8 feb. 2016

CREACIÓN DE LECTORES





A lo largo de muchas visitas a colegios me he dado cuenta de que el problema de la lectura no tiene nada que ver con los muchachos, sino con las directivas, los jefes de área, los profesores y los propios padres de familia. No es cierto que los muchachos no quieran leer, ni que se la pasen metidos en videojuegos o Internet. Los muchachos sí leen, y mucho. El lío está en una vigilancia moral mal entendida (lo que llaman algunas directivas “la creación de valores”), en la dejadez de la misma enseñanza, y en la elección de clásicos que no se corresponden en absoluto con los intereses de los jóvenes.
No significa que los clásicos no sean importantes ni fundamentales, sino que un lector entrenado irá llegando poco a poco a ellos sin necesidad de exigírselo ni obligarlo. Cuando uno está creando lectores lo más importante es la seducción, la pasión y la búsqueda de temas acordes con la edad y la personalidad del aprendiz.
No se lee para aprender moral y buenas maneras. Se lee para ingresar en la complejidad de la condición humana, y eso supone a veces entrometernos en las vidas de personajes inmorales, de prostitutas como la de Maupassant (Bola de Sebo) o la de Dostoyevski (Crimen y Castigo), en asesinos, genocidas, mentirosos, estafadores o locos y paranoicos clínicos como Fernando Vidal Olmos en Sobre Héroes y Tumbas, de Ernesto Sábato.
He visto a rectores, jefes de área y padres de familia censurando lecturas como si estuvieran en una Inquisición medieval. A algunos los he escuchado decir incluso que les gustaría quemar ciertos libros que son dañinos para la juventud. Esa actitud intolerante y abusiva lo que genera es todo lo contrario: castrar la lectura y la imaginación, y arrastrar a los muchachos a la ignorancia y el aburrimiento.
Tampoco hay que tenerle miedo al cuerpo y la sexualidad. Hay que dejar de lado tanta mojigatería, tanta hipocresía y tanta santurronería en la lectura. Los estudiantes de hoy en día tienen acceso a Internet, a todo tipo de páginas y de temas. Prohibirles que lean sobre algo, lo que sea, es absurdo. Basta un click en sus teléfonos celulares para que aparezcan en la pantalla diez mil referencias al respecto. El placer y el sexo son muy benéficos en la lectura: nos abren al otro, nos muestran el poder del amor y del cuerpo, de la entrega incondicional, la pasión y la ternura. Es triste que la educación sentimental de nuestros jóvenes esté sólo en manos de las telenovelas. Aparte del melodrama, es sano que conozcan otras formas de amar.
Algunos rectores de colegio son incluso analfabetas funcionales. No se puede patrocinar la lectura en un colegio donde los dueños o las directivas (a veces es lo mismo, a veces no) muestran un desdén absoluto por la poesía, la narrativa o el teatro. No se puede transmitir lo que no se conoce ni se ama. Y, aunque parezca increíble, a veces sucede igual con los profesores de literatura: se saben de memoria los mismos diez libros de siempre, y cada año vuelven y repiten el sonsonete sin pasión alguna, sin investigar nuevas opciones, sin darse a sí mismos la posibilidad de aprender y sorprenderse. Y cuando algún colega les propone leer a otros autores, los descalifican sin siquiera ojearlos. Es el reino de la pereza y la mediocridad. Después no podemos culpar a los jóvenes cuando en las pruebas internacionales ocupan los peores puestos.
Con la educación pasa igual que con la política. Si elegimos en los cargos de poder a individuos que no muestran admiración ni respeto por el conocimiento y la cultura, entonces las políticas públicas manejadas por ellos carecerán siempre de estos ingredientes. Jamás podremos hacerles entender la importancia de la inteligencia y la creatividad, la clave de cómo incentivar o multiplicar el “patrimonio inmaterial”. Antanas Mockus o Sergio Fajardo han sido brillantes excepciones en la política nacional.
Si un profesor entra a su clase y dicta su materia aburrido, con tedio, con ganas de irse rápido; si llega tarde a su propio seminario; si prefiere repartir exposiciones para quitarse la responsabilidad de dictar él mismo sus temáticas; o si dicta desapasionado, mirando mañosamente el reloj, pues no se les puede pedir a los estudiantes que amen ese curso ni que deseen leer al respecto. El comportamiento de los aprendices es casi siempre el reflejo del maestro. Es una lógica especular.
No enseñamos contenidos, sino pasiones. Como aconsejaba Borges, la lectura debe ser puro placer, pura felicidad.

