6 jun. 2016

EL ÁNGEL DE LA MUERTE





 El Ángel de la Muerte, como le decían en Alemania, había sido el médico más famoso de los campos de exterminio de Auschwitz I, de Auschwitz II (Birkenau) y de Auschwitz III (Monowitz). Los prisioneros llegaban amontonados en trenes malolientes donde muchas veces tenían que orinar y defecar entre la maraña de brazos, cabezas y piernas de los otros condenados. Cuando abrían las puertas de los vagones, varios cadáveres quedaban en los pisos de los trenes o caían al suelo asfixiados y con el rictus de su rostro trastornado. Sin embargo, más allá del temor a ser conducido a la cámara de gas o a los hornos crematorios, había un terror mayor: ser elegido por el médico, por Joseph Mengele, para alguno de sus experimentos.
La especialidad de este galeno nazi era la genética y arrastraba desde tiempo atrás una obsesión: los gemelos. Lo que atraía de un modo irracional a Mengele era la capacidad que hay en nuestros cuerpos para procrear seres idénticos, replicantes, espejos humanos. Por esta razón, elegía a algunos de los prisioneros para esterilizarlos y otros para abrirlos en la mesa de disección y explorar dentro de sus órganos en busca de la clave de la vida. Muchos de esos prisioneros morían en las camillas abiertos en canal, desangrados y con sus corazones palpitando al aire libre. Eran los cobayos humanos del Monstruo, como también se le llamaba a Mengele en los tres campos de concentración.
No deja de asombrar cómo el tema de los dobles fue un tema capital al interior del Tercer Reich. Primero como un asunto místico, Cástor y Pólux, los Dioscuros, Géminis, los gemelos que todos llevamos dentro de nosotros mismos, las dos caras de una misma moneda que es la identidad. Si Alemania era capaz de crear una raza de seres idénticos, sanos, fuertes e inteligentes, se convertiría en el primer pueblo en el planeta en darle forma y sustancia a una especie perfecta. Pero después de 1942, cuando el ejército nazi empieza a perder la guerra, el tema de los dobles fue un tema de estrategia militar: cómo hacer para que las mujeres del Reich parieran hijos dobles que más tarde pudieran ser usados como soldados en el combate.
En 1945, con los rusos prácticamente en la puerta de los tres campos de concentración, donde había sido colgado un letrero que rezaba El trabajo os hará libres, Joseph Mengele se fuga y de allí en adelante su vida parecerá sacada de uno de sus propios experimentos, pues tuvo que duplicarse y duplicarse en distintas personalidades para poder escapar a las autoridades internacionales que lo buscaban por el mundo entero para procesarlo por crímenes de guerra. Se cambió el nombre varias veces y usó distintos pasaportes para poder huir sin llamar la atención.
Lo primero que hizo fue esconderse en su propio país para eludir los juicios de Nuremberg, donde muchos de sus conocidos eran protagonistas de grandes horrores. Después logró contactarse con el Vaticano, donde la cúpula nazi gozaba de grandes amistades, y las autoridades católicas le otorgaron su primer pasaporte falso para poder embarcarse en Italia con rumbo a la Argentina. A ese país suramericano entró bajo el nombre de Helmuth Gregor y afirmando ser un mecánico técnico.
Es increíble que uno de los grandes asesinos de los campos de exterminio nazis hubiera terminado camuflado en la Argentina de Perón llevando una vida común y corriente, poniéndose corbata y asistiendo a reuniones de la colonia alemana en esa ciudad, hablando de ópera y de arte como cualquier ciudadano europeo culto y elegante. No obstante, el Monstruo no pudo estar mucho tiempo alejado de su obsesión y muy pronto se hizo pasar como un ducho en temas veterinarios: trató a varios ganados de la zona con drogas desconocidas que hicieron a las hembras parir mellizos. Los terratenientes y ganaderos estaban felices con los tratamientos realizados por el mago Gregor.

Cuando los servicios de inteligencia israelíes empezaron a buscarlo se internó en la selva brasileña, donde el Ángel de la Muerte desapareció por completo.


(ESTARÉ AUSENTE DURANTE ESTAS SEMANAS DE VACACIONES. NOS VEMOS AL REGRESO. SALUDOS PARA TODOS, MM)

7 comentarios:

  1. En toxicología se lo pone frecuentemente como tema de análisis frente a la ética y la experimentación. Sin embargo, se recalca que los norteamericanos guardaron sus datos como algo precioso. Es innegable que gozó de la posibilidad de experimentar en humanos, algo maquiavélico y perverso pero también fascinante desde el punto de vista científico. Someter a condiciones límite a un ser humano y poder tomar registro de sus reacciones, dio cuenta de mecanismos toxicológicos y por qué no, abrió la puerta al desarrollo de nuevas tecnologías. Hoy en día se utilizan ratones genéticamente modificados. Quizás el tema ético sólo elude a la especie. A nadie le duelen los cientos de conejillos de india que se mueren en nombre de una nueva vacuna contra el dolor de pie.

    Es paradógico como uno de los capítulos más oscuros en la historia de la medicina, implicó tener los datos más increíbles sobre los mecanismos humanos de supervivencia. Qué triste realidad.

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    1. Será tan grave lo que sucedió en el Holocausto que muchos autores lo consideran el fin de la Modernidad, es decir, el fin de la razón y de todo un proyecto de más de 500 años. Esa crueldad, esa bestialidad nos hundió en lo peor de nosotros mismos... Saludos, MM...

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  2. La ciencia al servicio del horror; algo paradójico y triste. Uno se pregunta que tenían esas personas en el corazón, en la mente para cometer tantas y tan terribles atrocidades, o por qué la inteligencia no suele ser proporcional a la bondad en algunos casos. efectivamente, con la Segunda Guerra la modernidad acabó y entramos a lo que, podría llamarse "posmodernidad", que no es más que, valga la redundancia, la muerte de las ideas de la ilustración, el culmen destructivo de la especie humana, la muerte de la razón. Y lo que sigue no podrá saberse. Esa lección que debimos haber aprendido no se aprobó, se perdió y el panorama es incierto ahora. Aun así, quizás se podrá hacer algo. Siempre se podrá hacer algo.

    he escrito una reseña de La melancolía de los feos en mi blog. Ojalá pueda echarle un vistazo. Y si le agrada, me haría un gran favor al compartir. Gracias.

    http://eltornilloquehacefalta.blogspot.com.co/2016/06/la-melancolia-de-los-feos.html

    Un abrazo, Mario.

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    1. Exactamente... Acabo de compartir la reseña en mi Google+. Me encantó. Es muy honesta...
      Saludos, David, MM...

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  3. Algunos han planteado también que han habido horrores iguales o peores al holocausto nazi, menos visibles y narrados, como el exterminio indígena en América, que aún hoy continúa pero de otra forma, y la trata y esclavitud negra que ha desembocado hoy en la exclusión y marginalidad.

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  4. es justo casi lo mismo que pasaba en las carceles colombianas solo que todos eran el angel de la muerte creo que hasta nosotros mismos somos culpables por la indiferencia de nunca importarnos lo que pase con el otro me recuerda que hace poco me lei el diario de ana frank que luchadora esa niña seria una gran escritora como tu mario saludes

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  5. Nunca hay que olvidar la famosa frase: la indiferencia es complicidad... Saludos, MM...

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