27 oct. 2015

Dibujos en el posconflicto






Ojo a esta exposición. En el Museo del Banco de la República, frente a la Luis Angel Arango... Los retratos son hechos con cabello humano bordado sobre tela. La artista: Tatiana Córdoba... Saludos, MM...






http://www.banrepcultural.org/bogot/evento/frente-al-otro-dibujos-en-el-posconflicto

26 oct. 2015

WIKIPEDIA




DEBO ADVERTIR A LOS LECTORES QUE LA PÁGINA DE WIKIPEDIA CORRESPONDIENTE A MI NOMBRE FUE ALTERADA Y SU INFORMACIÓN NO SÓLO ES FALSA Y TENDENCIOSA, SINO DE MAL GUSTO E INSULTANTE.
MARIO MENDOZA


Nota Bene: Me alegra que el ataque haya sido sólo momentáneo y que hayan restaurado la página original tan rápido...
Saludos, MM.

MISTERIOS




(Imagen de archivo del periódico El Espectador)



Ella trabaja en una prestigiosa emisora capitalina. Es bella, dulce, rubia, de ojos claros, muy talentosa, y cuando está sentada se distingue por su porte y elegancia aristocráticos. De pronto, cuando se levanta, pide sus muletas y entonces uno nota que algo sucede con su cuerpo de la cintura para abajo. Las dos piernas parecen atrofiadas, muy delgadas, y escasamente pueden sostenerla en pie.
Mientras el programa entra en la franja de propagandas, cuando nadie nos está escuchando, me cuenta que sufrió un cáncer atroz, muy agresivo, y que en algún momento pensó que ya todo había terminado. Su voz es melodiosa, su boca dibuja una sonrisa de medio lado como si estuviéramos conversando sobre temas plácidos y agradables, y su actitud revela una poderosa fuerza interior. Le confieso que esa enfermedad ha perseguido a mi familia durante generaciones. Ella inclina la cabeza, baja un poco la voz y me susurra al oído:
- No hay nada qué temer. A mí me iban a operar y yo pensé que me quedaría en la mesa de cirugía, que fijo me iba a morir. Entonces, la noche anterior, me desperté a la madrugada y había una presencia sentada al borde de mi cama. Al principio me asusté mucho, pero después me di cuenta de que se trataba de una entidad benigna. Me dijo que no me preocupara, que la cirugía saldría bien, que aún no era el momento de morir.
Le pregunto, también en voz baja, si reconoció esa presencia, si sabía de quién se trataba.
- No, no lo sé, no tengo idea. Quizás es lo que tanta gente llama ángeles.
Sonrío también. Recuerdo entonces que ángel significa mensajero, y que mi profesión depende de Hermes, el de alas en los tobillos, el dios del lenguaje.
Otra tarde me reuní con unos amigos en un restaurante de comida italiana al norte de la ciudad. La hermana de uno de ellos se hizo en algún momento en la silla junto a mí y me contó una historia que me prometí escribir algún día. Me dijo que había estado entre la vida y la muerte debido a una enfermedad crónica en el hígado. Cuando ya estaba de primera en la lista de trasplantes su salud empeoró y se vino a pique. Se preparó para morir. Entonces, en el último minuto, apareció un donante, la trasladaron a la clínica y le realizaron el trasplante de urgencia.
Con el paso de las semanas se dio cuenta no sólo de que su salud mejoraba día a día, sino que se encontraba muy activa. No sabía por qué, pero desarrolló una atracción por la velocidad y, cuando su familia no sabía nada, ella se iba para la autopista norte y apretaba el acelerador de su carro a tope. Esa sensación de vértigo la apaciguaba un poco.
Sospechó que se debía al trasplante y, en efecto, por pura casualidad se enteró de quién era la persona que estaba detrás de su nuevo órgano: era un joven de 18 años que corría en motocicleta. Justamente había muerto en un accidente de carretera.
Desde entonces consiguió una foto de él, le hizo un altar en un rincón de su casa, y todos los días le da las gracias por haberle salvado la vida.
La tercera historia se la debo a una vieja colega de la universidad. Me contó que en 1989, recién egresada de la carrera, tenía una entrevista en Cali para ver si una universidad de esa ciudad la contrataba como profesora de literatura comparada. Compró su tiquete para viajar a las siete de la mañana y ya tenía todo listo cuando su madre, llorando, le dijo la noche anterior que había tenido un sueño premonitorio y que le rogaba, le suplicaba que aplazara el vuelo para otro día. La madre ya había llamado al aeropuerto para advertirles del peligro, pero, obviamente, la habían tratado como una demente cualquiera que estaba comunicándose sólo para generar pánico y conseguir algo de protagonismo. Fue tal el grado de insistencia de la señora, su llanto, su desesperación, que mi amiga le dijo que se calmara, que iba a cambiar entonces la fecha del viaje y la reserva del hotel.
     A las siete de la mañana del día siguiente el Boeing 727 que cubría el vuelo 203 de Avianca estalló en el aire y se hizo pedazos a la altura de Soacha. Murieron 110 personas. Fue el famoso vuelo de la bomba de Pablo Escobar. 

