30 may. 2016

LA PALABRA CANTA





Cuando estaba en la universidad había una especie de grupo de estudiantes que solían reunirse a recitar poesía, a escucharse los unos a los otros mientras leían textos de escritores famosos o poemas propios que decidían mostrarse entre ellos. Nunca pude pertenecer a ese grupo porque me parecían todos muy afectados, con una pose de intelectuales y artistas que no soportaba. Eran acartonados, melosos, almibarados, y creían que la belleza estaba en esa forma de citar a sus poetas preferidos con la voz impostada y usando términos, en la medida de lo posible, poco frecuentes. Creían que un escritor era eso: alguien que debía mostrar su sensibilidad mirando hacia el cielo mientras recitaba autores que el vulgo desconocía.
Yo venía de la calle, del deporte, de las pensiones baratas, de autores como Hamsun o Vargas Llosa, hiperrealistas duros que habían enfrentado la difícil vida de las urbes del siglo XX. Yo venía de Zweig, de Petre Bellú, de Virgil Gheorghiu, de Panait Istrati, de Manuel Puig, de Haroldo Conti, de Sábato, de Eduardo Zalamea Borda. Para mí la belleza no era una voz melodiosa que alguien recitaba con los ojos entrecerrados, sino el coraje que tenía el lenguaje para nombrar el misterio y el dolor del mundo.
Más tarde, durante los años noventa, un programa mexicano que se llamaba La Carabina de Ambrosio tenía una sección que me encantaba porque se burlaba de esa pose del intelectual sensible y llorón. Se titulaba La Palabra Canta, y aparecía alguien recitando con esa voz que tanto me recordaba a mis viejos colegas que ahora eran profesores en la universidad y que entraban a clase usando términos complicados y citando autores que sólo ellos conocían para que los estudiantes creyeran que eran muy inteligentes. Siempre he creído todo lo contrario: que alguien brillante nos transmite ideas muy profundas de manera muy sencilla. El que mucho se adorna y se pavonea es porque en realidad no tiene nada significativo que decir.
Cuando ya no pude soportar más el ambiente académico tuve que renunciar. Hubo un instante en el que me di cuenta de que todo empezaba a oler mal a mi alrededor, y que si me quedaba allí quieto, acostumbrándome a ese aire viciado y pestífero, jamás sería capaz de construir la obra que bullía dentro de mi cabeza. Tarde o temprano terminaría hablando de esa misma manera, copiando esas actitudes que tanto detestaba y creyendo que la literatura era una suma de párrafos y estrofas que uno debía recitar con un vaso de whisky en la mano mientras departía con sus colegas (todos muy brillantes, sensibles y, lo más importante, de buenas maneras). Lo que en Colombia llamamos “la gente bien”.
Así que terminé en la calle, pateando latas de gaseosa, con las manos en los bolsillos y sin saber si tendría o no el carácter suficiente para sentarme a escribir con juicio lo que tenía en la cabeza desde hacía años. Ya me había regresado de Estados Unidos y había dicho no a la oferta de una beca de doctorado en ese país. No quería acostumbrarme a la comodidad del becario gringo que tarde o temprano es fagocitado por el establecimiento académico de ese país. Tenía algo pendiente y debía cumplirme a mí mismo.
Me esperaba el viento gélido de las calles de La Candelaria, el bullicio y el caos de San Victorino, la soledad conventual de nuestras plazoletas grises y olvidadas, los ambientes sórdidos del barrio Santa Fe, la melancolía abstracta de los siniestros callejones de Ciudad Gótica. Alguien se encargaría de cantar los días soleados y la dichosa sonrisa de los elegidos. Lo mío era la altísima poesía de los perdedores, de los derrotados, de los feos, de los alucinados y los frenéticos. Era una belleza mucho más difícil y compleja.

Cuestión de destino.

21 comentarios:

  1. Que bien que permanezcas fiel a tu esencia Mario , esa es la razón por la cual te leo y lo seguire haciendo mientras seas fiel a ti mismo .

