22 feb. 2016

El horror



(Foto: El Tiempo)


Desde hace varios años se corría el rumor de que las cárceles de Colombia eran una fusión de mafias entre organismos estatales y delincuentes de todas las pelambres. Cuando fui columnista del periódico El Tiempo visité algunas de ellas para escribir un artículo, y nadie se atrevía a denunciar de frente, con pruebas en la mano, pero las informaciones que pasaban los reclusos por debajo de la mesa eran aterradoras. No solo estaban los criminales ejerciendo desde las cárceles sus trabajos de siempre, sino que estaban empezando a conformar alianzas y fusiones, como las grandes empresas.
Se extorsionaba, se mandaba matar, se traficaba, e incluso se llevaba a las víctimas de visita a la cárcel para presionarlas, torturarlas o eliminarlas, según el caso. Y la pregunta era obvia: ¿dónde estaban las autoridades? Sencillo: buena parte de la guardia estaba involucrada en los negocios. Los otros tenían que hacerse los de la vista gorda para que no los liquidaran. Algo de ese universo negro y siniestro lo utilicé en mi novela Cobro de Sangre, hace ya más de diez años. Y volví sobre él en algunos apartes de Lady Masacre en el 2013.
Luego, también gracias a la casa editorial El Tiempo, trabajé durante unos meses con un preso de La Picota llamado Klauss Salcedo, con quien conversé largamente a lo largo de esas semanas. Publicamos una crónica en el periódico y Klauss escribió un texto magnífico dividido en distintos fragmentos. Cité ese texto en Paranormal Colombia en el 2014, libro en el que él es uno de los personajes principales, y creo que no puede ser más claro y aterrador. Dice Klauss:
Cuando entré a la cárcel, tocaba pagar la entrada al patio y comprar celda, camarote o plancha. Los negocios se llamaban “caspetes”, se movía la plata por millones, se consumía drogas, trago y toda clase de pepas. Había celulares, cuchillos, granadas, pistolas y era posible también encontrar fusiles que ingresaban al penal en las visitas o con la complicidad de los guardianes. Los castigos eran promovidos por algunos internos llamados caciques, que tenían guardaespaldas y que metían a los otros presos en túneles, en jaulas y huecos subterráneos bajo tornillo, o en tanques de agua donde los sumergían. A los violadores los torturaban y los asesinaban. Eran comunes los amotinamientos, las tomas y la desobediencia en el penal. Lo más difícil de mis primeras reclusiones fue acostumbrarme a una celda oscura salpicada de sangre con olor a muerte. Los otros presos decían que a esa celda eran llevados los internos de la lista negra, los que eran informantes o sapos. Según ellos, primero los torturaban con corriente 220, luego les quitaban por pedazos los dedos de las manos y los pies, y les cortaban el pene con un cuchillo mata-ganado. Por último, los descuartizaban en ocho partes con una sierra manual, los tiraban en ollas inmensas de la cocina, los hervían toda la noche y a la madrugada despellejaban la carne y molían sus huesos con piedras. Finalmente, desaparecían todo por las alcantarillas. ¿Quién soy? Klauss, el sobreviviente.
Esta semana se confirmó que todo lo escrito en estas líneas era verdad. En la cárcel La Modelo no sólo se asesinó a cientos de personas, las desmembraron a cuchillo o a machete y las arrojaron por las alcantarillas, sino que uno de los testigos afirma que, aprovechando que la ley permitía tener cerdos dentro de la prisión, utilizaron los animales para que se comieran los deshechos humanos y así desaparecer varios de los cuerpos. La frase de Kurtz en El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, se queda corta: “El horror, el horror”.
La periodista Jineth Bedoya, quien viene desde hace años investigando este universo macabro que se encuentra en los submundos de las cárceles colombianas, afirma:
Yo alcancé a documentar 16 desaparecidos con nombres, apellidos y testimonios de sus familiares. Según información de los propios internos de la cárcel La Modelo, estas personas fueron descuartizadas y tiradas a las redes de alcantarillado. Así ocurrió, bajo la mirada cómplice de funcionarios del Inpec, la Policía y de personas que trabajaban con guerrilla y paramilitares.

Lo que parece increíble es que después de saber que los internos no solo están enfermos, en condiciones humanitarias que violan todos sus derechos, sino que además están atrapados entre mafias todopoderosas que masacran y descuartizan a su antojo, esos sitios de esperpento continúen funcionando como si nada. Es increíble que el Estado no ingrese a esos infiernos, no intervenga de manera radical y empiece a sanear desde ya una bomba de tiempo que más adelante se le estallará entre las manos.

19 comentarios:

  1. En verdad ya nada de lo que pasa en esta " república" me sorprende ,la mafia , la corrupción están en cada entidad de éste país , y lo peor de todo es que desde las cárceles los criminales siguen extorsionanando , matando y haciendo hasta para vender con el país y nadie dice nada y si se investiga se tergiversar la información o te matan por metiche , se sabe que los guardias de las cárceles colombianas en su mayoría trabajan para esos delincuentes que mantiene el estado en las cárceles , yo creó que al fin y al cabo todos somos cómplices de tanta tragedia que pasó , que pasa y que pasará porque la indignación nos dura lo que nos dura la batería en el celular , triste realidad
    Saludos Mario.

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    1. Sí, aquí debería existir un movimiento de Indignados también... Saludos, MM...

