9 nov. 2015

Bienaventurados los desobedientes






No me interesan las fuerzas que nos lanzan hacia el centro, es decir, hacia las zonas de poder: dinero, éxito, belleza, prestigio. Me parecen muy peligrosos los discursos del triunfo, del liderazgo, del “tú todo lo puedes”. Me interesan las fuerzas que van hacia afuera, que nos lanzan en dirección contraria, que nos sacan, que nos ayudan a despertar.
Lo primero que tendría que aclarar es que, a diferencia de lo que han asegurado muchos críticos, a mí no me interesa la miseria, ni los humildes como mera reivindicación política. No hay que confundir marginalidad con pobreza. Son asuntos distintos. La marginalidad es una posición de distancia con respecto al centro, una línea que me deja por fuera independientemente de mi estatus social. Puedo ser millonario y entrar en una línea centrífuga que me deje al margen: el alcohol, la depresión, la inconformidad, la locura, la empatía con respecto al dolor del otro, el arte. No tiene que ver con tener dinero o no tener. Tiene que ver con salirse de las líneas centrípetas. Es un problema de física, de geometría, de diseño.
¿Y por qué me interesan esas líneas que nos lanzan hacia afuera, que nos obligan a tomar distancia con respecto al establecimiento? ¿Qué hay de positivo en la marginalidad?
Porque cuando todo alrededor apesta, cuando todo hiede, cuando todo es una farsa de mal gusto, salirse de la podredumbre es un asunto ético. Pertenecemos a una cultura que predica el amor, la solidaridad, las buenas costumbres, y que en realidad practica todo lo contrario: intolerancia, violencia indiscriminada, crueldad, desprecio, ruindad moral.
Aumentan los cultos y las religiones, por todas partes vemos cursos sobre crecimiento espiritual, y en realidad pisoteamos al otro, lo insultamos, lo matoneamos con enorme facilidad. Por todas partes los políticos de oficio enuncian sus buenas intenciones, y lo que vemos en la praxis es el matrimonio despiadado entre los grandes empresarios, los banqueros y los partidos conquistando escaños a punta de sanciones y medidas que afectan a la enorme mayoría.
Crece el hambre, crece la injusticia, crece la arrogancia y la soberbia, crece el desastre ambiental, crecen las guerras, el intervencionismo y la competencia económica desleal. Los ricos acumulan cada vez más y los trabajadores están siempre un paso más cerca del abismo. Es un juego macabro de afirmar una cosa y hacer otra, de decir algo y practicar exactamente lo contrario.
Por eso pertenecemos a una sociedad enferma, disociada, psicótica, dañina, perjudicial. Y cuando alguien no puede más, cuando alguien se da cuenta de ello, lo medicamos, lo enviamos al psiquiatra o al psicólogo, procuramos reincorporarlo a las filas de los normales obedientes que deben trabajar callados hasta el fin de sus días. Cuando debería ser al revés: el que despierta, el que guarda distancia, el que se aleja de la manada es el que está sano.
La sociedad occidental es la que debe sentarse en el sillón y analizarse a fondo para tomar conciencia de lo mal que está, de lo perjudicial, sádica, mentirosa y corrupta que es. Pero no, en un juego doblemente perverso, lo que hacen es todo lo contrario: señalan al marginal, lo enlodan, lo castigan y le hacen la vida imposible. Lo llaman de mil modos, todos despectivos (perdedor, fracasado, ocioso, desquiciado, vago), y detrás de ese señalamiento se esconde en verdad el miedo y la incapacidad de verse en el espejo y de reconocer la miserable condición humana que nos conduce día a día a una autodestrucción sin remedio. Esto es lo que en un tiempo se llamó la crisis de la conciencia, y que hoy hemos olvidado de manera taimada y socarrona.
El desastre exterior es un reflejo de nuestro desastre interior.
Por eso admiro y venero las fuerzas centrífugas que lanzan a un sujeto hacia el borde, que lo ubican en extramuros, más allá del feudo: porque son sanas, bellas, lúcidas y necesarias para recomponer una imagen del hombre no alienado por los discursos de poder. Me interesan todos aquellos caminos por medio de los cuales es posible escapar del panóptico contemporáneo.

