26 oct. 2015

MISTERIOS




(Imagen de archivo del periódico El Espectador)



Ella trabaja en una prestigiosa emisora capitalina. Es bella, dulce, rubia, de ojos claros, muy talentosa, y cuando está sentada se distingue por su porte y elegancia aristocráticos. De pronto, cuando se levanta, pide sus muletas y entonces uno nota que algo sucede con su cuerpo de la cintura para abajo. Las dos piernas parecen atrofiadas, muy delgadas, y escasamente pueden sostenerla en pie.
Mientras el programa entra en la franja de propagandas, cuando nadie nos está escuchando, me cuenta que sufrió un cáncer atroz, muy agresivo, y que en algún momento pensó que ya todo había terminado. Su voz es melodiosa, su boca dibuja una sonrisa de medio lado como si estuviéramos conversando sobre temas plácidos y agradables, y su actitud revela una poderosa fuerza interior. Le confieso que esa enfermedad ha perseguido a mi familia durante generaciones. Ella inclina la cabeza, baja un poco la voz y me susurra al oído:
- No hay nada qué temer. A mí me iban a operar y yo pensé que me quedaría en la mesa de cirugía, que fijo me iba a morir. Entonces, la noche anterior, me desperté a la madrugada y había una presencia sentada al borde de mi cama. Al principio me asusté mucho, pero después me di cuenta de que se trataba de una entidad benigna. Me dijo que no me preocupara, que la cirugía saldría bien, que aún no era el momento de morir.
Le pregunto, también en voz baja, si reconoció esa presencia, si sabía de quién se trataba.
- No, no lo sé, no tengo idea. Quizás es lo que tanta gente llama ángeles.
Sonrío también. Recuerdo entonces que ángel significa mensajero, y que mi profesión depende de Hermes, el de alas en los tobillos, el dios del lenguaje.
Otra tarde me reuní con unos amigos en un restaurante de comida italiana al norte de la ciudad. La hermana de uno de ellos se hizo en algún momento en la silla junto a mí y me contó una historia que me prometí escribir algún día. Me dijo que había estado entre la vida y la muerte debido a una enfermedad crónica en el hígado. Cuando ya estaba de primera en la lista de trasplantes su salud empeoró y se vino a pique. Se preparó para morir. Entonces, en el último minuto, apareció un donante, la trasladaron a la clínica y le realizaron el trasplante de urgencia.
Con el paso de las semanas se dio cuenta no sólo de que su salud mejoraba día a día, sino que se encontraba muy activa. No sabía por qué, pero desarrolló una atracción por la velocidad y, cuando su familia no sabía nada, ella se iba para la autopista norte y apretaba el acelerador de su carro a tope. Esa sensación de vértigo la apaciguaba un poco.
Sospechó que se debía al trasplante y, en efecto, por pura casualidad se enteró de quién era la persona que estaba detrás de su nuevo órgano: era un joven de 18 años que corría en motocicleta. Justamente había muerto en un accidente de carretera.
Desde entonces consiguió una foto de él, le hizo un altar en un rincón de su casa, y todos los días le da las gracias por haberle salvado la vida.
La tercera historia se la debo a una vieja colega de la universidad. Me contó que en 1989, recién egresada de la carrera, tenía una entrevista en Cali para ver si una universidad de esa ciudad la contrataba como profesora de literatura comparada. Compró su tiquete para viajar a las siete de la mañana y ya tenía todo listo cuando su madre, llorando, le dijo la noche anterior que había tenido un sueño premonitorio y que le rogaba, le suplicaba que aplazara el vuelo para otro día. La madre ya había llamado al aeropuerto para advertirles del peligro, pero, obviamente, la habían tratado como una demente cualquiera que estaba comunicándose sólo para generar pánico y conseguir algo de protagonismo. Fue tal el grado de insistencia de la señora, su llanto, su desesperación, que mi amiga le dijo que se calmara, que iba a cambiar entonces la fecha del viaje y la reserva del hotel.
     A las siete de la mañana del día siguiente el Boeing 727 que cubría el vuelo 203 de Avianca estalló en el aire y se hizo pedazos a la altura de Soacha. Murieron 110 personas. Fue el famoso vuelo de la bomba de Pablo Escobar. 

12 comentarios:

  1. Que sabrosas son este tipo de entradas. Serian tremendas en podcast, para oirlas al almuerzo, o durante el trancon. Con su voz pausada y profunda...

    Salud

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    1. Con la voz de Jorge Zalamea serían perfectas... Saludos, MM...

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  2. El mundo espiritual es mas real de lo que creemos .....

    Pues El dará órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos.