Por fortuna, siempre están los otros maestros: los combativos, los indomables, los críticos, los que no tragan entero, los que entienden su profesión como un verdadero ministerio, los que muchas veces han salvado a nuestros chicos sin que nadie les dé el reconocimiento que se merecen. Son héroes anónimos que dan batallas silenciosas, pero fundamentales. Cada vez que conozco a una o uno de ellos, me repito siempre que no todo está perdido.

35 comentarios:

  1. Muy triste y muy cierto lo que dice Mario, desafortunadamente esos profesores que no contagian ese amor por la lectura y el aprendizaje, son los que estudiaron para ganar plata y no vieron más allá, no saben realmente lo que significa enseñar, mostrar lo que otros no ven, empoderar (con conocimiento) a los muchachos.

    Esta situación es la que quiere los que manejan a este país, ellos quieren gente que se interese por fanfarronerías, que no piense, que no opine para que todo siga igual, para que se esté de acuerdo con todo lo que esa clase dice.

    Por último aprovecho para preguntarle si dentro de su agenda está dar una charla a los muchachos del Colegio Refous, quienes muchos son asiduos lectores de sus obras.

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    1. Hay un interés político en ello, claro está...
      El o la profe debe solicitar la visita en la editorial (Planeta), y ellos organizan todo. Siempre que regreso a mi colegio es todo un placer, por supuesto... Saludos, MM...

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  2. Hola Mario,
    Cuanto hubiera agradecido por tener un profesor que motivara la lectura pero, al contrario, eran lecturas clásicas y densas las que se caracterizaron en mi adolescencia, que a un lector no convencional, le cuesta trabajo consumirlas. Qué bueno hubiera sido haber empezado con Paul Aster, Agatha Christie, Santiago Gamboa y Mario Mendoza, ese tipo de literatura que necesita un joven para cautivarlo. Pero creo que nunca es tarde y de algo se empieza, ojala fuera posible hacer un boikot a esos profesores y arrancarlos de esa rutina, ensimismamiento y mediocridad, como decía Miguel de Cervantes Saavedra : "El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho". Y nada mejor que la imaginación de los jóvenes, para vean, proliferen y sean muchas personas más.
    Leyendo este blog me surgió una pregunta, en las entrevistas y los libros que he visto, Mario era profesor, pero nunca he dado con la razón principal de abandonar la educación ¿Dedicarse de lleno a la escritura? O ¿El dolor de mediocridad de algunos? Por lo menos en la presentación del año pasado de Paranormal Colombia, percibí lo catedrático que es, como si también lo llevara en la sangre.
    Con ansias esperando la feria del libro para la nueva novela Mario, mis mejores deseos.
    Carlos O.

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    1. Sí, tuve una crisis durísima como profesor. Nadie puede trabajar en una novela después de cuatro o cinco horas de clase. Pasaba el tiempo y yo no me definía, estaba como a medias, como avanzando a contracorriente y con la vela rota. Me sentía escondiéndome, huyendo de mí mismo. Un día me di cuenta de que tenía que tomar una decisión y jugarme la vida a fondo. Y renuncié. Fue terrible. Un par de años sin sueldo en que el menú fue lentejas, fríjoles y arroz. Pero nunca me arrepentí. Era lo que tenía que hacer.
      Aunque tiene toda la razón en algo: me gusta dar clase y lo disfruto mucho. Y me gusta hablar de otros, por supuesto, no de mí. Me gusta hablar de los libros y los autores que amo, que me han cambiado la vida.
      Saludos, Carlos, MM.

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  3. Acabo de terminar "los hombres invisibles" y transcribí lo siguiente: "Y lo vi perderse en la espesura de la selva con su burro y sus cajones de libros". "Tal vez, en este hombre están reunidas las virtudes más admirables de todo un país". Y recordé por una extraña razón a Benito Taibo en persona normal,donde él habla de la novela Lord Jim de Conrad, y dice trata de un hombre que, al igual que tú, lo que más le importa en la vida es ser fiel a sí mismo. Eso vale mucho. Jamás hay que traicionarse. Hay que creer en lo que se cree aunque te vaya la vida en ello.

    Gracias Mario. Como aparece en tus libros "escribir es resistir" y en los eventos de promoción de lectura "leer es resistir", por favor continúa escribiendo, desde tu trinchera, nosotros los lectores seguiremos leyendo desde la nuestra.

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    1. Me alegra saber que al otro lado hay lectores en pie de lucha... Saludos, Miguel, MM...

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  4. Pero no hablemos solamente de profesores que excluyen lecturas, hablemos también de maestros, que por no amar cierto tipo de lectura, la excluyen de sus estudiantes, como si su gusto, fuera la verdad de la lectura.

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    1. Bien dicho. Tienes toda la razón. Imponen un gusto como si fuera el canon... Saludos, MM...