21 oct. 2015

EL PALACIO DE LOS SARCÓFAGOS






Acaba de salir el segundo volumen de la saga juvenil con las excelentes ilustraciones de Oscar Abril y Alejo Amaya . Qué alegría ver ya a los muchachos de los colegios leyendo el libro... Enhorabuena...
Saludos para todos, MM.




19 oct. 2015

Que viva la música





La próxima semana se estrena la película Que viva la música, basada en la novela del mismo nombre del escritor caleño Andrés Caicedo. Cuando uno ve adaptaciones es importante tener claro que no va a ir a ver la novela traducida en imágenes página por página, ni que va a asistir a ver si la película se parece o no a la interpretación que uno se hizo del libro. No. Va a ver la adaptación que unos artistas hicieron, es decir, va a ver una obra de arte nueva, inédita, cuya base original es la narrativa del escritor. Y esa obra nueva debe apreciarse en sí misma, sin comparaciones con el texto literario. La película debe o no defenderse por sí misma, respetando, por supuesto, el aire, la temperatura, el universo particular del libro.
La leyenda de Caicedo es tan fuerte, su biografía está atravesada por tantos acontecimientos de alta intensidad (las drogas, la depresión, su posible homosexualidad, los tratamientos psiquiátricos, el suicidio), que es difícil deslindar toda esa mitología al momento de hacer una película sobre uno de sus libros. Es un trabajo arduo y me imagino las discusiones, los líos y los vericuetos por los que tuvieron que pasar los guionistas, el director y los productores de este largometraje.
En esta versión el resultado es una película de impecable factura que apunta a un elemento particular: ¿cómo escapar de esas celdas invisibles que va creando esta sociedad arribista, clasista, de doble moral, pacata, mojigata, sádica, hipócrita y cruel hasta niveles enfermizos? ¿Cómo se huye, cómo se abre la puerta de esa prisión que es el establecimiento, el panóptico contemporáneo?
La protagonista de la película se arroja un buen día al maremágnum de la ciudad y atraviesa los muros de ese mundillo aparte, cómodo, de los estratos altos en donde todo es banalidad y enajenamiento. Se trata de un vector inesperado que la saca, que la extrapola, que se apodera de ella hasta lanzarla a otras dimensiones. Es toda una aventura urbana vertiginosa, sin objetivos precisos, pero que la va liberando paso a paso.
Y aquí voy a permitirme insistir en un ejemplo que he repetido antes en distintos escenarios e incluso en columnas anteriores. Hace unos años me puse en la tarea de buscar un o una joven de estrato 6, de colegio o universidad privados, que tuviera sus afectos en los estratos uno o dos. Un estudiante de Los Andes que se hubiera enamorado de una empacadora de Carulla o de una cajera del Tía. Una joven de la Universidad Javeriana que se hubiera enamorado de un mecánico humilde o de un albañil. Es decir, un ejemplo de cómo el poder de los afectos trasciende toda estratificación social.
Mi investigación arrojó una cifra escalofriante: 0.0. No nos mezclamos. He ahí el verdadero origen de nuestra violencia. Nos han enseñado a relacionarnos en el mismo estrato social o hacia arriba. Cuando uno le pregunta a alguien por la democracia y la igualdad, todo el mundo dice que sí, que por supuesto, que todos somos iguales. Y si vemos las vidas privadas de esas mismas personas, sus amigos o sus parejas siempre han estado en su misma clase social o en una superior. Nuestra sociedad es una de las más clasistas y segregacionistas del continente.
Esto es, nuestro problema no es la guerrilla, ni los paramilitares, ni los narcos. El problema somos nosotros mismos. Ahora que firmaremos la paz en La Habana, el problema no será reinsertar a los guerrilleros. El auténtico problema es cómo reeducarnos a nosotros mismos, cómo salir de ese clasismo y ese racismo inconscientes que practicamos a diario sin darnos cuenta.
Esta película de Carlos Moreno, a quien recordamos gratamente por su ópera prima Perro come Perro, es un viaje en busca del otro, es un filme sobre la alteridad más allá de los discursos de exclusión que hemos aprendido y de la pésima educación emocional que nos han inoculado desde la infancia. Y su enorme mérito es que no cae en maniqueísmos ni en oposiciones simples. En ningún lugar hay paraísos, al otro lado de las fronteras invisibles de nuestras megalópolis fantasmales el mundo no es bueno ni maravilloso. También es cruel y despiadado. Pero estamos en la obligación de conocerlo, de saber de él.




El paso del rock a la salsa de esta película es la entrada también en lo negro, en el Black Power, en el swing caribeño, en los tambores africanos. Porque los discursos y la lucha de Angela Davis, de los Panteras Negras o de Malcolm X, que Caicedo vivió muy de cerca, siguen hoy más vigentes que nunca. Black is beautiful. En el caso latinoamericano, ese poder negro nos llega también a través de Ray Barreto, Hector Lavoe o la Sonora Ponceña. Nuestra identidad es un ritmo que se hace cuerpo.
Ojalá que las nuevas generaciones tomen esta película como un manual de des-clasamiento, es decir, como una auténtica propuesta de democracia e igualdad fraternas.




