25 ene. 2016

Encuentro Zen en Bogotá





La primera vez que leí sobre budismo tendría unos 17 años. Me devoré una conferencia de Borges sobre el tema en su libro Siete Noches. Se trata de la cuarta noche, en la que habla sobre el príncipe Siddhartha Gautama y su búsqueda para superar el sufrimiento. Luego descubrí que Borges había escrito un libro completo sobre esta disciplina en colaboración con Alicia Jurado: Qué es el budismo, y me lo leí en la biblioteca de la universidad consultando y estudiando todas las referencias que hacían los autores. Después vino la novela de Hermann Hesse, Siddhartha, un libro que fue clave para toda la generación hippie que buscó en la India y en las disciplinas orientales una respuesta a la crisis de la postguerra. Y así, pasando por Octavio Paz y por la poesía de Roberto Juarroz, llegué a los maestros zen directamente, a Kodo Sawaki y a Taisen Deshimaru.
Mi amigo Densho Quintero se había ordenado monje zen en París y fue el guía en la comprensión de esta práctica que rompe por completo los esquemas de la racionalidad occidental. Años más tarde él viajaría por todo el mundo y practicaría con los mejores maestros en España, Japón, Estados Unidos y Brasil. De hecho, cuando terminé mi novela Buda Blues, le pedí el favor de que la revisara para estar seguro de que los conceptos allí narrados no estaban esbozados a la carrera o de manera irresponsable. Él leyó con sumo cuidado y sus anotaciones fueron claves para el texto. Ahora Densho Quintero es maestro acreditado por la tradición Soto Zen, una de las más rigurosas del mundo entero.
Los maestros zen me atraen poderosamente porque casi nunca son individuos predecibles, ni beatos, ni santurrones. Son seres complejos, contradictorios, que han vivido a fondo y que justamente gracias a esa intensidad vital es que han alcanzado una perspectiva lúcida con respecto al entorno. Entre ellos hay alcohólicos, malgeniados, artistas marciales como Bodhidharma, poetas como Matsu Basho, peregrinos, cocineros, jardineros, o escritores consagrados como Takuan Soho.
Entre los maestros contemporáneos hay uno cuya historia es realmente impactante: el norteamericano Anshin Thomas. Dice sobre él Densho Quintero en un texto titulado “La salida del infierno”: 

Se enlistó como voluntario en la guerra de Vietnam antes de cumplir los 18 años y fue protagonista de esa incomprensible y sangrienta brutalidad. Durante la guerra, el helicóptero en el que era artillero fue derribado y, aunque sobrevivió, fue excluido del servicio. Pasó largos meses recuperándose de las lesiones físicas en un hospital de veteranos, pero  las  heridas emocionales tardaron mucho más en sanar. Cuando salió del hospital, si bien había sido condecorado como héroe, tuvo que soportar maltrato, insultos y hasta escupitajos de personas que se oponían a la guerra y le gritaban “asesino de niños”. Poco a poco sus recuerdos de la guerra y el rechazo social lo fueron llevando a estados depresivos de los que sólo podía refugiarse mediante drogas y alcohol. Llegó al borde de la indigencia, salvo por la exigua pensión que el gobierno le proporcionaba y con la que apenas podía sobrevivir…
Con el tiempo, se hizo discípulo de otro maestro zen en la tradición soto, discípulo a su vez de Maezumi Roshi, uno de los pioneros del zen en Norteamérica. Se trataba de Bernard Glassman, de origen judío, quien en 1995 le daría la ordenación de monje justo en uno de los mayores monumentos a la barbarie humana, el campo de concentración y exterminio de Auschwitz. Luego de su ordenación caminó desde Polonia hasta Vietnam, y desde entonces se dedicó a realizar caminatas promoviendo la paz en diversas partes del mundo. Llegó incluso a fundar una organización para promover la no-violencia.



Increíble que un genocida y asesino, drogadicto y alcohólico se pueda convertir en un maestro espiritual. Pues sí, esa es la increíble complejidad del zen, y ahora en la primera semana de marzo tendremos la posibilidad de escuchar en Bogotá a varios de ellos en el Tercer Encuentro Latinoamericano de maestros zen. El propio Anshin Thomas dictará una conferencia el martes 8 de marzo a las 16:00 horas. 
En un momento crucial de la historia del país por la firma de la paz, será muy revelador escuchar a estos individuos cuya sabiduría no proviene de discursos teóricos ni de pseudo-morales restrictivas ni acartonadas, sino de vidas intensas entregadas a la meditación y a ir más allá de esta miserable condición humana en la que parecemos chapotear cada vez con mayor brutalidad.


Copio a continuación la información del evento, para aquellos a los cuales les interese. La entrada a las charlas es totalmente gratis. El  único prerrequisito es que deben inscribirse primero en esta página:   www.zenamericadelsur.org