14 sept. 2015

Narciso criminal





Desde el siglo XIX los artistas y los pensadores anunciaron de manera categórica el desplome de un determinado modo de pensar: la razón moderna heredera de los hombres del Renacimiento. Creíamos, sobre todo después de la Ilustración del siglo XVIII, que íbamos a ser capaces de construir un mundo mejor, solidario, fraterno, igualitario. Creíamos en el progreso. No fue así. Ninguna de las promesas del proyecto moderno se cumplió a cabalidad. En realidad, lo que ocurrió fue todo lo contrario: más miseria, más hambre, más desigualdad.
Freud no hizo sino insistir en que había que poner atención a una fuerza oculta, secreta, que era preciso revisar: el inconsciente. Nada. Todos sonrieron. El hombre occidental, muy seguro de sí mismo, enarbolando su ego racionalista como bandera, dijo que eso eran supercherías, que lo que los artistas y los psicoanalistas anunciaban no era nada científico, verificable en la realidad, y que en consecuencia eran puras chapucerías.
Y estallaron las dos guerras mundiales y el mundo se convirtió en un infierno. Después de 1945 nada volvió a ser lo mismo. ¿Por qué esa fecha es tan definitiva, tan categórica, la división entre un antes y un después? Porque luego de los campos de exterminio y del lanzamiento de las bombas atómicas todo quedó permitido, el hombre occidental se creyó con derecho a asolar y destruirlo todo. Si fue capaz de masacrar a cientos de miles de civiles indefensos, incluidos niños que estaban en sus escuelas; si fue capaz de conducir a más de seis millones de personas a hornos crematorios y a cámaras de gas; si fue capaz de convertir a seres humanos en zombies ambulantes, famélicos y hambrientos, entonces se creyó con licencia para hacer cualquier cosa, para arrasar con lo que fuera. 
Y lo hizo.
Desde entonces nuestro Narciso occidental ha pisoteado el globo a su antojo, ha hecho y deshecho, ha desaparecido de la faz del planeta a miles de especies, ha contaminado, ha modificado el clima, ha bombardeado a diestra y siniestra, ha utilizado armas químicas, ha violado todas las prohibiciones internacionales, ha dejado a más de mil millones de personas en la inanición, ha creado un modo de vida en donde la clave es pisotear y hundir a sus semejantes.
Y nuestro Narciso criminal está convencido de que no pasará nada, que él tiene derecho a todo, que a él nadie lo puede cuestionar ni exigirle que rinda cuentas. Cuando lo intentan poner contra la pared se enfurece, agrede al otro y sale corriendo manoteando y vociferando. Cuando los académicos y los científicos le advierten que estamos a punto de entrar en un punto de no retorno y que las consecuencias de semejante arrogancia serán devastadoras, entonces llama a los que lo cuestionan “chapuceros apocalípticos”.
No hay forma de que Narciso haga un examen de conciencia, no hay manera de enseñarle qué es un ajuste de cuentas consigo mismo. El se cree todopoderoso, brillante, indestructible. Sin embargo, como todos los ególatras, está equivocado. Su espejo está a punto de quebrarse en mil pedazos.
No en vano el ministro de Relaciones Exteriores francés Laurent Fabius habló de “caos climático” (cambio climático no es suficiente ya). El mismo Obama se refiere a las sequías del Medio Oriente y a las inundaciones de muchos países en Asia como el comienzo de una época en la cual las migraciones de miles de personas irán en aumento creando una confusión y una anarquía difíciles de manejar. No en vano el Papa Francisco le dedicó su reciente encíclica a intentar una reflexión sobre los peligrosísimos e irracionales modos de vida contemporáneos, a los que llamó “pecados ecológicos”.
Pero no hay nada qué hacer. Como casi todos los criminales, Narciso es sordo y ciego. Y pregona que todo va muy bien, que el mundo es una maravilla, que aún hay esperanza, que no hay que hacer una alharaca por tan poco.

Y es ésta, justamente, la razón profunda de una resistencia civil. No importa si se trata de una minoría, si los demás no quieren escuchar, si van a vociferar en contra, si se van a reír de esta posición ingenua y, según ellos, tremendista. La clave es que la resistencia se hace desde la humildad, desde la aceptación de nuestra arrogancia, nuestro egocentrismo y nuestra altivez asesina.

16 comentarios:

  1. Hola Mario, quería decirte que ha sido muy duro leerte en estas semanas. Viajo de la esperanza a la resignación a cada letra que leo. Cada día ha ido aumentando en mi una apatía por el trabajo, tanto así que me he refugiado en los libros y en la comunidad con la que trabajo. Ya no me interesa entregar papel tras papel, formato tras formato: hace rato mandé eso al carajo. El narciso está en la empresa, en tus jefes, en tus "superiores" ellos no negocian contigo, al contrario, te imponen y tratan de someterte a sus putos caprichos capitalistas. Sin embargo, estando al lado de los que resisten, de los que intentan luchar contra esta realidad tan pesada, tan densa y caótica, he visto como crece en ellos la desesperanza, la desilusión, la falta de interés...unos se han ido, tratando de ser poéticos como Kleist o Zweig, otros se han refugiado en las comunidades indígenas, otros simplemente desaparecieron y los que quedamos, nos vemos con sospecha, con los ojos reventados, con el insomnio como compañero, empezando a dudar de nuestra fuerza... A veces recuerdo el inicio del libro de Zalamea: "La noche está sola, sola como la luz. Abandonada sobre el mundo, extendida sobre muchas ciudades, muchos campos, bosques, islas, mares, aldeas..." y trato de darle un sentido a la lucha, a la resistencia, a la estrategia que se ha de esgrimir día a día para poder seguir caminando...Sin embargo, al final del día, aparece la página final del mismo libro: ¿Para qué?