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  5. Comparto totalmente tu postura, Mario. Y es un fenómeno que se ve en muchos países. La falta de pasión es peligrosa. Para enseñar hay que tener vocación, no solo necesidad de ir a salmodiar para recibir el sueldo a fin de mes. Al mandar a leer a los estudiantes, una mala decisión puede ser la puerta que se cierra bruscamente a un nuevo mundo de experiencias. Afortunadamente algunos pocos profesores logran cautivar a los muchachos, y otros pocos muchachos encuentran fuera del aula aquellos libros de los que fueron privados al interior de ella.

    Saludos, Mario. También muy expectante sobre tu nueva publicación y presencia en la feria del libro.

    -Mauro Vargas.

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    1. Así es... Allá nos vemos, Mauro, como siempre, MM...

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  7. Mario, gracias por esta entrada. Los colegios tienen "matrimonios" muy fuertes con algunas editoriales, lógicamente manejan listas de libros obligatorios, la editorial recibe dinero por la venta de sus libros, el colegio recibe algo a cambio, aparatos electrónicos por lo general, y el estudiante recibe horas de tedio. Muchos profesores no aman lo que hacen, se meten en esto porque no hubo más... otros sencillamente se quedaron con el saber que les dieron en la universidad hace 40 años y todo lo que nace de esa época en adelante es basura contemporánea... otros solo creen en las ciencias exactas, todo lo demás es relleno... otros, muy pocos, creemos que los libros valen la pena, que en la lecto-escritura está el secreto de todo el andamiaje académico, que la lectura es un placer y que no existe un mejor ejercicio para desarrollar creatividad, argumentación, pensamiento crítico, pensamiento divergente, oralidad, coherencia, redacción clara y muchas otras competencias.

    Obligar a leer es como obligar a amar, sencillamente no funciona. Creo más en la "química" que se da cuando un joven va a una biblioteca y empieza a curiosear, a atisbar y de repente se da cuenta que existen seres como Swift, como Kafka, como Dostoievsky, como Verne, como Cortázar, como Nabokov, como Monterroso, y si, como Mendoza, al igual que muchos más, que lograron escribir cosas que les ayudan a definir situaciones que han rondado sus cabezas muchas veces; creo más en ese enamoramiento.

    Sigo enseñando eso, Mario, procurando eso, aunque todo el establecimiento vaya por sendas muy diferentes.

    Ahora estoy en otro colegio, voy a gestionar para tenerte acá, lo cual es siempre un gusto.

    Saludos.

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    1. Y bueno, si alguien sabe del tema eres justamente tú, Pedro. He sido testigo del afecto inconmensurable que sentían tus alumnas por ti (era un colegio sólo de chicas). Será todo un gusto volver a visitarte, estés donde estés.
      Saludos, MM.

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  8. Triste y desafortunadamente, no corri con la suerte de tener buenos docentes (si es que asi se les puede llamar) esos seres que se paran frente a ti por horas, que muchas veces no tienen una clase preparada, eso seres que muchas veces esperan al final de mes ese cheque que les permita continuar con su miserable vida y de paso llevandose la de sus estudiantes con ellos.

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    1. Qué tristeza... Yo, por fortuna, me salvé de algo semejante. Pero después, en la universidad, conocí a muchos. Y más tarde fueron incluso colegas míos...
      Saludos, MM.

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  9. Qué dicha poder leerlo, maestro. Siempre es un placer ver una nueva entrada en este espacio. Admiro esa lucha que usted siempre a librado a favor de la lectura, en pro de la misma. Considero esa lucha como algo que también me incumbe, y cada vez que al final de un libro suyo leo "Escribir es resistir", pienso que leer también es resistir e inmediatamente me veo en una trinchera resistiendo con usted y con muchos otros por una causa sincera y absolutamente necesaria.
    Aquí estamos y aquí nos quedamos... resistiendo, ni más faltaba.

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    1. Carajo, es cierto. Deberíamos en algún momento defender también esa consigna: Leer es resistir...
      Saludos, Carlos, MM...

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  10. Es verdad , a los chicos SÍ les gusta leer, lo que pasa en que los colegios los obligan a leer libros que son de poco interés para ellos y si le sumamos como dice Mario profesores poco apasionados y sin interés... como van a trasmitir a sus estudiantes cosas que no sienten.
    Debemos enseñar con pasión, ir mas allá de lo tradicional o clásico dejando que los niños y jóvenes dejen volar su creatividad e imaginación.

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    1. Sí, el plan lector debería ser móvil, por elección, no por obligación... Saludos, MM...

