuviese un sentimiento apocalíptico frente a tal caos, pero parece que no es así. Para Monsiváis la pregunta es ¿porqué frente a esa locura nadie se va o se quiere ir del DF?
    Brevemente, su respuesta es que a la mayoría, así lo niegue con quejas y promesas de huida, le alegra quedarse con la esperanza que las cosas van a cambiar, que ni la catástrofe, ni lo peor llegará. Además, ¿a donde ir si todo esta igual o peor afuera?
    Hay cierto orgullo y compensación sicológica frente al desastre por el hecho de vivir en la ciudad más caótica del mundo, los habitantes del DF se sienten orgullosos frente a lo que a otros nos da escalofrío.
    Monsiváis habla más bien de una sociedad post-apocalíptica porque lo peor ya pasó; hay hasta cierto punto una propuesta estética en la masificación de la ciudad, lo cual es el tema de otro capítulo y seguramente de otros muchos de sus libros y análisis. Recomendadísimo escritor Monsiváis, cariñosamente llamado Monsi por sus miles de lectores.
    Saludos y gracias por propiciar los encuentros de pensamiento.
    Aleja.

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    1. Monsiváis, siempre tan lúcido. No hay que olvidar su exquisita sensibilidad con respecto a la brutalidad humana ejercida sobre los animales. Vivía con trece gatos y fundó la organización Gatos Olvidados.
      Saludos, MM.

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  7. Solo basta pasar un mes en el campo para darse cuenta lo enfermo que uno está. En diciembre del año pasado estuve alejado de todo, en un corregimiento del Valle, y fue estupendo. Entonces regresa uno a la ciudad y se siente la pesadez.
    Yo ya me hastié también. Ya pienso dos veces antes de ir al centro... y lo pienso dos veces antes de devolverme. Ve uno por la ventana a la gente sobreviviendo como autómatas. Ni siquiera las redes sociales sirven de refugio. A mí me da pereza incluso tener que prender este computador y sentarme a revisar un montón de infromación que, en su mayoría, es trivial.
    Me identiico con esta entrada porque ha tocado asuntos en los que no solo yo, sino mis papás, hemos considerado: el alto costo de vida en la ciudad que solo ofrece tedio y monotonía, el ruido, el encierro en un apartamento, la pérdida de la intimidad, el tener que estar disponible a todo el mundo las 24 horas (un anhelo de soledad que no sé si es bueno o malo). Si a veces yo siento el aburrimiento, y eso que tengo los libros y el cine para alejarme de todo, no quiero pensar en lo que piensan mis papás.
    La idea de ir a vivir fuera, a un pueblo, es siempre tentadora. No es la solución final, pero sí parece ser un paño suficientemente tibio para resguardarse de la jungla de cemento y su atmósfera.
    Saludis, Mario.

    -Mauro Vargas.

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    1. Es difícil no soñar con un ritmo de vida por fuera del maremágnum caótico de nuestras grandes ciudades. Lo dices bien: basta un sólo día en el campo para notar que algo está muy mal dentro de nosotros.
      Saludos, MM.

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  8. Tengo 20 años y a mi parecer como especie somos una bazofia , seres " racionales " que dañan a diestra y siniestra , seres que se indignan virtualmente que en facebook o twitter comentan sus puntos de vista patéticos y creen que eso soluciona todo , estamos encerrados en nuestras 4 paredes , muy cómodos pero afuera todo es está jodido , hace unos días mi madre llego a la conclusión de que estoy deprimida sus argumentos son : no sales , no sales , pasas leyendo esos libros raros ( los tuyos Mario y muchos otros entre ellos Bukowski) , no haces lo que hacen los de tu edad , si supiera mi bella madre que su hija está en un proceso de metamorfosis existencial por asi decirlo en el cual a decidido que ya no le importan tantas cosas insignificantes de la vida , ya entendí que entre menos personas mejor ,eso quiere decir menos conversaciónes o discusiones sin sentido , menos relaciones mal sanas , más tiempo para mi por que he dejado la vida de hiper conectividad ya no uso facebook , ni twitter o instagram , ahora prefiero hablar frente a frente con los que quiero , los miro a los ojos , los abrazo , ahora lo único que me mueve es la lectura y no estar cada segundo verificando que pasa en la red , todo este cambio en mi vida lo comencé gracias a un poema de Constantino cavafis " cuanto puedas" que descubrí en uno de sus libros maestro , saludos y un fuerte abrazo 💙

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    1. Creo que son varios los pensadores contemporáneos que van en tu línea: sospechar del mundo virtual, alejarse de tanta sobre-exposición en las redes, cultivar cierto equilibrio interior, volver a una sana relación con el silencio. No olvides las Cartas a Lucilio, de Séneca... Saludos, MM...