    Salmos 91:11

    Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe;

    Romanos 12:6

    Gracias Mario por compartir ¡

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  4. Bella historia para Paranormal Colombia 2. Mi aporte al misterio de este post es una noticia que intriga a los investigadores en Venezuela. En el año 2010, el inca Valero, un famoso boxeador, llegó junto a su esposa al Hotel Intercontinental Valencia Edo. Carabobo, alrededor de las 11:30 pm del 17 de abril y permanecieron "conversando tranquilamente" en el lobby durante unas 2 horas. Luego subieron a la habitación que se les había asignado y alrededor de las 5:30 de la madrugada el boxeador bajó a la recepción para explicar al personal del hotel los hechos violentos que habían tenido lugar en la habitación. El personal de seguridad del hotel dio parte de los hechos a la policía. Según el director general, el cuerpo de Jennifer Carolina de Valero presentaba tres heridas de arma blanca. Valero confesó con tranquilidad que la había asesinado. El inca Valero fue arrestado y posteriormente se ahorcó en una penitenciaría.
    El misterio comienza días después cuando muchos huéspedes del Hotel Intercontinental Valencia comienzan a afirmar haber visto el fantasma de una mujer en los pasillos del edificio. El testimonio más perturbador es el de uno de los vocalistas de un dúo de pop español que se encontraba de gira por Venezuela. La banda se llama Estopa y su vocalista David Muñoz, que se hospedó en aquel hotel, cuenta que una mañana, al despertar, se encontró con una mujer sentada en su cama que lo miraba con curiosidad. David pensó que era una de sus fans que se había infiltrado en su habitación y cuando comenzó a pedirle explicaciones, la mujer se volatilizó en el más profundo de los silencios. David, que es un escéptico de nacimiento, no pudo ocultar su consternación y horas después, cuando se dirigía al concierto en una camioneta, le contó a sus acompañantes lo que le había sucedido. Uno de los acompañantes le pidió que le describiera a la chica y después de escucharlo, le dijo que se trataba del fantasma de Jennifer Carolina de Valero, quien había sido apuñaleada días atrás por Edwin Valero. Le explicó que había varios testimonios de muchos huéspedes que habían atestiguado haber visto a la chica y le dijo a David Muñoz que entrara al internet, donde se encontraba la foto de Jennifer, para que corroborara si se trataba de la misma chica. David lo hizo empleando su celular y cuando vio el rostro de Jennifer Carolina de Valero sintió un terror helado por todo su cuerpo. No había la menor duda de que se trataba de la misma chica. David Muñoz declaró en una entrevista para la televisión española que se siente sorprendido de verse contando una historia de fantasmas en la televisión pública cuando de niño y de adolescente era precisamente el que llegaba a burlarse de los chicos que contaban historias sobre espectros.
    Cambiando de tema, qué bueno que Mario Mendoza, rifara un librito de la saga juvenil entre los miembros de su club de fans que seguimos día tras día este blog. Podría ser una rifa o un pequeño concurso de poesía, cuento, etcétera.
    Un abrazo.

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    1. Qué buena historia. La voy a rastrear por la red. Parecería que vamos viajando por inter-dimensiones y que la muerte no es más que un tránsito a un estado aún por definir.
      Buena idea lo de libros de la saga. Voy a ver qué se me ocurre...
      Saludos, MM.

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  5. La muerte, eterno motivo de reflexión. La abrazamos a diario, o ella nos abraza, la diferencia radica en quien inicia el cortejo y al final quien prevalece. Sólo que algunos, sin más, tienen la sensibilidad necesaria para verla en todas sus manifestaciones.Privilegio o desgracia.

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  6. Me encanta cuando alguien llega y me sumerge en este mundo, en el del misterio. Empezando por Paranormal Colombia (lo he leído y releído) y terminando con estas entradas en el blog. Me he dado dosis extra de Mario Mendoza en el bus repleto, en el trabajo estresante, en la casa aburrida y de la nada me exorcisa, me transporta. Gracias.

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    1. Leer de ese modo es ya para uno como escritor una bendición, porque de así mismo fueron escritos esos libros... Saludos, Jimena, MM...

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  7. Buenas Noches Mario

    Al leer las tres historias comentadas por tu parte, cada una tiene su encanto e interés particular, considero que tiene uno que hacerse una reflexión sobre si lo verdaderamente sobrenatural es el milagro de estar vivos y no los hechos que podemos pensar en calificar como extraordinarios, no lo digo por desprecio, yo también he tenido experiencias inexplicables desde el punto de vista racional, pero en este momento estar vivos es un bien de un alto valor incalculable en medio del vértigo desenfrenado de esta sociedad decadente.

    Una frase para terminar:
    “Lo fantástico es la vacilación experimentada por un ser que no conoce más que las leyes naturales, frente a un acontecimiento aparentemente sobrenatural"
    Tzvetan Todorov

    Con afecto

    Naty

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  8. No olvides que Todorov es un racionalista frío. Te dejo ésta de Patrick Harpur: "Cuando has agotado el mundo natural, de pronto empiezas a sospechar algo más que se esconde allá, entre las sombras: el misterio".
    Saludos, Natty,
    MM.

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