Bienaventurados los desobedientes, los que un día dan un paso a un lado y se salen del rebaño, porque ellos y sólo ellos descubren la insania y el delirio en los que antes estaban atrapados.

23 comentarios:

  1. Algo llamativo: un niño feliz, que disfruta montar su bicicleta, comer helado y ver television. Crecerá y despues de las vueltas que da la vida, se convertira en escritor.

    https://www.youtube.com/watch?v=-IeMFMrh1_c

    "el helao con la sangre, me parecio bien"

    salud

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    1. Espero que haya tomado nota, Prefijo: disciplina, disciplina...
      Saludos, MM...

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    2. ah... la delgada linea entre la observacion perspicaz sazonada con un poco de humor negro y la apologia de lo indefendible. Que acto de equilibrio mas delicado! Quiza sea cierto, quiza todos deberiamos ser un poco mas como Popeye...pero si, ciertamente debo disciplinarme mas. Gracias por el jalon de orejas.

      Salud.

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  2. Estamos en un mundo en el que se deja por fuera lo que el sujeto tiene por producir sobre su sufrimiento...bienvenidas las líneas de fuga, solo con ellas salimos de la condición de objeto para volver al viaje corporal, a lo real, al otro...al final, acá en la resistencia, nos toca esperar lo inesperado, que se transvaloren los valores, para ver si salimos de la miseria que nos asiste. Muy buen texto Mario, cada día con más potencia! Un abrazo!

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    1. Y bueno, tú, que estás allá, entre los maoríes, lo sabes mejor que nadie... Un abrazo, MM...

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    2. No hay que desesperar, no hay que ceder tampoco...porque para que la obra se realice, se necesita la vida, aunque la mayoría de las veces carezca de sentido!

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  3. si el mundo esta gobernado por el diablo donde el consumismo y el poder sacan lo peor de los seres humanos sabes mario me haces acordar del libro el monje que vendio su Ferrari que aunque no tengamos un Ferrari para vender seria bueno predicar lo que aprendio el protagonista eso la falta a esta sociedad despertar vivir de lo que realmente vale la pena saber que hoy estamos aquí mañana tal vez no hacer lo que decidio hacer manuel de paranormal Colombia saludos mario gracias por volver a ponernos los pies sobre la tierra.

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    1. Manuel, que acaba de fallecer... Qué vaina... Saludos, MM...

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  4. "El mundo Feliz" de Huxley. En la búsqueda de lo humano, de lo bello, lo incluyente....,¿lo solidario?

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    1. Lo solidario, que es lo más difícil siempre... Saludos, MM...

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  5. Como siempre palabras precisas, un compromiso personal inicialmente luego el respeto colectivo donde nos involucramos con los demás, con el medio ambiente con el todo. Pero si yo no me siento y me desconozco como espero reconocer en ustedes y los demas la universalidad y ademas este sistema depravado no nos colabora en nada, en cambio como dices Mario nos desecha y nos ignora por completo. Hagamos lo mejor que este en nuestras manos es un buen tiempo para despertar. prefijo sustantivo saludos siempre polémico no comes entero. GENIAL

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    1. Un saludo de vuelta. Entre todos, tratando de utilizar mas la razon y la alucinacion y menos la respuesta automatica y el hacer sin enteder porque. Salud.

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    2. Sí, participar creativamente resistiéndose a las lógicas perversas del sistema, he ahí el punto, que no es fácil...
      Saludos, MM.

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  6. Muy ligado J. Krishnamurti con el tema marginalidad, ya que solamente es en esa separación de la sociedad, en ese aislarse, -cuando ya no estamos más atrapados en ella-, que podemos causar una revolución en nosotros mismos.
    Me preocupa es ver cómo algunos jóvenes se estrellan contra el mundo cuando se dan cuenta del engaño y realizan que están solos. Totalmente solos.
    Es un despertar que conlleva mucho dolor. ¿Qué pasa después?
    La respuesta sólo la tiene quien lo vive y es múltiple. No hay falso o verdadero.
    Saludos,
    Aleja.