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  9. Hola Mario.
    Entenderlo Mario a veces se vuelve complejo. Siento que le gusta crear una atmósfera apocalíptica para luego salir avante con la supuesta cura literaria y/o filosófica. Digo que es complejo porque en el fondo creo en sus palabras así como en muchos de sus actos. El solo hecho de interactuar como lo hace con sus lectores, habla muy bien de usted, pues me parece un gesto humilde que me recuerda un fragmento del manifiesto de Nicanor:
    “Nosotros sostenemos
    Que el poeta no es un alquimista
    El poeta es un hombre como todos
    Un albañil que construye su muro:
    Un constructor de puertas y ventanas.”
    Pero me preocupa que sus ciclos de tristeza y alegría se estén volviendo redundantes. No sé, no soy quien para decirle qué, pero usted pasa del total pesimismo a un discurso de resistencia lo cual puede redundar en una estrategia para captar lectores (lo cual sería muy triste). Es verdad que lo que vivimos carece de sentido y en esa medida pedir que el artista tenga uno definido puede ser un absurdo, pero al ver que usted es uno de los escritores preferidos por la adolescencia colombiana, me preocupa el hecho de saber qué tipo de imaginarios son los que se están gestando alrededor de su imagen.
    Por mi parte, me niego a creer en palabras tales como catástrofe y avalancha. Es verdad que la carga psíquica es fuerte y los medios han tenido un impacto temerario en nuestro comportamiento. Pero al igual que usted, he visto cómo jóvenes de cualquier edad logran no solo encontrar resistencia en el arte, sino que además son capaces de transformar, sin caer en discursos quejumbrosos y aterradores.
    En conclusión quiero reiterar que no me interesa descalificar su manera de ver la realidad, es solo que con el tiempo he aprendido que es necesario reflexionar sobre lo que se lee y en cierto punto puedo decir (no sin tristeza) que para mí es hora de votar, por lo menos por un tiempo, la escalera de sus reflexiones literarias.
    Un abrazo.

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    1. 1. Es exactamente al revés, Tito. Precisamente porque no hemos sido capaces de hacer un ajuste de cuentas serio y responsable, precisamente porque cada vez que alguien nos recuerda el horror de lo que hemos hecho y continuamos haciendo, es que resistir se hace indispensable. En lugar de reflexionar y aceptarlo lo que hacemos siempre es atacar al mensajero. Podríamos preguntar: ¿Resistirnos a qué? Resistirnos al desastre y a la irresponsabilidad generales. Por algo el Papa, un tipo que viene dando una lección de entereza y compromiso, ha dedicado su última encíclica al tema. Vale la pena que la leas. Y también a él se le fueron encima y lo tacharon de "apocalíptico", de estar alarmando a la gente impunemente, de crear caos y depresiones en los fieles. Incluso la revista Newsweek se pregunta si es realmente católico. (http://www.newsweek.com/). Es el precio de decir ciertas cosas que a la gente no le gustan. Ni modo. Y eso, en lugar de captar lectores, lo que hace es alejarlos. Como en tu caso... Saludos, MM...

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  10. Mario, no te estoy atacando. Reitero mi admiración hacia ti y hacia el efecto que tienes en la sociedad colombiana en general. El mensaje tuyo o el del Papa me recuerdan el cuento de Gabriel García Márquez "Algo muy grave va a suceder". Mario, tu eres un creador de capital simbólico, tanto como lo puede ser una madre o un hermano, tu palabra representa poder y sé que lo sabes.
    No eres un simple mensajero y de algo estoy seguro, mensajeros han habido muchos, su gran desgracia es que nunca llega el evento que les de la razón.
    Sé que es fácil perder la fe, pero desde el lugar en el que estoy, donde día a día paso mis horas con cientos de personas que leen y dan un aporte valioso a la sociedad a través de sus ejercicios de escritura, desde ahí he podido encontrar que si el "cataclismo" ha de llegar, habrá quienes lo sepan superar. La trama muta y lo sabes.
    Buen viaje.

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    1. El cataclismo ya llegó, Tito. Basta echar una ojeada al panorama de la migración en este momento a Europa. Basta ojear las cifras del desastre ecológico. Pero no queremos ver.
      Eso no significa bajar la guardia y no hacer nada. Al revés: hay que continuar resistiendo y construyendo trincheras. Pero sin decirnos mentiras y aceptando el horror que nos circunda.
      Saludos, MM.

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  11. La vida nos arrastra, esta cuidad va tan rápido que ya no alcanza el tiempo, en día se resume en ver mas la pantalla de tu celular mas que mirar a los ojos, estamos inmersos en un mundo electrónico, donde la información está a nuestra mano, aunque esté pasando en nuestros ojos, al frente de nosotros, ignoramos un realidad perturbadora, llena de trancones y de gritos. Yo he pensado en escapar, estar sola, sola viendo como el ciclo natural de la vida desvanece frente a mis ojos, como la noche me da el silencio, la rebeldía, la soledad, la locura, y como el día me regala su cordura, la responsabilidad, la luz, todo lo que dices es muy cierto Mario, y creo que somos muy pocos los que nos damos cuenta, que algo va mal, que este mundo se esta corrompiendo cada vez mas, y que no existe salida, y encontrar un poco de cordura, a quien va cual va contra la corriente, contra lo que piensen los demás, serás tu el loco y ellos los cuerdos. Saludos

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    1. Basta salir de la ciudad, en efecto, para empezar a percibir otros ritmos y otra dinámicas internas que son más sanas...
      Saludos, MM...

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  12. ¿Piensas que ya no hay esperanza para este mundo, Para nuestras generaciones...?
    Cuenta regresiva... de...? El fin (?)
    ¿Que hay despues del cero?

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    1. Esa es la pregunta, exactamente. Significa que el sistema empezó ya su reversibilidad, su caos, su tendencia a cero. Pero después de la entropía pura vuelven a nacer nuevos cosmos, nuevos sistemas de organización. Por eso la resistencia es tan importante... Saludos, MM...

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