    2 preguntas:

    *No crees que al criticar a los clasistas y arribistas corres el riesgo de llegar a convertirte en excluyente y segregacionista?

    *Con los millones que ganas con la venta de tus libros cual es la vacuna o el antídoto en términos éticos que tomaras para no convertirte en lo que tanto criticas?

    Gracias por compartir Mario .

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    1. Van las respuestas, Sergio Tulio:

      1. No hay que ser tolerante con la crueldad y la injusticia.
      2. El escritor recibe el 10% sobre las ventas en un país donde la tasa de lectura oscila entre 1.6 y 1.9 libros por persona al año. Y si le va bien, lo piratean. Así que, si uno de sus móviles es el dinero, es mejor que se cambie de oficio.
      Saludos, MM.

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    2. Me quedé sentada esperando respuestas... pienso que, 1 Toda decisión es excluyente, 2 Algunos pertenecen a una especie que nace inoculada... ahora pienso eso, mañana no sé.

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    3. Claro, el pensamiento está en movimiento...
      Saludos, MM...

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  2. A veces pienso que estudiar literatura es como montar en transmilenio. Hay que estar adentro para conocer de primera mano lo que no funciona, sus males, y así alejarse de ello lo más pronto posible.
    Yo también vi mucho de eso. Y gracias a Dios me di cuenta de que la literatura no está en los grandes auditorios o en los cafés mortecinos, sino en las esquinas, en los buses, en los supermercados, en las filas para pagar los servicios.
    Y en los libros, por supuesto, que son mejores leyéndolos en la intimidad.

    Saludos, Mario.

    -Mauro Vargas.

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    1. Me hiciste sonreír, Mauro. Totalmente de acuerdo... Saludos, MM...

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  3. Para muchos la existencia se reduce a una pose, a alguna forma previa que se adoptó para hacer más, para tener más. Los intelectualoides siempre han sido una casta extraña, de personas cubiertas y adornadas, con algún talento solo para la apariencia, para lo cercano, lo superficial y lo impuesto. Me hicieron reír los dos comentarios anteriores, ojalá el mío también le saque una sonrisa a alguien...

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    1. Sin duda, Theraq. Eso son, adornos y afeites, gente que pasa por su época sin siquiera rozarla...Saludos, MM...

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  4. Excelente este articulo! Disculpe que cambie un poco de tema MArio, pero su opinión sería muy valiosa sobre lo que está pasando ahora con la intervención del "Bronx" en Bogotá. Por alguna razón, lo que ha salido en medios me recuerda muchas escenas y situaciones de sus libros: Casas de pique, lugares donde se hacían rituales satánicos y brujerías, desaparición de gente, niños esclavizados por la droga. Creo que ud. mas que nadie nos ha dado a conocer estas zonas de la ciudad a través de sus libros y seguramente todo este conocimiento ha sido trabajo de campo.

    NO dejo de pensar que esta intervención tan brusca y abrupta es una acción de "la Cosa"

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    1. Hice trabajo de campo a fondo para Scorpio City en la década de los 90's y luego para Buda Blues en el 2006-2007. El problema es que el crimen organizado se fue tomando poco a poco todo el centro de la ciudad, bandas muy poderosas cuya única ideología es el dinero y con tentáculos en todas partes. Hace ya muchos años que no entro a esa zona y me imagino que todo se debió haber degradado aún más. Ojalá que no sólo se trate de una intervención policial, sino también de un acompañamiento interdisciplinario con terapeutas, trabajadores sociales, sicólogos, psiquiatras y sociólogos expertos en el tema...
      Saludos, MM.

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  5. Mario, puedo leerte cómo el autor de una ciudad de umbrales. Y eres criticado, justa o injustamente, precisamente por dirigirte a los adolescentes, en su lenguaje. No sobra decir que hay en tus líneas algo del idealismo de esa etapa de la vida. Sin embargo, cuando me pregunto por qué te sigo leyendo, la respuesta la encuentro en el inmortal Borges. Persigues hacer literatura para divertir, como los escritores de la casta anglosajona. Nuestra herencia castellana tiende a hacer obras tediosas que tienen dos posibles resultados: El cansancio o lo increíble.

