11 jul. 2016

LA GUERRA CON SANGRE AJENA






Hace poco, en un Hay Festival en Cartagena, tuve la oportunidad de conversar con alguien que está involucrado directamente en el proceso de paz, y me explicaba que lo difícil para el equipo del Gobierno no es planear el cese al fuego, la entrega de las armas y la reincorporación social de los combatientes. Todo eso no es fácil y seguramente habrá mil escollos en el camino, pero hay soluciones para ello y los países colaboradores están comprometidos a fondo con financiación y apoyo permanente. El verdadero problema es la pedagogía con respecto al proceso: cómo enseñarnos al resto de los colombianos a vivir en paz, a no repetir los mismos vicios de siempre que nos condujeron a la guerra (clasismo, racismo, segregación, injusticia social), a ser solidarios, amorosos, a sentir compasión por el otro. Es decir, el auténtico problema somos nosotros, que estamos heridos y lesionados psicológicamente por tantos años de guerra. ¿Cómo reeducarnos? 
Si nuestro conflicto no es racial ni religioso, como el de tantos otros países, ¿dónde se origina entonces?
Otro de los grandes inconvenientes de este proceso es que la gente opina sin leerse los acuerdos. Según expertos internacionales, entre ellos el rector de la Universidad Externado de Colombia, Juan Carlos Henao, el acuerdo de Colombia es el más completo del mundo. Muy seguramente, se tomará como modelo para países que en el futuro quieran sentarse a una mesa de negociaciones.
En el famoso documental de Michael Moore, 9/11, hay un momento en el cual este periodista decide ir a hablar con los congresistas norteamericanos a ver quiénes de ellos envían a sus hijos a la guerra. Todos sacan excusas, se escabullen, eluden la pregunta. Obviamente, ninguno tiene un hijo en Irak. A nadie se le ocurriría enviar a un pariente, un sobrino, un nieto o un amigo a que asesine o sea asesinado, a comer mal, a dormir en medio de las peores condiciones. Y mucho menos se le ocurriría ir él mismo a sufrir todas esas penurias.
Si en una consulta popular la regla fuera: “si vota en contra de este proceso de paz usted y los suyos tienen que ir a la guerra”, seguro que la votación por la paz sería la enorme mayoría. Lo que sucede es que es muy fácil hacer la guerra con sangre ajena. En nuestro caso, se van a morir los estratos 1 y 2, principalmente de las zonas rurales. Si pusiéramos un servicio militar obligatorio en contraguerrilla para los estratos 5 y 6 la guerra se acabaría mañana mismo. Fácil: nadie quiere eso para sus hijos, cuyos lugares correctos son el colegio o la universidad.
¿Por qué, entonces, les negamos esa posibilidad a los hijos de los campesinos y los obreros, que son los que se han estado matando por nosotros? ¿Cuántos médicos potenciales, agrónomos, ingenieros o sociólogos hemos perdido en todos estos años de conflicto? Lo inteligente, y lo más difícil, es dejar de matarnos y pasar todo el dinero de la guerra a los ministerios de Educación y Cultura, donde está el verdadero desarrollo de una nación.
La derecha ha hecho mucho daño desinformando a los colombianos y asegurando que el país se le entregará a las FARC y al castro-chavismo, como llaman a la izquierda latinoamericana. Nada más lejano a la realidad. Se trata de incorporar a un ejército a la vida civil, a la democracia, a los derechos y los deberes constitucionales. Y garantizarles que no serán cazados después y asesinados como conejos, como sucedió con la UP en los años ochenta y noventa, donde más de cinco mil personas fueron masacradas en uno de los peores genocidios políticos del siglo XX.
También es importante que los guerrilleros crean en nosotros, en el resto de los colombianos, en que no les meteremos un tiro por la espalda cuando salgan a la plaza pública a exponer sus ideas y a hacer política. Porque hay que tener claro que aquí no se trata de un bando de ovejas en contra de uno de lobos. No. Ambos bandos se han degradado en medio de la guerra, han perdido sus ideales y han violado la constitución.
Si los guerrilleros han secuestrado y construido campos de reclusión inhumanos en medio de la selva, si han extorsionado y traficado como cualquier cartel vulgar de droga, las Fuerzas Armadas por su parte han desaparecido militantes de izquierda, estudiantes universitarios y sindicalistas, han exterminado a todo un partido político (la UP), se han asociado con paramilitares para masacrar a poblaciones civiles enteras, y se han lucrado también del negocio del narcotráfico. Que no se nos olvide que cuando empezamos a investigar hasta dónde llegaban los tentáculos de los carteles llegamos hasta el mismo Ministro de Defensa (Fernando Botero hijo) y el Presidente de la República (Ernesto Samper).
Esto significa que el bando más importante en un proceso de paz es el tercero, la sociedad civil, nosotros, y que deberíamos estar vigilantes y atentos para que los otros dos bandos cumplan con los acuerdos a cabalidad y se respeten entre ellos. Es la fuerza y la convicción moral de la sociedad civil la que obliga a los combatientes a firmar la paz y a comprometerse a no repetir nunca más los horrores del conflicto.
Y la pregunta es obvia: ¿estamos cumpliendo con nuestro deber? ¿Estamos como sociedad pendientes de defender el proceso de paz? Porque aquí, en Colombia, extrañamente, está sucediendo algo fuera de lo común: los bandos en conflicto ya se pusieron de acuerdo, están sentados dialogando desde hace cuatro años, y el problema parece estar en la sociedad civil, en nosotros, que no se sabe si saldremos masivamente o no a apoyar los acuerdos. Y de nuevo la premisa se cumple: el verdadero problema no son ellos, sino nosotros.