    Con esto, no te estoy diciendo que la resistencia carezca de motivos, es solo que, al final parece que estos también son reversibles, así como cambia el clima, parece que cambia la resistencia...Así lo siento, tal vez, en el fondo me digo que ya no sé cómo resistir.

    Un abrazo, con mucha angustia.

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    1. Sí, hay que resistirse incluso a eso, a que el espíritu de confusión y hastío de nuestra época nos alcance. La resistencia no es sólo hacia afuera, sino también íntima, secreta, contra nuestros estados de ánimo más inconfesables.
      Con aprecio, MM.

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    2. ¿Sabes? Justo leo este comentario y recuerdo esto:

      "Ahora todo está en orden. El eterno intranquilo está en paz. Cosa inverosímil: destruido, está en paz con el mundo. Su demonio ya no tiene fuerza para arrastrarlo, el sacrificio que exigía de la víctima fue conseguido."

      Es Zweig describiendo a Kleist. Tienes razón Mario, tal vez sea la hora de empezar a luchar contra nuestros demonios, ojalá tengamos la fuerza para no dejarnos vencer de Mr. Hyde...

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    3. Esa es la gran batalla... Saludos, MM...

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  2. Aqui, un pequeño microcosmos del "yo primero, jodanse los demas":

    La madre saturnina que devora a sus propios hijos. Mas comun de lo que se cree.

    http://www.elespectador.com/noticias/nacional/amarga-disputa-entre-una-colombiana-y-un-argentino-pequ-video-584393

    salud

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    1. Ahora estoy en Medellín, Prefijo, pero apenas tenga un poco más de tiempo, lo veo sin falta. Gracias.
      Saludos, MM.

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  3. Es una semana de trance donde escapar es complejo y fatigante, este fin de semana le comentaba al esposo que me siento cansada y vencida y que me gustaría ser tan ciega y sorda a la verdad que me grita y me abofetea a la cara, pensar en lo que piensa la mayoría de mi genero tener tetas y cola y ponerme encima ropa carísima que haga que mi ego se crezca tanto al punto de reventarse olvidando todo lo demás, tan solo fueron unas palabra "solo debes buscar un motivo" y si tiene razón nadar dentro de este caos aportando algo de sonrisas, ánimos y buena vibra...el monstruo debe ser vencido por cada uno. Mario gracias por permitir que de repente seamos escritores que soñamos con algo mejor. Ojala pronto la vida nos reúna de nuevo.

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    1. Te respondo lo mismo que le dije a Diego: en esta època hay que estarse vigilando, hay que luchar también en contra de sí mismo, hay que vencerse. Si te llegan a alcanzar, te convertirán también en un zombie. The Walking Dead... Saludos, MM...

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  4. jejejejej... Mario buenas tus referencias The Walking Dead...

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  5. Buen día,

    somos visitantes, pasajeros, pero vale la pena en este pequeño transitar impregnarnos de vida y tributar el aroma de nuestra piel, de nuestro pensar, de nuestro sentir a quien lo requiera y comparta un instante en la ruta que marchamos.

    Un abrazo, sumercé. Bendiciones en su vida.

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    1. Sí, somos pasajeros de un vehículo que no deberíamos destruir de este modo tan vulgar y grotesco...
      Saludos, MM...

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  6. Tenemos los ojos vendados , los seres humanos, no quieren aceptar que no son los dueños de todo, que no podemos matar y destruir todos a nuestro paso, somos los únicos animales que no nos adaptamos , si no adaptamos el ambiente a nuestro gusto a nuestro antojo , destruyendo todo a este paso, somos pocos los que pensamos que este planeta está lleno de codicia, de egocentrismo, citó una canción que alguna vez escuche dice " Los hombres ya no somos mamíferos, el ser humano no se convirtió
    en depredador; la raza humana somos simplemente un virus,
    matamos, crecemos y nos multiplicamos" . Un abrazo Mario gracias por mostrar esta gris realidad, la cual estoy muy de acuerdo.

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    1. Ojos vendados sería un gran título para un documental o un reportaje al respecto... Saludos, MM...

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  7. Damas, caballeros...

    A brindar por el aguante!!!!!!

    https://www.youtube.com/watch?v=LUk73pUe9i4


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  8. https://paleorama.wordpress.com/2011/11/28/los-asiaticos-llegaron-a-america-un-milenio-antes-que-cristobal-colon/#more-13176

    Cambios climáticos hace más de mil quinientos años. ¿Que tal si miramos más para atrás? Claro hay que resistir y dejar de contaminar más y más. ¿Será que el narciso encontrará las palabras para dejar de hacerlo?

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