    Frente a la búsqueda de esos barrios suburbanos y personajes míticos, me parece fascinante. Entonces persigues los temas anarquistas. Así como Duchamp retó al establecimiento y Velázquez se hizo rico con él, en el medio está Edward Hopper, quien no exagera la muerte, no tipifica la soledad o se vale de estereotipos ¿cuál sería ese autor contemporáneo que tranquilo, reposado y astuto habita el camino del medio? Lo estoy buscando.

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    1. No sé si conoces Plenilunio, de Antonio Muñoz Molina. Y El palacio de la luna, de Auster. Creo que eso es transitar por la vía del medio. Son obras maestras...
      Vicky, se nota en tu comentario una formación impecable. Ojalá los críticos se tomaran el trabajo de pensar con el rigor y la agudeza tuyos... Saludos, MM...

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    2. Me encanta lo que dice Vicky sobre Hopper. Es en ese lugar del medio de abismos blancos, de espacios cerrados con bordes como cuchillos donde la soledad y la melancolía sin retorno de Hopper nos invade. Aveces creo que nadie ha podido como E. Hopper mostrar lo que somos. Pero por si acaso, con el escritor americano Cormac McCarthy la naturaleza toma el lugar de la ciudad para enfermarnos y acabar de tajo con la poca humanidad que de nosotros puede aún quedar.
      Saludos.

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    3. Hopper... Por algo lo elegí en Una escalera al cielo... De McCarthy valdría la pena revisar La Carretera, sin duda... Saludos, MM...

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    4. Mario,
      Meridiano de Sangre de McCarthy, por si no lo has leído. Sin héroes, sin antagónicos, allí la violencia no es una metáfora; la palabra parece la voz de Satanás, es el aullido de unos "desperados" arrancando cráneos, insensibles a la brutalidad y el mal, te dejarán sin aliento.
      Saludos.
      Aleja

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    5. No, ese no lo he leído. Qué buen dato. Mil gracias. Justo para estas semanas de viajes y hoteles... Saludos, Aleja, MM...

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  6. Mario tengo una pregunta respecto a la Melancolía relacionada con Satanás:
    ¿Se podría pensar que Alfonso es un tipo de Campo Elías o fue un error muy grave de León pensar en que Alfonso se iba a convertir en un Ángel exterminador?

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    1. La interpretación de León va en la línea del Síndrome de Amok, y puede ser correcta. Alfonso cumple con todas las características: matoneo, desprecio, humillaciones consecutivas. La sorpresa está, justamente, en que logra torcer ese destino gracias al Factor Ulises... Saludos, tocayo, MM...

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  7. Hola de nuevo Mario¡

    Compartí este articulo con una profesora muy respetada de literatura (cuyo nombre no revelare) y comento lo siguiente:
    "En la industria de la literatura hay algo que se llama la autonomía consagrada, en el que el artista vive el arte por el arte, es decir que escribe por sí mismo, pero no esta avocado a la recibir regalías por su trabajo intelectual; de otro lado, existe el escritor como Gustavo Bolivar que utiliza lo que escribe para lucrarse, profanando para algunos, lo que es la literatura. Mario Mendoza, está clasificado dentro del campo literario como un escritor que pertenece más a la industria literaria y escribe cubriendo las necesidades que tienen los ciudadanos colombianos, pero no califica como un escritor consagrado y respetado dentro de los críticos del arte."

    Que opinión te merece ?

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    1. Es una democracia, Sergio, está en todo el derecho de opinar lo que desee... Muy respetable... Saludos, MM...

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    2. Es una democracia, Sergio, está en todo el derecho de opinar lo que desee... Muy respetable... Saludos, MM...

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