    T

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    1. Sí, cada generación lo experimenta aún peor... Saludos, MM...

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  7. Siempre he sido un marginado por distintas razones. Pues mi comportamiento siempre ha sido anormal. Era una persona extremadamente encerrada en sí misma, un personaje supremamente callado levanta sospecha. Pero hay una diferencia entre un marginado y un automarginado. La mayoría de los marginados se quieren integrar, es allí donde difiere un automarginado, pues en vez de integrarse quiere apartarse. Empecé a automarginarme cuando mi consciencia despertó, cuando el pensamiento crítico se plantaba como constante inquietud, como una rasquiña que no podía ignorar.

    El trabajo de la filosofía y de cualquier individuo es hacer preguntas. Algunas de estas preguntas delatan un mal actuar, o, ponen en tela de juicio un pensamiento o concepto. Cuestionar la realidad no es una cualidad bien recibida por la sociedad, aunque resulte paradójico, pues el progreso siempre ha venido de esta manera. Hay que notar que en la historia las personas que planteaban ideas que querían cambiar la visión de aquella versión de la realidad eran marginadas. Un mundo donde no existe cabida para todo ser humano es un mundo profundamente injusto.

    Dejare de automarginarme cuando me encuentre en una sociedad justa y consecuente. Cuando valga la pena vivir sin pasar por encima de alguien. En resumen cuando valga la pena vivir por vivir. Y no vivir por mantener a tu familia, o vivir por no dejar de existir, o vivir por cambiar las cosas.
    Me gusta abrirme con los marginados, pues ellos son las víctimas directas del sistema, y es imposible no sentir empatía.

    Por último, un mensaje a los automarginados: Aunque suene cliché o a película, no estás solo. Al igual que tu existen personas que cuestionan los valores sociales predominantes. Tampoco estás loco, aunque el exceso de soledad puede herirte mucho. Pero seguimos caminando persiguiendo un sueño.

    este es un resumen de: http://automarginado1.blogspot.com.co/2015/11/por-que-el-blog-se-llama-automarginado.html texto que fu inspirado por "bienaventurados los desobedientes"

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    1. Buena distinción y muy buena idea para un blog... Saludos, MM...

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  8. Mario, me siento totalmente contagiado por esta crisis de profundo calado, no pretendo que me des una solución puntual, sino más bien mi pregunta es: ¿Qué me recomiendas leer para enfrentarla?

    Saludos desde Ecuador.

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    1. Estimado Alejandro, el autor más revelador para mí este año fue el filósofo Byung Chul Han, alemán de origen coreano. Busca Psicopolítica primero, y, si te gusta, vas buscando los demás. También te vendría bien leer Perspectivas de guerra civil, de Enzensberger. Te dará claves sobre este giro cada vez más inquietante que estamos dando... Saludos, MM...

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  9. Mario tu escrito me llevo a recordar este poema de Roberto Fernández Retamar:

    Felices los normales:

    Felices los normales, esos seres extraños,
    Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,
    Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
    Los que no han sido calcinados por un amor devorante,
    Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
    Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
    Los satisfechos, los gordos, los lindos,
    Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
    Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
    Los flautistas acompañados por ratones,
    Los vendedores y sus compradores,
    Los caballeros ligeramente sobrehumanos,
    Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
    Los delicados, los sensatos, los finos,
    Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
    Felices las aves, el estiércol, las piedras.

    Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
    Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
    Y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos
    Que sus padres y más delincuentes que sus hijos
    Y más devorados por amores calcinantes.
    Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.

    Me encanta retomar las lecturas de tu blog, tienes la facilidad de sacarnos de nuestras cuadriculadas vidas, un fuerte abrazo.

    Nati.

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  10. Esa es la perspectiva objetiva que se debe tener en este siglo, donde prima la privatización, que el mismo estado social de derecho en el que irónicamente vivimos, donde no se reconoce la miserable condición humana que nos conduce el diario vivir tan complejo a una autodestrucción sin remedio.
    Amante de su literatura
    Saludos

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