17 oct. 2015

PREMIO DE DISEÑO GRÁFICO






Alejo Amaya y Oscar Abril, los ilustradores de todas mis carátulas, ganaron un premio internacional de diseño con esa colección. Me alegro mucho por ellos. Qué privilegio trabajar a su lado. Ellos son también los ilustradores de la saga juvenil que está empezando a salir con Planeta.

Un abrazo de felicitaciones para ellos.
Enhorabuena, MM.




http://www.veredictas.com/index.php?md=premis&accio=guanyadors&id_categoria=661





Y ganaron también en esta otra categoría:

http://www.veredictas.com/index.php?md=premis&accio=guanyadors&id_categoria=669


12 oct. 2015

ZETA RETICULI







Una vieja amiga, después de pasar varios años en clínicas de desintoxicación para drogadictos y alcohólicos,  decidió internarse en una granja hippie a cosechar tomates y flores, una especie de comuna donde se turnan los distintos oficios: arar, sembrar, regar, fumigar, cosechar, cocinar, enseñar, etcétera. Son varias familias de hippies que no desean regresar al mundo de las grandes ciudades, de la tecnología y la industrialización. No hay carros y los niños van a una escuela patrocinada y administrada por la misma comuna.
Cuando le preguntaban por esa curiosa decisión, mi amiga respondía que se trataba de una secta cristiana. Era mentira. Decía eso sólo para evitar un sinnúmero de explicaciones que la aburrían. Los integrantes de la granja eran abducidos, personas que tenían contacto con extraterrestres y que aseguraban que esos seres les habían advertido del próximo fin del mundo. Según esos mensajes, nuestro planeta estaba a punto ya de empezar a sufrir cataclismos y desórdenes sociales de gran envergadura que lo conducirían a su propia autodestrucción.
Lo curioso era que estos seres no venían en platillos voladores de otras constelaciones o galaxias, como creían otros seguidores del fenómeno ovni, sino del fondo más remoto del planeta, de una civilización milenaria de individuos provenientes de Zeta Reticuli 1 y Zeta Reticuli 2 que habían decidido quedarse en la Tierra. Cuando estaba cerca una gran catástrofe que arrasó con casi todas las especies de la antigüedad, ellos decidieron descender a las profundidades y continuar con su cultura allá abajo. Sólo muy ocasionalmente salían a la superficie para entablar contacto con algunos elegidos y enviar mensajes de advertencia que podían salvar aún a millones de inocentes.
Las dos puertas de acceso a ese submundo fascinante estaban en México y en Egipto, dos culturas que habían mantenido una estrecha relación con estos seres avanzados que les habían enseñado la astronomía y la arquitectura, entre otras disciplinas. Esas dos conexiones con el inframundo habían sido recorridas ya por varios de los melenudos y barbados hippies de la comuna.
Esas eran (son), a grandes rasgos, las creencias de los compañeros de mi amiga. Una vez al mes armaban un grupo especial y se iban a acampar al desierto, donde ingerían hongos alucinógenos (peyote) para entrar en contacto telepático con sus maestros que, desde lo más profundo de la Tierra, tenían aún la esperanza de evitar que nosotros, los seres humanos, nos extinguiéramos por culpa de nuestras ambiciones más pedestres.
Una mañana entré a la red y busqué datos sobre la secta hippie de abducidos y para mi sorpresa me tropecé un enlace a su página web donde no sólo explicaban en detalle quiénes eran y cuál era el objetivo de su misión, sino que había un registro fotográfico de sus integrantes desempeñando distintas tareas dentro de la granja.
Revisé cada una de las fotos en detalle y, en efecto, en dos de ellas aparecía mi amiga vestida de manera informal, con unos jeans y unas botas de trabajo, el pelo recogido atrás en una cola de caballo y junto a otras mujeres en una especie de bodega o de taller de almacenamiento de semillas. Las dos fotos parecían haber sido tomadas el mismo día porque la indumentaria y el lugar eran iguales. La cara de mi amiga tenía un aire de tranquilidad beatífica envidiable.
En la página web informaban sobre estos seres provenientes de las estrellas Zeta Reticuli, dos cuerpos celestes gemelos ubicados en la constelación de Reticulum, a 39,5 años luz de la Tierra. Eché un vistazo aquí y allá sólo por curiosidad, y me dio la impresión de que eran unos hippies inofensivos cuyas creencias no le hacían daño a nadie.

Cuántas tardes no he sentido una cierta envidia poética al pensar en mi amiga. Mientras nosotros nos debatimos aquí entre realidades espurias y miserables, ella está en contacto con seres y mensajes de otros mundos. Definitivamente no vivimos la realidad que nos toca, sino la que elegimos a partir de nuestra miserable condición humana.

6 oct. 2015

Zombies en San Francisco



Con los muchachos de IDIPRON de la sede San Francisco, que hicieron con sus maestros un trabajo de lectura increíble. Conversamos muy animadamente sobre Zombies y la saga juvenil. Estuvimos visitándolos con Alejo Amaya y Oscar Abril, los ilustradores.
Saludos, MM.







5 oct. 2015