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  11. En mi caso tuve una excelente profesora de Español (como idioma), pero en el caso de la literatura, se quedaba en un tire y afloje de obligatoriedad y juzgamiento de la capacidad de memorización y "comprensión de lectura", lo que en últimas correspondía a captar ciertos hechos o circunstancias presentes en la lectura, no a aprovecharla, encontrarle sentido o vivirla y revivirla, cosa que hace uno cuando se acerca por gusto a las letras, y resiste, bien leyendo, bien escribiendo. Saludos y gracias por las reflexiones constantes.

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    1. Sí, esas viejas tácticas sólo logran crear en el estudiante tedio y fastidio... Saludos, MM...

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  12. ¿Cómo exigirle al docente que de lo mejor de sí cuando se tiene que someter a jornales de más de nueve horas diarias, en muchos casos sin derecho a tomarse un café, ni de almorzar?, ¿cómo hablar de mejores docentes si el tiempo libre, el que pudiera utilizar para preparar clase, se le va en reuniones después de concluida su jornada y en llenar planillas los sábados y domingos en su casa?, ¿cómo estos docentes pueden estar motivados si saben que pronto llegara el fin de mes y el mísero sueldo que reciben les impedirá hacer frente a las obligaciones mensuales: arriendo, pensiones, mercado, servicios, transporte, etc.?, ¿por qué exigirles que sean “mejores”, “que den todo de sí”, cuando el pago cotidiano que reciben son insultos, agresiones y amenazas por parte de sus estudiantes, padres de familia y directivos docentes?, ¿alguno de los comentaristas sabe que es enfrentarse a trabajar en un colegio privado, en los cuales el estudiante por capricho tiene la autoridad de decidir sobre el futuro de cada docente que se para al frente de la clase?, ¿alguien ha experimentado estar en un salón supremamente pequeño con 40 o más estudiantes?, ¿qué educación puede existir en esas condiciones?

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    1. Muy cierto... El propio sistema está diseñado para aniquilar tanto al maestros como al alumno...
      Saludos, MM...

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  13. Le recomiendo ser más específico al momento de referirse así: Antanas Mockus o Sergio Fajardo han sido, lamentablemente, excepciones en la política nacional.

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    1. Creo que la frase es clara: es de lamentar que no haya más políticos como ellos... Saludos, MM...

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  14. Siempre he pensando que la educación castra, castra aquel niño que piensa diferente, aquel que piensa distinto, aquel que actúa diferente, en las escuelas enseñan lo que es, sin oportunidad de dudar, por qué si lo haces eres castigado por tu maestro, tus padres, diciéndote " está mal " estamos tan envueltos es la sociedad que busca busca conocimiento cada uno por separado, olvidando que todo está unido, que la psicología, la matemática, la literatura , la economía, etc no son tan diferentes son pequeños fragmentos de un mundo, también olvidamos lo profundo del ser humano, olvidamos que existen cosas profundas que aveces ni se pueden explicar con palabras, olvidamos que las personas sabias eran las que sabían de todo, a decir que son las que son especialistas en un tema solo uno, solo una partesita del mundo. No cerramos a aprender otras áreas cuando entramos a estudiar solo una ciencia, solo una cosa. Aprendemos demasiado de algo, olvidando sus conexiones con el resto. Y así castramos y castramos cada vez que más conocemos, por qué no comprendemos, el mundo en que estamos.

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    1. Sí, para educarse bien primero hay que borrar buena parte de lo que nos han enseñado... Saludos, MM...

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  15. Te conoceré en Mayo, Mario, y sera un gusto para mi poder charlar un rato, digo que te conoceré en Mayo porque mi profesora dijo eso, soy de grado décimo en el colegio Domingo Faustino Sarmiento, tengo miles de preguntas por hacer :)

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  16. Te conoceré en Mayo, Mario, y sera un gusto para mi poder charlar un rato, digo que te conoceré en Mayo porque mi profesora dijo eso, soy de grado décimo en el colegio Domingo Faustino Sarmiento, tengo miles de preguntas por hacer :)

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    1. Que así sea... Apenas sepa las fechas con certeza las publicaré aquí en el blog... Allá nos vemos... Saludos, MM...

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  17. Me encanto escuchar tu conferencia, fue fascinante. Soy de grado décimo y te conocí acompañando a una amiga a pedirte un autógrafo. Pero quede impregnada de tu escritura, cuando escuche tu conferencia en La Feria Del Libro. Yo, como estudiante del colegio Santa Teresa De Jesús de Ibague, me encantaría tu visita en este. En especial en un colegio que valora la música colombiana, las costumbres, el deporte y el arte; EL MEJOR COLEGIO DE IBAGUE.

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    1. Si tu colegio llegara a estar interesado en leer mis libros, les pasamos el enlace de la editorial para que se pongan en contacto con ellos... Saludos, MM...

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