¿Seremos capaces de pensarnos de otro modo, de confiar los unos en los otros, de reinventarnos como pueblo? ¿Seremos capaces de dejar atrás los machetes y los fusiles para tomar los libros y los cuadernos? ¿Seremos capaces de superar la muerte para escribir por fin la página de la inteligencia?

15 comentarios:

  1. Aplaudo tu posición Mario ¡

    Eres valiente y estoy completamente de acuerdo, "La derecha ha hecho mucho daño desinformando a los colombianos y asegurando que el país se le entregará a las FARC y al castro-chavismo "

    La verdad tiene que tener uno la mente muy perturbada para no dar el si a la paz en el plebiscito.

    Demasiado tiempo ha morado mi alma con los que odian la paz.

    Salmos 120:6

    Gracias por compartir Mario.

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  2. Sumo a Educación y Cultura, la Salud.

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  3. El mal es el gran protagonista de la historia, no creo que recapacitemos nunca, creo que empeorara, la pulsion de muerte esta mas viva que nunca. Solo los muertos conocen el fin de la guerra.

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  4. El mal es el gran protagonista de la historia, no creo que recapacitemos nunca, creo que empeorara, la pulsion de muerte esta mas viva que nunca. Solo los muertos conocen el fin de la guerra.

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  5. Yo creo en lo personal Mario, que el problema de nuestra sociedad es que se ha "traumatizado" con un conflicto de más de 50 años y que no quiere reinventarse socialmente...
    Podemos lograr la paz.
    Lo único que tenemos que hacer es que se tiene que acabar la guerra dentro del establecimiento, como tu dices, el clasismo, la violencia, las barras bravas...

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  6. Creo que estamos en el deber de revisarnos a nivel individual y luego a nivel colectivo. Tenemos una oportunidad histórica de pegar un enorme salto social. Confiemos en que seremos capaces de lograrlo...
    Saludos para todos,
    MM.

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  7. "Porque hay que tener claro que aquí no se trata de un bando de ovejas en contra de uno de lobos. No. Ambos bandos se han degradado en medio de la guerra, han perdido sus ideales y han violado la constitución."
    Ese punto es esencial que expones, lo que hace mucha gente en el pais es ver esta guerra a blanco y negro, y no aceptar os matices que ello a generado. Pedagogía por la paz, se necesita mucha, es solo darse una vuelta por las redes sociales para captar la falta de tolerancia que impera ante esta nueva oportunidad por cambiar nuestra historia, y ser un mejor país.

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    1. Sí, no va a ser fácil desarmar los ánimos de la gente... Saludos, MM...

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    2. Sí, no va a ser fácil desarmar los ánimos de la gente... Saludos, MM...

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  8. la paz es una utopía para un país como el nuestro que niega los derechos de los campesinos que son los mas importantes, con hambre sin salud y sin un salario justo y equitativo no habrá paz deberíamos sembrar desde cada uno de nosotros el respeto por el otro por la diferencia y asi habría mas tolerancia y menos violencia deberían los congresistas y senadores plantearse el hecho de que seamos uno de los países donde estos señores ganan 40 veces mas que un obrero que tiene que suplir tantas necesidades gracias Mario. pero la verdad no creo en una posible paz

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    1. Desarmar la mente de la población civil va a ser más difícil que desarmar a los guerrilleros...
      Saludos, MM...

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  9. Si Mario apoyo su opinión, ahora la derecha nos esta vendiendo la idea de que si damos no al acuerdo no hay problema, que se puede rehacer y empezar de nuevo, cuando todos sabemos que es una oportunidad única para avanzar como pueblo, como país hacia un bienestar que merecemos todos sin distingo de raza o ingreso. Sobre todo ponernos en los zapatos de nuestros campesinos que han padecido esta maldición que solo hace ricos a los poderosos de siempre.

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    1. Vale la pena intentarlo, qué duda cabe. Nada puede ser peor que lo que ya hemos vivido... Saludos, MM...

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  10. Si se mira bien las opiniones de muchas personas en esta parte del universo que es el internet, uno se da cuenta que la mayoría de personas defienden posiciones guerreristas desde un extraño cinismo y desconfianza. Indican que su desconfianza en las instituciones y en la paz como mecanismo, como salida a este conflicto, no presentan suficientes elementos para apoyarla. Esto, sin contar con los discursos reaccionarios y explosivos frente a las repercusiones del proceso, señalando que el mismo corresponde a una entrega a los comunistas y estas otras locuras que no en realidad no se corresponden con el modelo actual de gobierno , como tampoco con la misma realidad del neoliberalismo que impera en nuestro país, y las instituciones que tienen arraigados amplios ideales de centro y derecha, matices si se quiere de ideales proteccionistas del capital y del mercado, antes que de cualquier cosa que propenda por lo social. En fin, esta polarización ha acabado de armar a esta sociedad civil, y la ha puesto en enfrentamiento, unos contra otros, luchando desde detrás de una pantalla, precisamente sin medir las consecuencias, porque les resulta fácil imaginar una guerra que no luchan, que no los toca, y que en últimas no les importa.

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    1. Es cierto. Te recomiendo la columna que subí hoy, y sobre todo el video de Diana Uribe... Saludos, MM...

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