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  3. La cárcel Modelo, sólo es otro posible reflejo de la cárcel de Valledupar; ojalá se pudiera hacer algo, pero como estamos en un gobierno que silencia a los periodistas y manipula información, sólo tenemos que quedarnos callados hasta que pase lo mismo que en Venezuela.

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    1. Sí, algo mucho peor puede presentarse después...
      Saludos, MM...

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  4. "Los internos permanecen encerrados en sus celdas sin nada que hacer o producir. Pasa el tiempo de su condena y son liberados en igual o peores condiciones en que fueron condenados, por lo que continúan delinquiendo."

    http://www.semana.com/educacion/articulo/el-sistema-carcelario-de-los-paises-escandinavos-dinamarca-noruega-islandia-finlandia-y-suecia/461691

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    1. Sí, entre más se ahonda en ese universo, más se agiganta el horror... Saludos, MM...

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  5. ya deja de ser inverosímil la participación de los entes de seguridad de Colombia en los hechos más sangrientos. en todos están involucrados. Pero mi pregunta es: si la Policía Nacional, el Ejercito Nacional y demás no ayudan a la sociedad, ni a los confinados a mejorar en ámbitos de convivencia, respeto y desarrollo, por el contrario apoyan toda clase de delitos. ¿quienes son los que ayudan verdaderamente? señor Mendoza, estoy haciendo una crónica sobre el tema de pozzetto, soy estudiante de último semestre de la UTADEO. no quiero ser impertinente pero usted es una persona muy influyente en este genero y me gustaria poder escucharlo sobre la manera como trabaja y tambien del tema del señor Campo Elías. Mi número es 321 397 58 91. Sera de gran ayuda poder comunicarme con usted.

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    1. Este jueves estaré en el lanzamiento del libro sobre zen de mi amigo Densho Quintero. La información está aquí arriba. Cualquier cosa, antes del evento puedo contestar algunas de sus preguntas... Saludos, MM...

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    2. Las mafias hoy en día se encuentran en todos los niveles de nuestra sociedad, la corrupción es el pan de cada día de nuestro país, cada día hay más políticos encarcelados o investigados. No es para menos que en las cárceles pase lo mismo aunque es una realidad que como no afecta a las personas influyentes, no les prestan demasiada importancia por más de que se quieran hacer denuncias sobre las condiciones inhumanas en las que se encuentran los presos, estas palabras no son escuchadas o simplemente se hace evidente otro problema más algo que genere controversia para que temas como el hacinamiento en las cárceles pase al olvido...
      Actualmente me encuentro leyendo Paranormal Colombia y casualmente acabo de leer la historia sobre Klauss y es inspirador como una persona tiene tanta tenacidad para soportar, para crear, para enseñar y defender sus ideales a cuesta de un rechazo impuesto por estereotipos de la sociedad y aun así sobrevivir de la manera tan extraordinaria como la hace Klauss en todas sus facetas.
      Conectada siempre con sus grandes libros, un gran abrazo
      Nubia

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    3. Sí, Nubia, exactamente, se puede pensar a Klauss como un modelo de resistencia en contra de un establecimiento tramposo e hipócrita...
      Saludos, MM...

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  6. Maestro Mendoza.

    Después de un largo tiempo de olvido en el que no me acerqué a sus libros y me desligue de todo aquello que usted hacia (por motivos de la carrera de Estudios Literarios) llegó a mí la oportunidad de volver a conectar con algún trabajo suyo, en este caso de su increíble trabajo sobre el neonómada vectorial en "Cuatro años a Bordo de Mí Mismo" de Zalamea Borda.

    Es un gusto volver a su Blog con un indudable don que posee su estilo: Resistir. Este texto es más que una muestra de el horror que se vive dentro de una cárcel colombiana. Usted posee una actitud de denuncia y resistencia frente a aquellas problemáticas que lo inquietan y una profunda curiosidad el mundo. Elementos que me encantaría heredar de sus lecturas para aplicar en mis guiones, cuentos y escritos.

    Me siento honrado de leer su obra y estos textos que bien nutren al lector y lo dejan acercarse a esa visión tan singular.

    Un Lector que vuelve a su mundo
    Andrés Moreno

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    1. Sí, esa es mi tesis de maestría. Ese pasado académico me parece ya como si hablara de Prehistoria... Por aquí siempre serás bienvenido... Saludos, MM...

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  7. Hace mucho no entraba a tu blog, y leerte es un gozo para mi, pues esa cruel realidad es de la que nos olvidamos cotidianamente, me hace pensar que como seres humanos terminamos sin valor alguno para la mayoría y como esto no es solo culpa del estado, también es culpa de nuestra total indiferencia y la falta de perdón y solidaridad hacia el otro.
    Gracias por tantas letras.

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    1. Sí, alguien decía que lo peor de todo es la indiferencia de la gente buena... Saludos, MM...

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  9. Sin duda alguna usted es de los mejores escritores Colombianos (Por no decir que el mejor). Sus libros llevan un realismo magnífico; es bastante agradable leerlos.
    Quería preguntarle sr Mario, para usted, ¿cuál considera que ha sido su mejor libro? ¿y si alguna vez ha pensado en escribir un libro únicamente de sus experiencias vividas? Ya que por los fragmentos que comparte en sus libros, considero que ha sido bastante interesante.
    Con admiración, Maira C.

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    1. Ahora siento un afecto especial por el que publicaré el próximo mes: La Melancolía de los Feos... Saludos, Maira, MM...

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    2. Ahora siento un afecto especial por el que publicaré el próximo mes: La Melancolía de los Feos... Saludos, Maira, MM...

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